Todo el año de gira sin parar. Hoy está aquí conmigo pero mañana marcha de improvisto a París para el videoclip de Goyard junto a Love Yi. Llega en taxi a nuestra cita, y cuando le pregunto por qué no conduce (lo habitual para alguien de Alcorcón) responde que no ha tenido tiempo para sacarse el carnet. Que incluso ha pensado en comprarse un Mercedes y dejarlo en la puerta de su casa para motivarse y tal. También me pide si puede venir (en sus palabras) su piva a la entrevista. Cinco minutos de conversación bastan para dejar claro cómo vive y cómo quiere vivir. Si no te habías dado cuenta aún, estoy hablando de Bon Calso.
Entrevista extraída de ACERO vol. 9, publicada en noviembre de 2024. Hazte con tu copia aquí.
Malhablado, romántico, chulo y más madrileño que los caramelos de violeta. Se nota en los ‘tocho’, ‘mazo’ o ‘movida’ que pronuncia, y en los grandes nombres del trap madrileño que le han dado la mano desde el principio. Que AGZ se fije en ti desde tus primeras canciones tiene que significar algo, como también que Lola Lolita declare delante de todas las cámaras que Bon Calso es uno de sus artistas favoritos. Mucha movida y muchos años ya andados para seguir siendo, cómo él mismo dice, “el eterno emergente”.
Bon agradecería un par de meses tranquilos para descansar y meterse a fuego en el estudio. Dice que está cocinando algo heavy, así que no sé de dónde saca el tiempo. Podría ir sacando singles sueltos y así, pero lo cierto es que él es muy de sacar álbumes. Esa tendencia de perseguir un concepto unificado, pulido y coherente en el plano artístico también le identifica. Nos chiva un par de detalles de lo que anda tramando. Su próximo álbum llegará de la mano de All Nighters.
Cuando saqué el último álbum dije, va, paro ya de discos porque esto es un rollo.
Es que sacaste dos muy seguidos, ¿no? Outta My Head en 2022 y Outta Control en 2023.
Sí, muy pegados uno del otro. Y ahora pensaba que paso, que de repente tienes que pagar todos los vídeos, los beats y todo a la vez. Si quieres hacer las cosas bien y trabajar con gente profesional, implica un gasto fuerte de dinero.
¿Gestionas tú solo el tema pagos? Me sorprende.
Bueno, no. Tengo un equipo y me apoyan, pero como curro mucho con peña que son colegas y tenemos afinidad, no me parece bien hacerlo de otra forma. Como decir, eh, toma, que te lo pague este. Priorizo el trato de tú a tú, creo que es lo más sano. No quiero quedar bien con gente o tener que fingir nada solo por deals. En ese sentido, a más independiente a nivel industria, mejor, más honesto.
Pero, entonces, andas preparando algo nuevo.
En algo estamos, sí.
Tú tienes muchísimas colaboraciones casi desde tus inicios, ¿no? Luego nos detendremos en con quién.
Sí, pero todo ha sido siempre orgánico. Ahora sí que estoy más abierto a quedar con alguien directamente en el estudio sin conocernos, y si veo que no cuadra, pues nada. Pero no me rentan las charlas entre managers o A&Rs sin que los artistas sepamos ni el nombre del otro.
Me pasa contigo que no sé del todo ubicar cuándo empiezas. El sencillo con el que irrumpiste un poco con todo es Caile, pero tienes un EP en Spotify que se supone que es de 2018.
Eso fue por un fallo que hubo, ese EP se subió en 2020 en realidad. Cuando vimos el error dijimos, bah, lo dejamos ahí (risas). Las primeras canciones que habré grabado, rollo en broma o lo que sea, serían en torno a 2008 o 2010. Pero cuando saqué mi primera canción tenía ya veintidós años.
En Love Me Not ya había un peso fuerte de las colaboraciones en tu proyecto. Realmente llamaste la atención de toda la escena muy rápido.
En Love Me Not estaban Arón Piper o Albany. Luego en Outta my Head sí que están Papi Trujillo, Sticky, MDA, Clutchill y Albany también. De todos modos, lo que estoy preparando viene cargadísimo de feats también.
Cuéntate alguno, ¿no?
¿Esta entrevista cuando sale? (Risas).
Pues ya mismo.
Mira, me junté hace poco con con Enry-K y creo que eso saldrá prontito, lo mismo otro con Mvrk. Y los otros te los digo a ti pero no los pongas, que no sé del todo el orden de salida (risas).
(Risas) Bueno, pues no escribo quiénes son pero son todo pokemons legendarios.
Sobre todo es que me lo he pasado superbien haciéndolo. En otros discos sí que era menos cooperativo, el tema con Arón lo siento un poco así, por ejemplo. Me encanta pero no fue algo que construyésemos juntos.
Tus primeros álbumes integran más sonidos de pop electrónico, este último toquetea más el UK garage y el R&B. ¿Qué dirección lleva el próximo?
Hay cosas muy variadas, porque he intentado que cada tema pueda existir de forma independiente. En un momento del proceso de creación sentía que me estaba liando un poco, como que no tenía nada que ver una cosa con otra.
Pero eso es guay. Variedad.
Sí, en realidad sí. Me mola mucho. Te diría que los sintetizadores analógicos son un poco la unión del proyecto porque son un común entre todos los tracks, eso y que casi todo lo he producido yo. Alguno es coproducido, pero para mí era muy necesario volver a conectar así con la creación musical. Si tienes el beat ya hecho, podrías meterte borracho en el estudio, escupir no se cuantas barras y decir, oki, siguiente. Y claro, se perdió un poco el encanto, porque así terminaba cincuenta temas en un fin de semana (risas).
Me llama la atención lo que comentas como productor, porque vi también que fuiste DJ para una fiesta de una revista, ¿puede ser?
¿Un DJ Set? ¿Yo me he hecho un DJ set?
Te lo juro que si no lo has hecho, al menos la revista lo anunció como que sí.
Sabes más cosas tú de mí que yo (risas).
De eso va el curro, supongo (risas). Pero no me hagas mucho caso.
Tía, si te digo la verdad, yo creo que no he hecho un set jamás. Si acaso he hecho una playlist y la habrán puesto.

¿Pero te molaría?
No. Todo el mundo es DJ ya, ha perdido un poco la gracia. Suficiente tengo con hacer los showcases en las discotecas y tal. Además, imagínate, ¿canto mi movida y luego me pongo a pinchar ahí? Sería raro. Sí que me mola poner temas, eso sí. Pero quizás en una fiesta más cercana, con colegas. No sé, podría hacerme una hora de temazos de Ñengo Flow si quisiera, pero es que no lo veo.
Bueno, nunca digas nunca. Oye, de cuando empiezas a escribir a cuando empiezas a publicar música, ¿cuánto tiempo pasa? Porque ya sé que 2018 no es el año.
Empiezo a juntarme con entornos más creativos en segundo de la ESO. ¿Cuántos años tienes en segundo de la ESO? Al tiempo me pille un micro y empecé a hacer cositas en casa. La primera canción la saco con veintidós años ya.
Uno siempre se acuerda de la primera tarjeta de sonido, ¿eh?
Sí, una M audio- fast track pro. Aún la tengo en casa.
Y llevando tantos años en el juego, ¿cómo crees que te entiende la gente? ¿Sientes que te siguen viendo como emergente? A veces esa etiqueta es como que se queda pegada, y ni hablar ya de lo muchísimo que influye también en esa concepción el tema followers.
Soy el eterno emergente (risas). Sí, si creo que me ven así, pero me la suda totalmente. Si no soy emergente me van a decir que estoy quemado, así que lo que me digan me tiene que sudar totalmente la polla. Yo hago música, yo no quería ni sacar un disco. No pienso en movimientos estratégicos a nivel industria para llegar a un lugar u otro. No, porque hasta yo mismo me contradigo en eso. Como lo de no querer sacar disco y, sin embargo, verme envuelto en uno. Los últimos temas que he subido no tienen ni master, los mastericé yo y los grabé y publiqué en el mismo día. No me puedo regir por nada que no sea mi intención. Y si me consideran emergente, mejor. Al final el término ‘emergente’ significa que creen que vas a llegar a algo tocho, más guapo aún. Esa ilusión es lo mejor que puede haber.
¿Y tú cómo te sientes?
Mazo bien, mazo agradecido y mazo contento. A lo mejor no soy el más tocho del cartel del festi, pero estoy en ese cartel. A lo mejor no soy el más tocho de Spotify, pero las cosas que subo ya me están dando de comer. Hago lo que quiero con los horarios que quiero. Estoy en un momento muy de puta madre, creo que incluso si llega algo más, se podría joder. A más pasta más gente intenta meterse.
More money more problems, que decía Biggie. Es curioso porque aunque haya gente tan top colaborando contigo, también siempre le has dado la mano a los más pequeños. Pienso, por ejemplo, en Mvrk o en Superreservao, y en alguno de los que me has chivado…
También hay mucha gente que sale y no me gusta (risas). Pero sí, obvio, darle la mano a alguien creo que es conveniente para todos. A más escena se genera, más pendiente van a estar las marcas de la movida y más inversión. A mí me han dado la espalda al principio solo por ego, y me parecen los más frikis de todos.
Hablando de los que sí se han portado, está Fabianni de AGZ. Tú al principio también estabas en colectivo, y él estaba ahí también, con C. Tangana, Sticky y Rolo.
Con Fabianni tengo una deuda eterna. En general, toda la peña con la que yo me llevo tiene vidas ajenas a esta movida, entonces hay ciertas conversaciones que es mucho más fácil tener con alguien que comparta la música. El otro día me fui a comer con Diego900 y pasamos la tarde hablando, fue genial. Me aportó mucho y espero haberle aportado yo a él.
Es complicado no hablar contigo acerca de tu trabajo como tatuador y de la interrelación de tu música con él. En entrevistas anteriores, has dicho que el tatuaje era lo que te daba de comer y que la música era un poco más hobby. Entiendo que ahora es al revés.
Sí, ahora es la música la que me da de comer y el tatu me da una semana al mes o así. Ahora mismo llevo una vida muy tranquila, y el tatu me acerca a mi entorno de amigos y familia más cercanos, es un motivo para verles también. Hasta se me olvida el factor del dinero.
Quizás dejaste de romantizar la música al vivir esa transición…
No, porque ha sido mazo orgánico. Nunca vi necesario vivir de la música, nunca fue esa la apuesta. Me daba lo mismo si funcionaba o no, lo iba a hacer igual. Me tuve que quitar de los tatuajes porque no tenía más tiempo para ello y dormir es importante (risas).
¿Y a la inversa? ¿Aprecias más tatuar ahora?
No sé si más, pero es una actividad que disfruto mucho y siempre me ha flipado. Para mí tatuar es una manera de meditar. Pero tengo menos proyectos, y tampoco tengo un interés particular en renovar la estética de mis diseños, voy más a piñón fijo.
¿Tú crees que tu forma de tatuar y tu música tienen que ver? En plan, ¿a ti transmiten una misma identidad estética?
Sí, creo que está todo más bien recogidito en ese sentido. Al final los tatus también hablan mucho de amor y de sexo, como mis letras. Quizá no es tanto que se asemejen en estética sino en temáticas.
En ambas disciplinas también eres muy macarra. Sin embargo, para mí se proyectan más como dos proyectos independientes que como piezas de un mismo puzzle estético, por así decirlo.
Muchas de mis referencias para aprender en tatu eran tatuajes de criminales rusos, tal cual. Luego fui cambiando y miré mucho a París. De todos modos, yo siempre he estado bastante quedao, bastante loco (risas). ¡Siempre he sido muy notas! Mi música al principio era más soft y la peña no lo entendía, no se lo esperaban. Pero me salía así. Lo suave para la música y lo agresivo para el tatuaje.

“Bon Calso hace música para tías y la música par tías en España siempre funciona”, me decía un colega el otro día. Salvando lo evidente de que todo el mundo puede escuchar de todo, ¿tú que piensas?
Pues tía, me es indiferente lo que se piense pero te voy a enseñar mi Spotify for Artist. Hay un 44% de mujeres escuchándome en la plataforma. Y de hecho en Instagram me siguen más pives que pivas. Entiendo de dónde sale esa idea, pero no tengo mucha opinión porque es que no es verdad, para bien o para mal.
Igual es por la pila de baddies en tus historias cantando seis nueve o Florencia (risas).
Lo de las historias me lo han dicho mazo veces, te lo juro. ¡Prometo que me paso horas buscando pives en Tiktok con mis canciones! Horas, ¿eh?, para no subir solo tías. Pero es que cuando me encuentro un pavo, igual es un vídeo suyo cocinando o alguna movida del estilo. Y eso, lo siento, pero no lo voy a subir (risas).
¿Cómo es tu relación con el amor? Porque está siempre muy presente. ¿Te sientes menos inspirado si no estás enamorado?
Más que enamorado, lo que necesito es estar inquieto. Ha habido momentos en los que igual estaba muy enamorado pero no tenía nada que canalizar por ahí. De todos modos, a veces hablo de cosas que parecen que sean de amor pero es solo porque uso ese lenguaje, como en el tema de Estrellas. Ahí estoy hablando de mi relación con la música, no de una mujer. Era un momento de invertir mucha pasta que no sabía si me iba a llevar a algún lado… Pero es más fácil entenderlo si lo hablo en códigos románticos.
Y es de tus temas más escuchados.
Sí, creo que a Spotify le dio un poco por ahí con esa canción. A mí me gusta, pero me gusta como todos. Antes significaba otra cosa, ahora significa la reacción inmediata del público al sonar las tres primeras notas en los shows.
Qué bonito. Ahora justo vamos con algo menos bonito, así como para hacer contraste y ya con eso acabamos. Y es que de tanto hablar de sexo en las canciones, en Internet te has ganado un poco la fama de “el guarro de Bon Calso”.
Buah (risas). Es que justo ha pasado fuerte con el disco este. Yo solo improviso en el estudio, no escribo. Entonces, en el disco de Outta Control yo no estaba triste, yo quería fluir y ni sabía lo que decía en los temas. O a lo mejor justo estaba en esa vibra o borracho o lo que sea y me salía así. Pero, claro, de repente me escriben y me dicen, tío, has dicho chingar como cincuenta veces en el álbum (risas). Me sale natural. Pues si me ven como un guarro, que me vean así, igualmente son etapas.

Chaqueta ELIXIR, camiseta DIESEL, gorra FLORIACH ARCHIVES, collar SWAROVSKI.

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