Las ciudades han dejado de acoger y se han convertido en espacios que expulsan, que marginan hacia los límites. Este nuevo paradigma afecta tanto a los comercios locales y a la vivienda como al mal denominado ocio nocturno, que, más que ocio, responde a una necesidad de comunidad, conexión y refugio ante ciudades cada vez más hostiles. De esta idea nace En1gmaclub, un espacio que busca trascender esa etiqueta hedonista del ocio y convertirse en una casa y un lugar seguro para todxs aquellxs que lo necesiten.
Lxs entrevistamos para conversar sobre su evolución como club, sobre si las nuevas generaciones han abandonado la noche, sobre su visión de la situación actual y sobre sus proyectos de futuro, que incluyen una fiesta de Halloween donde se celebrará la monstruosidad por todo lo alto y el festejo de su cuarto aniversario.
En una entrevista de 2023 comentabais que En1gma “es la fiesta donde se junta el sonido y la energía de toda una generación”. Después de tres años con el proyecto, ¿creéis que ha cambiado el concepto? ¿Sigue siendo la mejor definición?
La frase nos sigue gustando aunque ya no lo describiríamos así porque lo que realmente ha cambiado son las circunstancias. Cuando comenzamos, el proyecto nació con la intención de cubrir una necesidad que vimos en nuestra generación. Con los años, En1gmaclub se ha ido conformando como una comunidad bastante disidente, y el contexto actual es hostil para muchxs de nosotrxs. En este escenario, es un espacio que desde fuera se lee solo como ocio. Sin embargo, para nuestra gente es un lugar que pueden sentir como un hogar y donde ser quienes realmente quieran ser. Al cambiar de club hemos podido comprobar que ese sentimiento de pertenencia y tranquilidad no está en un local sino en la comunidad.
Al mismo tiempo, consideramos que la escena underground de Madrid está en un momento muy bueno en cuanto a identidad sonora y, por ende, el proyecto ahora busca llegar a ese cruce: seguir cuidando a su gente mientras su sonido va madurando, como resultado y evolución de estos años dentro de la escena.
Os definís como un hybrid club. ¿Cómo lleváis eso a la práctica?
Para nosotrxs consiste en intentar tener criterio musical sin caer en un único género. En En1gmaclub se mezclan muchos estilos, y lo interesante es poder movernos entre todos ellos. No estructuramos el cartel por un único género musical sino por quién es cada artista y cómo lee y transmite a la pista de baile. La clave no está en qué se pincha sino en cómo encaja dentro de la noche: mezclar sonidos distintos pero con una intención detrás. Por eso pensamos la noche entera de principio a fin, con una curva que responde de forma orgánica a lo que va pasando en la pista. Y, gracias a las múltiples fechas que hacemos al año, vamos explorando propuestas distintas, respetando siempre la esencia de cada DJ.
En1gma nació en Sala ON, en Alcorcón, y el primer aniversario homenajeaba la historia makinera de esa sala. ¿Qué peso tiene esa memoria de la periferia y del bakalao en la identidad del proyecto?
Alcorcón fue el único sitio que no nos puso límites y que confió en lo que queríamos contar. Los grandes clubs del mundo suelen estar en el extrarradio, y allí se reafirmaba que la gente venía desde lejos porque de verdad quería estar. Esa memoria formó parte de nuestros inicios. Sin embargo, con el tiempo entendimos que el bakalao fue un hito porque respondió a las necesidades de su época.
La escena de hoy en día tiene una voz propia y otras necesidades, así que creemos que son esas necesidades las que nos toca atender. Una de ellas, ahora mismo, es crear refugios.
Ahí es hacia donde queremos avanzar: que esta escena underground se reconozca como cultura en España, que es lo que consideramos que se merece. Y también poner en valor todo lo que tiene para ofrecer sin necesidad de compararse con Berlín o Londres, sino desde la identidad y las necesidades de nuestra propia escena underground.
“Consideramos que la escena underground de Madrid está en un momento muy bueno en cuanto a identidad sonora.”
Desde entonces habéis pasado por La Fabryka, Studio 76, OXI y ahora LFO. ¿Ser itinerantes es una decisión o es lo que Madrid permite hoy a un colectivo independiente? ¿Qué os permite hacer LFO que Studio 76 no, y viceversa?
Nos encantaría que fuese una decisión personal pero está directamente relacionada con la pérdida de espacios que vive Madrid en los últimos años. La Fabryka sigue cerrada, y a los colectivos independientes nos cuesta cada vez más encontrar dónde poder ser realmente quienes queramos ser. En LFO hemos encontrado un espacio que sí podemos sentir como un hogar, tanto por el club como por el trato de su equipo, además de por una calidad de sonido difícil de encontrar en Madrid. Studio 76 nos da otras virtudes: tiene dos salas, una arriba y otra abajo. Es como un remember de Alcorcón, donde empezamos, y eso nos permite ofrecer dos propuestas sonoras distintas en la misma noche, con la posibilidad de que el público elija qué le apetece en cada momento.
Se dice que las nuevas generaciones salen menos de fiesta. ¿Lo habéis notado en las últimas ediciones de En1gma?
Hemos tenido la suerte de que no lo hemos percibido tanto: los eventos de esta temporada han sido sold out, y no queremos hablar sin datos o evidencias que lo respalden. Lo que sí notamos es un público algo más adulto y quizá menos gente muy joven, pero suponemos que es porque nuestro público también ha crecido con nosotrxs.
La pista de baile a veces puede volverse muy hedonista, y eso no siempre ayuda a construir comunidad. ¿Cómo lográis generarla en un mundo tan individualizado?
Sabemos que vivimos en un mundo cada vez más individualista, pero En1gmaclub no deja de ser una comunidad de personas disidentes. Si has venido antes, sabes lo que hay: quienes vienen comparten, de alguna manera, unos códigos comunes, y es la propia comunidad la que los sostiene en la pista. No nos gusta tener que imponer nada: cada persona es libre y puede vivir la noche como quiera, y quien respete esos códigos implícitos siempre será bienvenidx. Ahí entra lo único que no negociamos: tolerancia cero con cualquier tipo de discriminación o comportamiento que ponga en riesgo la integridad de nadie. Creemos que es la comunidad y la colectivización que se forma en ella lo que hace que cada persona pueda sentirse parte de la pista, expresarse y bailar como quiera, siempre respetando al resto.
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Hace unos años se definía En1gma como una comunidad queer-hetero. ¿Cómo cuidáis que ese espacio siga siendo seguro y diverso a medida que crece el público?
Va de la mano de la respuesta anterior. Nuestra comunidad es queer, eso está claro. Además, la mayoría de las personas sigue llegando por recomendación de alguien que ya ha venido, así que entiende desde el principio cómo funciona En1gmaclub. Tampoco lo dejamos todo al azar: hay señalización en toda la sala, regalamos agua y fruta y ofrecemos siempre un servicio de awareness. Todo esto es para que cualquier persona que tenga un problema sepa que puede acudir a nosotrxs y sienta que se la va a escuchar.
Precisamente para que crecer no deje fuera a nadie, tenemos el community ticket. La disidencia también tiene condicionantes materiales, así que en cada fecha reservamos plazas para nuestra gente que no puede pagar el precio de la entrada completa. Un compromiso tiene que traducirse en algo concreto. En resumen, quien respeta esos códigos es bienvenidx.
El b2b es casi una marca de la casa. La última fecha ha tenido a Lesbiannette y FUKCNORMAL como protagonistas. ¿Por qué apostáis tanto por ese formato y cómo decidís qué artistas emparejar?
Porque obliga a escuchar. A la hora de emparejar, nos fijamos más en la química que en que suenen igual: a veces juntamos sonidos muy cercanos y otras buscamos el contraste porque de ahí se crea una simbiosis que no se daría por separado. Precisamente, un b2b refleja muy bien nuestro mensaje de construir esto juntxs. Lo realmente bonito y emocionante es ver cómo cada persona mantiene y transmite su identidad e incluso hace brillar la de la otra.
Con Lesbiannette y FUKCNORMAL surgió de forma orgánica entre ellas; son dos de las artistas que mejor representan el sonido de la fiesta, y el pasado 9 de octubre la pista se quedó enganchada de principio a fin de su set.
Las crónicas siempre mencionan los visuales, los outfits y la estética tanto como la música. ¿Qué lugar ocupan lo visual y la expresión personal del público en En1gma?
Para nosotrxs lo visual no es mera decoración, sino que forma parte de la identidad de En1gmaclub tanto como la música. Lo visual se ve reflejado sobre todo en los carteles de cada fecha, donde nos gusta mezclar lenguajes y referencias para que cada una tenga su propio mundo narrativo. Esa estética se junta en la pista de baile con la que trae el propio público, que es igual de importante. Nunca ha habido dress code ni etiquetas, y siempre vamos a animar la expresión individual de cada persona. Al final, la noche la terminan de dibujar las personas que vienen a bailar, no los ídolos. Por eso queremos que esto se dé sin pretensiones, como una forma más de expresión artística. Gracias a esto todo lo demás queda a un lado y las personas pueden desinhibirse para conectar realmente con lo que están viviendo.
“Hacen falta más puntos de encuentro entre colectivos y una escena que se implique de verdad para que todo esto coja fuerza y se entienda como lo que es: cultura.”
En Barcelona tenemos Me Siento Extraña, un proyecto que lleva años organizando fiestas y otros eventos para la comunidad FLINTA y afines. ¿Tenéis algún referente? ¿Alguna fiesta amiga?
La escena española y europea tiene referentes para nosotrxs, como seguramente para cualquiera que se dedique a esto. Fiestas amigas y referentes son todas aquellas con las que hemos colaborado porque esto es una escena compartida. Sobre todo los colectivos independientes, porque sabemos de primera mano lo difícil que es sostener uno hoy en día. Siempre buscamos aprender, y qué mejor manera que observando la propia escena mientras la creamos todxs juntxs. Aun así, consideramos que somos un proyecto bastante horizontal y que, más que un único referente, lo que hay es una mezcla de miradas.
¿Qué podemos esperar de las dos próximas fechas? Una es la de Halloween, que puede ser una reivindicación de lo monstruoso, muy en línea con la filosofía queer.
No nos gusta encasillarnos porque cada evento es distinto. Por eso mismo siempre recomendamos que lo mejor es venir y vivirlo por ti mismx. Pero, para que os hagáis una idea: el 31 de octubre estaremos en Studio 76, en Vallecas, con horario ampliado. En la sala principal, Tatas on Wax, BootyChelly, Maya B y el b2b de Miquelissimo y Distort; arriba, Groovemami con un all night long y alguna sorpresa que no podemos desvelar.
Nos gusta la idea de Halloween como una noche para celebrar lo raro y lo monstruoso, para ser quien quieras ser sin tener que dar explicaciones. Y quien todavía no nos conozca tiene buenas excusas para venir a escuchar hacia dónde ha ido evolucionando nuestro sonido. El 27 de noviembre celebramos el aniversario porque cumplimos cuatro años, y tenemos preparado algo muy especial en familia.
En1gma está a punto de cumplir cuatro años. ¿Dónde os veis dentro de otros cuatro?
El futuro es incierto precisamente por la pérdida de espacios y por todo lo que se está viviendo actualmente. Lo más honesto es decir que, si dentro de cuatro años seguimos formando parte de esta generación y del ocio nocturno madrileño, nos sentiremos muy orgullosxs de habernos mantenido en pie, ya que últimamente la sociedad no nos lo está poniendo nada fácil a los colectivos independientes y, sobre todo, a la gente que habita nuestras pistas. Pero eso no depende solo de nosotrxs. Hacen falta más puntos de encuentro entre colectivos y una escena que se implique de verdad para que todo esto coja fuerza y se entienda como lo que es: cultura. Mientras tanto, nos encantaría seguir llevando En1gmaclub a otras ciudades. Y mientras haya gente con ganas de seguir creando esto juntxs, aquí seguiremos.
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