Sabah no ha venido a pedir permiso, sino a reclamar un espacio que le pertenece por herencia y puro talento. Con el estreno de 3ayni, la artista melillense lanza una pieza donde la vulnerabilidad del ayer se transforma en una armadura inquebrantable. Bajo la producción de Guellaa, el single se construye sobre una guitarra clásica, entre sus raíces amazigh y el urbano contemporáneo. Aquí el español, el francés y el árabe no solo conviven, sino que colisionan para narrar la dualidad de una chica de la diáspora marroquí criada en Europa.
Si en su EP debut, Fiha Khair, intuíamos a una Sabah introspectiva lidiando con el peso de la tradición y la culpa, en 3ayni descubrimos a la artista que ha encontrado la libertad en el conflicto. Hay una madurez asombrosa en cómo maneja los silencios y los acentos, demostrando que su proyecto no es un producto del azar sino una necesidad vital de dar voz a una identidad atravesada por dos mundos que, hasta ahora, pocos sabían reconciliar con tanta elegancia y garra.
El videoclip de 3ayni termina de sellar este manifiesto. Dirigido por Alma López y Vicky Ivars, el videoclip sitúa a Sabah en el centro de un ruedo, un escenario tan cargado de simbología española como de tensión, donde la imaginería árabe-marroquí fluye de forma orgánica, rompiendo estigmas a golpe de estética y actitud. El 2026 acaba de empezar, pero ella ya ha fijado la mirada en el horizonte y, desde luego, no piensa apartarla.