Ser adulto es difícil. Nadie nos prepara para un mundo estructurado donde, muchas veces, nuestro imaginario queda apartado. Por suerte no es algo individual y, si nosotros no sabemos cómo exteriorizar lo que nos pasa, otra persona lo hará. Eso es lo que pasa en VTT ARA, el segundo LP de Vittara, que gira en torno a la dualidad entre el mundo adulto-corporativo (VTT) y el natural más creativo (ARA).
Uri, Tuliv y Pol se estrenaron con dosmilet (2022), un EP hecho con Julieta. Difícil empezar mejor. Le siguió su primer álbum, Incògnita brutal (2023). Ahí empezaron a marcar su estilo: un sonido rockero y letras sobre las inquietudes personales. La madurez del grupo llega con VTT ARA, su proyecto más extenso hasta la fecha. A través de once canciones, corren una carrera en su mente pasando por obstáculos como la incertidumbre, el miedo a fallar o la dificultad de superar algo.
La energía del disco no baja en ningún momento, siempre acompañada de las guitarras, bajos y batería. Pero la vibra cambia. Algunos temas son tranquilos, como la ilusión de que la vida es predecible antes de un golpe emocional (Ciència exacta); otros abrazan de pleno la melancolía de tropezar con la misma piedra (Antic patrons), o el miedo a fallar y querer ser recordado (Algú se’n recordarà); aparecen los conflictos internos de dudar entre improvisar o seguir el plan (Mapa, Incendis). También hay canciones más románticas pero tristes. De esperar que todo fuese más sencillo (Tanca el llum i obre la porta) o cómo solo una persona puede cambiar tu vida (Iguals). La premisa del LP parte del muro emocional que abre en la intro, Quina sort!.
Vittara se mantienen fieles a su lengua materna. Once canciones íntegramente en catalán, secundadas con colaboraciones con artistas de Barcelona. Cada uno con su estilo pero sin desentonar. El meu lloc preferit rescata el tono íntimo popero de Socunbohemio, mientras que Lins EFX rompe con el sonido que traía el álbum hasta el momento con su rap en Arqueologia shoegaze. En Fi del món aparece la voz que une ambos géneros y que ni el propio poggioli sabe encasillar. La producción recae en las manos de Joan Cabré y Pol Guardiola.
Si la banda hace autoevaluación (otra vez) puede darse por satisfecha. Lo que nació como una simple conexión entre colegas ha acabado por convertirse en una de las propuestas más firmes del indie catalán. La prueba final llegará el 30 de abril en la Sala Razzmatazz 3 de Barcelona con un concierto que apunta a ser uno de los highlights en el historial de Vittara. 
Track favorito: Mapa.