Sí, lo sabemos. La espera hasta las vacaciones de Semana Santa se siente eterna. Pero calma, si estás en Madrid, aquí va un respiro del ruido y la prisa de la rutina. Arranca la Semana del Arte, y con ella, Urvanity 2025 en el Matadero de Madrid. La excusa perfecta para descubrir lo mejor del arte contemporáneo. Nuevos artistas, tendencias y galerías en movimiento. Quizá no puedas permitirte ese cuadro que quedaría increíble en tu salón de quince metros cuadrados, pero ¿qué más da? Al final, el arte es un acto de fe: entrar, mirar, imaginar y compartir.  Y por un rato, olvidar el gris de la ciudad.
Como iba diciendo, Madrid puede ser una ciudad hostil si eres joven y andas justo de dinero, pero también tiene sus resquicios, esas fugas para escapar un poco de la rutina. Una de ellas llega del 6 al 9 de marzo en Matadero: Urvanity, la feria de arte que reúne a más de 40 galerías de todo el mundo, de París a Taipéi, pasando por Palma de Mallorca, con Madrid como epicentro. Digamos que es la cita con la hermana adolescente de ARCO: más joven, más urbana, más atrevida. 
En esta edición, la cerámica deja de ser el personaje de fondo para convertirse en el main character. Desde el estilo lúdico y nostálgico de Laura Sunshine, que mezcla circo con un guiño naíf, hasta los mapas de memoria desgastada de Andrea Marco y la fusión entre lo ancestral y lo posthumano en las esculturas de Viciente Prieto. Junto a una veintena de artistas más, Urvanity da vida a una cerámica que reflexiona, siente y se transforma.
Si bien el plato fuerte es Foco Latam, que aterriza con toda su energía desde el otro lado del charco, nueve galerías que hay que tener en el radar. Entre ellas, Isabel Croxatto Galería y NN Galería. Pero ojo a lo que trae Marchante Arte Contemporáneo desde CDMX: artistas como Mónica Loya y el poeta Román Castro, cuyos versos se cruzan con la plástica en un diálogo que nunca termina. 
Así que estos días, fíjate bien. Porque Urvanity no se queda solo en Matadero: como en otras ediciones, el Programa de Arte Público se desparrama por la ciudad, en marquesinas, plazas y esquinas con esculturas y arte digital. Un recordatorio de que el arte no solo se observa, sino que se cruza, se vive y hasta se tropieza. Igual es la excusa perfecta para desviarte un poco de tu ruta habitual al trabajo y, aunque sea por un rato, escapar de la monotonía.
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