En el universo de Zoe Oms, la delicadeza no está reñida con la fuerza ni el romanticismo con la funcionalidad. A través de volantes, fruncidos, lazos y siluetas que juegan con los códigos tradicionales de la feminidad, la diseñadora construye un lenguaje en el que conviven la fragilidad y el carácter, lo íntimo y lo subversivo. Su imaginario, atravesado por referencias literarias, cinematográficas y artísticas, encuentra en el blanco y el negro un espacio de exploración constante, lejos de las tendencias pasajeras y cerca de una idea de feminidad tan personal como compleja.
Con su nueva colección Spring/Summer 2027, Zoe continúa desarrollando ese universo para acercarlo a la vida cotidiana, sin renunciar a la sensibilidad ni a la experimentación que definen su trabajo. Después de Cloud, donde exploraba la relación entre la ropa de lluvia y los códigos románticos, la diseñadora apuesta por prendas atemporales en las que lo funcional y lo ornamental conviven con naturalidad. Hablamos con ella sobre la construcción de un lenguaje propio, el poder de reinterpretar lo históricamente femenino y la posibilidad de encontrar fortaleza precisamente en aquello que, durante tanto tiempo, se ha considerado frágil.
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Hola, Zoe, muchas gracias por hablar con nosotros. Ya hay piezas de la colección SS27. ¿Qué nos puedes adelantar sobre ella? ¿En qué dirección sentías que necesitabas llevar el universo de Zoe Oms después de Cloud?
Sentía la necesidad de explorar cómo trasladar el universo Zoe Oms a una dimensión más cercana y tangible sin perder su esencia. SS27 nace de la voluntad de llevar el romanticismo, los volúmenes y la sensibilidad de la marca a piezas pensadas para formar parte del día a día.
En Cloud, tu colección de Spring/Summer 2026, buscabas explorar desde el detalle diferentes elementos de la ropa de lluvia. En esta nueva colección también percibo esa atención a elementos cotidianos o funcionales llevados a otro contexto. ¿Qué te interesa de ese proceso de transformación y descontextualización?
Me interesa mucho la tensión que surge al combinar elementos que, en principio, pertenecen a universos opuestos, como lo técnico y lo romántico, lo funcional y lo ornamental. Me gusta explorar qué sucede cuando estos códigos se mezclan y adquieren un significado distinto al original.
Me interesa mucho algo que dijiste en otra entrevista sobre Las vírgenes suicidas, porque fue precisamente lo primero que pensé cuando descubrí tu trabajo. ¿Sientes que la obra de otras mujeres, como Sofia Coppola, te ha nutrido creativamente?
Sí, totalmente. El trabajo de otras mujeres es una influencia constante en mi trabajo.
¿Qué otras creadoras, diseñadoras, artistas o directoras han sido importantes para ti?
Me interesan las figuras que han cuestionado los códigos establecidos desde su propio lenguaje, como Rei Kawakubo en la moda, Kim Gordon en la música, Deborah Turbeville en la fotografía, Hannah Höch en el arte, Sofia Coppola en el cine, entre muchas más. Son artistas con una mirada definida que han construido un imaginario sin renunciar a su identidad.
¿Cuál ha sido el último libro que has leído? ¿Hay alguno que te haya marcado especialmente y que sientas que ha formado parte, de alguna manera, de tu creatividad o de tu horizonte creativo?
El último libro que he leído es Eve’s Hollywood, de Eve Babitz, aunque probablemente mi libro favorito sea Play It as It Lays, de Joan Didion. También me interesa mucho la literatura del siglo XIX por los universos y atmósferas que construye, especialmente la rusa y la inglesa, en obras como Anna Karenina o Jane Eyre.
El fruncido, los volantes y los lazos se han convertido casi en un lenguaje propio dentro de Zoe Oms. ¿Qué te interesa de estos recursos y qué posibilidades encuentras en ellos a la hora de construir tus prendas?
Me gusta cómo los fruncidos, los volantes y los lazos pueden transformar una silueta y distorsionar ciertos códigos de la feminidad, llevándolos hacia un lugar menos convencional. Son elementos que permiten infinitas posibilidades de reinterpretar lo históricamente femenino.
¿Sientes que se han convertido en una especie de código reconocible de la marca?
Con el tiempo, se han convertido en un lenguaje esencial dentro del universo Zoe Oms.
Tu imaginario es muy reconocible. Si pudiéramos entrar en tu cabeza, en tu carpeta de Pinterest o en tus referencias personales, ¿qué encontraríamos?
Mi imaginario creativo parte de imágenes de archivo del siglo XIX, pinturas abstractas, texturas orgánicas y muchas más cosas.
¿Qué imágenes, películas, objetos, personas o lugares están alimentando ahora mismo tu creatividad?
Me interesa explorar la feminidad desde distintas perspectivas, así como el imaginario romántico, el individualismo, lo oscuro y la ruptura con lo establecido. La música orquestal y las bandas sonoras también tienen un papel importante en mi proceso creativo por su capacidad de evocar emociones y atmósferas.
A través de tus colecciones has construido una mirada muy particular sobre conceptos como la inocencia, la delicadeza o la fragilidad. Al mismo tiempo, tus prendas no buscan esconderlos, sino darles otra lectura. ¿Qué hay detrás de esa decisión y qué te interesa reivindicar a través de ella?
Me interesa reivindicar una feminidad compleja, tal y como la entiendo yo. A través de los volúmenes, las siluetas y las texturas busco explorar una tensión en las prendas donde convivan el carácter y la fuerza con la delicadeza y la sensibilidad.
Tus creaciones han estado muy vinculadas al blanco y al negro y, aun así, las colecciones resultan muy variadas y nada monótonas. ¿Cómo consigues generar tanta riqueza visual trabajando principalmente con una paleta tan limitada?
Me gusta jugar y experimentar con las texturas, los volúmenes y la distorsión de las siluetas para crear contrastes y generar interés visual. El blanco y el negro, precisamente por su neutralidad, me permiten centrarme en estos elementos y explorar muchísimas posibilidades.
¿Crees que veremos una mayor integración del color en el futuro?
Por ahora no siento la necesidad de incorporar el color. El blanco y el negro forman parte del lenguaje visual de Zoe Oms y todavía ofrecen un amplio margen de exploración. No descarto trabajar con el color en el futuro, pero cualquier evolución responderá a una necesidad creativa.
¿Y una mayor variedad de accesorios o nuevas categorías de producto?
En cuanto a los accesorios y las nuevas categorías de producto, sí que me gustaría ampliar ese universo con el tiempo. Sin embargo, para mí es importante profundizar primero en las categorías que ya trabajo, explorar sus posibilidades y construir un lenguaje propio dentro de ellas.
Has hablado en alguna ocasión de construir una propuesta muy pensada y con piezas especiales. ¿Te interesa la idea de crear una especie de armario cápsula, en el que las prendas puedan convivir entre diferentes colecciones y acompañar a una persona durante mucho tiempo?
Sí, es precisamente lo que busco con esta nueva colección: construir un armario de piezas femeninas atemporales, con una identidad propia, que combinen siluetas románticas con la funcionalidad del día a día. Para mí, se trata de reivindicar una forma de vestir más personal, alejada de la inmediatez de las tendencias.
En un momento dijiste que te atrae la idea de “descontextualizar algo tan íntimo y vulnerable para que exprese individualidad y fortaleza”. ¿Qué te sigue interesando de la lencería como lenguaje dentro de tu trabajo?
Me interesa la lencería por su relación con la feminidad y por la riqueza de sus detalles, que ofrecen muchas posibilidades a la hora de incorporarlos y reinterpretarlos en otras prendas. También me atrae el contraste entre su carácter íntimo y vulnerable y la fuerza que puede adquirir cuando se traslada a otro contexto.
Ribbons and Ruffles era una colección monocolor y muy vinculada a esa idea de pureza y a la estética de Las vírgenes suicidas. En Cloud, en cambio, aparece una paleta más amplia y una dimensión más técnica. ¿Sientes que cada colección es una reacción a la anterior o que todas forman parte de una misma conversación?
Todas las colecciones forman parte de una misma conversación porque comparten un lenguaje visual propio. Lo que sí ha ido evolucionando es mi interés por la funcionalidad y la relación de las prendas con quien las lleva. Las primeras colecciones tenían un carácter más experimental y editorial; ahora me interesa trasladar ese universo a piezas que puedan formar parte del día a día de una mujer.
¿Te imaginas que Zoe Oms pueda crecer más allá del diseño de prendas? ¿Te interesaría ampliar el universo de la marca hacia otros proyectos, objetos, colaboraciones, espacios o disciplinas?
Me atrae especialmente trabajar con artistas y participar en proyectos de vestuario para danza, teatro u otras propuestas escénicas porque permiten explorar el diseño desde perspectivas diferentes y ampliar sus posibilidades expresivas.
Si pensamos en Zoe Oms dentro de cinco años, ¿qué te gustaría que hubiera cambiado y qué esperas que siga siendo exactamente igual?
Dentro de cinco años, espero que el proyecto haya crecido, tanto en estructura como en alcance, y que cuente con más recursos y un equipo más amplio que me permita seguir desarrollándolo. Me gustaría mantener la misma curiosidad, ilusión y pasión, y que Zoe Oms continúe siendo un espacio de evolución creativa.
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