Hay carreras que comienzan con la ilusión intacta y con la sensación de que todo está todavía por descubrir. Ese parece ser el momento en el que se encuentra Victoria Kantch. La actriz acaba de estrenar Oasis, la nueva serie de Netflix, un proyecto que supone un paso importante en una trayectoria que empieza a abrirse camino dentro de la industria audiovisual española.
Cercana, reflexiva y con una evidente pasión por la interpretación, Victoria habla de su profesión desde un lugar muy honesto, consciente de las incertidumbres que acompañan al oficio, pero también de la emoción que supone poder dedicarse a aquello que siempre ha querido hacer. En Oasis interpreta a Celia, un personaje marcado por la lealtad, el deseo de vivir nuevas experiencias y los miedos propios de una generación que intenta encontrar su lugar en el mundo.
Durante nuestra conversación, la actriz recuerda con especial cariño el rodaje en Tenerife, reflexiona sobre la exposición que conlleva esta profesión y reivindica la importancia de contar historias capaces de generar empatía. También habla de sus referentes, de la necesidad de confiar en los tiempos de una carrera que apenas comienza y de su deseo de seguir explorando personajes que la reten y la hagan crecer.
Oasis acaba de llegar a Netflix. ¿Qué fue lo primero que pensaste cuando leíste el guion y qué hizo que sintieras que tenías que formar parte de esta historia?
La verdad es que no leímos el guion completo de golpe porque, en ese momento, solo estaban escritos los cuatro primeros capítulos. Recuerdo que me fui a la playa a leerlos y, desde el principio, pensé que era una historia muy fresca, muy dinámica y que enganchaba muchísimo. La manera en la que estaba escrita hacía que quisieras seguir leyendo y descubrir qué iba a pasar después. Aunque es una serie dirigida a un público juvenil, sentía que tenía algo diferente, algo especial. Tenía muchas ganas de ver cómo todo eso cobraba vida una vez empezáramos a rodarla.
¿Cómo describirías a tu personaje y en qué aspectos, aunque sea de manera inesperada, has encontrado puntos de encuentro con ella?
Mi personaje es, en cierto modo, el corazón de la historia. Para que todo funcione, el público tiene que conectar con ella, entenderla y empatizar con lo que le ocurre. Diría que es una persona muy leal, justa y generosa. Siempre está ahí para sus amigos, intenta ayudar a la gente que quiere y tiene un sentido muy fuerte de la amistad. También es valiente, aunque no siempre lo parezca. Tiene ganas de descubrir cosas nuevas, de salir de su zona de confort y de vivir experiencias, pero al mismo tiempo convive con muchos miedos e inseguridades. Creo que por eso encontré muchos puntos en común con ella. Ese momento vital de querer lanzarte a vivir cosas nuevas y, al mismo tiempo, tener miedo a equivocarte o a decepcionar a los demás es algo con lo que me identifiqué bastante.
Toda serie deja una huella en quienes la hacen. ¿Qué te ha enseñado Oasis sobre ti misma, tanto a nivel profesional como personal?
Es muy difícil resumir todo lo que aprendes durante un rodaje porque, sinceramente, siento que no era la misma persona cuando empecé que cuando terminé. A nivel profesional, este proyecto me regaló algo muy valioso: un espacio para jugar, probar, arriesgarme e incluso equivocarme sin miedo. Me hizo sentir muy cómoda y eso me permitió disfrutar mucho más del proceso. Si tuviera que quedarme con una enseñanza, sería precisamente esa: confiar más, atreverme a probar cosas y entender que equivocarse también forma parte del trabajo y del crecimiento como actriz.
Y, a nivel personal, me llevo muchísimo cariño. Fue un rodaje en el que viví experiencias muy especiales, compartí momentos muy bonitos con muchas personas y entendí aún más la importancia del trabajo en equipo. Más allá de lo que se ve en pantalla, son esas vivencias las que también te transforman y se quedan contigo.
El rodaje suele ser un espacio de mucha intensidad emocional. ¿Hubo alguna escena o momento concreto que te marcara especialmente y que todavía sigas recordando?
Vivimos muchísimos momentos especiales durante el rodaje y me cuesta quedarme solo con uno porque cada etapa tuvo algo que la hizo única. Siempre suelo mencionar las escenas de la playa porque fueron muy exigentes y, aun así, terminaron siendo algunas de mis favoritas. Pero, si tuviera que destacar un momento diferente, diría el primer día de rodaje en Tenerife. Allí grabamos algunos de los exteriores del hotel y también la primera secuencia de la serie. Recuerdo perfectamente los nervios, la ilusión y el ambiente que se respiraba aquel día. Estaba muy emocionada, incluso con ganas de llorar de felicidad en algunos momentos. Fue una manera muy bonita de comenzar una aventura que después significó tanto para todos nosotros.
En una industria donde muchas veces se exige una exposición constante, ¿cómo consigues proteger tu intimidad y mantener un equilibrio entre la actriz y la persona?
Hablaré desde mi experiencia, que tampoco es enorme, porque es algo que sigo aprendiendo a gestionar. Nunca he tenido una relación especialmente sencilla con las redes sociales, y gran parte de la exposición llega precisamente por ahí. Hay días en los que me las instalo y me las desinstalo varias veces porque intento encontrar ese equilibrio.
Lo que sí he notado últimamente es la necesidad de pasar más tiempo conmigo misma. Cuando hay más exposición, más eventos y más gente hablando de ti o de tu trabajo, a veces es fácil perder el foco de quién eres más allá de todo eso. Por eso intento reservarme espacios para mí, reconectar conmigo misma y dedicar tiempo a las cosas que me gustan y me hacen sentir bien. Es la forma que he encontrado de mantener los pies en la tierra y no perderme en todo lo que ocurre alrededor.
“Actuar es quitarte un poco de en medio. No se trata de que aparezcas tú o tu ego, sino de convertirte en un recipiente para que el personaje pueda existir a través de ti.”
¿Qué es lo que más te apasiona de la interpretación? ¿Recuerdas el instante en el que comprendiste que actuar era algo más que una simple inquietud?
Lo que más me apasiona de la interpretación es la posibilidad de dar voz a personas e historias que, muchas veces, no han tenido la oportunidad de ser escuchadas. Me gusta pensar que, a través de los personajes, puedes convertirte en una especie de altavoz que acerque esas realidades al público y genere empatía. También hay algo muy personal en ello. La interpretación me permite explorar partes de mí misma que quizá en la vida cotidiana no salen con tanta facilidad. No sé si recuerdo el instante exacto en el que entendí que esto era mucho más que una inquietud.
Sí recuerdo una etapa muy concreta, cuando estaba preparando las pruebas para entrar en la escuela. Pasaba horas ensayando y nunca sentía que estuviera renunciando a nada; al contrario, era donde más quería estar. Creo que fue ahí cuando entendí que la actuación significaba mucho más para mí de lo que había imaginado.
Muchas actrices hablan de la interpretación como un ejercicio de empatía. ¿Sientes que cada personaje te obliga a mirar el mundo desde lugares que quizá antes desconocías?
Siempre digo que la interpretación es, en gran parte, un ejercicio de empatía. Para poder interpretar un personaje de verdad, tienes que intentar no juzgarlo, porque, si lo haces constantemente, es muy difícil llegar a entenderlo y, por tanto, encarnarlo. Y no hablo de justificar sus acciones, porque creo que son cosas completamente distintas. Hay personajes con los que puedes no estar de acuerdo en absoluto, pero aun así necesitas comprender por qué hacen lo que hacen, cómo miran el mundo y desde dónde toman sus decisiones.
Por eso me atraen especialmente los personajes que son diferentes a mí, que tienen otras formas de pensar, otras opiniones y otras maneras de enfrentarse a la vida. Me parece muy interesante intentar ponerme en su lugar y descubrir una realidad distinta a la mía. Siempre digo que actuar es quitarte un poco de en medio. No se trata de que aparezcas tú o tu ego, sino de convertirte en un recipiente para que el personaje pueda existir a través de ti.
Estamos viviendo un momento de gran transformación en la ficción audiovisual. ¿Cómo percibes la industria actual y qué cambios te gustaría ver en ella en los próximos años?
Creo que muchas veces tendemos a idealizar el pasado, así que tampoco me gusta pensar que cualquier tiempo anterior fue necesariamente mejor. Pero sí es verdad que el entretenimiento está cambiando muy rápido y eso también afecta a la industria audiovisual.
Vivimos rodeados de estímulos constantes y eso ha hecho que nuestra forma de consumir contenido sea diferente. Todo es más inmediato, más rápido y tenemos acceso prácticamente ilimitado a películas, series y plataformas. Eso tiene aspectos muy positivos, pero también creo que, en cierta medida, se ha perdido parte de la magia que tenía la experiencia de sentarte a ver una historia con tiempo y atención.
Por eso sigo defendiendo mucho la experiencia de ir al cine. No solo porque creo que es una forma muy especial de disfrutar una película, sino también porque nos obliga a parar, a concentrarnos y a conectar de otra manera con lo que estamos viendo.
Dicho esto, tampoco creo que haya que mirar estos cambios con pesimismo. Cada transformación trae nuevas oportunidades y quizá dentro de unos años descubramos formas de contar historias que hoy ni siquiera imaginamos.
¿Has sentido alguna vez miedo ante la incertidumbre que acompaña a esta profesión? ¿Cómo convives con los periodos de espera y con la necesidad de reinventarte constantemente?
Creo que sería poco honesta si dijera que no siento miedo ante la incertidumbre. De hecho, es algo que me acompaña incluso cuando estoy trabajando. Esta profesión tiene mucho de espera, de tiempos que no controlas y de proyectos que dependen de muchos factores, y aprender a convivir con ello forma parte del camino.
Ahora mismo estoy en una etapa de espera, de conversaciones, de posibles proyectos y de decisiones que tardan en llegar. A veces siento una necesidad muy fuerte de reinventarme, de moverme y de hacer que las cosas sucedan más rápido. Y creo que eso también tiene que ver con la época en la que vivimos, donde estamos acostumbrados a obtener respuestas y estímulos de manera casi inmediata.
Pero intento recordarme constantemente por qué hago esto. Cuando aparecen los miedos o la impaciencia, vuelvo a lo que realmente me gusta: contar historias y actuar. También intento confiar en que cada cosa tiene su momento. No siempre es fácil, pero cada vez creo más que hay procesos que no se pueden acelerar y que las cosas llegan cuando tienen que llegar.
¿Qué papel juega la ambición en tu carrera? ¿Eres una persona que planifica cada paso o prefieres dejar espacio a la intuición y a la sorpresa?
Es una pregunta complicada porque creo que siempre vivimos entre esas dos fuerzas. Por un lado, está la necesidad de actuar, de moverte y de hacer que las cosas sucedan. Y, por otro, la realidad de que hay muchas cosas que simplemente no dependen de ti. Por eso intento encontrar un equilibrio. Me gusta planificar y dar lo mejor de mí en todo aquello que sí está en mis manos, porque creo que hay que comprometerse con lo que uno quiere y trabajar por ello. Pero también intento dejar espacio para aquello que no puedo controlar y aceptar que hay procesos que tienen su propio ritmo.
Ahí la intuición juega un papel importante. Muchas veces sabemos cuándo algo encaja de verdad, cuándo estamos persiguiendo algo porque realmente lo deseamos y cuándo lo estamos haciendo desde la ansiedad o la necesidad de que ocurra de inmediato. Para mí, la intuición es una gran aliada pero siempre acompañada de la acción. Se trata de hacer todo lo que está en tu mano y confiar en que el resto encontrará su momento.
“Creo que sería poco honesta si dijera que no siento miedo ante la incertidumbre. De hecho, es algo que me acompaña incluso cuando estoy trabajando.”
Como actriz joven, ¿sientes cierta presión por construir una imagen pública o por responder a determinadas expectativas dentro de la industria?
Claro que siento cierta presión por construir una imagen pública. Es algo inevitable cuando tu trabajo está tan expuesto y hay tantas miradas pendientes de lo que haces o de quién eres. Aun así, intento relacionarme con ello de la manera más honesta posible. Dentro de lo que puedo, me gusta ser transparente y mostrar una versión de mí misma que sea real, porque es la única forma en la que me siento cómoda.
Es verdad que existe una parte más estratégica y que, quieras o no, aprendes que hay determinadas dinámicas dentro de la profesión. Pero intento que eso nunca esté por encima de mi autenticidad. La imagen pública forma parte del trabajo, pero para mí es importante no perder de vista quién soy más allá de ella.
¿Hay algún tipo de personaje o género que todavía no hayas explorado y que te gustaría abordar en el futuro, quizá algo completamente opuesto a lo que has hecho hasta ahora?
Todavía me quedan muchísimos personajes y géneros por explorar, y eso es precisamente una de las cosas que más me ilusionan de esta profesión. Me atraen especialmente los personajes que te obligan a salir de tu zona de confort, ya sea a nivel físico, aprendiendo habilidades nuevas, o a nivel emocional y psicológico, enfrentándote a realidades muy distintas a la tuya. Me interesan los papeles que te hacen cuestionarte cosas, que ponen a prueba tus creencias, tu ética o tu manera de entender el mundo.
Y, por encima de todo, me interesa formar parte de historias que dejen huella, que tengan algo que contar y que conecten con las personas de una manera profunda. En ese sentido, intento mantenerme muy abierta a todo lo que pueda venir, porque muchas veces los proyectos que más te transforman son también los que menos esperabas.
¿Quiénes han sido tus grandes referentes, tanto dentro del cine y la televisión como fuera de ellos? ¿Qué personas han moldeado tu manera de entender la creación?
Es una pregunta complicada porque nunca he sido una persona de tener un único referente o alguien a quien quiera parecerme exactamente. Siempre he ido recogiendo cosas de distintas personas, de diferentes maneras de crear, de trabajar y de entender esta profesión. He aprendido muchísimo de compañeros y compañeras con los que he estudiado y trabajado. Muchas veces son ellos quienes te descubren nuevas formas de acercarte a la creación, al arte y a la interpretación, y eso, para mí, ha sido una fuente enorme de inspiración.
Por supuesto, también admiro a grandes actores y actrices, tanto de aquí como de fuera, por sus carreras, por los personajes que han construido y por la dedicación que han demostrado a lo largo de los años. Pero mis referentes suelen ir cambiando según el momento vital en el que me encuentro y lo que necesito aprender o explorar. Y sí me gustaría hacer una mención especial a Alicia Borrachero. Siempre la he admirado muchísimo, pero haber tenido la oportunidad de trabajar con ella y conocerla más de cerca ha sido un auténtico regalo. Me ha ayudado a ver esta profesión y este mundo desde una perspectiva completamente diferente, justo en un momento en el que yo necesitaba hacerlo. Creo que me ha aportado una manera de entender la carrera, el oficio y la vida que me ha hecho mucho bien.
Cuando miras hacia atrás, ¿qué le dirías a la Victoria que estaba comenzando y soñaba con dedicarse a la interpretación?
A veces debería mirar más hacia atrás y hablar más con la Victoria que estaba empezando, porque hacerlo te devuelve a la esencia y te recuerda de dónde vienes. Si pudiera decirle algo, le diría que lo está haciendo bien. Que estoy orgullosa de ella por haberse atrevido a dar pasos incluso cuando tenía miedo. Muchas veces miro atrás y pienso que tenía un valor increíble, porque se lanzaba constantemente fuera de su zona de confort sin saber muy bien qué iba a pasar. También le diría que la frustración forma parte del camino, que aparecerá muchas veces y que no pasa nada. Que no significa que esté haciendo las cosas mal ni que tenga que rendirse. Y, sobre todo, le diría que confíe. Que muchas de las cosas con las que soñaba acabarán llegando y que, curiosamente, llegarán antes de lo que imagina.
Más allá de Oasis y de los próximos proyectos, ¿cómo te gustaría que el público recordara tu trayectoria dentro de unos años? ¿Qué huella te gustaría dejar como actriz y como creadora?
Me gustaría construir una carrera con impacto y formar parte de proyectos que sean trascendentales, que conecten con el público y que tengan algo que aportar. También me gustaría explorar otras facetas de la profesión y, en algún momento, poder estar detrás de la cámara. No sé exactamente de qué manera ni en qué etapa de mi vida, pero sí siento la necesidad de expresarme también desde un lugar más personal y participar en la creación de historias desde otros puntos de vista.
Y, si algún día se me recuerda por algo, me gustaría que fuera por haber hecho proyectos de calidad, por haberme entregado por completo a mi trabajo y por haber contado historias que hayan significado algo para la gente. Al final, lo que más me interesa es conectar con las personas y formar parte de historias que dejen huella.
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