Hay unos chicles llamados Boom Vampire. Si no los probaste nunca, te diría que empiezan siendo puro ácido y terminan dejando un sabor dulzón inesperado. Un equilibrio perfecto entre la acidez y la dulzura. Algo así hay en miau, el nuevo EP de shego: tres canciones a golpe de guitarra donde el dolor y la fragilidad conviven de forma dulce gracias a la ironía.
El tema son las rupturas de amistad, un tema complicado de llevar. Pero, lejos de verlo desde una visión simple, ellas lo abordan desde la vulnerabilidad, la tensión y la mala leche. Siempre con ese toque crudo y directo que tanto las caracteriza. No hay más que ver cómo las letras contenidas pero punzantes acaban llevando a coros rabiosos.
Empiezan con Mala suerte, la forma de resignarse cuando una relación acaba. Es el tema más malrollero del EP, sostenido sobre una tensión continua y una sensualidad ambigua que juega constantemente al límite. Siguen con amiamiga, metiendo de pleno el dedo en la llaga. Es obvio que escuece, pero también te sacude y te tiene dando vueltas. Aquí, shego empieza a sentirse cómoda en la incomodidad y se prepara para el impacto del relato. Y es que, para cerrar, llega (casi no vivo para contarlo), donde la rabia se convierte en intimidad para hablar de la frustración de haber dado tanto en una relación.
Como si fueran gatas, shego ha dado un zarpazo en la escena. Ya llevan un par de añitos en la industria, pero eso no quita que quieran seguir probando y reinventándose. Con una fuerza que no se podía quedar dentro, la banda madrileña empieza una nueva etapa que, de momento, suena a miau. Y digo de momento porque el próximo álbum ya está en camino. A ver a qué chuche se parece ahora.
Track favorito: amiamiga.
