La identidad no termina con la piel; en Vanebon se prolonga y se mezcla con la indumentaria convirtiéndose en un lenguaje único. Ese retro-fetichismo ultra femenino que ha definido su carrera no es solo estética, sino una forma de entender la identidad: algo que se construye, se lleva muy apretado y se performa hasta niveles que nos tienen enamorados.
En Primadonna, la nueva colección que la marca ha presentado en Volvo Fashion Week Guadalajara, Vanebon continúa esa exploración desde un lugar más íntimo. La diseñadora, que ha vestido a artistas como Björk, Rosalía y Rina Sawayama, plantea un momento muy específico: el tránsito entre la adolescencia y la autodefinición, cuando ser ‘girl’ deja de ser una categoría y empieza a convertirse en decisión propia.
La escena: una pijamada onírica. El vehículo: una colección que habita dentro de una habitación mental donde todos los arquetipos que no buscan definirse, sino explotar (la romántica, la rebelde, la pop star, la cool girl, la performer, la novia) se presentan con una proyección propia que abre la ventana de los sueños que preceden a la adultez.
En lo material, la propuesta mantiene los códigos de Vanebon: encajes, corsés de cuerda, arillos, medias, lencería deconstruida, animal print y una paleta que contrasta los pasteles con el rojo y negro, construyendo una tensión interesante entre lo delicado y lo provocador. Como en cada colección, hay un guiño constante al fetichismo, pero siempre atravesado por glamour y una sensación de control que define su universo creativo. Además, con esta colección Vanebon rompe su propio esquema, pues la joya de la corona fue ver varios looks masculinos, lo que nos deja ver que no hay limitantes para el universo que crea.
La colección incluye una colaboración especial con la marca tapatía VACR y el estilismo quedó a cargo de Francisco Rondón, expandiendo el universo conceptual hacia una dimensión donde cada paso forma parte del proceso de transformación de la marca. Vanebon insiste en crear esa fricción hipnótica donde lo femenino deja de ser cómodo y empieza a ser poderoso.






