Se define a sí misma como virginiana, ecléctica y alquimista. Y artista. Desde Argentina y con sangre brasileña, la búsqueda personal de Vickilicious siempre ha estado ligada a la música e impulsada por sus raíces. Comenzó como periodista musical tras sus estudios en Producción de Radio y Medios Audiovisuales. Pronto pasó a un primer plano como DJ y fundadora de la fiesta Bagunza, con sede en Buenos Aires, Argentina.
Sus DJ sets son una mezcla de todas las canciones que a ella le hubiese gustado escuchar en una fiesta cuando era adolescente. Por eso nunca fallan los edits y mash-ups de pop con una fusión de baile funk, reggaetón y pinceladas de electrónica. Su estilo open-format y la positividad que transmite al público hicieron que no pasase desapercibida ni para la misma Dua Lipa, lo que la llevo a abrir los conciertos de la gira Future Nostalgia en Latinoamérica en 2022. Un antes y un después para su carrera.
Ahora está conquistando las salas y fiestas de referencia en el panorama español, entre ellas Antídoto Club (Madrid), Razzmatazz (Barcelona) y Roto Club (Valencia). Y festivales como Riverland (Asturias) o Fan Futura (Murcia). Vickilicious define su trayectoria como la búsqueda de su propia pasión y la reafirmación de su arte. Hablamos con ella sobre sus inicios, sus metas y el papel del DJ en los ámbitos creativos y culturales.
Para todos nuestros lectores que aún no te conocen, ¿quién es Vickilicious?
Vickilicious es una artista y DJ argentina. También soy mitad brasileña, y esto ha sido en gran parte un impulsor de mi identidad musical. Empecé como DJ a los 21 o 22, ahora tengo 27 años. Yo en realidad estudié Producción de Radio y Medios Audiovisuales. Al principio me adentré en la música con todo lo que era el periodismo, escribí desde muy pequeña de música, siempre fui muy nerd.
En mi música, siempre trato de que se pueda ver de dónde vengo. Como la música brasileña y la música argentina, también tengo influencias de Europa con electrónica. Trato de contagiar alegría cuando paso música. Eso es Vickilicious, alegría y baile. Me gusta mucho el pop, por eso en mis sets siempre hay algo de pop, me parece importante destacarlo.
Antes de lanzarte de lleno a las cabinas, cuentas que ejerciste como periodista musical. Tuviste tu propio programa en Mendoza sobre la escena indie. ¿Por qué del periodismo al club?
Desde que tengo 11 años estoy pinchando en internet. Siempre fui una persona muy curiosa y siempre me gustó mucho saber de dónde vienen las canciones, quién las hizo, por qué. Desde muy chica iba a coro, hacía canto, iba a clases de piano, guitarra, etc. La música para mí fue mi hobby.
Cuando tuve que decidir qué estudiar encontré Comunicación Social, que tenía todas las cosas que me gustaban. Me di cuenta de que podía empezar a escribir así que empecé a hacerlo sobre música, todo el rato estaba buscando cosas nuevas. En un momento sentí que ya no era suficiente solo hacer notas. Iba a cubrir eventos o hacía entrevistas, y esa nota se subía o esa música que yo había encontrado se quedaba solo ahí, en una nota. Empecé a buscar mucha música en Soundcloud, encontré productores increíbles y me di cuenta de que había muchísimas cosas para hacer con eso. Un día se me pasó por la cabeza la idea de empezar a pasar música.
Yo creo que el DJ también es un periodista musical en cierto punto porque todo el rato está buscando lo nuevo y lo raro, lo excéntrico, lo novedoso. Siento que hacemos una gran labor de periodistas musicales. Lo diferente es que estás interactuando con la música en vivo y con la gente. Fue muy orgánico mi proceso. De ser la persona que estaba detrás a ser la persona que estaba adelante. Se dio así de forma muy natural.
De estos productores o artistas que encontraste durante tu búsqueda, ¿quiénes fueron los referentes que te impulsaron?
La primera persona con la que me pasó eso es un productor brasileño que se llama Jaca. Recuerdo que encontré una canción suya (es muy vieja ahora), Esse o momento. La encontré como hace cinco o seis años y me pareció increíble. Me pasaba que como la mitad de mi familia es brasileña, cuando mi prima tenía 17 años me mostraba mucho la música que ella escuchaba y salía a bailar. Empecé a indagar en el baile funk por mi familia y por Jaca. Para encontrar música, busco mucho por productores. Si me gusta mucho uno, empiezo a buscar por ahí y eso me va llevando a otros lugares. 
Dices que sentías curiosidad por averiguar qué sentían los artistas en el escenario, por qué hacían lo que hacían, cuál era su búsqueda. ¿Has conseguido averiguarlo?
Sí, aunque me costó mucho reconocerme como artista. Para mí fue un proceso muy largo, sinceramente. Me ayudó mucho un libro que leí, El camino del artista. A mí me pasaba el tema de la exposición. Todo lo que estudié o hice estaba muy centrado en la persona que está detrás. A medida que empecé a pasar música, a llamarme a mí misma artista, empecé a encontrar eso que en su momento buscaba en los demás cuando hacía notas.
Creo que ser artista es vivir siendo tu versión más auténtica y que no te importe si a una persona le gusta lo que haces o no, siempre que vos seas feliz con eso que haces. Después el tema de si sos buen DJ o mal DJ, de si tu técnica está buena o mala, si tu selección de canciones le divierte a la gente o no, es muy relativo, depende de muchos factores. Yo creo que al final sí que lo pude encontrar, pero es mucho compromiso ser artista, en muchos sentidos. Tiene muchos sacrificios, es un camino largo.
¿En qué momento te empezaste a considerar artista? ¿Cuál fue el punto de inflexión?
Creo que fue en la pandemia cuando me compré este libro. Yo venía tratando de, y cuando lo terminé dije ok, sí, soy artista. Lo empecé a exteriorizar. Hice ese ejercicio de presentarme como DJ, de presentarme como artista. No sé, un día simplemente te hace un click y lo sos, o te sentís merecedor de. Hay una cosa que pasa mucho en la industria del arte que es el síndrome del impostor, entonces hay que trabajar muchas cosas para convertirte en artista.
Para mí hay un hecho que marca un antes y un después en tu carrera, y es cuando Dua Lipa te eligió para abrir como DJ para su gira por Latinoamérica. ¿Cómo fue esto?
La verdad que hasta el día de hoy lo pienso y me parece surrealista. Ahora en septiembre se cumple un año, el primer show fue el 8 de septiembre en Brasil, y el 12, que es mi cumpleaños, yo estaba comunicando que iba a hacer los openings en Buenos Aires. Al día siguiente empecé a girar. Fue muy chocante porque yo no sabía que la gente de la productora me había propuesto a mí para ser parte de la gira. Un día me dijeron que había sido seleccionada para pasar música en un stand dentro del show. De repente me llaman y me dicen que me quieren llevar de gira.
A todo esto, yo tenía muchas ganas de ver a Dua Lipa. Le había mandado un mensaje a mi mejor amiga y le dije que por mi cumpleaños quería ir al concierto. Creo que lo invoqué demasiado fuerte, se me fue de las manos. Fue súper simbólico porque la primera fecha fue en Brasil y mi papá y mi hermano viven allá, así que pudieron ver el show. Hoy en día, gran parte de los bailarines son mis amigos, gente de la banda son mis amigos, yo voy a Londres y me quedo en sus casas. Generé amistades muy significativas porque estaba girando sola, y obviamente es una situación súper impactante.
Me marcó mucho en el sentido de bueno, acá estoy con mi alma y mi arte en frente de muchísima gente. Yo toqué en Foro Sol, Ciudad de México, donde entran sesenta y cinco mil personas. Estaba sola pasando música para esa cantidad de gente y me di cuenta de que el mundo es muy grande y que si uno le pone mucha dedicación a lo que hace, las cosas llegan. Hasta día de hoy es algo que voy a agradecer que me haya pasado.
¿Qué significó esta experiencia para tu carrera? ¿Qué cambió después de eso?
Tuve un tema con la exposición cuando pasó eso porque de repente había muchas personas que no me conocían, me llegaban muchos mensajes al celular, lo tenía estallado. Había mucha gente que me decía que por qué estaba ahí si no era famosa. Gente que me criticaba muchísimo, de la misma forma que había gente que me decía cosas lindas.
Al principio me afectó, fue muy duro atravesar el tema de estar súper expuesta ante muchísima gente a nivel físico y también virtual. Me tuve que afianzar y decir, bueno, esto es lo que hago con todo el amor del mundo. Esa experiencia ayudó mucho a mi fortaleza interna; eso fue lo que me enseñó esa gira, que soy una persona fuerte, que puedo ir a por mis sueños, que puedo pararme en frente a un montón de personas aunque me de vergüenza o miedo. Soy una persona súper sensible, y eso me hizo muy fuerte.
Montaste tu propia fiesta en Argentina, Bagunza, de funk brasileño, electrónica y reggaetón. ¿Cómo nació el proyecto y por qué estos sonidos?
Nació porque fui a Sao Paulo, en Brasil, una ciudad muy clave en mi carrera artística. Todas las veces que he ido he tenido insights muy importantes. Una de las primeras veces que pasé música fue en Brasil también, en Rio de Janeiro; es muy random pero pasó así.
Quedó ahí y de repente volví a ir a Sao Paulo y me dieron ganas de hacer algo mío. Tengo muchos amigos y amigas DJ de la escena de Buenos Aires que son súper talentosos, crecimos todos a la par y tenía ganas de invitarlos a pasar música. Quería que fuera un evento especial, por eso lo hacía una vez por mes, y encontré un lugar increíble que era un exsolarium –era todo de vidrio y tenía un balcón–. Salías y tenías Callao y Santa Fe, lo más emblemático de Buenos Aires. Me parecía el mejor lugar del mundo.
Empecé la fiesta sin saber todas las cosas que hay que hacer para organizar una fiesta. Es muy estresante, por siempre tuve gente que me ayudó y tengo la suerte de tener amigos muy talentosos. Nunca saqué rédito económico, de hecho ponía plata para hacerla. A mí me gustaba esa cosa de que fuera un lugar de expresión, un lugar de reunión de amigos, y también que fuese eventual. Para mí, Bagunza es algo puntual, mágico. Lo hice por diversión, no por otra cosa. 
¿Se llama Bagunza por algo en especial?
Bagunza en realidad el nombre del primer set que subí a internet. Me hice una amiga en Sao Paulo, yo quería subir un set de funky y le quería poner Putaria, que es un término que se usa mucho en ese género. Mi amiga me dijo, ¿estás segura?, es medio machista –me decía como viéndolo desde el lado de una persona que vive ahí–. Entonces le puse Bagunza, como el lío, el desmadre, porque lo que yo quería era eso; la putaria es justamente eso. Como la gente no iba a saber pronunciarlo lo puse con ‘z’, para que se entendiese que se dice así.
Tanto en Bagunza como en el resto de tus sets pasas por una gran variedad de sonidos, estilos y géneros. Cuando pinchas te gusta jugar con total libertad, ¿por qué?
Si te soy sincera paso la música que me gusta, y como me gustan tantas cosas por eso suena así. Soy muy meticulosa a nivel técnico, me gusta que mis sets siempre estén en 130 bmp y vayan subiendo a 140 y 150. Luego, la música que escucha Vicki en su casa es Lana del Rey. Estoy más tranquila. Pero es eso, paso la música que me hubiese gustado escuchar en una fiesta, nada más.
Leo mucho a la gente, eso es muy importante cuando sos DJ, estar prestando atención a las personas de si les gusta, si no les gusta… Hay veces que pongo un tema y es como, uy, arruiné todo. Mis sets son muy eclécticos por el simple hecho de que escucho música todo el tiempo y escucho absolutamente todos los géneros. Siempre voy a tratar de sacar lo más feliz, lo más divertido, lo más bailable, y meterlo ahí.
Te lo preguntaba porque ha surgido una tendencia en los últimos años que es la de romper con esas antiguas reglas del juego no escritas. Antes cada fiesta era específica, ahora existe una apertura en la que son transversales, poniéndose a la orden del día edits y mash-ups. ¿Este cambio en la escena surge de una necesidad del público o del artista?
Justo estos edits que mencionas creo que tienen que ver con una cosa de reciclar lo que escuchábamos de chicos. Yo escuchaba Britney Spears y Shakira cuando tenía 5 años, y también es como que estás en el club y no vas a poner el tema original pero te dan ganas de escuchar Shakira. Es la necesidad de volver al pasado, traerlo acá y modernizarlo para ponerlo en el club. Es un poco de chiste que lo empezaron a hacer. Por eso a mí me gusta Souncloud. De repente me dan ganas de escuchar Hannah Montana remix, y si pones eso te van a salir miles de cosas, todo lo random que se te pueda ocurrir existe ahí.
Siento que también tiene que ver con que hay muchas personas que son muy creativas y que no se ponen límites a la hora de crear. Por ejemplo, me gusta mucho Brutalismus 3000. Ellos hicieron este edit de Thank You, de Dido. Escuchaba ese tema cuando era chiquita, y también lo escuchaba mi mamá, entonces escuchar ese edit ahora tiene que ver con una nostalgia.
Tiene relación con que el DJ es artista. Es muy buen año para el gremio, ha habido un punto de inflexión, y es el reconocimiento legal del oficio del DJ como artista. ¿Qué crees que supone esto?
Creo que lo que tiene que cambiar es la demanda hacia el DJ. Hay una cosa de que vos estás en el club, tal vez pasando otro tipo de música a la que te ponen normalmente, y te escriben en el celular ‘Bad Bunny’. A mí me encanta Bad Bunny, pero es esa cosa de que a veces siento que las personas no se dan cuenta de que cuando estás pasando música, aunque no estés tocando en vivo, es cierta especie de arte. Todas las personas que hacemos esto lo consideramos así. Hay una demanda de que el DJ tiene que poner la canción que yo quiero. Es bastante rude y me pasó toda la vida, ahora un poco menos. Pero sigue pasando. Se despersonaliza al artista, empiezas a ser un Spotify viviente, y no es la idea.
Creo que lo tiene que cambiar no es si el Estado reconoce o no al DJ, sino cómo las personas reconocen al DJ. El hecho de respetar, te puede gustar o no lo que hace, pero es una persona, es un artista y está ahí haciendo su trabajo. También parece que los DJ no trabajan. Es un trabajazo enorme, solo que como es divertido y se ve divertido, porque la gente solo va a ver una porción de lo que es eso, se banaliza mucho. Se tiene que hablar de estas cosas y cambiar las estructuras y el rol que el DJ está cumpliendo en la sociedad.
¿Por qué dirías tú que el DJ es artista? ¿Cuáles son esas cualidades?
Yo creo que es arte porque trabajamos con energías. El otro día lo hablaba con una amiga, me decía que somos alquimistas, y creo que tiene razón. Es muy energético ser DJ, de la misma forma que ser cantante, guitarrista, etc. Uno está ahí con su alma en frente de personas generando un intercambio, y es muy fuerte. No solo eso, sino que te estás exponiendo porque estás ahí diciendo esto es la música que traje, esta es la selección que hice, esta es la forma en la que yo me muestro ante el mundo. Creo que todo lo que sea pararse ante el mundo a decir algo, ya sea de forma textual o con la música, te hace artista.
Aterrizas en España y comienzas a tocar en las mejores fiestas del panorama urbano. También tienes conexiones con Londres y resto de Europa. ¿Qué ha supuesto esta evolución?
Hay una diferencia con Latinoamérica, con Buenos Aires. Yo cuando aprendí, pasaba con mi computadora y mi controlador. En Europa se usan full CDJ. Yo por suerte, antes de venir a Europa, aprendí a tocarlos, pero cuatro años de mi carrera he tocado con mi computadora y mi controlador. En su momento es lo que había. Allá no es que vos vas a una fiesta y te ponen unas Cdj, no existe. Cada DJ va con su cosa a menos que toques más en un ambiente electrónico.
También hay una diferencia en Europa sobre lo que es la cultura del club. Yo lo siento de forma personal. La gente está muy receptiva, me vienen y me dicen que les gusta cómo pinché. Siento que son muy atentos y muy detallistas, me empezó a sacar la vergüenza a veces de no poner un tema. Acá me estoy animando más a experimentar. Me estoy también abriendo más a lo electrónico.
Este verano has tocado en festivales como Riverland o Fan Futura. ¿Eres más de sala o de festival? ¿Qué experiencia gusta más?
Son muy distintas. Amo lo que es el club, me encanta salir de fiesta y tengo un vínculo muy sano con ella. Me parece un lugar súper recreativo. Es distinto porque vos estás en la cabina y tienes a la gente más cerca. Si lo que estás haciendo está bueno y a la gente le gusta, hay una cosa muy de sinergia y recepción, te alimentas mucho más de eso. En cambio, en un festival, si estás en un escenario en lo alto es raro, falta esa cercanía y la proximidad. Yo soy mucho más receptiva si tengo a las personas más cerca, si las tengo tan alejadas me falta eso.
Pero al mismo tiempo me gusta porque me gustan mucho los conceptos, soy muy virginiana, todo lo que es armar conceptos me encanta. El otro día en Riverland tuve un prueba de sonido y estaba con el stage manager viendo los visuales, el sonido, la luces… la posibilidad de armar un show. Cuando estás en un club no es lo mismo porque la fiesta tiene ya una estética. Pero en un festival estás exponiendo tu propuesta.
Viendo que te lanzas siempre a grandes metas y nuevos retos, ¿hay algo que quieras conquistar? ¿Algún proyecto en mente?
Quiero producir. Es algo que tengo pendiente hace muchos años. Quiero empezar a producir, a tener mis edits. Es algo que me pasó mucho en Europa, me preguntaban si era productora y fue como, ¿tengo que ser productora? Creo que un poco es el camino natural de las cosas. Hace años que vengo pinchando y me encanta, pero siento que necesito poner algo mío para que se cierre el concepto, hablando de conceptos. Mi siguiente paso creo que es producir full.
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