Durante años nos han vendido que el pueblo es poco más que un lugar de desconexión, la casa de los abuelos o un sitio con verbena durante el fin de semana. Pero es obvio que no. Son espacios de tradiciones, sí, pero con una gracia y personalidad que ya quisieran muchas ciudades. Lo siento por los que no tengan pueblo para comprobarlo, pero aquí os van tres perfiles para que entendáis por qué son sitios tan únicos.
Rubén Zurita - @el.chiguito
La rutina de Rubén está a medio camino entre Madrid y su pequeño pueblo al norte de Palencia. En la ciudad gestiona perfiles en redes, pero si hay uno que destaca de verdad es el suyo. Porque claro, no todo el mundo puede montar un Tu cara me suena en su municipio y que funcione. Su contenido tira de costumbrismo, sí, pero con ese punto de humor y naturalidad que hace que no suene a guía de museo. Te habla de palabras que no conocías o expresiones que escuchas a los mayores y ya estás apuntando en notas tus favoritas para soltarlas cuando puedas.
@el.chiguito let’s go back to “ya me barruntaba yo lo que aconteció en Otero” #rebranding #rural #fyp #parati #foryou #viral #trend #abuelo ♬ original sound - Rubén Zurita
Andrea Burriel - @andybu_rural
Mientras su abuela se fue del pueblo para buscarse la vida, Andrea hizo lo contrario. Dejó Barcelona y se volvió a Villores (Castellón) para construir su futuro allí. En sus vídeos no hay postureo: enseña el curro tal cual, pero con orgullo de haber elegido ese camino. Entre cotilleos, paseos con cabras y juegos de toda la vida, encuentra huecos para enseñarle al mundo que en los pueblos también hay futuro y mucha vida.
@andybu_rural Nos emociona lo que está lejos. Pero lo que nos sostiene florece en silencio. Igual el problema no es que en los pueblos no haya nada… igual es que ya no sabemos valorarlo. 🌸 #primavera #flores #pueblo ♬ Give Me Everything (Stripped Down) - Archer Marsh
Juan García  - @vientodepueblo
@vientodepueblo empezó como un álbum de fotos. Los protagonistas eran Enrique el lechero y Asunción la panaera, y los fondos, el rural andaluz y extremeño. Juan, el nieto, tiene claro que no quiere marcharse de Belalcázar. Desde ahí lanza al aire todas las historias que dan vida al pueblo: sus fiestas, las leyendas y cantos que se transmiten entre generaciones, las rutinas tradicionales, etc. Casi sin quererlo, su memoria familiar se ha convertido en un altavoz de todas las historias comunes que no pueden desaparecer.