La radiografía del final de la gira Que le f*llen al miedo da como resultado una sala llena de vitalidad y cercanía, entusiasmo contagioso y una conexión entre público y artista muy intensa. Antony Z ha presentado su nuevo álbum, sí, pero ha hecho un homenaje a todos sus trabajos sin olvidarse de los himnos de su repertorio.
Casi dos horas antes del concierto, los hard fans especulaban a la puerta de la Sala But sobre qué canciones cantaría Zetta y qué artistas invitados llevaría. El álbum protagonista de la gira, Que le f*llen al miedo, tiene colaboraciones con Marquitos, Ill Pekeño y hasta con Pablo Alborán, y en la cola había tanto seguidores del rap como del pop. El público ha ido entrando a cuentagotas, refugiándose del calor, y el concierto ha comenzado alrededor de las nueve y diez.
Ha empezado con la misma intro del álbum, sin salir al escenario todavía, y se le veía en una proyección desde el backstage. Se ha presentado vestido entero de blanco y ha elegido como primer tema De to se sale, una de las canciones más sentidas del disco y de las más esperadas por sus seguidores. En la parte técnica, no ha sonado tan espléndida como la versión de estudio, pero al público le ha encantado y el artista ha asentado la energía de todo el concierto.
Ha continuado con Un piketon, mucho más suelta, pop y alegre que su discografía anterior. Se mantiene su productor, Toni Anzis, que le ha acompañado una vez más al teclado y a la guitarra y ha compartido el protagonismo durante muchos temas. Un piketon ha sido el último toque despreocupado, porque después el repertorio se ha compuesto de tristeza, demonios internos, amor y superación. Antony Z ha explicado que llevaba dos años sin ir de gira por baches emocionales. El nombre del álbum es fruto de darse cuenta de que lo contrario al miedo es el amor, que le ayuda no solo en su vida sino en su proceso creativo. Y así ha introducido Besos dorados, la “canción de amor más bonita que había escrito”. No, finalmente no ha aparecido Pablo Alborán.
En el set list ha incluido muchos de sus temas imprescindibles, como Diferentes freestyle, Cosa de Dios, Tan sola como siempre o Yo quisiera ir a la Luna. No se ha olvidado de los San Antonio, ni del primero ni del segundo, y el cariño tanto del artista como del público por estas etapas casi ha sido palpable. Incluso ha revivido Amoríos del Albayzín llevándose a Vera GRV al escenario, también con un vestido claro como la Paloma Blanca a la que le cantan. Tras despedirse de ella, el concierto llega a su tramo final, y Antony habla un poco con el público. Una chica había venido desde Pamplona para verle en medio de sus exámenes, pero es que otra incluso había viajado desde Australia para estar allí.
Después de la pausa y de un discurso en pro de la salud mental, el artista ha continuado con Corazón dame alas, un tema que merecía un descanso para coger aliento. Luego ha concedido un minuto de Nunca lo sentí tan increíble, que ha cortado abruptamente para introducir a un invitado clave de sus colaboraciones: Sosad.97. Han cantado juntos La culpa frente a un público al que ya no le importaba el calor, los cristales rotos en el suelo o llevar casi dos horas gritando.
El cierre lo ha hecho con temas más ligados al barrio y a sus inicios, como Barquito de vela con Hard GZ, la preview de una canción aún por lanzar y el final de Que le f*llen al miedo: La ciudad de las estrellas. Para ese momento, Zetta ya estaba bailando entre el público mientras Anzis guitarreaba en la tarima. Sus padres le miraban desde un altillo privilegiado, encantados de ver, según sus propias palabras, el mejor concierto de todos los que había dado Antonio.




