“Supongo que es un poco como estar enamorado”. Así describe Raly el proceso detrás de Lo que piensa la ciudad de mí, su álbum debut. Autodefinido como “joven maratoniano”, Raly es consciente de lo importante que es ser resistente en esta carrera de fondo. Y es que lleva meses volcado en él, desde la composición hasta la dirección creativa de los videoclips. Un proceso que no sabe si calificar de sano o insano, pero que igualmente le ha enseñado mucho para próximas veces. Hablamos con él sobre sus inicios, sus referentes, la producción del álbum y mucho más.
Fue entre influencias estadounidenses que nació su sonido, el cual se materializó en 2022 con su primer single, PasateloBienConOtro. Poco después lanzaba su primer EP, 198, además de varias otras canciones como Pedri y Gavi o 087 shit p00pin. Es ahora, después de un año en el que no ha parado, que lanza su nuevo álbum con la certeza de que marcará un antes y un después en su carrera. “Si no creyera eso, no lo sacaría”.
Hola, Raly. Eres de Igualada, tienes veintidós años y tu primera canción es de hace dos años. ¿Por qué decidiste empezar en el mundo de la música y cómo definirías tu sonido?
Empecé mucho antes de grabar cualquier canción, aunque no di el paso hasta que dejé el baloncesto en bachillerato. Supongo que tardé en darme cuenta de que con 1,75 cm de altura no iba a llegar a la NBA (risas). En la ESO era un friki del hip hop estadounidense y había escrito algunas letras, pero no me animé a ponerme frente a un micrófono hasta que liberé todo el tiempo que el deporte ocupaba en mi vida. El porqué exacto no lo tengo muy claro, supongo que simplemente quería pasármelo bien. Tardé nada en enamorarme de la música y empecé a vivirla con la misma intensidad que lo hago hoy en día. Y en cuanto al sonido, sueno a Raly; sueno a mí. Quiero que mis canciones suenen a Raly porque lo estoy creando yo, no simplemente porque tengan elementos que me identifiquen. Al menos esa es mi intención.
En tu biografía de Instagram y Spotify te defines como “joven maratoniano”. ¿Crees que esto de la música es una carrera de fondo?
Durante un tiempo participé en unas cuantas maratones de montaña, y la experiencia se asemeja mucho a lo que estoy viviendo ahora: un día te levantas creyéndote que te comes el mundo y al día siguiente todo te parece oscuro y gris. Recuerdo el kilómetro cuarenta y cuatro de la última carrera que hice: mi cuerpo me pedía que parara, pero claro, cuando estás perdido en medio de los Pirineos, no tienes una cama donde tumbarte y pensar en todo lo que hiciste mal (risas). Así que, como pude, seguí corriendo. Dentro de mi cabeza se repetía un constante: suerte que no abandoné hace treinta minutos, si estoy perfecto. Así me tomo mi vida, le doy gracias a las maratones. La gente debería correr más en general (risas).
He estado cotilleando la cuenta de @good_ppl_love_mountains, y me ha asegurado lo que has mencionado antes: eres un friki de la cultura estadounidense. ¿Cómo crees que ha influido en tu sonido?
Ha influido muchísimo, de hecho, durante mi adolescencia no escuchaba prácticamente nada en español. Mis instintos creativos se han alimentado de la escena musical estadounidense, y aunque cada vez intente fijarme más en lo que pasa por España, sigo muy volcado en todo lo que pasa por allí.
“Quiero que mis canciones suenen a Raly porque lo estoy creando yo, no simplemente porque tengan elementos que me identifiquen. Al menos esa es mi intención.”
¿Quiénes son tus referentes estadounidenses?
Tengo muchos referentes, unos para algunas cosas y otros para otras. Drake fue el primero que escuché y Astroworld de Travis Scott también me marcó muchísimo. Personas como Brent Faiyaz, Playboi Carti (también como marca), Partynextdoor, Young Thug, Future, Frank Ocean… Mucha gente me ha abierto caminos. Ahora estoy quemando mucho a Hardrock, RealYungPhil y Overseas de Ken Carson.
Tus canciones tratan temas como el desamor, el pasado o la nostalgia. 7 de febrer es mi canción favorita. ¿Hasta qué punto es la música una manera de terapia para ti?
Solía serlo mucho más de lo que es ahora. Escribir es una buena forma de desahogarse, de hecho yo escribo constantemente, aunque no sean letras para canciones. Es el hecho de escribir el que me tranquiliza, es como ir a terapia con uno mismo.
Desde Vo2Max hasta ahora has estado en constante movimiento (dos EPs, seis sencillos), una actitud que reflejas en Sin pero, tu último lanzamiento. Imagino que este momento de crecimiento y trabajo duro debe de tener sus sombras y sus luces. ¿Cómo lo estás viviendo?
Es raro, siempre tengo la sensación de que me estoy dejando algo, pero lo veo como parte del proceso. Trabajo al máximo y pongo la música por encima de todo, muchas veces incluso por encima de mí mismo, algo que puede resultar peligroso. Es algo que no solo me afecta a mí sino también a mis relaciones con amigos, familia, pareja, etc.  Aun así, siento que es un riesgo que debo tomar. Por suerte cuento con el apoyo y la ayuda de mi equipo y familia en todo momento.
¿Por qué elegiste Hoodie y Sin pero como primeros adelantos del álbum?
Porque creo que eran las dos que podían atraer más gente al proyecto. Para mí, un álbum es la obra más completa de un artista porque plasma una visión, una etapa y una idea concreta en unas cuantas canciones. Casi siempre consumo música en este formato porque creo que es lo que más me acerca a lo que el artista quiere transmitir. Hoodie y Sin pero me han ayudado a que más gente esté pendiente del álbum, que para mí es lo más importante. Si tuviera que definir mi sonido ahora mismo como yo quisiera, les pondría el álbum que voy a sacar.
El tema está coproducido junto a Jordi Rica y Kashlo. Dado que tú también formas parte del proceso, ¿qué es lo que más te gusta de poder compartir la producción con otros productores?
Me encanta trabajar con productores. Quiero creer que soy un buen director creativo cuando se trata de música. Hago todo lo que está a mi alcance para lograr que lo que suena en mi cabeza se materialice en Ableton, al mismo tiempo que intento sacar lo mejor de cada persona que trabaja conmigo.  Kashlo y Rica son dos genios que han sido fundamentales en este proceso, Raly no sonaría como lo hace si no fuera por su trabajo. Con ellos dos en concreto se da una complicidad muy fuerte en el estudio. En Sin pero quisimos crear un beat sencillo, con poquitas cosas pero energético al mismo tiempo. Jordi tuvo mucha más presencia en las melodías y Kashlo en los drums.
Ahora que estás a punto de lanzar tu primer álbum, Lo que la ciudad piensa de mí, ¿qué cambios notas en tu manera de trabajar cuando miras hacia atrás?
El álbum se ha convertido en mi primera gran obsesión. Nunca antes había experimentado tener algo en mi mente constantemente, supongo que es un poco como estar enamorado.  Quizás lo más diferente respecto a todo lo que he hecho anteriormente es mi máxima involucración en cada uno de los procesos, algo que va ligado a lo que estaba contando de la obsesión. Desde el mixing hasta la producción o el roll out he estado involucrado en todo al cien por cien. Con esto no quiero decir que me haya funcionado ni que a partir de ahora lo haga así, y de hecho, ni siquiera creo que haya podido disfrutarlo al máximo debido a esta intensidad. Pero así se ha dado y me ha permitido aprender mucho para el próximo álbum que haga.
¿Qué te llevó a darle ese nombre?
Vengo de Igualada, una pequeña ciudad cerca de Barcelona. Es un lugar donde intentar destacar y perseguir algo fuera de lo común despierta opiniones muy diversas, ni buenas ni malas, pero sí muchas. La amiga de tu madre, el amigo de un amigo (y así sucesivamente) dicen lo que piensan, y es algo que, quieras o no, te influye. Antes solía preocuparme por lo que pensaba la ciudad sobre lo que hacía, pero ya no. Lo que piensa la ciudad de mí no es una pregunta sino lo que yo quiero. No podré controlar nunca las opiniones de los demás, pero siempre podré hacer lo que me gusta de la manera en que yo elija hacerlo.
“Trabajo al máximo y pongo la música por encima de todo, muchas veces incluso por encima de mí mismo, algo que puede resultar peligroso.”
¿Cuál es la idea principal detrás del proyecto?
No hay una narrativa o un hilo conductor. Hay una coherencia sonora y estilística y un discurso que dejan margen para la interpretación. Creo que define quién soy como artista y lo que quiero proponer al panorama actual. El hecho de proponer algo nuevo era algo que me preocupaba, pero con este álbum siento que lo voy a hacer. Creo que va a marcar un antes y un después en mi carrera. Si no creyera eso, no lo sacaría.
Cambiando a lo visual, has trabajado con Jordi Lops y con Marcel Sesplugues para dirigir creativamente el vídeo que acompaña a Sin pero. ¿En quién te fijas a la hora de idear tus videos?
Me fijo en muchas cosas pero sobre todo en la música. Creo que cada canción pide un tipo de vídeo u otro. Jordi Lops me dio la mano desde el principio y para mí siempre será un OG, me ha ayudado en infinidad de cosas y estaré agradecido de por vida. Trabajar con Marcel se me hace fácil. Tenemos complicidad tanto a nivel estético como personal. El ser amigos nos permite tener la confianza suficiente como para hablar abiertamente sobre lo que nos gusta y sobre lo que no. Creo que eso es muy importante. Además, siento que Marcel y yo estamos en un momento muy similar en nuestras carreras, lo que nos motiva mutuamente. Es el mejor, un saludo para él.
¿Qué más nos espera después del lanzamiento?
De momento, Lo que piensa la ciudad de mí sale en mayo. Después de eso estaré en el Riverland cantando, y para septiembre tengo un par de sorpresas, tanto por Barna como por Madrid. Así que eso, álbum y a seguir corriendo.
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