¿Cómo te explico lo que es escuchar a Amaia? Podría decirte que escribe letras creativas, diferentes, que controla su voz con una intensidad emotiva única, que su último álbum es una fantasía que ha dado la vuelta a España. No es suficiente, hay que vivirla. Su sesión en el Tiny Desk de NPR Music combina temas de Si abro los ojos no es real, versiones de canciones clásicas y alguna sorpresa sonora.
Amaia empieza el concierto directamente con el frenético piano de C’est la vie y su propia voz agitada. La banda le da un color diferente a la canción con un par de giros de las cuerdas y los teclados, dejando una versión del tema que muchos querrán en Spotify. La artista, sentada en una silla plegable frente a las teclas, se levanta para ponerse de cara al público. Le da unas cuantas vueltas en el aire a la silla, se la cuelga de un hombro (pestañeo, pestañeo) y, como si fuese su rutina de cada día, se acerca una de las patas de metal a los labios y empieza a soplar y a mover los dedos. Con esa flauta travesera mobiliaria introduce Nanai. La batería y la violinista la apoyan con esos cánticos característicos del tema, y al final entremezcla unos versos de La Tarara sí, la Tarara no.
La siguiente canción también es un mashup, románticamente devoto. Une el Zorongo gitano de Lorca y la pieza instrumental Rumores de la caleta, de Isaac Albéniz. En este Tiny Desk destaca la gama de sonidos, con varios teclados y el piano de Amaia, violín, viola y contrabajo, percusiones varias y batería. Para Auxiliar, terminan con unos sonidos fantásticos, como producidos por una brisa rara, resultado de un aullido electrónico y unas campanillas de viento compuestas de llaves. En Giratutto, además, suenan dos guitarras acústicas.
El cierre es Yamaguchi. Amaia explica que el origen del tema está en que Pamplona y la ciudad de Yamaguchi están hermanadas, entonces en cada sitio hay un parque con estos nombres en honor del otro. En el parque Yamaguchi de su ciudad natal, la artista se dio su primer beso e hizo sus primeros botellones, por lo que tiene recuerdos muy especiales de ese lugar y en los versos se pregunta si alguna chica en Japón será su gemela de experiencias en el parque Pamplona. La sesión termina con unos expertos silbidos de Amaia y los vehementes aplausos del público.
