Cuando pensamos en el pasado, nos viene de todo a la cabeza: imágenes, caras, olores, sensaciones e, incluso, canciones muy concretas. Pero, ¿cómo serían los recuerdos si tuviesen música de fondo? Con esa idea, Revendless se ha inventado la banda sonora de sus memorias y la ha materializado en su álbum debut, Nostalgia, de la mano del sello independiente VELA.
Detrás de este alias está Adrián Camáñez. Probablemente ya te suene ese nombre. Y es que Adrián es miembro de Gazella, la banda valenciana que baila entre el shoegaze y el dream pop. Adri es, ni más ni menos, compositor, guitarrista y teclista. Sin dejar el grupo, se ha lanzado con este nuevo proyecto, Revendless, con un disco que sale de los directos de este último año en sitios como la Sala Spook, el Festival Eufònic o Intermitencias en el Museo de Ribarroja, entre muchos otros.
Para debutar, Adrián se ha ido a su infancia. Desde la portada del disco, la foto de un niño, hasta las de los adelantos, con filtros borrosos y retro realizados por Andrea Invierno, va creando un ambiente nostálgico. Los títulos de las canciones también refuerzan esa idea: diez temas que se adentran en la memoria (Amanecer, Interior), miran los recuerdos como en una cámara digital (Némora, Historia familia), colapsan entre emociones (Superposición, Mis cortas miradas exploran el suelo) y terminan profundizando en lo oscuro (Caronte) hasta cerrar de una forma casi fúnebre con Requiem.
A través de las canciones, Camáñez juega con guitarras, sintetizadores, cajas de ritmo y voces familiares para crear un álbum abstracto y emocional. Con la añoranza y la memoria como eje central, crea una atmósfera marcada por los ritmos de ambient electrónico, IDM y electrónica experimental. Masterizado por Opio del mono y con mezcla del propio Adri, el disco está perfectamente construido sobre capas sonoras y patrones orgánicos.
Con un formato que nace de los escenarios pero que huye de las estructuras convencionales, Nostalgia transforma las emociones de los recuerdos en un universo sonoro abstracto. Un debut personal y atmosférico con el que Revendless parece encontrar una identidad clara para su proyecto.
Track favorito: Ya no existe la muerte.
