Tal como la vida de un relámpago que primero se insinúa, vibra, y justo antes de romperlo todo se guarda un segundo para volverse inevitable, es como –a tan solo tres días de anunciarse– el cuarto álbum de estudio de Trueno, ya está dejando huella.
Primero una publicación en Instagram con ya más de 1M de Me gusta que suena a un cruce de campeones, con un sampleo claro a Los Wachiturros, pero que deja cosas a la imaginación, y luego una publicación en X que nos deja en ascuas, pero es como si lo estuviera diciendo todo: “Me tomé un tiempo para hacer mi cuarto disco, el disco de mi vida. Ya me acompañaron en tres álbumes: uno para mi barrio, otro para mi país y otro para mi cultura. Este va a ser para mí, para mi historia y todo lo que me hizo ser; para mi comuna, mis raíces, mi cultura y mi gente”.
A sus 24 años, la prolija carrera de Trueno está llena de referencias que trascienden, con letras que suelen reflejar sus raíces y la vida en su barrio natal, lo que ha logrado posicionarlo en las clásicas listas de popularidad pero también en el interminable scroll de fanáticos que le dedican edits en TikTok, sin menospreciar lo que conlleva colaborar con artistas de renombre global. Mucho de esto viene de su linaje, pues es hijo de Pedro Peligro, figura clave del hip-hop noventero en Argentina, quien no solo influyó en su camino, sino que escribió la letra de la canción que hoy le da nombre a este artistazo: Trueno.
Desde sus primeros pasos en 2017 con K.I.N.G. y su coronación en Cruce de Campeones (competencia de freestyle y cultura urbana), hasta su explosión con las sesiones junto a Bizarrap y su paso por competencias como la Red Bull Batalla de Gallos, Trueno entendió rápido que su lugar iba más allá del freestyle. Su discografía —Atrevido (2020), Bien o mal (2022) y El último baile (2024)— marca una evolución clara: del barrio al país, del país a la cultura, y de la cultura a todo el mundo. Ese recorrido además de su linaje tiene raíz en La Boca, donde el 4 no es solo un número o un marcador, sino representa identidad y constancia, por eso es que este lanzamiento signifique más que el paso al 5 para él.
Trueno no interpreta el barrio: lo lleva consigo. Y lo ha hecho desde siempre, literalmente. Como él mismo ha dicho, empezó “a los tres años haciendo beatbox, breaking y rapeando”, creciendo en un entorno donde el hip-hop no era solo un punto de partida, sino su propia herencia.
Hoy, esa herencia toma forma en lo que él mismo define como el álbum de su vida, que llega después de dedicar un disco al barrio, otro a su país y otro a su cultura. Este nuevo capítulo apunta a algo más personal, pero también más expansivo: una renovación sonora con guiños a la cumbia villera y a las raíces populares de Argentina.
Así que el “Tírate un paso” —popularizado por Los Wachiturros en 2011— apenas funciona como detonador. Lo que viene no es para menos. El álbum, programado para el 24 de abril (mes 4), llega después de que Trueno acompañara a Gorillaz como opening act en su gira por Europa, cerrando sold outs en Glasgow, Cardiff, Leeds, Nottingham, Liverpool, Belfast y Dublin.
El relámpago ya se asomó. Ahora falta que caiga completo.
