Xosé Maseda solo estudió un grado, pero tiene dos carreras: la universitaria y la musical. Bajo el aka de Xmaseda, empezó en la música casi a la vez que en Filología Galega. No sabemos cómo le iba en los exámenes, pero en el rap ha ido encontrando su sitio. Aunque estos meses pasa más tiempo en bibliotecas que en discotecas, eso no ha sido impedimento para sacar un EP de reggaetón. 6a.m.ores llega casi con el verano con seis temas que ven el amor desde diferentes puntos de vista, a ritmo de reggaetón antiguo y trap discotequero. En la pitipausa reglamentaria, hablamos sobre probar nuevos sonidos, sus influencias y qué dirían sus alumnos de sus temas.
Si tuvieras que ponerle una sinopsis a 6a.m.ores como si fuera una película, ¿cómo sería?
Es un EP escrito y compuesto por la noche, con la intención de que los temas se escuchen sobre todo en ese momento. Está bastante enfocado en ritmos de reggaetón y algo de trap discotequero. Se llama 6a.m.ores porque juega con eso de las seis a.m. y la noche. Son seis canciones de amor desde diferentes puntos de vista.
Volverte a ver me tiene dándole vueltas desde la primera vez que la escuché porque me recuerda muchísimo a otro tema. ¿Sampleas algo aquí? Suena un poco a Esclava - Remix.
A nosotros también nos recuerda a una, pero no sabemos a cuál. Esclava - Remix puede ser, pero no hay ningún sample. El beat nos salió así, con la intro y el estribillo. Dijimos, buah, esto se parece a algo, pero nos suda la polla, va duro de pelotas. Fue consciente pero no intencionado porque se nos parecía a varios temas diferentes. Así que tiramos para adelante, a ver si no nos reclama royalties Bad Bunny.
En tanguapa dices que “nunca ía cambiar porque son un bala perdida”. ¿Cuánto hay de verdad ahí?
Poca. Tengo novia y estamos genial. Tampoco cunde hacer quince temas de ‘estoy enamoradísimo’ o de que creo mucho en el amor. Te pones en diferentes situaciones, recuerdas etapas pasadas para narrar ciertas cosas o simplemente lo haces por proceso creativo. Te pones a hacer música y dices, vale, voy a hablar sobre este concepto. Este tema va de que estoy con una chavala y me lío con otra. Quisimos tirar por ahí para jugar con la idea de que los temas están hechos desde diferentes perspectivas del amor y distintas situaciones. Pero esa barra no es verdad. Rapeando no miento, pero cuando se hace reggaetón a veces hay que mentir un poco.
Candy es una referencia directa al mítico tema de Plan B. ¿Cuáles eran tus referentes para este EP?
Fue porque el verano pasado escuché muchísimo reggaetón. Escuché mucho Plan B, reggaetón antiguo... También Kevin Roldán, que me pegó duro cuando estaba en primero de la ESO. Lo que me motivó en serio fue descubrir a Xiyo y Fernandezz, sobre todo a Fernandezz, a quien conocí hace un año y pico con un tema de El Bugg que se llama Butronera, uno de mis temas más escuchados. Pensé, hay que hacer algo de esto.
¿Y esa referencia a Candy salió de ahí?
Justo esa referencia a Candy de Plan B en los estribillos la hicieron los chicos de Lanasa. Luego le dimos un par de toques, pero no fue idea mía como tal. Todo gira en torno a esa estética. Son los padres de toda esa movida y quisimos hacerles referencia.
El videoclip de crer que me ques tiene una estética muy saturada, con mucho movimiento y mezcla de capas con letra, tu figura y pantallas partidas. ¿Tenías clara la idea?
Trabajo con un chaval que se llama Abraham Moreno, con quien llevo currando tres años, aunque no me acuerdo bien de cuándo empecé. Mientras que en la parte musical controlo mucho y quiero tener todo muy cuadriculado, de esta parte, aunque me llama la atención, sé mucho menos. Trabajando con Abraham y el resto de gente, Anton Vidal, Carmela Sánchez y Ana Dosil, delegué bastante en ellos. Toda la parte estética es idea de él. Él plantea ideas y yo le digo qué me mola más y qué menos, pero en general no son ideas mías porque de eso no tengo tanta inquietud ni controlo. Considero que tengo gusto y escojo, pero él me dice: vas a hacer así y así, y yo le digo que vale, que haga lo que le dé la gana. Confío ciegamente en él.
YouTube - crer que me ques:
“Rapeando no miento, pero cuando se hace reggaetón a veces hay que mentir un poco.”
Hace unos meses, Kid Mount sacaba Perreo paradiso, un EP que tiene una vibra bastante parecida. ¿Es casualidad que el mismo año saquéis dos discos así?
Sí que es casualidad. La primera vez que hablamos de esto fue en septiembre. Él tenía medio hecho Perreo paradiso y yo tenía el mío ya por la mitad. Me dijo que iba a hacer un EP de reggaetón y yo le dije que también. Además, a los dos nos produjo
Yuly: a él íntegramente y a mí tres temas. Es parecido porque Yuly tiene un sonido muy característico, pero fue pura casualidad.
6a.m.ores es un proyecto muy diferente a lo que solemos verte hacer. ¿De dónde nace la necesidad de probar sonidos nuevos?
Me apetecía. Llevo desde 2019 haciendo música, desde pequeño sobre todo rap, y quería probar nuevos sonidos. Soy una persona a la que le gusta demostrarse a sí misma que es capaz de hacer cosas diferentes. Sé que puedo rapear muy bien y que puedo hacer temas más melódicos que me encanten, aunque no sean tan diferentes como estos últimos. Me apetecía demostrarme que, si me gusta un género, soy capaz de hacerlo; que no me limito simplemente a rapear. La verdad es que rapear es lo que más me gusta, son los temas que más disfruto durante el proceso. Pero esto fue básicamente para demostrarme a mí mismo que puedo hacer temas de otro palo.
¿También había un punto de aprovechar que las cosas están funcionando mejor?
También. Ahora puedo permitirme hacer cosas más comerciales. Durante todos estos años que llevo haciendo música y rapeando, he tenido que currar en verano para pagarme los proyectos, y ahora que las cosas van mejor hay que aprovechar ese tirón. Me hace mucha gracia la peña que me pone: buah, tienes que volver al rap. Sí, tengo que volver al rap y me pillas tú los conceptos, ¿sabes? Que cuando rapeaba subía un tuit Toskelao, Varepe y dos más (risas). Independientemente de que sea rapero, no solo escucho rap. Hay que quitarse esas cosas de la cabeza y abrirse las puertas.
¿Entonces no te has cansado del rap?
No, no, ni mucho menos. Disfruto mucho. Tengo una colabo de rap que va a salir en verano y que disfruté haciendo un millón de veces más que los últimos veinte temas.
¿Cómo ves las nuevas vertientes que están saliendo en el rap?
La mayoría de la música que escucho es rap en castellano. Están los referentes que sigo quemando, como Ill Pequeño, Ergo Pro o Hoke; también algún chaval más, pero rap como tal, ellos. Escucho bastante a Hecky y La Pantera, pero ya se alejan de eso. Hay que tener cuidado porque se están metiendo El Jincho, Swit Eme y toda esta peña donde no les llaman. Teniendo en cuenta de dónde nace el rap y con qué motivos, no debe haber sitio para la ultraderecha ahí. Eso es lo que me preocupa a nivel España.
¿Y a nivel Galicia?
A nivel Galicia no rapea tanta gente. Ahora mismo la cara del rap en gallego de la nueva generación es XianPais, y lo va a ser Fabiovz también. Es un orgullo que un amigo tan buena persona y tan buen rapero se esté centrando en esto en un momento en el que muchos estamos tirando por otros géneros. Es increíble ver cómo alguien con esa calidad, tanto humana como musical, está siendo nuestro nuevo referente. Por supuestísimo, no hay que faltarle al respeto a la gente que estaba antes y que sigue siendo referente, como Hugo Guezeta. De esta nueva generación, el rap está a salvo con Xian.
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¿Hay algún puente entre 6a.m.ores y Pontes?
No demasiado. Cuando empecé a hacer música no tenía un ritmo, iba muy lento y sacaba temas cada seis meses. Desde que empecé tenía el sueño de hacer un disco alguna vez, y hace un par de años llegó el paso de decir, quiero hacerlo y contar esto. Pontes está madurado de una manera muy diferente, es muy profundo y posicionado. Son los puentes que están entre O Barqueiro y O Vicedo, de donde son mis padres. El concepto de Pontes es una referencia a Istmo, de Dano, esa unión entre diferentes partes de la vida; en mi caso, el paso de la adolescencia a la vida adulta. Son temas donde quiero contar cosas muy específicas y simbólicas.
¿Y 6a.m.ores?
Esta música es porque me apetecía romper con eso. Puedes ponerte mi música y que no sea una reflexión profunda sobre el paso del tiempo que te raye y te haga llorar. Ahora también me apetece hacer música para pasarlo bien de fiesta, así que lo hago. No hay más relación que esa. Cuando haga el siguiente disco habrá referencias a Pontes. Esto es un EP, un conjunto de temas que tienen relación entre ellos; no es un disco con la profundidad que requiere. Para un álbum necesito mucho tiempo. Es un proceso mental muy complejo para mí por cómo entiendo las cosas.
Las canciones de Pontes son las únicas donde has hecho anotaciones en Genius. ¿Te interesa que se entiendan las referencias de este álbum más que en otros temas?
Es porque soy un friki de las letras. En un tema de reggaetón, si hay una referencia, tampoco es que vaya a ser histórica; pero en los temas de rap sí me mola. A mí me encanta, por ejemplo, que saque tema Elio Toffana e ir a Genius a ver las anotaciones. Como sabía que a mí no me lo iban a hacer, o al menos no lo harían bien, quise hacerlo personalmente para que lo gozaran los cuatro o cinco que me hablaron diciendo que qué guapo. Es para que la gente que me escucha pueda tener esa posibilidad. Ya está bastante guay que me subieron alguna letra sin hacerlo yo. A primeira vez está subida, aunque con las referencias más o menos. Cuando vuelva a hacer algo de rap lo volveré a subir; con este igual también, pero no me mato a poner anotaciones.
Estos últimos meses sacaste singles con portadas parecidas de distintos colores. ¿Por qué no los juntaste en un EP antes de sacar este?
Porque no estaban pensados como un EP. Fue algo que me vino indirectamente, porque quería empezar a romper con lo que fue Pontes. Tenía bastantes temas grabados e hicimos esa primera portada, la de A primeira vez. Aunque ahora es mi tema más escuchado, los primeros meses no funcionó tan bien. Nos gustó tanto esa estética que la usamos para esa etapa de transición: plantear temas como singles y que salieran cuando les tocase para romper con lo anterior. No quisimos juntarlos en un EP porque no estaban pensados para ello. Eran temas diferentes, hechos en distintos momentos, que buscaban simplemente romper. No me mola que mis proyectos sean solo temas juntos; quiero que tengan algo de cohesión. Por eso escogimos que fueran singles aunque mantuvieran esa cohesión visual.
¿Qué color le pondrías a cada una de tus etapas musicales?
Buah, me pesa mucho el color de las portadas. Veo Pontes medio verde turquesa y ya lo veo de ese color, pero creo que es por lo familiarizado que estoy. Desde el principio hasta Pontes era gris: todos esos temas más rapeados del inicio son grises oscuros o marrones, rollo gánster. Pontes es muy gris, azul y verde. Uno de mis mejores amigos, cuando le puse Tempo gastao sin ver la portada ni nada, me dijo que ese tema le sonaba a verde; no porque fuese malo, ¿eh? (risas). Toda esa etapa de los temas de A primeira vez y demás me pesa tanto el rosa de ese tema, que fue el que se hizo más viral, que la veo así. Y ahora diría que naranja flúor, pero también porque la portada del sencillo tiene esos tonos.
“Teniendo en cuenta de dónde nace el rap y con qué motivos, no debe haber sitio para la ultraderecha ahí. Eso es lo que me preocupa a nivel España.”
Te presentas como “o pequeno de Mari e Lolo”. ¿Cuánto le debes a tus padres en relación con la música?
Todo, a mis padres y a mis hermanas. Me jode un poco que en este proyecto, al ser mucho menos personal, no haya tantas referencias como de costumbre a mi familia. Pero en la música les debo todo desde el principio. De pequeño improvisaba, rapeaba y me juntaba con más peña. Mis padres son supercontroladores, no en el sentido estricto, sino en que son atentos. Yo siempre fui muy educado, sabía lo que tenía que hacer y tenía mucha confianza en mí, pero tenía miedo de que a lo mejor pensaran que me estaba metiendo en el mundo de las drogas y la mala vida ligada al rap.
El mejor ejemplo es cuando escribí el primer tema. Fui a la cocina a hablar con ellos para contarles que tenía unos ahorros para hacer un vídeo, con mucho miedo de la respuesta, y lo que me dijeron fue: hostia, qué guay. Nos parece genial, haz lo que quieras, pero estudia, ¿eh? Es el resumen de todo. Ahora, sobre todo este último año con las oposiciones y con las cosas yendo un poco mejor, eso sigue teniendo bastante peso. Ellos están a tope con la movida, y tener claro mi futuro de sacarme las oposiciones también les da seguridad de que no voy a enloquecer. Por muy bien que fuera la música, no me va a dar esa tranquilidad mental que me daría un futuro como profesor.
Estudiaste Filología Gallega. ¿Tiene algo que ver con tu pasión por la música o es totalmente ajeno?
Tiene que ver con que soy un friki. Yo hice el bachiller de ciencias y era el típico empollón de clase. Lo que tenía claro primordialmente es que quería ser profe. Tuve un profesor de matemáticas en Viveiro que me marcó muchísimo, el mejor profe que tuve en mi vida. Pero también me gustaba mucho el gallego, no tanto por una cuestión política de defender nuestra lengua, aunque tenga relación. Mis abuelos hablaban una lengua que la gente de mi clase no hablaba, y yo de pequeño tampoco. Fue como un toque de que estaba pasando algo raro, más político que cultural. Estaba dudando entre Matemáticas y Filología Gallega, porque ambas me llamaban, y al final me decanté por gallego.
¿Y la parte literaria?
Es completamente aparte de la música. Se puede pensar que es por la parte literaria o algo así, pero para nada. Yo soy un apasionado de la gramática y de la sintaxis.
Entonces, con las barras que tienes, ¿vas a poner a tus alumnos a analizar tus letras?
No, las mías no. Este año ya estuve dando charlas en institutos sobre la normalización lingüística llevada al tema de la música, y sí que pongo como ejemplos figuras retóricas en letras de C Mirazo, Xian, 9Louro o Kid Mount. Pero las mías no, que me da vergüenza (risas). Intentaré por todos los medios que se separe completamente eso, aunque sé que será imposible: solo tienen que buscar mi nombre en Google para saber quién soy. Es algo con lo que cuento, pero es un problema del futuro. En clase no se hablará de eso, pero al salir me pueden comentar si les moló el último tema.
¿Cómo llevas lo de compaginar tu faceta de artista con la de opositor?
Tiene pinta de que va a tocar el año que viene compaginarlo de nuevo. Ojalá llegar a compaginar artista y funcionario (risas). Lo llevo bien, pero no es fácil. Siempre pasan cosas y no se llega a desconectar: ir por la mañana a la biblioteca y saber que tienes que estar atento al móvil para responder mensajes, o la intranquilidad de sacar un tema y estar pendiente de cómo va. Soy una persona muy ansiosa y estoy notando que este año me está costando bastante meterme en la biblio y no mirar el móvil. Es inevitable, pero también es por mi carácter. Lo llevo como puedo, intentando diferenciar los tiempos y dedicarles lo necesario a cada uno, sobre todo este último mes, que se junta la salida del EP con el examen.
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Siempre estás en la Conchi o alguna biblioteca. ¿Alguna vez compusiste un tema allí?
Bastantes. Este último año no mucho, porque me pasa que si es algo más melódico tengo que estar en mi casa, pero que se me ocurriera alguna barra, o estar escribiendo y que me faltara acabar una frase en concreto y se me ocurriera allí, muchísimas veces. Sobre todo en la carrera. Mi verso de lágrimas nun bote lo escribí en una tarde en la que tenía que entregar el TFG. Me fui a los cubículos de arriba, me puse los cascos y ahí salió.
Tienes varios tattoos, pero me llaman la atención las alas de Duki. ¿Qué influencia tiene en ti?
Me da un poco de palo porque es el mítico tatuaje charca, pero me da igual. Duki fue la persona más importante para mí en la música y en mi adolescencia, sin absolutamente ningún tipo de duda. Era un friki de las batallas y todo eso, y lo conocí cuando sacó su primer tema, No vendo trap. Fue una persona que me acompañó de maneras diferentes durante una etapa tan fundamental de mi vida como mi adolescencia y los primeros años como adulto joven. Hoy en día no lo escucho casi, pero de vez en cuando vuelvo a sus temas más antiguos.
Mis amigos escuchaban otro tipo de música más comercial y yo lo veía como algo mucho más nicho. Ver cómo de repente iba creciendo y se convertía en mainstream sin abandonar lo que él era me pareció supersignificativo. Me acuerdo de la primera vez que estaba de fiesta y en una atracción sonó She don’t give a fo. Fue un momento de decir, esa cosa friki que me molaba está creciendo. Le tengo mucho cariño. Lo conocí en persona aquí en Santiago, yo andaba con el patinete y me lo pilló para dar una vuelta. Se hizo bastante viral en Twitter.
Me acuerdo de ese tuit, no sabía que eras tú.
Pues sí, era yo. Estaba de friki criminal. Hablamos muchísimo tiempo, al nivel de que fui yo el que le dijo: “Me piro, no te molesto más” (risas). El tío estaba hablando conmigo y yo a punto de cagarme encima de la ilusión, pero fue muy majo.
Hablando de influencias, tengo que volver a sacar a Dano, muy presente en Pontes.
Sí, muy presente. Desde la primera barra del primer tema, que es una referencia a la primera barra del primer tema de Istmo, hasta la manera de rapear y todo. Cuando alguien es el mejor, hay que inspirarse en él.
Llevas desde 2019 haciendo música. ¿En algún momento imaginaste que la escena crecería tanto?
Sinceramente, no. Hace dos o tres años iba a terapia, ahora volví, y la psicóloga me preguntó cuál era mi aspiración real con esto de la música. Yo le dije que quería hacer un concierto y que hubiera cien o ciento y pico personas que se supieran los temas. Eso era lo máximo que esperaba y ya pasó, así que a seguir aspirando. Eso hablando sobre mí.
¿Y sobre la escena?
Sobre la escena no sabía hasta qué punto iba a llegar. Ver dónde está ahora mismo, con 9Louro de cabeza de cartel en absolutamente todos los festivales de Galicia, alguien que hace música urbana en gallego, me parece una locura que seguramente no esperaba. Lo que sí tenía como cierta aspiración, aunque no acababa de estar convencido, era que pudiéramos llegar a hacer música que no fuera solo para la gente nacionalista de izquierdas que estudia en Santiago y va a Avante. Es muy importante llegar también al gran público, a gente que escucha música muy parecida a la que haces tú, pero en castellano. Yo sí estaba convencido de que esto tenía que poder llegar a hacerse. No entiendo por qué alguien de Coruña o de Vigo flipa con Mvrk, pero Kid Mount hace un tema parecido a su rollo y no se valora, ¿sabes? Ver que esas cosas están pasando es súper guay.
“Por muy bien que fuera la música, no me va a dar esa tranquilidad mental que me daría un futuro como profesor.”
En una entrevista, XianPais reconoció que, en parte, empezó a cantar en gallego por escucharte a ti o a Willow. ¿Cómo te hace sentir eso?
Es una locura, un orgullo muy grande. Además, en el caso de Xian no es solo que lo respete como artista, sino que a partir de todo esto se convirtió en un muy buen amigo mío, con quien comparto muchas cosas y horas de biblioteca este año. Por ejemplo, él es más viejo que yo, pero empezó a hacer música más tarde. Independientemente de que le guste el rap y empezara a rapear por X o por Y, que dijera: “Escucho a este chaval que habla en gallego y yo soy un chaval de Louro que lo habla, ¿por qué no lo voy a hacer en gallego?”.
¿Crees que ese cambio está pasando en más gente?
Prácticamente todos empezamos a hacer temas en castellano, incluso Willow. Las primeras letras que escribí en mi vida eran en castellano, aunque la primera que publiqué ya era en gallego. Ver cómo se está dando ese cambio, o cómo alguien a lo mejor empieza a hacer un tema en gallego en vez de en castellano porque te escucha a ti o a otro, es un orgullo súper grande.
¿Cantar en gallego es un compromiso con la cultura o lo vives de forma natural?
Para mí es algo natural. El compromiso con la cultura creo que fue el paso que tuvimos para no caer en la inercia de hacerlo en castellano. ¿Por qué esa inercia? Porque todo lo que escuchaba estaba en ese idioma. Independientemente de que escuchara algún tema puntual, yo no tenía ni idea de la escena de rap en gallego hasta que saqué el primer tema. A partir de ahí descubrí la cuenta @hiphopemgalego, que hizo y hace muchísima labor por la divulgación del rap en gallego. Para mí es algo natural. Hay cierto grado de compromiso porque digo: “Joba, si me gusta esto, ¿por qué me tengo que ir a una lengua que no es la mía?”. Pero por otra parte, es que es algo natural: hablo gallego con todo el mundo, pienso en gallego, ¿por qué voy a tener que recurrir a una lengua que, independientemente de que la hable, no es la mía?
¿Te parece extraño hacer música en una lengua que no sientes tuya?
Es como si un chaval de Madrid tiene un C2 en inglés, un nivel nativo que flipas, y se pone a hacer música así. Sí, muy bien, vas a llegar a más gente, pero ¿para qué? Me parece fuerte hacer música en una lengua que no consideras tuya. Que está bien, ¿eh? Tampoco cierro puertas. Si el día de mañana me da por hacer un tango en castellano, lo voy a hacer. Nunca digas nunca. Creo que lo natural es expresarte en tu idioma y no tener que recurrir a otros.
¿Por eso te galeguizaste el nombre a los 15?
(Risas) Sí, sí. Es tradición en mi familia poner ese nombre a los niños. Mi padre es José Manuel y mi abuelo era José. Mis padres tenían claro que cuando tuviesen un hijo se llamaría José. También era tradición la diglosia. Cuando éramos pequeños nos hablaban en castellano hasta que la educación hizo su labor y mi hermana mayor, con 12 o 13 años, les dijo: “Pero vamos a ver, ¿por qué nos habláis en castellano?”. Hizo de agente normalizadora. Cuando tenía 15 años pensé que, si hablaba gallego, por qué tenía un nombre en castellano. A mis padres les pareció guay, me dijeron que si me tuvieran hoy en día me hubiesen puesto Xosé.
Este año llevas dos singles y un EP. ¿Qué más le depara 2026 a Maseda?
En el año no sé, no puedo decir nada. En verano se vienen cositas, como dicen los chavales (risas). El primer tema que va a salir después del EP creo que es el tema del verano, una colabo con alguien que aún no puedo desvelar pero que me encanta. Tengo otra colabo que voy a grabar hoy por la tarde, que también me flipa y es veraniega. Y, por último, tengo otro feat que es un tema de rap. No es fresco, pero me encanta.
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