Asegura que no le gusta llamar la atención y que no va por ahí presumiendo de currículum; aunque poder, podría. Entre sus últimos trabajos figuran la segunda temporada de La Ruta y La suerte, la miniserie de Paco Plaza y Pablo Guerrero que acaba de estrenarse hace unas semanas, en la que comparte protagonismo con Óscar Jaenada. Le pillamos en medio del trasiego promocional, algo que debe descolocarte un poco cuando andas ya en otra. Y es que aunque se estrene ahora se rodó hace dos años. Pero se le ve contento y con ganas de hablar. “La serie mola”, dice. Hablamos de su personaje, David, de festejos y tradiciones. Pero hablamos también del que será su próximo gran proyecto. Esta vez como director.
Entrevista extraída de ACERO vol. 12, publicada en noviembre de 2025. Hazte con tu copia aquí.
Un proyecto que empezó a escribir hace seis años y que empezará a rodar el año que viene. ¿Quién dijo miedo? Bueno, un poco, reconoce. A Ricardo no le gusta ponerse límites, tampoco las etiquetas. Habla sin rodeos, con las ideas claras, sabiéndose afortunado por “haber caído en la cara buena del mundo”, por poder trabajar en aquello que le gusta, por estar ahora charlando un rato sobre su peli y sobre esta serie que podéis ver en Disney+, y que aunque vista traje de luces no va de toros.
Ahora que poco a poco van saliendo a la luz todos los proyectos en los que has estado trabajando estos últimos años y que no dejamos de verte en todos los sitios posibles concediendo entrevistas, ¿cómo te sientes?
Pues bien, tío. Agotado. Forma parte del curro. Son unas semanas muy intensas. Al final nosotros rodamos La suerte hace dos años y los tiempos de estreno son muy aleatorios. Hay veces que ruedas algo y a los dos meses lo estás estrenando, y otras tardas dos años. Tampoco es tan habitual, pero bueno. La semana de antes, la del estreno y la semana de después, es casi un mes en el que te tienes que bloquear porque desapareces un poco de la vida. Pero bien, contento. Estoy también muy contento porque la serie mola, y cuando tienes que hablar de algo que mola es bastante guay.
Para alguien que no te ubique o no te conozca en absoluto. ¿Quién es Ricardo Gómez?
Yo es que soy muy tímido. Me gusta mucho pasar desapercibido. Si no me conoces de nada yo me presentaría como “hola, soy Ricardo, encantado” (risas). No voy tirando de currículum. Si tuviese que presentarme, diría mi nombre, y si me preguntan a qué me dedico diría: “Soy actor”. Sin más (risas).
Has estrenado recientemente La suerte en Disney+. Sin embargo, queda poco para que también vuelva la serie de La Ruta, que está a punto de estrenar su segunda temporada. ¿Echabas de menos el makineo?
La Ruta fue un proyecto superespecial. Se formó un grupo, y no te hablo solo de los actores y actrices, sino también de todo el equipo técnico. Se generó un grupo muy especial, y claro que lo echo de menos. En esta segunda temporada participo menos, porque la trama va por otro lado. Ellos estuvieron rodando cuatro o cinco meses, y yo solo fui quince días, pero para mí es un proyecto muy especial y los echo de menos todos los días.
La suerte está rodada en película, lo que me parece algo muy romántico. No sé si tuviste la oportunidad de hablar con Paco Plaza sobre esta decisión y si influyó de alguna manera en tu trabajo.
Bueno, sobre todo fue un esfuerzo de producción, porque es más costoso. Pero es la hostia. Rodar en película ofrece una calidad estética que automáticamente coloca lo que se rueda en otro nivel. A mí me flipa, yo había rodado muy poco en este formato, pero ni de coña una serie entera, y tener la oportunidad de rodar en película ha sido una pasada. También le he escuchado a Paco decir alguna vez que la película es un formato abocado a extinguirse, por lo que le parecía perfecto para retratar una serie con una temática como la tauromaquia, que también está abocada a extinguirse. Realmente, aunque la serie está ubicada en la actualidad, sí que le proporciona ese aire antiguo.
Después de participar en estos dos proyectos, ¿con qué te quedas: los toros o el baile?
Yo soy más de bailar que de toros (risas). Sí es verdad que La suerte tiene algo especial, porque tiene la tauromaquia de fondo, que sigue generando mucha polémica y con razón. Creo que el punto de vista de la serie es muy inteligente, porque escoge ese telón de fondo pero nunca termina de ponerlo en el centro de la trama. No es una serie sobre el conflicto taurino o antitaurino, es más una forma de representar la sociedad española a partir de una dinámica bastante interesante: mostrando cómo viven las cuadrillas de toreros. Es un road trip por las fiestas de España. Se refleja una parte del país a través de sus festejos.
La superstición es un tema importante en la serie. ¿Te consideras una persona supersticiosa? ¿Qué papel juega la suerte en tu vida?
Diferencio bastante la una de la otra. Yo creo que soy una persona con mucha suerte. Yo creo que la suerte existe. El mero hecho de poder estar en mi casa hablando contigo sobre una serie es para considerarnos afortunados, porque hay gente que anda ocupada en cosas que no son charlar sobre una comedia de televisión. Entonces, creo en la suerte, creo que hay parte de la suerte que tiene que ver con trabajarla y otra que no. Hay otro tipo de suerte que más bien tiene que ver con haber caído en la cara buena del mundo. En este aspecto creo que tengo mucha suerte por no tener que estar trabajando o peleando por otras cosas igual de importantes, y poder dedicarme a algo dentro del ámbito artístico, el arte es muchas veces la última de las salidas para mucha gente. En cuanto a la superstición, es cierto que a veces me asoma un poco, pero intento controlarla porque no quiero ser esclavo de ella. Sí que puedo ser un poco supersticioso, pero no mucho.
¿Sigues algún tipo de ritual o algún método de trabajo a la hora de prepararte un papel?
Ritual diría que no. Método de trabajo diría que sí. Aunque no me gusta que mi método de trabajo sea como un bloque sólido. A mí me gusta amoldar mi manera de trabajar a lo que el personaje requiere. No es lo mismo preparar mi personaje para La suerte, en el que hago de un chaval aparentemente normal y que lo que quiero transmitir es una cierta empatía, aunque luego acaba cayendo por una madriguera hacia un lugar que escapa un poco a su control, que hacer el personaje de La Ruta, en la que hago de un trasnochado, que vive por y para los amigos, para la fiesta… O hace poco, que estrenaba Romancero, en la que interpreté a un agente de la autoridad racista, homófobo, xenófobo, un hijo de puta, violento. Son distintas maneras de enfrentar el trabajo.
Has dejado claro en varias entrevistas tu gran amor por el cine. ¿Tenías algún referente en concreto para preparar tu personaje en estas series?
A mí me gusta centrar el tiro en algo que pueda reconocer. Posiblemente en lo más cercano a mí. Por eso, para este papel centré más la preparación en mi grupo de colegas, sobre todo en uno de ellos. Él no lo sabe, pero lo cogí de referente. Un colega al que le está costando la vida el independizarse, tiene su curro pero sigue viviendo con los padres… Yo buscaba esa pulsión que le hace a mi personaje plantearse, estoy bien con mi vida, pero quizá meterme un road trip con una cuadrilla de toreros no es tan mala idea. Aunque le parezca fatal lo que hagan y por eso no entre en la plaza, quizás lo que le motiva es el hecho de que necesita un poco de aventura en su vida. Para eso, necesitaba encontrar a alguien que realmente tuviese esa necesidad de salir de su madriguera.
Nunca habías compartido rodaje con Óscar Jaenada. ¿Cómo ha sido trabajar con él?
Muy guay. Es un fuera de serie, un actorazo. Es un tío muy divertido, nos lo hemos pasado muy bien currando juntos. Es un tío muy peculiar en el buen sentido. Él tiene mucha conciencia de lo que hace, pero a la vez tiene mucha libertad en el set. Ha sido muy disfrutón. Cuando tienes la oportunidad de trabajar con un actor tan bueno, sientes que él hace crecer tu trabajo también.
¿Y qué tal con Paco Plaza? Se ha salido completamente de su registro con esta serie.
Paco es la hostia. Siento que hemos desarrollado una amistad. Paco y Pablo (Guerrero), que es el otro director de la serie. Los dos son maravillosos. Son muy diferentes en cuanto a su forma de ser, a su forma de trabajar, pero los dos son buenísimos. Siento que he conectado mucho con los dos y me ha generado mucha admiración ver cómo plantean el curro. Cómo plantean la cámara, los planos, lo claro que lo tenían todo y por dónde lo querían llevar.
¿Qué importancia tiene para ti la tradición y qué relación guardas con ella?
Las tradiciones en general me despiertan mucha curiosidad, algunas las respeto más, otras las respeto menos. Creo que por el mero hecho de que algo esté considerado una tradición no tiene carta blanca para seguir existiendo. Algunas me encantan y otras me resultan absolutamente anacrónicas y no tienen cabida en el siglo XXI. Pero por una cuestión antropológica de entender cómo una tradición ha llegado hasta nuestros tiempos, atravesando años y años me terminan generando mucha curiosidad.
No únicamente te dedicas al audiovisual, sino que también eres actor de teatro. ¿Cómo compaginas ambas disciplinas? ¿Has incorporado alguna técnica del teatro en tus trabajos de audiovisual?
Compaginarlo es complicado y en un mundo ideal lo suyo sería dividir el tiempo, y decir estos meses los dedico al cine o las series y este otro tiempo al teatro. Pero eso no pasa así, las cosas vienen como vienen. Alguna vez me ha tocado compaginar el teatro y un rodaje y es algo agotador. Es algo que necesita de mucho compromiso, necesita mucho trabajo y necesita que estés dispuesto a dormir muy poco en esos meses. Lo que sucede es que el teatro tiene algo que engancha mucho. Si yo me comprometo con una obra no es para hacerlo un mes, sino con todo el proceso de la función. Con los ensayos, con sus funciones en Madrid, con su gira por toda España y fuera si la hubiese. Entonces, si en ese tiempo aparece un proyecto de audiovisual que me interesa, no voy a dejar tirada la función, y ahí es donde vienen los problemas y donde hay que hacer encaje de bolillos para cuadrarlo en fechas.
El teatro tiene algo muy fuerte y muy potente que no tengo intención de soltar nunca, que es esa sensación de que lo que estás haciendo importa aquí y ahora, en el momento, y que la mirada externa la tienes mucho más presente que cuando estrenas algo. Evidentemente, cuando estrenas, lo ve muchísima más gente, como puede ser un estreno en una plataforma como Disney+, pero tú no tienes tanta constancia. Si ahora mismo hay tres mil personas viendo La suerte mientras tú y yo hablamos, me parecería genial, pero no me voy a enterar; sin embargo, sí que me entero de las ochocientas que me están mirando con sus ojos en el teatro.
El teatro tiene algo muy fuerte y muy potente que no tengo intención de soltar nunca, que es esa sensación de que lo que estás haciendo importa aquí y ahora, en el momento, y que la mirada externa la tienes mucho más presente que cuando estrenas algo. Evidentemente, cuando estrenas, lo ve muchísima más gente, como puede ser un estreno en una plataforma como Disney+, pero tú no tienes tanta constancia. Si ahora mismo hay tres mil personas viendo La suerte mientras tú y yo hablamos, me parecería genial, pero no me voy a enterar; sin embargo, sí que me entero de las ochocientas que me están mirando con sus ojos en el teatro.
¿Ahora mismo estás preparando alguna función?
No. Ahora mismo he puesto en pausa el teatro. Estoy trabajando en mi ópera prima como director y me está llevando todo el tiempo. Estoy en un momento en el que no me puedo comprometer con nada de teatro.
En breves hablaremos sobre tu faceta como director. Pero antes me gustaría saber más sobre ti. Sé que tienes otras aficiones fuera de la interpretación como es el deporte, ¿qué otras cosas fuera de la actuación te hacen conectar contigo mismo?
El deporte por supuesto, pero sobre todo quedar con mis amigos y amigas. Es un lugar en el que poder ponerte una capa de invisibilidad y ser uno más. Estás por las risas, por ver qué le ha pasado a tu colega, contar tus penas, contar tus alegrías y escuchar las de tu gente, comer rico… Esto es lo que me reconecta y no tiene nada que ver con mi profesión.
Tu trabajo conlleva enfrentarse a épocas de parón entre proyectos. ¿Cómo gestionas esta incertidumbre?
Ese es un momento muy jodido para un actor. Ese miedo a enfrentarse al vacío. Yo he encontrado que la mejor manera para suplirlo es no sentirme que estoy esperando a que pase algo. Sentirme de una manera proactiva, ponerme a desarrollar mis propios proyectos, escribiendo o intentando levantar cosas que a mí me interesen. Aún sabiendo que hay algunas que necesitan mucho tiempo y dedicación. Enfocarse en un proyecto personal puede ser desde escribir un guión, hasta hacer un arroz o plantar un huerto. El hecho de no estar en la posición pasiva de ‘a ver si me llaman para hacer algo’ y en su lugar mantener una actitud en plan, voy a hacer esto. Esto ayuda bastante a pasar esas épocas.
Como hemos comentado, guardas un gran amor por el cine, y sobre todo por el cine clásico. Ahora que estás a punto de embarcarte en tu primer largometraje detrás de las cámaras, ¿qué director es para ti un referente?
Como espectador disfrutón te diría una serie de nombres, pero si me hablas de referente a la hora de hacer cine y más hablando de cine clásico, Sidney Lumet es mi director favorito. Su libro Así se hacen las películas lo tengo en la mesita de noche y para mí es como la Biblia. Es muy interesante leerle y que te cuente cómo enfrentaba los rodajes.
Yo también soy muy fan. Me parece increíble que el tío hiciese una película como 12 hombres sin piedad, pero luego también tenga una versión de El Mago de Oz protagonizada por Michael Jackson.
Totalmente, es que es capaz de todo (Risas).
Durante tu carrera has pasado de ser un chaval criado en un plató de televisión a ser un actor con una carrera consolidada. ¿Cómo dirías que ha cambiado tu forma de entender tu trabajo a lo largo de los años?
Ahora estoy más calmado. Cuando era más pequeño tenía ganas de comerme el mundo muy rápido y estaba desbocado. Ahora quiero comerme el mundo pero más despacio. No quiero indigestarme. La ambición sigue intacta, pero la manera de afrontarlo es más racional que emocional. Ahora pienso que cada paso que doy cuenta, que nada se desanda, aunque no se vea clara la dirección. Si te dedicas a correr, correr, correr, al final la dirección se ve más en efecto túnel y borrosa.
A día de hoy, ¿qué te motiva a decir que sí a un proyecto nuevo?
Pueden ser muchas cosas. Aunque este tipo de proyectos no llegan todos los días, lo que más me motiva es ver una historia que me gusta, que se sale un poco de la norma y que el personaje me coge lejos. Cuando veo que el personaje en un principio no sé por dónde abordarlo, me ilusiona. Después, hay muchas ramificaciones. Acabo de rodar una serie con Netflix que se estrenará el año que viene y que apunta a ser algo supermainstream. Joder, esto también me genera curiosidad. Todo lo que he estado haciendo después de Cuéntame son proyectos más pequeños. Me genera curiosidad trabajar en un rodaje de estas dimensiones. De alguna forma es un reto nuevo.
La suerte tiene un poco de esto, ¿no?
Bueno, La suerte es una rara avis. Ojalá que tenga el recorrido internacional que considero que merece tener. Puede tener una posibilidad de viaje superbestia y encontrar su público de manera universal. Que un japonés se siente a verla o un mexicano o un pibe de Texas. Los españoles somos los más legitimados para hacer una serie como La suerte, porque no habla de algo que también pueda hacerse en Inglaterra, no. Pero como decía C.Tangana sobre El Madrileño: “No esperábamos que lo petase”. Con La suerte llevamos ya una semana fuera y creo que le está gustando mucho a la gente, aunque todavía queda mucho por ver.
Viendo tu recorrido hasta la fecha, ¿tienes ganas de interpretar algún papel o registro al que todavía no te hayas enfrentado?
Lo bonito de mi curro es que las posibilidades de trabajo que van apareciendo te pueden sorprender. Yo hace unos años, si hubiésemos tenido esta entrevista y me haces esa pregunta, no te hubiera dicho “me encantaría interpretar a un joven opositor que termina yéndose con una cuadrilla de toreros”. Claro, no te viene, pero ahora lo veo y es la hostia.
Algo que tengo muchas ganas de interpretar es la violencia. Creo que la gente todavía no termina de ubicarme por ahí. En Romancero me acerqué un poco, pero creo que la gente me tiene más encasillado en la bondad o lo entrañable. Pero hay algo de interpretar la violencia que me llama.
Algo que tengo muchas ganas de interpretar es la violencia. Creo que la gente todavía no termina de ubicarme por ahí. En Romancero me acerqué un poco, pero creo que la gente me tiene más encasillado en la bondad o lo entrañable. Pero hay algo de interpretar la violencia que me llama.
Sinceramente, yo te veo dentro de una película de Sorogoyen, teniendo arranques de ira y una actuación más física.
Me encantaría. Ojalá se pudiera dar dentro de poco y podamos estar hablando sobre ello (risas).
Lidiar con las redes sociales en una profesión como la tuya tiene que ser algo muy tedioso. Hace relativamente poco te escuché decir que actualmente solo consumes Instagram. ¿Cómo llevas tu relación con la fama y la exposición en redes?
Me gusta mucho más la mirada pública en persona que en redes. El otro día me paró un hombre y me dijo: “El otro día me puse el primer capítulo de La suerte y terminé viéndola entera”. Eso me vale más que los cientos de comentarios positivos, que los valoro mucho, pero no llega a ser lo mismo que encontrarte a alguien por la calle y que puedas hablar y te dé ese reconocimiento.
Antes has sacado un poco el tema, me gustaría preguntarte por tu nueva faceta como director. Aunque entiendo que no puedes adelantar demasiado, ¿nos puedes dar alguna pincelada sobre el proyecto?
De momento poca cosa. Voy a rodar el año que viene y estoy más liado que la hostia. Muchas decisiones que tomar y mucho curro. Empecé a escribir el proyecto hace seis años y parece que por fin podemos llevarlo a cabo. Estoy un poco asustado, pero también muy emocionado y con muchas ganas. Una vez que te enfrentas, esos miedos se diluyen y se acaban traduciendo en motivación y ganas de sacar el trabajo adelante.
¿Te ves dentro de unos años únicamente detrás de las cámaras o te gustaría combinar interpretación y dirección?
Me gustaría poder combinarlos. Yo sé que es una profesión y un país en el que tendemos muy rápido a poner etiquetas, pero mientras yo no me las ponga… Yo soy actor, ahora he escrito un guión, voy a tener la oportunidad de poder dirigirlo. Espero poder seguir siendo actor, pero si la película sale adelante y me gusta la experiencia no voy a ponerme límites sobre lo que puedo o no puedo hacer.
Para finalizar un poco la charla y teniendo en cuenta que estamos a punto de cerrar el año. ¿Qué deseos tienes de cara al 2026?
A nivel más personal y más egoísta, deseo que el rodaje de mi película vaya estupendamente. Y si echo un poco más la vista al frente y al mundo que me rodea, me gustaría pedir que nos calmemos todos un poco. Que se deje de matar a gente porque sí y se dejen de bombardear sitios. Es bastante loco convivir con estar intentando contar historias o intentando crear personajes y centrarme en algo artístico, y poner las noticias mientras estoy cocinando y ver que están bombardeando Ucrania, que están haciendo un genocidio de la hostia en Palestina… Desearía que nos calmemos todos un poco.

Camisa ERL, chaqueta DIESEL.

Chaqueta LEVI’S, pantalón CAMPERLAB, botas SENDRA.

Camisa ARKET, pantalón LEVI’S, jersey y zapatos CAMPERLAB.

Camisa ERL, chaqueta DIESEL.

Camisa ERL, chaqueta DIESEL.

Camisa ARKET, pantalón LEVI’S, jersey y zapatos CAMPERLAB.
