Siempre viene bien ir soltando lastre cada vez que se puede, y más si nos pesa desde hace bastante tiempo. Sebastián Cortés en Algo debe haber para mí se ha liberado de todo lo que le perseguía de vidas pasadas. Con este nuevo álbum no le carga de todos sus males a quien le escucha, sino que le hace partícipe de su complicado camino por la industria musical, sus desamores, el desahogo continuado y su pasión desde los dieciocho años.
Hay artistas que hacen que estemos pendientes de todo lo que sacan y que nadie sabe cómo lo hacen, pero siempre gusta. A veces el cariño que guardas a letras de ese cantante es lo que te aferra a sus melodías. Sus oyentes le pedían el álbum con letras mayúsculas en los DM. El año pasado, por el verano, envió a todas las plataformas un proyecto predisco titulado Lo que el verano se llevó. Él tenía pensado que todo fuese en un mismo tracklist, pero para darle más cariño y sensatez lo dividió en dos.
Doce canciones, con un solo featuring, con Alberdi, que siguen teniendo la esencia del Sebastián Cortés de Canciones Que Hice en Mi Habitación o del de Todo Ha Cambiado Siempre. Es normal que llegue a recordarte a lo anterior porque habla del pasado. ¿Qué tiene preparado la vida para cada uno? Eso nunca se sabe, pero aunque Sebas diga “No estoy en el punto en el que soñaría estar”, sabe que esto es un nuevo inicio después del réquiem.
Tu nuevo álbum, Algo debe haber para mí, salió a finales de este invierno, y Lo que el verano se llevó, hace apenas medio año. ¿Qué hizo que en tan poco tiempo sacases dos proyectos tan importantes?
Al principio iba a ser todo un mismo álbum; llevo con el título de Algo debe haber para mí más de tres años. Había una diferencia de sonido demasiado abrupta y decidí que el álbum iba a ser el que ha salido. Sin embargo, quitando las canciones más acústicas, el álbum se me quedaba con pocas canciones, así que para ganar más tiempo y darle todo el amor posible decidí hacer un par más acústicas para tener catálogo y no quedarme sin sacar música tanto tiempo y volver a desaparecer como alguna vez he hecho. En una semana terminé Lo que el verano se llevó y salió al mes siguiente.
Has dicho que este nuevo disco es un réquiem de lo poco que quedaba de tus vidas pasadas. ¿De qué necesitabas deshacerte?
Yo llevo desde que tenía dieciocho años dedicándome íntegramente a la música y en la industria. He vivido situaciones muy desagradables que han hecho que no haya podido disfrutar del camino y que me han dejado en un muy mal lugar, el cual creo que queda bastante reflejado en la música que he sacado en los últimos años y del que, por suerte, ya he salido. Pero sí, hablo de deshacerme de muchas cosas, de relaciones de amistad, amor, profesionales, hábitos autodestructivos, todo lo que en estos años me ha hecho sufrir. Elijo siempre la palabra réquiem, porque al final el réquiem es como lo último, el descanso eterno de una vida.
Tu sello de identidad es el pop rock con gran carga de producción. Empiezas fuerte con Encima de mí en el disco, donde dices: “No existe forma de olvidar cuando me hiciste el amor”. ¿Cuesta desprenderse de la nostalgia?
¡Es mi canción favorita, de hecho! En cuanto a la nostalgia… bueno, bien dice el refrán que “cualquier tiempo pasado fue mejor". La nostalgia es un cuchillo de doble filo que en una mala cabeza puede pasar por encima y acabar con la percepción de la realidad. 
Justo en Nostalgia dices: “Buscando la magia de lo que pudo ser”. ¿Sientes que en este disco la romantizas?
En absoluto, de hecho es el primer álbum que carece de romantización e idealización de situaciones, momentos o personas. Precisamente, Nostalgia es una oda a lo que hablaba antes. Es una letra que cualquiera diría que ensalza la figura de un amor pasado; es una letra que parece esperanzadora y que parece dar a entender eso en un principio, que ese amor lo es todo y que lo esperarás siempre, porque fue genuino. Pero en realidad es todo mentira. Todo lo que le rodea es trágico, el piano del principio, el dramatismo de la sección de cuerdas, la rabia del segundo verso con el autotune a tope y los drums entrando, y sobre todo el final de los estribillos donde digo “Pero la nostalgia no deja que vea cómo es”.
¿Todo esto para qué? es la única colaboración del álbum, junto a Alberdi. ¿Por qué la elegiste a ella?
Elena es una bestia. Me la presentaron creyendo que podía encajar en la canción porque yo tenía metido entre ceja y ceja que esa canción tenía que tener un segundo verso cantado por una mujer y me dijeron: “Esta es la tía”. Quedamos, nos conocimos en persona y el mismo día estaba todo ready. Ya conocía a Elena y su trabajo y la verdad que me parecía un junte que tenía todo el sentido del mundo por su bagaje, referencias y sobre todo su despliegue vocal. S/O a Elena por confiar y dármela y querer dejar su cachito de ella en el álbum.
Si un proyecto lo sientes muy personal, ¿prefieres no tener feats dentro de él?
No realmente, en el único trabajo en que he seguido esa regla era en el primero, Canciones Que Hice En Mi Habitación. Un disco donde podría haber metido, por ejemplo, la canción de La posada, pero que yo elegí que no, pese a que me habría beneficiado muchísimo, por una cuestión de que mi primer álbum tenía que ser 100% hecho por mí. Una especie de orgullo de rapero, como mantenerlo mío (risas). Pero ahora no, ahora es simplemente lo que me vaya pidiendo el cuerpo y las ganas de la gente de dármela y sumarse.
En La noche en la que me enamoré dices que la música de Lana del Rey sonaba en un momento muy concreto. ¿Tu música también te transporta directamente a situaciones?
Bueno, inevitablemente todas las canciones me llevan a precisamente lo que estoy cantando. Es como una especie de ejercicio imposible que se me presenta cuando tengo que cantar o escuchar una canción, porque yo sé de lo que hablo y, además, yo me produzco, yo me compongo, yo me mezclo y yo me masterizo todas las canciones, así que al final yo soy el único que sabe en realidad de lo que estoy hablando. Entonces sí, veo todo tipo de situaciones y momentos a lo largo de mi vida (risas).
“Lo que siento con este álbum es que es el fin de una vida para mí”. 
MODO VENGANZA es una declaración de intenciones a quien se portó mal contigo. ¿Usas a veces tu música para vengarte?
Pues creo que nunca lo he buscado en realidad; mi intención nunca es ni ha sido usar mi música para vengarme. Siempre hago las cosas a modo de diario y para mí, aunque quizás en un futuro escuche las canciones y diga: "Coño, aquí sí que estaba actuando así".
La vida que quiero me abrió en canal y parece que tú también enseñaste todo de ti en esta canción. ¿Sientes que no estás viviendo la vida que quieres? ¿Qué haría falta para llegar a esa utopía?
Bueno, La vida que quiero fue un desahogo total, efectivamente. Es una canción que tiene tintes de prácticamente todas las cosas que me estaban pasando. Desde mi problema de insomnio, desde que tengo diecisiete años, el vivir en un piso al cual le da la luz del sol dos horas únicamente, el precio del alquiler, las casas de apuestas petadas de chavalitos jóvenes por mi barrio, sentirme solo e incomprendido y/o poco querido… Creo que en la vida real nadie está viviendo la vida que quiere y que no son muy distantes mis problemas de los de todo el mundo.
¿Ves que la industria y el público te dan la relevancia que sientes que debería tener tu música?
No lo tengo claro. La verdad es que es complicado porque creo que hay una mezcla de varias cosas. Creo que, por mi parte, soy una persona que, por culpa de todas estas cosas que hemos mencionado a lo largo de la entrevista, no me he sentido cómodo o seguro de proyectarme ni de enseñar la persona que soy física ni personalmente y, a día de hoy, pretender conectar con la gente sin hacer contenido visual es imposible.
También creo que tiene mucho que ver que yo llevo ya siete años haciendo música, que mi nombre ya ha sonado en el pasado y que carezco de ese factor sorpresa, además de que la mayoría de la gente, cuando piensa en mí, tiene en mente un sonido más acústico (pese a haber experimentado ya con otros sonidos y géneros). Esto realmente tiene todo el sentido del mundo; al final por eso para mí este álbum es como un renacer también. Pero bueno, eso tiene más que ver con el público que con la industria en sí. Tampoco me lo tomo muy a lo personal. Verdaderamente creo que a estas alturas todos sabemos cómo funciona la industria española y sabemos que no somos mucho de hacer colaboraciones entre nosotrxs, pero sí es verdad que también es muy complicado hacerte oír si la gente no te la da.
Agradezco a gente como Elena, que decidió escuchar lo nuevo que yo he ido haciendo, cosa que a lo mejor otra persona no haría y solo escucharía mis tres canciones más escuchadas, pero ella vino y me dijo: “Vale, tío, tú no eres ya esto, ahora tú eres esto y eres más que estas tres canciones o las que sean, vamos a hacer música”. Resumiendo, desde luego que no estoy en el punto en el que soñaría estar, pero siendo sincero y honesto, creo que no estoy ni cerca del punto en el que creo que me merecería estar. Pero estoy seguro de que antes o después dejará de ser así y de que este álbum es la primera piedra para ello.
Cierras el disco con L12. En ella diferencias cómo era todo antes y después del dolor y la ambición. ¿Cómo resumirías ese trayecto?
Pues yo creo que peor de lo que la gente se podría creer. Yo no he disfrutado nunca del camino. De hecho, desde que empecé a sacar música, yo creo que el primer año fue el único que yo pude disfrutar y que fue genuino y divertido. Desde entonces, honestamente, ha sido una flagelación constante de mucho drama y muchos problemas.
Tienes canciones muy exitosas como La Posada o Solo Me Gustas Tú. En este álbum, ¿qué canción crees que podría seguir ese legado?
En mi mundo ideal diría que ¿Todo esto para qué? ft. Elena Alberdi, Estar con una popstar o Darte un beso.
Desde los dieciséis hasta los diecinueve años tocabas en la calle. Mucha gente romantiza esto; tú que lo viviste de primera mano, ¿entiendes esa visión?
Pues no sabía que había esa romantización, la verdad (risas). Yo recuerdo esa época con muchísimo cariño (y con mucho realismo porque también tenía su parte negativa). Yo te puedo decir que disfruté y era infinitamente más feliz en mi época tocando en la calle que todo lo que llevo formando parte de la industria de la música.
Con todo el tiempo que llevas en la música, ¿ves que el éxito va de la mano de los números?
Yo creo que es innegable que cuanto más números tengas, un tipo de éxito/respeto sí que vas a tener, pero no necesariamente tener números grandes te supone tener mucho dinero o tener muchas entradas. Todo depende de lo que cada uno considere éxito y tenga en mente lo que vea como éxito, pero desde luego es innegable que más números significa más oportunidades.
Aún no hay fechas para presentar el proyecto en directo. ¿Por qué ciudades siempre tienes ganas de pasar? ¿Te ves en algún festival?
No va a haber conciertos. Para mí supone un quebradero de cabeza por el cual no estoy dispuesto a pasar. Es decir, estos lanzamientos los he hecho de manera completamente independiente, sin una discográfica, pero sobre todo, sin una agencia de management ni de booking. De hecho, yo nunca he tocado en un festival. A mí me encantaría poder encontrar una agencia que entienda mi proyecto, que quiera trabajar en él, que me pueda abrir oportunidades y que sobre todo no me quiera robar, y es más complicado de lo que cualquier persona se pueda imaginar. Pero bueno, de todas maneras estoy súper abierto a recibir propuestas, mi DM está abierto (risas).
Algo debe haber para mí: ¿Qué crees que te tiene deparado la vida para los próximos meses?
Pues por ahora me tiene terminando un álbum. Así como te he dicho que este álbum era un réquiem, este es un nuevo inicio, más vacilón, más divertido y sin dramas. Por ahora tiene una pinta espectacular; veremos qué tal.
Espero que el recorrido del disco vaya genial y que todo aquello de lo que tenías que desprenderte ya no te acompañe. Gracias, Sebas.
¡Muchas gracias a vosotrxs por el interés y vuestro tiempo!