‘Omakase’ significa ‘lo dejo en tus manos’: poner toda tu confianza en que el chef va a sacar sus mejores platos. Tú no tienes voz ni voto; solo tienes que sentarte, ver lo que prepara y disfrutarlo. Álvaro Díaz quiere conseguir lo mismo con su música. Después de los pelotazos de Felicilandia y Sayonara, el puertorriqueño quería volver a los sonidos de sus inicios y, por qué no, probar otros nuevos. Bajo la idea de mezclar sonidos como si fueran sabores y ser libre como los mejores chefs, sale Omakase, su séptimo disco. Desde la cocina de Saint Club, hablamos de transformar un proceso culinario en música, el amor desde diferentes perspectivas y su última cena ideal.
¡Hola! ¿Qué tal por Madrid? ¿Cuándo llegaste?
Hace dos días. He estado boxeando contra el jet lag para que no me gane, pero lo he pasado bien bonito. Siempre que vengo acá hay amigos que quiero ver, gente con la que quiero compartir, cosas que quiero comer. Ayer estuve caminando por la ciudad, es bonito estar de vuelta.
¿Qué te trae por aquí?
Queríamos promocionar el proyecto, le estoy dando mucho amor. No había tenido la oportunidad de, una vez que el proyecto estuviese listo, estar por acá, visitar a amigos, enseñar el disco, hacer actividades, etc. Dar un poquito de amor por todo el amor que me han dado estos años. Vamos a hacer el listening party y estoy intrigado por ver cómo va a reaccionar la gente.
Parece que la gente tiene ganas de álbum, que anunciaste ayer por la tarde y hoy madrugaron por ti.
Sí, lo vi llegando, estoy muy agradecido. Uno siempre se subestima y dice: “Ojalá haya gente que lo quiera escuchar”. Ver estas cosas te llena de energía para seguirle metiendo, es como la palmadita en la espalda de que vas bien. Me da más hambre todavía por querer hacer más cosas.
¿Eres una persona cocinitas?
Cocino un poco. Tengo amigos que cocinan mucho; si digo que cocino, me van a regañar y me la van a montar (risas), pero no es como que no sé prender una estufa o cocinar.
Vienes de que tu último disco, Sayonara, estuviese nominado a Mejor Álbum en los Latin Grammy, ¿sientes presión sobre este? ¿Te daba miedo sacar un disco tan distinto?
Creo que he tenido la bendición de poder ser el artista que siempre he querido ser, no tener que seguir líneas o lo que la gente piensa que hay que hacer, siempre poder hacerlo a mi manera. Creo que la gente ha empezado a valorar eso mucho. La única persona con la que compito es conmigo mismo, trato de dar siempre lo mejor de mí. No trato de hacer Sayonara 2 o Felicilandia 2; Omakase tiene su propio universo y mundo. En eso no siento presión; de hecho, siento que ellos tienen que sentir la presión (risas).
Sayonara cumplió ayer dos años, ¿cómo crees que ha envejecido el álbum?
Superbien. Es algo que pasa mucho con mi música: pasa el tiempo y la gente se encariña de más canciones y entiende los universos de otros temas. Salió Sayonara y nadie le quería decir adiós a Felicilandia, y ahora sale Omakase y nadie le quiere decir adiós a Sayonara.
Es un álbum que la gente se ha llevado al corazón. Hay temas que con el paso del tiempo han crecido aún más, lo noto en vivo. Por ejemplo, Quién te quiere como el nene, Mami 100pre sabe, Te vi en mis pesadillas o Ramona Flowers, que fue el sencillo del proyecto pero en ese entonces no causó mucho impacto cuando salió. Ahora, en cambio, cuando la canto en vivo sí se siente la euforia. Es como si la gente descubriese estas canciones y se enamorara de ellas cada vez más.
Es un álbum que la gente se ha llevado al corazón. Hay temas que con el paso del tiempo han crecido aún más, lo noto en vivo. Por ejemplo, Quién te quiere como el nene, Mami 100pre sabe, Te vi en mis pesadillas o Ramona Flowers, que fue el sencillo del proyecto pero en ese entonces no causó mucho impacto cuando salió. Ahora, en cambio, cuando la canto en vivo sí se siente la euforia. Es como si la gente descubriese estas canciones y se enamorara de ellas cada vez más.
Dijiste que te retirabas de hacer canciones tristes y, sin embargo, aquí siguen. ¿Te preocupa que la gente conecte más con tu tristeza que contigo?
Realmente fue un troll, un chiste en Twitter. La gente hace el chiste de “dijiste sayonara y abriste la ventana”, pero es válido decir sayonara y volverse a enamorar. No sé si la gente pensó que me iba a quedar siendo un fuckboy porque dije adiós. Pienso que eso es lo que hace que conecten conmigo: que soy real. Por eso hay tantos fans que compran los discos, el merch, se tatúan las letras, porque sienten que es genuino. Si hiciera canciones de “Baby, vamos para la barra, un trago y después para casa a darte”, creo que se enamorarían del personaje, pero no es lo que hago.
Por ejemplo, Babysita</3 es una canción gigante hoy en día, la que más cantan, pero cuando la hice dije, ¿a quién diablos le va a gustar esto si estoy hablando de tal persona y de lo que me pasó? Con el tiempo he aprendido que cuanto más personal y más real soy, mejor expreso ese tipo de sentimientos.
Me cambió la vida una de mis primeras canciones, Insomnio. Es como la cuarta que saqué y recuerdo que la hice porque no podía dormir por una jeva, una canción que sentía bien densa. Se la enseñé a un amigo antes de que saliera y empezó a llorar mientras la escuchaba. Fue la primera vez que vi el impacto que las palabras que expresaba podían tener en una persona. Son historias diferentes, pero la gente se puede adueñar de tu historia y hacerla suya. Creo que desde esa experiencia siempre me he enamorado de no tener miedo, de no tener un escudo hacia esas cosas, expresar los sentimientos así. Creo que eso es lo que hace que la gente conecte. Siento que las canciones personales son las que crean la verdadera base de fans; las canciones que son escudo funcionan para los números y las playlists.
Por ejemplo, Babysita</3 es una canción gigante hoy en día, la que más cantan, pero cuando la hice dije, ¿a quién diablos le va a gustar esto si estoy hablando de tal persona y de lo que me pasó? Con el tiempo he aprendido que cuanto más personal y más real soy, mejor expreso ese tipo de sentimientos.
Me cambió la vida una de mis primeras canciones, Insomnio. Es como la cuarta que saqué y recuerdo que la hice porque no podía dormir por una jeva, una canción que sentía bien densa. Se la enseñé a un amigo antes de que saliera y empezó a llorar mientras la escuchaba. Fue la primera vez que vi el impacto que las palabras que expresaba podían tener en una persona. Son historias diferentes, pero la gente se puede adueñar de tu historia y hacerla suya. Creo que desde esa experiencia siempre me he enamorado de no tener miedo, de no tener un escudo hacia esas cosas, expresar los sentimientos así. Creo que eso es lo que hace que la gente conecte. Siento que las canciones personales son las que crean la verdadera base de fans; las canciones que son escudo funcionan para los números y las playlists.
Dices que Sichef es una de las mejores intros que has hecho, ¿qué tiene este álbum para presentarte así de fuerte desde el principio?
Cuando comencé a hacer música jugaba mucho con el trap y el rap. Con Felicilandia quería hacer un álbum para despegarme de eso y la gente lo acogió; Sayonara es la segunda parte. Hay canciones como Casual Day en Felicilandia o Golden Gun en Sayonara que los fans de siempre reconocían como mi energía, pero hay mucha gente que me descubrió con estos proyectos y no tenía idea de que en 2012 estábamos haciendo trap.
Con este proyecto quería traer esa energía y por eso están Sichef, Ovelnait, Laúltimacena. Estas canciones en particular siento que tienen esa energía de Hato Rey, de decir las cosas en la cara pero con un sonido más rebuscado y crudo. Sichef fue una idea que se me ocurrió y la hice en voice note, se la di al productor y la hicimos con cuchillo y un chant de chef. Pienso que va a ser icónico si empiezo mis shows con esa.
Con este proyecto quería traer esa energía y por eso están Sichef, Ovelnait, Laúltimacena. Estas canciones en particular siento que tienen esa energía de Hato Rey, de decir las cosas en la cara pero con un sonido más rebuscado y crudo. Sichef fue una idea que se me ocurrió y la hice en voice note, se la di al productor y la hicimos con cuchillo y un chant de chef. Pienso que va a ser icónico si empiezo mis shows con esa.
En Bimel tienes voces muy reconocibles como Rauw Alejandro o Feid, pero ninguno aparece oficialmente. ¿Por qué querías que se sintiera así y no como una colabo más?
Para mantener elementos sorpresa. Nadie la ha escuchado y no la voy a enseñar hoy. Quiero que cuando salga el proyecto la gente pueda tener ese momento de escuchar la voz de Rauw o la de Ferxxo. Es un proyecto bien ‘Alvarito’, las colaboraciones son claves. Yo soy líder en mi sonido y me junto con gente que también es líder en el suyo: no existe otro Latin Mafia, no existe otro Jesse Baez, no existe otro Álvaro Díaz. Con el proyecto quería darle una sorpresita a la gente, que tengan ese Easter egg.
Siempre digo que me gusta hacer cosas que al Alvarito de diecisiete años le hubiese gustado que mi artista favorito hiciera; probablemente, escuchar a un artista que me gusta mucho y que salgan otros artistas que me gustan de sorpresa me gustaría. No es la primera vez que lo hago, en Close Friends sale Ferxxo en el último coro.
Siempre digo que me gusta hacer cosas que al Alvarito de diecisiete años le hubiese gustado que mi artista favorito hiciera; probablemente, escuchar a un artista que me gusta mucho y que salgan otros artistas que me gustan de sorpresa me gustaría. No es la primera vez que lo hago, en Close Friends sale Ferxxo en el último coro.
A lo largo de los temas exploras el amor desde diferentes perspectivas: el miedo a perder a alguien en No podemos ser amigos, el romantiqueo puro de Inarow62 o las relaciones a distancia en Kilo. ¿Qué tiene el amor para que hables tanto de él?
Pienso que el amor es lo más real que existe, es lo que nos mantiene vivos. Desde que empecé a escribir he sabido que tengo la habilidad de coger un sentimiento y convertirlo en una canción o una película para darle vida a algo que sentí por mucho tiempo, una hora o unos días. De ahí va un motivo bonito de poder empezar a escribir este álbum, aunque no es tan obvio como en otros proyectos. Yo mismo soy mi psicólogo y, a veces, si no digo las cosas o no las escribo, no me las puedo quitar de encima.
Creo que esas tres que dices están inspiradas por el mismo universo, tenían que estar ahí porque era cómo me sentía. Por ejemplo, Inarow62 está dedicada a las personas que se mantienen ahí, sea bueno o malo lo que hay; pasé por un par de cosas en mi vida personal y hubo unas personas que se quedaron, les pude demostrar que al final sí valió la pena. En No podemos ser amigos, la inspiración de los versos viene de lo que a ti te gustaría escuchar cuando ya no puedes estar con esa persona. Quería hacer algo general, que la puedas escuchar y decir, estaría cabrón que la persona que extraño me dijera estas cosas.
En Kilo hablo del amor a larga distancia comparando los kilómetros con los kilos de la droga. Es el miedo a que todo esté bien pero en cualquier momento pueda empeorar por estar lejos o por lo que se te pueda pasar por la cabeza en una relación a distancia. Cuando estuve en este tipo de situación sentí eso y fue lo que me inspiró a tratar de ponerlo en música.
Creo que esas tres que dices están inspiradas por el mismo universo, tenían que estar ahí porque era cómo me sentía. Por ejemplo, Inarow62 está dedicada a las personas que se mantienen ahí, sea bueno o malo lo que hay; pasé por un par de cosas en mi vida personal y hubo unas personas que se quedaron, les pude demostrar que al final sí valió la pena. En No podemos ser amigos, la inspiración de los versos viene de lo que a ti te gustaría escuchar cuando ya no puedes estar con esa persona. Quería hacer algo general, que la puedas escuchar y decir, estaría cabrón que la persona que extraño me dijera estas cosas.
En Kilo hablo del amor a larga distancia comparando los kilómetros con los kilos de la droga. Es el miedo a que todo esté bien pero en cualquier momento pueda empeorar por estar lejos o por lo que se te pueda pasar por la cabeza en una relación a distancia. Cuando estuve en este tipo de situación sentí eso y fue lo que me inspiró a tratar de ponerlo en música.
“Creo que he tenido la bendición de poder ser el artista que siempre he querido ser, no tener que seguir líneas o lo que la gente piensa que hay que hacer, siempre poder hacerlo a mi manera.”
En Ovelnait, ¿a quién le estás diciendo fuck you: a una persona concreta, a una etapa o a ti mismo?
Estoy diciéndole fuck you a un momento bien particular, a los tiempos de Hato Rey, el primer proyecto que saqué, un compilado de 2012 a 2015 antes del famoso trap, reggaetón y todo esto. En Puerto Rico estaba esa loquera de que era muy reggaetón para hacer hip hop, pero muy hip hop para el reggaetón para los sellos que había. Ahora los artistas, hasta los más cultos, son una mezcla de todo, pero hubo un momento que era como: si tú haces esto está mal, no puedes estar con nosotros.
Me acuerdo de muchas de las personas de esos tiempos que pensaban que este proyecto no iba a durar mucho y me tiraban la mala. Recuerdo un periódico que creó una historia de embuste sobre que me habían abucheado en un lugar, cuando había sesenta personas y cincuenta y cinco habían ido a verme a mí, pero leías la noticia y parecía que me abuchearon cincuenta mil. La vida me ha dejado ver a muchas de esas personas y disfrutar diciendo que yo siempre lo supe mientras sonrío. Esa sonrisa es esta canción.
La primera parte de la canción siento que es bien ignorante y la segunda, más agradecida: gracias por eso porque al final, si no hubieses pasado por ello, no sería quien soy. Después viene Laúltimacena, así que esas dos canciones para mí son una transición de ‘pasé todo esto y todavía le tengo rencor, pero gracias a todo eso me mantuve motivado y pude seguir haciendo lo que siempre soñé hacer’.
Me acuerdo de muchas de las personas de esos tiempos que pensaban que este proyecto no iba a durar mucho y me tiraban la mala. Recuerdo un periódico que creó una historia de embuste sobre que me habían abucheado en un lugar, cuando había sesenta personas y cincuenta y cinco habían ido a verme a mí, pero leías la noticia y parecía que me abuchearon cincuenta mil. La vida me ha dejado ver a muchas de esas personas y disfrutar diciendo que yo siempre lo supe mientras sonrío. Esa sonrisa es esta canción.
La primera parte de la canción siento que es bien ignorante y la segunda, más agradecida: gracias por eso porque al final, si no hubieses pasado por ello, no sería quien soy. Después viene Laúltimacena, así que esas dos canciones para mí son una transición de ‘pasé todo esto y todavía le tengo rencor, pero gracias a todo eso me mantuve motivado y pude seguir haciendo lo que siempre soñé hacer’.
Mencionaste Laúltimacena y justo de ese tema te quería hablar, porque cierras con algo casi apostólico.
La canción empieza con un voice note de mis abuelos. En casa de mi abuela, que falleció el año pasado, hay una mesa icónica en mi familia porque ahí comía mi papá, mis tías, mi primo, yo de pequeño… Tengo un primo chef, que se llama chef Tino, que fue una inspiración para este proyecto y que me ha ayudado con un montón de cosas como los sonidos en su restaurante o la cocina abierta. Esa fue una de las inspiraciones para querer hacer el disco sobre el proceso más que sobre el plato; la línea de la creación fue básicamente ese primo. Para este proyecto, muchas de las canciones se crearon en el restaurante. Conocíamos un restaurante en tal lugar, hablábamos con el chef para que nos lo abriera e invitaba a unos amigos productores para hacer lo mismo que en un estudio, por disfrutarlo y hacer algo diferente.
La historia que cuento es de cuando mi primo está con mi abuelita y le dice: “Mira, Yaya, esa mesa es mía, no se la dejes a nadie”, y mi abuela, cuando en sus últimos días ya se va al hospital, le dice a todo el mundo que esa mesa es de Tino. Esa mesa de mis abuelos está en el restaurante de mi primo, tú puedes comer ahí, reservar la mesa, y pone: Silca, 1960, Yayo y Yaya. A veces esta vida de artista es como un tren que no para. Cuando pasó lo de mi abuelita, no pude visitarla los últimos días en hospitales porque no estaba. No sabía cómo sentirme: me sentía culpable pero a la vez estoy cumpliendo los sueños que ella quería que cumpliera. Muchos pensamientos, todo lo que puedes imaginarte, positivo y negativo, lo pensé.
La historia que cuento es de cuando mi primo está con mi abuelita y le dice: “Mira, Yaya, esa mesa es mía, no se la dejes a nadie”, y mi abuela, cuando en sus últimos días ya se va al hospital, le dice a todo el mundo que esa mesa es de Tino. Esa mesa de mis abuelos está en el restaurante de mi primo, tú puedes comer ahí, reservar la mesa, y pone: Silca, 1960, Yayo y Yaya. A veces esta vida de artista es como un tren que no para. Cuando pasó lo de mi abuelita, no pude visitarla los últimos días en hospitales porque no estaba. No sabía cómo sentirme: me sentía culpable pero a la vez estoy cumpliendo los sueños que ella quería que cumpliera. Muchos pensamientos, todo lo que puedes imaginarte, positivo y negativo, lo pensé.
Claro, lo entiendo. Es muy bonito.
No lo había podido internalizar y dije, voy al restaurante de mi primo y en la mesa de mi abuela hago esta canción. Siento que es eso que dices de ‘no sé qué día es, no sé qué hora es, solo sé que me encantaría que fuera como antes, poder verla y haber disfrutado mucho más’. Por eso es como la última cena. Empieza con un voice note, que grabé de casualidad, de mi abuelo enseñándome algo y mi abuela diciendo que tiene la comida lista; él me quiere enseñar algo y ella quiere que vaya para allá, que se va a enfriar la comida. Eso fue lo que inspiró esta canción, pero no es solo sobre eso.
Es un tema de dar gracias, un agradecimiento a mi familia, a mis amistades y a mis fans. Gracias por todo lo que ha pasado, estoy pudiendo vivir mi sueño y hacer todas estas cosas. Cuando termina sale mi mamá, un personaje fijo dentro de mis álbumes. Me parecía clave porque es de las que si empiezas a comer sin orar, te regaña. Entonces, si el disco es el proceso de cocinar, que al final te estén preparando los platos para que comas y que termine con la oración de mami me parecía bien cool y personal.
Es un tema de dar gracias, un agradecimiento a mi familia, a mis amistades y a mis fans. Gracias por todo lo que ha pasado, estoy pudiendo vivir mi sueño y hacer todas estas cosas. Cuando termina sale mi mamá, un personaje fijo dentro de mis álbumes. Me parecía clave porque es de las que si empiezas a comer sin orar, te regaña. Entonces, si el disco es el proceso de cocinar, que al final te estén preparando los platos para que comas y que termine con la oración de mami me parecía bien cool y personal.
¿Cómo sería tu última cena ideal?
Mi última cena ideal sería con la familia y de última comida, bistec con ensalada de papa y batido de fresa. Cada vez que sacaba buenas notas, era lo que mi mamá me hacía, el premio. No hay nada que supere eso, como en Ratatouille cuando él come el plato que le hacía la abuela y lo recuerda.
El sonido está bastante marcado por los bajos saturados, ¿qué te obsesionaba de ese sonido?
No sé qué es lo que me obsesiona, pero desde hacía mucho tiempo quería hacer un proyecto así. Cuando empecé el álbum me sentía así por dentro, había oscuridad, y eso se refleja en la actitud. El que mezcló la mayoría del álbum se llama Poke y mezcló cosas de aucas, mezcla Tyler, The Creator… Como teníamos en mente todos estos sonidos y bajos, hicimos el research para ver quién nos iba a ayudar a que todo esto se escuchara como lo visualizaba. Ahora escucho canciones como Treinel, que es bailable, y si prestas atención el bajo se siente bien fuerte. Creo que esa es la línea que une el proyecto, conecto una distorsión con otra, aunque sea otro sonido.
“No es un disco digerible, va a pasar como con la carátula: a mucha gente le va a encantar y mucha gente no va a saber qué está pasando.”
Estamos, probablemente, ante tu álbum más variado: cumbia, reggaetón, merengue, toques electrónicos. ¿De dónde salió esa necesidad de romper con lo que venías haciendo?
Siento que Felicilandia, Omakase y Sayonara son historias que se conectan. Es un universo que viví, es mi obra, y te puedo decir ‘esto está aquí por esto’ y viceversa. Cuando estás haciendo algo muy específico porque quieres contar algo que se siente así, no es que te limite como artista, sino en decisiones de estudio. Podía escuchar un montón de cosas que me gustaban pero no tenían sentido en mi historia. Siempre he querido verme en la música como un director en el que todo el mundo confía y, aunque tú no sabes de qué se va a tratar la película, la quieres ver porque te gusta cómo dirige.
Cuando salió el nombre de Omakase era algo así: quiero ser el chef, servir, que lo dejen en mis manos y la gente confíe en mí. El concepto como tal me da libertad para hacer lo que quiera. Pasa que después lo compliqué porque me fui por las etapas y con los ritmos. Lo dividí así pero me sentí superlibre y eso era lo cool, que no lo había sentido tan bien en otros proyectos por querer contar la historia. En los otros proyectos, aunque los ritmos fueran diferentes, siempre sentía que tenía que contar una historia, mientras que aquí conté historias por separado pero sentía la licencia de poder decir: esto puede tener sentido aquí por esto y por esto.
Cuando salió el nombre de Omakase era algo así: quiero ser el chef, servir, que lo dejen en mis manos y la gente confíe en mí. El concepto como tal me da libertad para hacer lo que quiera. Pasa que después lo compliqué porque me fui por las etapas y con los ritmos. Lo dividí así pero me sentí superlibre y eso era lo cool, que no lo había sentido tan bien en otros proyectos por querer contar la historia. En los otros proyectos, aunque los ritmos fueran diferentes, siempre sentía que tenía que contar una historia, mientras que aquí conté historias por separado pero sentía la licencia de poder decir: esto puede tener sentido aquí por esto y por esto.
Ahora que mencionas el cine, ¿qué película crees que representaría tu álbum?
Definitivamente sería una película de los Safdie Brothers, como Good Time, Uncut Gems o hasta Marty Supreme. Me gusta joder con un audio en particular y, como tengo el soundtrack de Uncut Gems, cuando hacía cosas del disco me ponía esos audios porque eran la inspiración de cómo se siente. No es un álbum digerible, va a pasar como con la carátula: a mucha gente le va a encantar y mucha gente no va a saber qué está pasando. Siento que es un riesgo, podía haber hecho Sayonara 2, pero no era la dirección que quería tomar.
Tanto la estética que rodea el proyecto como los videoclips de los adelantos tienen una vibra japonesa muy marcada, ¿de dónde nace esa inspiración?
Japón siempre fue un sueño desde pequeño, cuando veía películas como Akira o Ghost in the Shell, que era lo más cercano. Recuerdo ver Enter the Void, que inspiró L$D de A$AP Rocky, y fantasear con llegar a Japón. Creo que uno de los privilegios más grandes que he tenido en mi vida es poder viajar, porque por mucho tiempo conocer el mundo se veía como algo bien difícil para mí. De pequeño, mis papás me llevaron a Disney una vez y ese fue mi único viaje. Siempre me ha intrigado viajar y el lugar que más me interesaba conocer era Japón.
Y fuiste. ¿Qué tal la experiencia?
Tuve la oportunidad hace años de visitarlo y, sí pensaba que me iba a gustar, pero me explotó la cabeza; me encantó y me dieron ganas de tratar de conocer la cultura más a fondo. Obviamente también es por los carros, con películas como Tokyo Drift o Fast and Furious, o el anime Initial D, el primero que vi. Ese país tiene una magia que me ha inspirado mucho, Tokyo siempre se ha visto futurística y creo que, desde que empecé, en mi música he tratado de tirar para lo próximo. Me ha pasado mucho en mi carrera, desde que hacíamos música diferente a lo que estaba pasando en Puerto Rico. Siempre he tirado a lo que viene próximo y eso se refleja hasta en los números.
Por ejemplo, mi canción que más se está escuchando ahora mismo se llama Reina pepiada y salió hace seis años. Eso pasa mucho con mi música, no es algo que yo me invento, es como que está ahí y te deja saber que la gente empieza a apreciarlo o lo empieza a entender con el tiempo. Me acostumbré a ser ese tipo de artista y creo que de ahí viene el amor por Japón. Cuando tenga un hijo, antes de ver películas de Disney seguro va a ver todas las de Studio Ghibli.
Por ejemplo, mi canción que más se está escuchando ahora mismo se llama Reina pepiada y salió hace seis años. Eso pasa mucho con mi música, no es algo que yo me invento, es como que está ahí y te deja saber que la gente empieza a apreciarlo o lo empieza a entender con el tiempo. Me acostumbré a ser ese tipo de artista y creo que de ahí viene el amor por Japón. Cuando tenga un hijo, antes de ver películas de Disney seguro va a ver todas las de Studio Ghibli.
Antes de que saliera ya fuiste soltando pistas de lo que sería Omakase: el caos después de una pérdida, la pelea del ego vs. el corazón, el proceso de lo que somos… Pero, en verdad, es una tradición culinaria japonesa. Qué distinto, ¿no?
Las canciones no son sobre el proceso culinario, es el approach de cómo busco contar la historia y mezclar estos sonidos. Por ejemplo, Pienso en ti empieza con unos acordes indie, tiene cumbia y reggaetón al final; Seleda es un tempo de merengue con un sampleo africano y sintetizadores, pero también tiene una orquesta grabada. Para mí, musicalmente es el ‘omakase’ en cuestión de que se están mezclando un montón de sabores, eso no lo había visto. Por eso me junté con El Guincho, con Tainy, con todos esos productores que me ayudaron también a contar esta historia de lo que no te esperas.
Kilo es un cuatro puertorriqueño pero lo tenemos distorsionado y con melodía de una canción que es trap. Spacexxx es un sampleo de Deftones, Babyrecords tiene un sampleo medio Mobb Deep pero es un reggaetón con un rap por ahí. Escuché Sichef y no he escuchado una canción en lo que hago que suene con esa pesadera. Podría decirse que Sayonara es todo lo que pasé para poder crear este proyecto. Si tú escuchas Sichef y Laúltimacena, las dos canciones son personales, pero en una te estoy diciendo fuck you en la cara e ignorándote y en la otra estoy siendo agradecido; aunque tienen el mismo propósito, hay evolución. Si coges Inarow62 y la comparas con MDF, en esta última le estoy tirando un piropo a la jeva y hablándole sucio, mientras que en la primera le hablo puro y le digo lo que quiero de verdad.
Kilo es un cuatro puertorriqueño pero lo tenemos distorsionado y con melodía de una canción que es trap. Spacexxx es un sampleo de Deftones, Babyrecords tiene un sampleo medio Mobb Deep pero es un reggaetón con un rap por ahí. Escuché Sichef y no he escuchado una canción en lo que hago que suene con esa pesadera. Podría decirse que Sayonara es todo lo que pasé para poder crear este proyecto. Si tú escuchas Sichef y Laúltimacena, las dos canciones son personales, pero en una te estoy diciendo fuck you en la cara e ignorándote y en la otra estoy siendo agradecido; aunque tienen el mismo propósito, hay evolución. Si coges Inarow62 y la comparas con MDF, en esta última le estoy tirando un piropo a la jeva y hablándole sucio, mientras que en la primera le hablo puro y le digo lo que quiero de verdad.
Los álbumes suelen venir de la mano de una gira, así que, ¿te veremos este año de tour?
Me encantaría, tenemos planes de poder hacer algo nítido y ojalá poder hacer el mejor tour de mi vida. Creo que el de Sayonara estuvo muy bien y aprendí mucho, de poder llevar la historia a los lugares, de prepararme, etc. Era la primera vez que giraba y hacía shows de dos horas, me ayudó mucho para este próximo. Cuando anunciemos el de Omakase va a ser algo interesante y no puedo esperar a volver a Madrid, a Barcelona, a las ciudades que tengamos que visitar. Igual en Puerto Rico, poder volver quizás a los cholos, que es lo más grande para nosotros.
¿Tienes algún formato pensado para los conciertos? Igual puedes montar una cocina sobre el escenario, como la sobremesa de C. Tangana con El madrileño.
Eso estaría duro, el tour de El madrileño estaba bien cool con esa escenografía tan teatral. Hay muchas ideas todavía, pero una definitivamente es tener algo que esté pasando live ahí en la tarima mientras la gente está disfrutando el show. Todavía estoy en el brainstorming de eso, pero estaría bien cool poder hacer algo a ese nivel.

