Puramente escrito en mallorquín, Dolenties describe con visceralidad el deseo, la rabia y las contradicciones de ser humana. Marcado por el drum and bass, su sonido electrónico va guiando el pulso de cada tema, marcado por el mundo interior de Xisk. Sorprende que cada uno se diferencie mucho de los demás, narrando una evolución emocional de forma clara y reconocible.
La artista mallorquina presenta un tercer álbum nutrido, por un lado, por la rabia y el deseo de venganza y, por otro, por las ganas de ser libre y pasárselo bien, aceptando los errores propios y la cara más oscura de una misma. La instrumental va in crescendo, desde unos ritmos electrónicos acelerados hasta un techno feroz.
El concepto del disco es la opresión y la búsqueda de liberación. Las letras son muy directas y en ellas están presentes el deseo, el dolor, la traición, la sororidad, la diversión sin preocupaciones y la reflexión sobre la identidad. Sirena, el primer track, es muy breve y actúa como la presentación de la vibra general de Dolenties, con una letra que no deja lugar a la duda y el característico drum and bass.
El siguiente, S3xtape, está dedicado a los impulsos y a la pasión; la artista incluso admite su propia inmadurez respecto a esto. La música da un giro hacia el Afrobeat, cambiando el ritmo, pero es la única canción del álbum que suena así. En 1Lokura, la pasión se presenta en toda su plenitud y se origina una contraposición entre un deseo caótico y la “cura” que supone colmarlo. Si ahí se presenta ese sentimiento en su apogeo, en Bad bitx convergen todos los aspectos de la personalidad: canalla, feliz e imposible de refrenarse. Aunque intente hacer menos ruido, no le sale; Xisk es así.
Kara, el tema central del tracklist, está construido a partir de audios de amigas que sufrieron un abuso. Se convierte en una llamada a reunir a las víctimas y formar un aquelarre. La música acompaña la intención de venganza de la que habla Xisk; es un drum and bass frenético y rebelde. En contraste, Reina baja el ritmo, dejando ver un lado más sentimental y melancólico. Es como la tristeza de tocar fondo, pero mientras surgen a la vez las ganas de levantarse.
Y llega así el cierre del álbum, con la instrumental cambiante y enérgica de Sauvatge. En este punto, Xisk saca a su lado salvaje y lo abraza. No da consejos pero sí menciona los errores que no volverá a cometer porque le drenan la energía. El momento más resuelto del viaje es Fada: simplemente hay que pasarlo bien. La música explota con bajos poderosos, un ritmo eléctrico y momentos de distorsión. Acaba de repente, sin avisar, finalizando un disco breve y conciso, muy claro.
Track favorito: Reina.
