Si en nombre de Dios se ha cometido tanta atrocidad, quizá ese diablillo rojo del inframundo no sea tan malo. Son los vencedores quienes escriben la historia, los que trazan la ley a la medida de su trampa, así que conviene fiarse lo justo. Y puestos a elegir un bando, nos quedamos con el que pincha a Future y dembow. Esa es la filosofía tras Yung Beef, que con más de una década de carrera a sus espaldas ha vuelto posible lo imposible: mantenerse relevante sin pasar por el aro de la industria. El legendario padre del trap hispano es un símbolo en sí mismo de resistencia, de ir a contracorriente. El Seco anuncia gira y promete invocar al Diablo en el escenario. Yo, desde luego, no pienso perderme esa misa.
Entrevista extraída de ACERO vol. 9, publicada en noviembre de 2024. Hazte con tu copia aquí
Hay mucho peso y orgullo en entrevistar a Fernando para un medio como el nuestro. Y digo Fernando porque Yung Beef está, sin duda, en su era más vulnerable, lúcida y honesta. Es mucho decir para alguien que nació sin un pelo en la lengua, sea hace diez años para dirigirse al principal A&R de Sony, reírse de Wu-Tang Clan, quemar billetes en un backstage de Torrelavega o hacer playback en su propio festival. No obstante, su verdadera persona se impone sin dificultades ante el personaje artístico. Quizá porque, sencillamente, son lo mismo. Citando a Rosalía, “hay una cosa innegable sobre él, y es que es puro”. Me atrevería a decir que de ese material es del que se forjan las leyendas.
“Yo prefiero hacer una fiesta antes que dar un discurso”, decía el Beefie de 2014. “La gente nos escucha para saber cómo se mueve el barrio, los precios, la coca”, en 2016. “No hay nada más gitano que un chino”, hace apenas unos meses. Beef es cambiante, hedonista pero reflexivo, profundo pero vacilón; un hombre de negocios que, a su vez, los odia. Pero hay una lógica muy coherente en esa contradicción. Fernando se aproxima con humildad, y menciona a sus hijos o a su carrera como si nos fueran ajenos. Hablamos con él sobre industria, caídas y éxitos; pero sobre todo hablamos de la música y de su vida, que viene a ser lo mismo.
Comienzas gira y el concierto de Vista Alegre lo anunciaste con ese vídeo, tan tuyo, en el que te acosa un predicador por la calle. Fue en Callao, en la misma plaza en el que lanzabas cinco mil euros para anunciar Gánster Original
Lo de Callao fue un poco casualidad. Al final, la gira coincide con el día de la bestia y para mí también el enclave del centro de Madrid es un poco místico. De alguna forma estoy adelantando referencias a lo que ya va a ser el concierto, el día en el que se va a invocar al demonio y por fin va a aparecer nuestro padre.
Nuestro padre… que no eres tú, ¿no? Porque tú eres bastante padre.
Bueno, yo soy un poco demonio también (risas). Tengo esa sangre. Pero no, no hablo de mí.
¿Cómo tienes pensado el show? Porque yo nunca sé qué esperarme de tus conciertos: feats, playback, Hakim, satanismo…
Este show es diferente. Intento siempre dentro de mis capacidades estar a la altura pero para mí la música, el show, todo es importante. No hablo ni de producción o de gastar dinero sino del detalle. Yo vivo la música como magia. Todo tiene que estar relacionado y todo culmina ahí, en el escenario, ahí es la resolución de la magia. Es clave también para mí el encontrarnos entre todos, la gente que estamos. 
Es un momento muy importante en lo personal también. No hablo de negocios, sino de expresar cómo yo siento y veo la música. Quiero que sea una experiencia fuerte. Me gusta que me digas que no sabes qué esperar, es lo que intento, pensar una estructura y un guión pero que luego en la práctica sea flexible. Es una energía muy fuerte la que siento encima del escenario, quiero estar a la altura, de eso es de lo que más me preocupo.
Me flipa que vincules la música a la magia. Nunca se lo había escuchado a nadie. Todos tus conciertos tienen ese lado místico, es cierto. 
Claro.
A nivel de bajarlo a show, cuando hablas con el de producción de Vista Alegre, por ejemplo, ¿cómo explicas eso? Necesito esta magia en el camerino… (risas).
Ellos son profesionales y yo en eso ni me meto, solo en lo artístico. Magia la pedía antes en el camerino, ahora ya no (risas). Procuro estar yo con la magia dentro.
La Magia del Amor.
¡La Magia del Omar!
Habrá que invitarle al conci, que vive al lado. Pensaba también en los venues enormes que han hecho Saiko o Dellafuente, justo en tu querida Granada. ¿Te apetecería hacer un estadio o algo así?
Creo que como artistas a todos nos gusta eso, pero hay que ser realista con el negocio que se puede hacer. Cada artista lo lleva muy diferente. Yo vengo de presentir que ese posicionamiento tan potente iba a ocurrir, pero se veía lejos y en ese momento no pasaba. Me hace ilusión ver a gente del urbano o que ha comenzado con nuestros mismos recursos llegando a hacer estadios. Es un orgullo y también en lo personal me abre horizontes. Bueno, si has visto un poco mi movida con la música, lo sabes.
Diría que te he visto bastante, sí.
Entonces sabes que la parte de negocio en la música no la tengo tan explotada. Sí, tenemos un sello y varias cosas más, pero alcanzar el nivel primera liga de la industria de la música nunca ha sido mi interés personal. No me he movido mucho ahí.
Pero solo porque no te ha interesado. Lo que antes convivía contigo y parecía underground ahora está en esa primera liga: Rosalía, C. Tangana, Bad Gyal; el tiempo pasa y nosotros evolucionamos, Kaydy tiene una hija…
¡Y yo tengo dos!
¿Qué crees que os diferenció para conseguir ese éxito? ¿O qué es lo que teníais en común? No hablo de números ni cifras, sino de legado.
La música, ¿no? La posibilidad de subirlo a Internet también. Pero yo pienso que el legado no lo buscas. El negocio sí, puedes tener la intención y la idea, no sólo con la música. Tú puedes hacer la mejor música del mundo y no tener un equipo para llevar esa logística. Estoy muy contento de mi legado, pero nunca lo he buscado. Ahora miro para atrás, veo todo lo que se ha creado y flipo. Pero son muchos factores los que se tienen que dar. También conozco muchos artistas que no tienen el mejor legado, pero que en algún momento han hecho muy buenos negocios, ¿sabes?
Llama mucho la atención que nunca hayas sacado una colaboración con Rosalía siendo tan amigos vosotros dos.
Es precisamente por esto que digo. A Rosalía la amo, es una amiga de la música y de las personas que más quiero, la llevo viendo desde que éramos muy jóvenes. Cuando me fui a vivir a Barcelona, quedaba mucho con ella. Ella todavía ni de coña…  Bueno, sí hacía muchas cosas pero igual en ese momento a nivel impacto no era tan grande, igual estábamos hasta más pegaos nosotros. Pero Rosalía siempre ha tenido muy claro su camino. Igual que yo, solo que son caminos diferentes. Uno ha elegido unas cosas y otro otras, y tampoco hay que mezclar la amistad con esto. 
¿Crees que con el tiempo esa firmeza de discurso respecto a ser o no independiente se va diluyendo? No solo pienso en lo que dices de Rosalía, también en el mítico debate del Primavera Sound. ¿Eres más tolerante ahora con la industria?
En absoluto, pienso exactamente lo mismo sobre ser independiente. Lo pensaba entonces y ahora. Esa es mi idea y lucho por ella todos los días. Es muy difícil y más en la sociedad en la que vivimos, donde se le da atención a cosas banales como los números, por ejemplo. Hay quien sigue valorando la música de corazón, pero a día de hoy, importa más que algo funcione a nivel comercial que artístico.
¿Te imaginas trabajar en una major?
Yo duraría un día trabajando ahí (risas). 
¿Qué crees que es lo más nocivo de ese entorno?
La industria a los artistas se los come, o sea, como artista, te come; se nos come. Si tú te metes al final ahí tienes que tener muy claro todo porque va muy rápido, no te da tiempo a pensar. Una vez se activa pierdes el control. Muchos artistas no lo hacen ni con maldad, sino que la industria directamente es muy fuerte, muy poderosa, y está más preparada que chavales a los que sencillamente les gusta la música. Hay mucha maldad. No hay que cegarse y hay que saber quién eres tú siempre. A mí me ayuda estar en contacto con el barrio, nunca salir del todo de aquí. Siempre volver a la realidad para que no te coma, porque a mí mismo me comería también. Sí, tú tienes tus principios y tus cosas y vas a seguir teniéndolos, pero no te van a dejar aplicarlos. Ya depende de ti y tienes que ser muy fuerte a nivel mental. Lo he pasado muy mal. Yo he estado enganchado a las drogas y son mil razones por las que he caído en eso, pero una de las más fuertes puede ser la industria de la música. En parte es lo que me ha hecho estar débil: luchar todos los días contra algo que se choca mucho, el negocio y el arte. Te pone en un estado donde no te sientes completo ni bien. Estás con una eterna pena. La industria de la música te distancia mucho de la realidad.
El espejismo de sentirte relevante. La trampa fácil del show business.
A todos nosotros al principio con unas zapatillas nos engañan, es así de triste. Hay que saber separarse y ver que es mentira, que es una burbuja creada porque le conviene a mucha gente.
No pretendía entrar tan pronto en el tema de drogas ni rehabilitación, la verdad.
A mí me la suda hablar de esto. Yo de mí puedo hablar, menos mal.
¿Tuviste algún tipo de crisis existencial sobre cómo representar el trap una vez dejases las drogas?
Al revés, mi crisis existencial era por consumir drogas, no por no consumirlas. Por muy relacionadas que estén las drogas y la música, para mí lo que constituye el trap de verdad es la vida en el barrio. En el barrio hay quien se droga y quién no, y yo al barrio sigo yendo. Es más, si no me drogo voy a representar mucho mejor esa realidad.
También creo que el proceso creativo, lo que es el momento estudio, suele estar ligado al consumo. Como que parece que van de la mano.
Es verdad que es diferente, las drogas son cosas muy complejas. Pero al revés, no creo que vayan de la mano, creo que es una excusa para drogarse. No sé, hay gente que quizá lo necesita, pero yo la música la tengo dentro de mí. No tengo que estar drogado para que suene música en mí, en mi caso no está relacionado. ¿Que es muy cómodo ir al estudio y pegarse un colocón que flipas? Claro que sí, a quién no le gusta. 
No hace tanto que publicaste Una dosis más. Para mí, te lo juro, una absoluta obra de arte. ¿Cómo la compusiste? ¿Tienes más canciones así? Porque la subes a YouTube y no a Spotify, no la subes a ninguna otra plataforma, ¿y eso?
Esa canción la tenía en la cabeza dándome vueltas y no podía ir al estudio porque estaba aún en proceso. Le pedí a mi terapeuta un día para poder ir y grabarla, porque me la quería quitar de encima. Y fui, la grabé, llegué a mi casa después del estudio y la subí. Era algo más por necesidad. 
¿Entonces no podías componer en el centro?
Grabar como tal, no. Me llevé un home studio al centro pero había compañeros y no me parecía del todo bien. Por si tal escuchaba música o pensaba o lo que fuese. Y para mí era peligroso exponerme a ir al estudio y encontrarme con gente consumiendo.
“Hay quien sigue valorando la música de corazón, pero a día de hoy, importa más que algo funcione a nivel comercial que artístico”.
¿Qué música escuchabas?
Pues no te dejan escuchar música, porque hay gente a la que se le activan las ganas de meterse por la música. Tenía un pendrive con un disco nuevo de Future, otro de Cosculluela, eso escuchaba.
En Necesito a mi familia cerca mencionas al Tito Howie. ¿Puedes explicar por qué esa refe?
Porque yo flipaba con Uncle Howie, sabes quién es, ¿no? Es el tío de Ill Bill, de Non Phixion, unos judíos de ahí de Brooklyn. A mí me encantaba. Su tío era un yonqui y era el dueño del sello. Yo flipaba siempre con él, no sé, me dio por ahí.
Esa canción la grabas con el productor de la DRAIN Gang, Woesum. ¿Dónde lo grabas?
En Londres, en una semana grabamos todo el disco. Pero ahí yo estaba muy mal, especialmente a nivel drogas. Me fui diez días a Londres y ahí lo grabamos todo. Pero fue muy experimental, todo muy rápido.
Grabas eso en Londres y poco después te vas a Japón, con Cookin Soul, con Cruz Cafuné…
No, yo no coincidí con Cruzzi en verdad, él fue después. Pero el tema sí lo grabé en Japón, solo que se lo mandé y creo que él lo grabó en España.
¿Tú te vas de viaje para hacer música, o sencillamente es que grabas música mientras estás de viaje de normal?
Depende. A Londres fue un caso muy concreto, donde sí tenía un budget para hacer el disco y decidimos ir a trabajar ahí porque había varios productores fichados allí. A Japón no fui a hacer música, fui a hacer una película. Fui con María Simun. Fuimos juntos en realidad porque vi como una salvación el irme, y era una cosa que tenía clavada. María y yo teníamos un vuelo hace un tiempo que no pudimos coger, y de un día para otro nos fuimos para allá, ella justo acababa de volver de Cuba y de estudiar cine allí.
Otra cosa con A.D.R.O.M.I.C.F.M.S es que lo nombras como 4 ½. ¿Por qué? ¿El otro medio donde está?
(Risas) Ya vendrá si tal el cinco, el siguiente. Ya veremos cómo lo llamamos.
¿Pero lo tienes pensado o me estás vacilando?
No, no, que va. Me estoy riendo de mí en verdad (risas). A mí me gusta mucho al numerología y muchas veces con los álbumes y así hago tonterías, cosas.
Bueno, es que tú ibas a sacar tres EPs este año, eso dijiste. Cada uno de seis canciones para que fuera un 666 al final. Faltaría El Plugg 3, pero, claro, vaya año has tenido.
Es que uno tiene unos planes pero mi vida es muy caótica a veces, y aunque te propongas cosas, hasta que no sea el momento de soltarlas yo no lo suelto. Es lo bueno de ser independiente al final también. No tengo prisa, quiero hacerlo todo lo mejor que sepa, me da igual que pegue. Solo quiero estar contento.
¿Cómo sabes cuándo algo esta listo? Porque si dices que el disco lo escribiste en diez días y el disco tiene veinticuatro canciones, vaya.
Sentirlo, la verdad. Justo este disco es más loco. Pero normalmente cuando hago un disco, al ser tan relativo y tan artístico, quizá hay veces donde solo veo yo ese sentido. Pero para mí tiene que haber una relación, que funcione como conjunto, que tengan un hilo conductor: el sonido, cómo me siento yo, un estilo, algo.
¿Y tú notas una continuación entre el A.D.R.O.M.I.C.F.M.S 4 ½  y los anteriores?
No sé, es más loco, por eso es el 4 ½. Bueno, es que yo no lo metería ahí en verdad (risas).
¿Y por qué lo hiciste? (risas).
Pues porque lo sentí así, me dio, ¡no sé! Si es que no hay una lógica, o al menos no una lógica comercial. Por alguna razón fue así, ya está.
El EP con Cookin si lo grabas en Japón, ¿no?
Todas no, pero muchas sí.
¿Por qué decidiste hacerlo? Lo teníais prometido desde hacía mucho pero nadie se esperaba nada. Tu estilo, vaya.
Bueno, al Size le quieren mucho en Japón, ahí lo respetan y lo valoran mucho. Fue él más bien el que dijo, oye, si estás por ahí y te va bien, cuadramos. Y yo le dije que claro, perfecto. Pero como para nosotros todo son cosas que van pasando, energías, poco planificado, pues ocurre cuando tiene que ocurrir. Mira, han sido ocho años más tarde pero no importa. No hay que forzar la música ni tiene por qué ser un camino recto. A mí la música me gusta que sea así, loca, libre, sin restricciones ni fechas. Si tú lo piensas como un negocio sí tienes que ser recto y no salirte de ahí, pero yo no lo veo como un negocio, lo veo como mi vida.
Ya, pero la industria a ti sí te ve como un negocio. 
Por eso hay que tener cuidado. Tú tienes que saber cuánto exponer tu alma.
Cambiando de tema, ¿sabes que Abraham Mateo ha salido en un podcast diciendo que tú le has tirado beef?
Sí, sí lo sé (risas).
¿Y qué opinas?
Nah, que lo quiero mucho. Que se cuide y que sea buena persona, y ya está.
¿Quién es la madre de Abraham Mateo?
¡Una gángster! Tiene que ser una gangster buena, está muy limpio el niño, está cuidado. Es amiga de 50 Cent, ¿no?
O quizá sea el padre.
No, no, yo creo que es la madre la de los contactos. 
Bueno, yo creo que ya. Tampoco es plan de hablar más de Abraham.
Ah, pero de su madre si quieres hablar, ¿eh? Por si no estaba clarísimo, no es nada personal, es una risa, nada personal, una cosa más de la industria.
¿Cuándo conociste a Virgil Abloh? Pinchó en una fiesta de Infierno cuando ya le habían cogido como director creativo de Louis Vuitton. Muy fuerte.
Le conocí en París, la gente de la moda con la que él se movía eran colegas míos también. Le conocí en un desfile de Hood By Air.
¿En el que desfilaste tú? ¿2016?
Sí, en ese.
¿O sea que le saludaste por primera vez con los tacones puestos?
Sí (risas).
¿Y no fuiste a ningún desfile de él de Off-White o Louis Vuitton?
No. Yo cuando he hecho algo de moda ha sido por currar, a veces me invitan a desfiles y eso, pero no soy muy de ir. La moda me gusta, me interesa, la veo como arte, pero no la siento tanto como la música.
Bueno, has estado desfilando en Dsquared2 con Julia Fox hace nada.
Sí, pero por eso, cosas de trabajo. Me interesa y me gusta la moda, le veo la posibilidad artística, pero no me interesa como la música. 
¿Quizá es más elitista?
Bueno, no. Hay moda de barrio y moda de élites. Hay moda de mercadillo, como nosotros cuando vendíamos. Yo soy más del Rastro.
Hablando de la moda de barrio, ¿por qué cerró Clockers? La tienda que tenías en Lavapiés. Era bastante icónica.
Sinceramente la tienda iba bien y el joseo también, pero el coronavirus lo jodió mucho. Además yo me tuve que mover de Madrid y no tenía a quién dejarle eso para gestionarlo. Si hubiera tenido ganas o tiempo, sobre todo tiempo porque ganas sí tenía, a lo mejor aún estaría la tienda. Pero no me daba la vida.
Pues se echa de menos.
Sí, yo también lo echo de menos. Nos lo hemos pasado muy bien allí y era una propuesta guay para la plaza. Molaba, molaba.
Siguiendo con negocios, La Vendición. ¿Cuál ha sido su desarrollo desde que se fundó hasta ahora? ¿Tú sigues capitaneando tanto como al principio?
Wow. Sí que es complejo (risas). Ha evolucionado mucho y muy rápido. Yo sigo a día de hoy, estoy todo el día de reuniones y con mucho encima. No es como que antes sí y ahora no, al revés, ha crecido mucho y tengo que dedicarle más tiempo. Y por un lado estoy superorgulloso y muy contento; pero por otro lado, si me hubieran dicho a lo mejor hace diez años todo lo que supone y todo lo duro que es, a lo mejor me habría planteado otras cosas.
Bueno, ese trabajo te ennoblece.
Sí, bueno, estoy contento ya te digo. Van diez años que llevamos siendo un sello independiente con todo lo que eso conlleva, y la verdad es que no es fácil, no es nada fácil. Es muy duro, me quita mucho tiempo y a lo mejor he descuidado algunas cosas de mi carrera o de mi vida. No sé, es muy duro La Vendición.
Hace poco, leí una entrevista que te hacían en El País, cuando tus primeros conciertos por 2015, y decías algo así como, “yo más que rapero, en realidad, lo que quiero es llevar raperos”.
Pues hoy en día no creas que sigo pensándolo así (risas). Que sí, que es algo que al final hago. Bueno, más que llevar raperos lo que hago es dar un soporte a toda la gente que quiera llevar ese camino o que vea la música así, es lo que hacemos. Todavía no me he dedicado a llevar a ningún rapero, ni he firmado a nadie como tal de meterle pasta dura. Es algo más natural y orgánico lo que hemos creado. En mi experiencia, yo que empecé de cero, cero, todo eran problemas. No sabes nada de lo que es la industria. Considero que un chaval que esté ahora mismo en esa posición y tenga todo ese ecosistema montado, de fiestas, de estudios, de gente en oficinas para distribuir… No sé, se ha avanzado bastante. Antes, bueno, ni tan antes, las opciones eran Sony o Universal. 
¿Hay algunos perfiles que destaques más?
A todos, a toda la gente que ha pasado por ahí. Todos tienen una visión muy parecida, clara, son luchadores. La gente que pasa por ahí son superfuertes y tienen mucha capacidad para aportar a la cultura, al movimiento. Todos son duros.
Esto igual es irrelevante, pero hace poco me contestaste a un tuit diciendo que si quería currar en un sitio donde no supieran quién es Hakim, que no fuera al museo de Londres. 
Ah, sí. Porque él trabajó ahí, en el Museo de Ciencia. En el de los dinosaurios y todo eso (risas). Él trabajaba ahí, por eso el museo no es un buen sitio para esconderse de Hakim. ¡Es mejor ir a la policía! En la policía seguro que no lo vas a ver.
Ya, pero en la policía no me quiero meter yo.
Ni yo (risas). Pero bueno, igual se están preguntando donde está Hakim, los de la policía. No se sabe.
Oye, lo del Rifle bisexual remix, qué. ¿Te picaste? La última fue la de Bb trickz pero eso tampoco fue un pique real.
No, mujer, es que ninguno es un pique real. ¿Te crees que esto ha sido un pique real? 
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Cazadora RACER WORLDWIDE, leggings NIKE, camiseta de Bb trickz.
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Pantalón DSQUARED2, leggings y velo ANA MINGO, botas TIMBERLAND, gorra del artista.
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Cazadora BIMBA X PALOMO.
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Cazadora BIMBA X PALOMO, pantalón PROTOTYPES, zapatillas NIKE. 
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Full look PROTOTYPES.
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Full look DSQUARED2. Escultura de Carlos Sáez.
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Cazadora, pantalón y cinturón RACER WORLDWIDE, bomber MM6, top JEAN PAUL GAULTIER. 
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Chaqueta RACER WORLDWIDE.