El inicio de temporada en Madrid siempre trae consigo un ritual ineludible: el regreso de quienes hacen vibrar la ciudad y la sed de nuevas propuestas que utilizar como válvulas de escape durante los próximos meses. Para nuestra suerte, Antídoto está en una nueva etapa y ha cambiado de geografía, instalándose en el mítico Teatro Magno. Pero que no salten las alarmas: su esencia sigue intacta. Con apenas tres jornadas en su nueva sede, Antídoto sigue siendo la fiesta que nadie quiere perderse. La más reciente, articulada de la mano de
BERSHKA MUSIC Together with DICE, reconfirmó, por si cabía alguna duda, por qué este espacio continúa siendo uno de los epicentros del clubbing madrileño.
Si algo caracteriza el ADN de Antídoto es la meticulosa curaduría de sus carteles y DJs invitados. El proyecto ha logrado erigirse como un puente internacional, trayendo a la ciudad selectores y productores procedentes de los focos creativos más efervescentes del mapa global: desde Reino Unido y Estados Unidos hasta Alemania o Brasil, siempre envueltos en la inconfundible atmósfera neón de sus luces verdes. En esta ocasión, el foco recayó sobre el neozelandés
Poppa Jax, cuya sesión se convirtió en el eje vertebral de toda la noche, haciéndonos bailar al ritmo de música trance y remixes de algunas de nuestras canciones favoritas. Qué regalo.
La velada dio sus primeros compases con un reggaetón denso, de esos que fijan los pies a la pista y te hacen bailar con tu círculo cercano. La transición hacia momentos pop (como las ráfagas de Beauty and the Beat coreadas a pleno pulmón) demostró una vez más que el mayor valor del club reside en su diversidad y en esa negativa a encasillarse en un único género. La fauna nocturna, ataviada con códigos urbanos, tomaba las barras y los márgenes del escenario en una comunión donde el tiempo exterior dejaba de importar.
Pero el clímax sonoro terminó de consolidarse con el set de la francesa Khytmos, quien hizo sonar en los platos las mejores texturas del funk brasileño con cadencias árabes y pequeños tintes de electrónica conceptual. Claro que, a esta ecuación también se sumaron, a lo largo de la noche, 21Angels, exportando la crudeza y frescura de la escena mexicana a la nueva residencia, y Diego Armando, ya residente y fiel confidente en las noches de Antídoto, cuya lectura de la pista reconfirmó su estatus como valor seguro en cada cita del club. Otro momento que nos ayudó a entender el valor y la fuerza de sitios como Antídoto fue cuando las notas de CUuuute, de Rosalía, empezaron a sonar. Y ahí llegó Poppa Jax para tomar las riendas del escenario.
Noches como esta reafirman el verdadero valor del club como catalizador cultural. Hay que salir de fiesta, y hay que salir para pasarlo bien. Más aún si acudimos a un espacio donde la música, la moda y la comunidad se juntan sin filtros. Y más si la apuesta conjunta de BERSHKA MUSIC Together with DICE no solo respalda esta visión, sino que consolida un compromiso real con la escena emergente y la noche. Antídoto vuelve a demostrar que, más allá del espacio donde se celebre, su concepto y su tejido están más que definidos. Y así hay que seguir: dispuestos a entregarnos a la pista de baile hasta el amanecer, siempre.