Acaba de lanzar Amor fiado, un álbum de rap puro que incluye colaboraciones como Duki o Rei, y va a dar una gira en España pasando por cinco ciudades (Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao y Sevilla). Zeballos, si pudiera, comería y bebería rap. Tiene claro desde pequeño que esta es su pasión y su forma de vivir, y la ambición es a la vez su compañera y su rival. En este último disco trae letras literales, rimas pegadizas y una propuesta visual poderosa. Nos habla en profundidad de su concepto y sobre sí mismo en su estudio de Madrid, con un cafecito.
¿Qué tal? ¿Ya habías estado más veces en España, no?
Bien. Sí, desde 2022 vinimos varias veces, y ahora vamos a pasar unos días acá y nos volvemos.
Tu público español, ¿tiene diferencias con el uruguayo o el argentino?
Sí. La principal diferencia es que por ahora son muchos menos acá (risas). En realidad, creo que es el segundo país que más nos escucha. Pero bueno, creo que la gente es diferente en todos lados. Argentina tiene una energía muy impresionante; Uruguay es más reservado. Acá he tocado en una banda y siempre ha sido muy lindo. Bueno, no lo he podido ver a un nivel así como una sala de dos mil personas, por ejemplo, que supongo que cambiará. Pero estuve en el festival Rocanrola este fin de semana, tocamos ahí y la energía de la gente es increíble. Es un público muy rapero porque tienen muy instauradas las raíces del rap, incluso mainstream. Estábamos muy impresionados, la verdad, de ver un festival de tres días de rap, eso no existe en Argentina.
¿No?
No. De rap, rap, un festival de tres días que convoque tanta gente, que los headliners sean raperos como Fernandocosta, Natos y Waor, Kase.O, no existe, es muy loco.
Aquí hay mucha tradición del rap, sí. También trabajaste con varios productores españoles, de Tenerife. ¿Los buscaste tú porque ya los conocías y querías ese sonido o fueron conexiones profesionales?
Ambas. Muchas veces nos acercan un par de nombres con los que podemos laburar cuando vamos a otros países, y me gusta así, escuchar y ver qué me gusta. A esos la mayoría los conocía. También me gusta trabajar con productores que hagan cosas diferentes, salir de la zona de confort, entonces laburamos con todo el mundo que sea posible. De todos puedes aprender algo.
¿Tú sabes producir? ¿Hacer música?
La verdad que no pero porque estoy acostumbrado hace tantos años a que me grabe otra gente. De hecho, hace unos años me compré todo (risas): la computadora, la tarjeta de sonido, el micro… todo. Pero lo tuve dos años sin tocarlo y lo vendí a la mierda, en la caja más o menos. Lo conecté así, me empecé a grabar y sonaba tan feo comparado a los estudios de ellos que dije, no.
“A medida que vas cumpliendo objetivos, se siente más complicado estar orgulloso o satisfecho con algo.”
O sea, lo tuyo es escribir, de momento.
Me lo dicen, soy muy bueno imaginando y opinando y expresando qué es lo que quiero, por ejemplo, acá necesito esto, pero no lo sé hacer yo (risas).
Supervisar ideas, ajá.
Soy opinólogo, sí (risas).
Sobre otro tipo de colaboraciones, NOG…
El NOG, sí.
En una entrevista dijiste que tus abuelos eran de Brasil.
Mi madre es brasileña, sí. Escucho música de ahí.
Entonces, ¿a NOG lo conoces por la música o por una conexión con Brasil?
Lo conozco por la música, es mi rapero favorito de allá. Le hablé y metimos un tema para el álbum de él que se me había usado. Y entonces también hicimos uno para el mío. Un fenómeno. Era un tremendo rapero y se nota que ama mucho rapear, igual que yo (risas).
¿Sabes hablar portugués?
Sí, hablo.
Y con Duki, ¿os juntasteis para componer o le enseñaste la canción y se montó?
Nos juntamos y yo ya tenía el álbum más que casi hecho, no sabía muy bien qué íbamos a hacer, si algo de cero o no. Escuchó Malparido, le gustó mucho y dijo que quería esa, y me pareció perfecto. Además era la última del álbum y estaba bien que cerrara un tema con él.
Claro, cierre épico. Y del álbum también, la portada es simplemente un caballo con un fondo rojo, ¿qué intención tenías?
Es muy simple pero muy fuerte, transmite un empuje tremendo y una tremenda pasión por llegar a algún lado, ni siquiera sé bien cuál.
¿Es también, a lo mejor, porque querías hacer un álbum zarpado? Que te escuché decirlo en otra entrevista.
Sí (risas), quería que tuviera fuerza, que fuera imponente, por eso también el fuego y los perros mordiéndome y todo. Quería que lo estuvieras pasando así y vieras ese rojo y dijeras, uh, ¿qué es esto?
En Cuando escribía Asimetría, escribes una cosa muy potente, lo de que tus fans te hablan a veces sobre temas de salud mental, de que no pueden seguir adelante y tu música les ayuda a sobrellevar eso. Entiendo que tú, aunque lo veas, no lo puedes gestionar todo.
No. Hay veces en las que si me cuentan algo muy feo, sé que puedo responder un mensaje pero que después en realidad no voy a estar dándote ese apoyo. Primero porque no me corresponde y segundo porque no soy un profesional como para meterme a aconsejarte en esos temas. El apoyo que le puedo dar a la gente es en la música y es hasta ahí. También es mi vida personal, no me gusta confundir a la gente.
Las personas que realmente sienten un apoyo en nosotros y en nuestra música, me parece que está bueno que ese apoyo se quede ahí porque yo también tengo mis problemas y mi vida personal y ya suficiente comparto en mis canciones. Por eso tampoco me gusta mucho hablar de mi familia o de mi hermanita, mostrar esas cosas, porque siento que ya suficiente estoy compartiendo. Poca privacidad me queda como para encima involucrarme de esa manera tan personal con la gente que me escucha.
Las personas que realmente sienten un apoyo en nosotros y en nuestra música, me parece que está bueno que ese apoyo se quede ahí porque yo también tengo mis problemas y mi vida personal y ya suficiente comparto en mis canciones. Por eso tampoco me gusta mucho hablar de mi familia o de mi hermanita, mostrar esas cosas, porque siento que ya suficiente estoy compartiendo. Poca privacidad me queda como para encima involucrarme de esa manera tan personal con la gente que me escucha.
De tus letras entiendo que te cansa bastante el mundo del famoseo, de las redes y la sobreexposición que comentas, ¿te trae algún problema en tu día a día?
No, soy bastante tranquilo, tampoco soy… Ya lo hice un montón, estuve por todos lados pero ya no salgo mucho a bailar ni esas cosas, entonces no se me complica tanto. Vivo en Uruguay, donde la gente es muy tranquila, y la verdad siento que es distinto. Si hay un país en el que, salvando las distancias totalmente, en el que puede ir, no sé, Leonardo DiCaprio y caminar por ahí, tomar un café y todo sin que nadie le rompa los huevos, es Uruguay. Eso lo valoro pila.
En Alquiler hay un verso que me hizo mucha gracia: “te llama mamá, profesor Skinner”. ¿Por qué?
Porque rimaba, la verdad, no es algo especial (risas). Y porque todo el mundo vio Los Simpsons.
En Call Me dices que lo tienes todo y que aún así no te sientes afortunado, que es “la condena de los tocados”. ¿De dónde te viene eso?
A medida que vas cumpliendo objetivos, se siente más complicado estar orgulloso o satisfecho con algo. Ya lo he dicho, valoramos más las primeras mil visitas o las primeras diez mil reproducciones. Te parecen una locura y después, no sé, ponele, metes una canción con veinte millones y capaz te parece poco. Es un sueño para otras personas, pero las escalas se van desdibujando. Es lo mismo, tal vez haces un show para cuatro mil, cinco mil personas, y luego vas a otra ciudad donde nunca fuiste, y vendes cien entradas y te sabe a poco. En realidad son cien almas, cien personas lejos de su casa que dejaron de hacer todo lo que podrían estar haciendo para ir ahí a compartir ese momento contigo. Se vuelve un ejercicio poder valorarlo.
La ambición te nubla.
Sí, cuesta volver a estar satisfecho.
Otro tema del que hablas mucho es el del desamor. ¿Por dónde te viajan los pensamientos cuando escribes sobre algo así? ¿Escribes de experiencias personales, inventadas, o…?
Muchas son experiencias mías pero no siempre son recientes. Hay ciertos sentimientos más fáciles de plasmar, o de plantear, y explicar bien una vez ya los sentiste y procesaste. También se nota en el tipo de letras. Tal vez cuando era más chico escribía cosas mucho más, no sé, ‘me peleé con mi novia y se me terminó el mundo, me quiero morir y no voy a ser feliz nunca’, y después madurás y te das cuenta que no es así la cosa. Es aprender.
Los géneros que más tocas son los de la música propia del rap, pero tampoco descartas hacer algo de rock, o de bossa nova, aunque siempre rapeando.
Sí, me gusta hacer todo.
No sé si tienes algún proyecto en marcha o estás centrado en tu gira pero, ¿cuál te gustaría hacer próximamente?
Antes de sacar este estuve haciendo, y prácticamente está terminado, un álbum que es mucho más rockero. Es rap pero todas las instrumentales son así muy rockeras. Y muy profundo, letras muy largas, muy pesadas. Estaba por terminarlo y sentí que no era el momento de sacar eso, no era lo que quería mostrar ahora, y empecé a hacer esto otro. Acá estamos así que me alegro que hayan tomado ese rumbo las cosas, pero seguramente lo retome en algún momento y tengan un álbum más rock, un poco sentimental.
“Para mí ir al estudio, ir a grabar, es como ir a comer. Lo tengo que hacer.”
El rap es lo constante en toda tu música y también que lo llevas de modo de vida. ¿Cómo es eso?
Y yo qué sé… Para mí ir al estudio, ir a grabar, es como ir a comer (risas). Lo tengo que hacer.
Simplemente es tu día a día, te levantas y lo piensas.
Sí, estoy todo el día haciendo eso, no porque quiera, pero no sé. Estoy siempre actualizándome, viendo qué está pasando. Ahora estoy tratando de estar más atento a la música en general. Cuando era más chico sí era full ‘esto es rap, esto no es rap’; ahora no, estoy mucho más maduro y más abierto a otras cosas.
Para investigar, por ejemplo, ¿qué es lo que más escuchas ahora mismo?
El año pasado mi artista más escuchada de Spotify fue Lana del Rey. Así que… Ahí, ampliando horizontes.
También vi que te gusta mucho leer, ¿eso te ayuda a escribir o a componer mejor?
Sí, sin dudas. Me encantan las historias y los estímulos, me engancho con cualquier cosa. Me pones un libro de, no sé, cómo fabricar el caño de PVC y te lo miro, me pones un documental sobre de dónde salieron los autos y también te lo remiro. No tengo muchos criterios en cuanto a la información, todo me interesa. El liceo, la secundaria, me fue bastante fácil. Por más que faltaba un montón y todo eso, nunca me costó porque realmente me interesan las cosas, me interesa todo. Si alguien me está explicando algo, me interesa escucharlo. Sea matemáticas, sea física, sea biología, sea lo que sea.
Además de opinólogo, entonces, eres entendedor.
Sí, me gusta escuchar y aprender.



