Hay quienes se quedan anclados al pasado; st. Pedro no. Él lo coge y lo usa a su favor porque ¿quién no ha querido escuchar una nueva versión de los temas de su infancia? Pedro (Tenerife, 1996) coge esa idea para crear Cancionero, su primer proyecto en solitario tras el Benidorm Fest. El plan es claro: resignificar seis éxitos de los 2000 desde su propio universo, entre lo latino y lo clásico. Alex Ubago y su Sin miedo a nada fueron los primeros en entrar al estudio del santo. Una balada que el tinerfeño recuerda escuchar camino a Jover en el coche de sus padres, y que ahora vuelve convertida en salsa.
¿Por qué elegiste Sin miedo a nada como primer adelanto?
Porque nos pareció el mejor entrante del menú, por así decirlo. Es un clásico, una canción inmensa que es preciosa y no estaba versionada en salsa. Había que hacerlo, siempre quise escucharla así.
Es uno de los éxitos de Alex Ubago, ¿te habló cuando sacaste el tema?
No me habló él directamente pero yo sí le escribí para agradecerle que nos hiciera un repost. Nos escribió alguien de su equipo para decirnos que le había gustado la versión y yo con eso más que feliz. Igual si alguien le puede decir que mire los DM, se lo agradecería.
Promocionándolo dijiste que estaba guapo hacer un tema de tu infancia como te habría gustado escucharlo. Entiendo entonces que tenías claro elegir este tema y cómo versionarlo, ¿no?
Sí. Como te dije antes, alguien tenía que hacerlo. 
“A mí ‘yo niño’ no creo que le gustase mi música pero estaría orgulloso del camino.”
Pasa de ser una balada delicada a una salsa vivaz, ¿qué crees que le aporta este cambio de ritmo?
La empezamos en bolero porque es nuestro sello de identidad. Pero la salsa ‘erótica’ se presta para cantar letras sentidas, como es el caso, sobre unos patrones que te invitan a gozártela bailando.
Respetaste en gran parte la versión original, solamente añadiste un par de versos al final. ¿Para ti era importante mantener la letra inicial?
Claro, mi idea era versionar, no rehacer. En ningún momento creo que pueda mejorar la obra del maestro Ubago. Le añadí soneos al final, que son improvisaciones típicas del género, y modifiqué las melodías pero no la letra del segundo verso para darle a la gente algo que no se espere.
El videoclip parece grabado en un bar de salón pomposo, ¿por qué ese espacio?
El espacio es El Internacional, donde se celebra La Cucaracha, una fiesta latina muy guay. Nos lo propusieron los chicos de Take a Nap y la verdad que el espacio encaja muchísimo con mi universo estético.
Tu próximo proyecto se llamará Cancionero y va a ser un listado de seis canciones versionadas. Con esas características, cumple bastante bien con la definición de ‘cancionero’, ¿es por eso que elegiste ese nombre o tiene algún significado más allá?
¡Muy bien visto! Elegimos ese nombre porque le viene como anillo al dedo. Vengo de una familia trabajadora de Tejina, un pueblo de Tenerife, y mis abuelos Pablo y Juanita siempre han estado en cosas de folklore con agrupaciones de la tercera edad. Por ahí mi abuelo tenía un timple y había un librito que era como un cancionero para timple, con las letras y los acordes. Ahí fui aprendiendo.
Reinterpretarás a artistas como Alejandro Fernández o Christina Aguilera, es decir, estilos musicales muy diferentes entre sí. ¿Qué criterio seguiste para las canciones?
Que fueran baladas gigantes de la década de los 2000 y que a los fans de Esta vida que elegí les gusten. El EP es un agradecimiento a la gente que sigue el proyecto y nos da cariño. Las canciones son munición nueva para los conciertos en los que les vamos a dar las canciones nuestras y las suyas de siempre. Tengo que agradecerle a Eduardo Cabra y a Daymé Arocena que nos ayudaron en el proceso de llegar a la idea.
Recalcas lo de resignificar los temas, no solo versionarlos. Es importante para ti que la gente tenga esto claro antes de escuchar el EP completo, ¿no?
Con que lo escuchen estoy feliz. La música es para que todo el mundo le dé su propio significado, creo yo.
¿El resto de videoclips seguirán esta línea o cada uno tendrá su propia personalidad?
El resto son visualizers. El único videoclip como tal es el de Sin miedo a nada. Los chicos de Take a Nap igual trajeron ideas a la mesa para que los visualizers se sientan como parte de cada una de las escenas del videoclip.
“Yo solo tengo agradecimientos para todo el mundo que trabajó en mi edición del Benidorm pero sobre todo para la gente que descubrió ahí mi proyecto.”
Para muchos fuiste el ganador moral de la edición del Benidorm Fest, ¿lo ves como un halago o un consuelo? ¿Cómo te ayudó la experiencia a nivel personal y profesional?
Yo solo tengo agradecimientos para todo el mundo que trabajó en mi edición del Benidorm pero sobre todo para la gente que descubrió ahí mi proyecto. Me han dado muchísimo cariño desde entonces, o sea que no hay nada que consolar, es un halago enorme. Por supuesto que me ayudó, me cambió la vida a mí, a mi equipo y a mi gente.
Cuando estabas en Miami te catalogabas como cantante de R&B, ¿sigue siendo así? ¿Qué etiqueta te pondrías ahora?
Esta pregunta es interesante. Llevo mucho tiempo pensando que, en realidad, nunca he dejado de hacer R&B, solo que ese sonido, esos mensajes, esas letras y esas voces, para los latinos suenan a bachata, salsa, merengue, bolero. Para mí se puede decir que estos estilos son nuestro R&B.
En otra entrevista, decías que querías “innovar dentro del género y hacer muchos [géneros] a la vez”. ¿Lo cumples?
Creo que lo cumplimos con el álbum y lo seguimos cumpliendo.
Para ti, este trabajo es una declaración de identidad que quiere unir al Pedro chaval con la juventud pop de ahora. ¿Qué opinaría el Pedro niño de lo que estás haciendo?
Creo que estaría flipando bastante porque en esa época nadie me sacaba del rock. Es un poco lo que se dice, más sabe el diablo por viejo que por diablo. Ahora solo pienso en disfrutar lo que hago, aunque sí quiero que alguien lo disfrute también, que para eso estamos. O sea que a mí ‘yo niño’ no creo que le gustase mi música pero estaría orgulloso del camino.
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