Menudo fin de semana. Pasamos de la procesión bajo la lluvia del jueves al amanecer de un domingo acompañado de la sensación de que no seremos felices volviendo a la normalidad al día siguiente. Nos mojamos, no vimos ni a Bad Gyal ni a Massive Attack ni a Doja Cat, tampoco a Iza tkm, pero el Primavera Sound con sus dieciocho escenarios es un mundo de posibilidades para todo aquel que sea curioso y disfrute de la música en directo, ¡y son tres días! Nosotros los quisimos aprovechar al máximo y en esta pieza te contamos cómo han sido algunos de los conciertos que disfrutamos gracias a Aperol, algunos de ellos en The Island of Joy, el escenario de las puestas de sol.
Es ver color naranja y pensar en buen rollo, comodidad y colegueo, porque así fueron las primeras horas de las tres jornadas en el Fòrum, más concretamente en la islita recogida donde nos acogieron para presenciar juntos las primeras actuaciones del día. El tiempo no ha sido nuestro mejor amigo, es cierto, pero hasta la lluvia se gestiona mejor con un Aperol en mano. Con las pilas cargadas nos pegamos unas pateadas de campeonato, lo que merece la ocasión, ahora solo falta que te contemos cómo fueron los conciertos de algunos de nuestros artistas favoritos.
Hubo quienes tocaron dos veces y la primera en hacerlo fue Ouineta que tuvo el lujo de abrir esta edición de 2026 en la jornada inaugural y luego llenó la cola de la Island of Joy de Aperol. Es gracioso porque alguna vez la hemos visto tocar en escenarios que se le quedan pequeños y de repente hemos saltado al otro extremo, pero luego hemos vuelto. Ambos sets fueron pensados para cada situación y si bien el primero de los conciertos fue el mayor reto y lo superó con la mejor cara que podía dar, la realidad es que se encontró con un público que aún estaba llegando, por eso seguramente donde más brilló fue con el público reducido y al pie de la tarima. Aquí bailamos, cantamos, fuimos hechizados y disfrutamos tanto del show que tiene preparado para cada tema como de la intervención de algunos invitados que trajo. La imagen que nos dejó con el público que se quedó a verla desde la cola es poesía visual.
Uno que se encontró con una situación parecida fue Raly, que veinticuatro horas más tarde tocó en el mismo escenario que Ouineta y tuvo poca compañía, apenas un par de primeras filas, y un sol justiciero. Salvo este inconveniente y algún gesto que pareció molestarle de producción, pudo cumplir su sueño de ocupar este espacio, defendió A0 con el rage y sobre todo con el swag correspondientes, y nos agradeció el apoyo con un “MERCI” gigante ejerciendo de local y de persona bien educada. Tuvo una segunda ronda en la jaula de The Adidas Yard que, esta vez sí, se llenó y le permitió sentirnos cerca aunque nos separaran unas rejas.
Para prepararse y entender mejor la música que escucha el asistente promedio del Primavera, Teo Lucadamo hizo un viaje a Londres con Disobey, PatataOnStereo y Bella Kanela y el resultado fue London Trip The Mixtape, en la que bebe de la cultura del clubbing de UK y adopta sonidos del garage. En directo tuvimos a su banda (la que ya conocemos, Los Más Capitos) haciendo de las suyas, sabiendo cuándo ser protagonistas y cuando cederle el gusto a Teo o a Bella Kanela, que cuando apareció se robó el show. “Si yo digo Bella tú dices Kanela, ¿Bella?” “¡KANELA!”, fue así. Un concierto muy divertido y muy rapero, por cierto, que se apuró hasta el límite del tiempo y dejó la última canción, Luisa, en una maravillosa anécdota de escasos segundos.
Los festivales van de momentos mágicos, uno de estos se dio antes de la tragedia. Primer día de festival, era temprano pero ni rastro de sol, miramos las predicciones y ya veíamos personal del festival repartiendo ponchos, Gara Durán toca en la Island of Joy de Aperol. Quizás no era la imagen que esperábamos, queríamos algo más de luz pero, ¿acaso no son bonitos los días de lluvia en verano? Nos juntamos todo el público y junto a los músicos unimos fuerzas para que las gotas que amenazaban con terminar esto antes de hora se apaciguaran, y así fue. Con esa conexión especial vivimos en petit comité canciones como Mi loco cowboy, y el que tampoco quiso perdérselo es Barry B, quien hizo la situación todavía más bonita y se unió para cantar El lago de mi pena.
Inmediatamente después nos fuimos corriendo con precaución a la otra punta del Parc del Fòrum a ver qué tal le iba a LaBlackie. Mucha gente se acercó a su show y no solo éramos locales allí, a la gente de fuera le encanta su música y, claro está que sus letras son una parte clave de su obra pero tiene todo el sentido del mundo que alguien que no las entienda conecte con esa actitud y esa forma de reventar los ritmos con los bajos a tope. Caótica cuando le toca, ratchet siempre, la catalana se puso el público en el bolsillo y disfrutó de la experiencia todo lo que la dejaron antes de que la echaran por exceso de estilo (o por cuestión de tiempos, qué más da).
No han ocultado nunca que se está cocinando el DISOBEY VOL. III y sospechamos que viene fuerte, lo que no sabíamos es que podríamos tener una pequeña muestra antes de su salida. Nuestros One Direction salieron al escenario con trajes de presos y camisetas apretadas demostrando que no hay mejor sex symbol que aquel que muestra un cuerpo real. Volvamos a la música. La armaron como de costumbre, hasta recuperaron el DISOBEY ANTHEM que habían dejado de lado últimamente con el fin de encender todavía más al público. Adelantos exclusivos, la vuelta de un clásico, performances individuales y una actuación que nos deja ver las ganas que tienen de volver a aparecer juntos con una mixtape.
Ralphie Choo y Rusowsky van en tándem. Les pega ir en tándem, ¿verdad? Suele pasar que cuando hablamos de uno hablamos del otro y esperamos que siga siendo así durante muchos años más porque esta unión ya forma parte de nuestra cultura. El primero de los dos en tocar fue Ralphie quien a la espera de la salida del disco (que ya nos ha quedado claro que tendremos que esperar lo que haga falta para escucharlo y estamos de acuerdo) sigue mejorando su directo y añadiendo nuevos detalles. Ya no tenemos la escena de Omegle que teníamos con los directos de Supernova pero ahora tenemos una banda que enriquece mucho las canciones, especialmente las salseras. Como siempre con él, momentos para todo: bailar, cantar, saltar, emocionarse… para todo.
No hace falta aclarar que Zipi salió en el concierto de Zape y Zape en el de Zipi. La realidad del líder de la banda de las pelucas es distinta, él le ha dado un giro a su propuesta y pese a mantener su locura inicial ahora trae un directo de popstar, que a su manera es lo que es. Entre memes de gorilas y reels de gatitos, Rusowsky se da su tiempo para cantar baladas e ir intercalándolas con canciones más movidas, parece mentira que la misma persona que hizo Valentino haya hecho (ecco), pero es así. Cabe destacar que más allá de las Malibu, Jhonny Glamour y las cincuenta que canta con Ralphie (que nos encantan todas), hay canciones como 99% que ganan en directo y te hacen verlas con otros ojos. Eso mola.
Hace dos ediciones, Marcos de Depresión Sonora tuvo un ataque de ansiedad antes de salir al escenario, lo que lo llevó a ir a terapia y a darle forma a una frase que tenía en la cabeza desde hace años: los perros no entienden Internet. Ahora, ha salido a tocar junto a su banda el disco que salió de aquella situación, disfrutando de la ocasión junto a ellos y junto al grupo de primera fila que lo dio todo. Fue un señor concierto que replanteó la idea del nombre del grupo, pues si bien la voz grave es un componente que nos suele bajar el nivel de intensidad y nos hace conectar con el lado más oscuro del sonido, en directo le aporta un toque diferente a lo que tiene energía de un concierto de rock. Vamos, que deprimidos en el público pocos.
Qué contraste tan bonito vimos con Corte! en el escenario de Aperol. Un espacio en el que a lo largo del festival vimos influencers, actores y cantantes invadido por el punk de una banda que tocó igual que fumó y que se expresó a grito pelado. No digo que no peguen, para nada, les contrataría de nuevo seguro. Había algún instrumento que no identificamos del todo, el percusionista tenía una especie de platillo que era una tabla de aluminio y luego una espiral que creo que tampoco había visto en mi vida, pero todo hizo su función, y cuando uno no podía hacer un coro lo hacía el otro, y aunque parezca raro, igual con los instrumentos. En fin, desorden, locura y adrenalina, así son los días felices, ¿no?
Lleva dos años increíbles en los que todo le sale bien y conecta con muchísima facilidad con el público, ya sea por su naturalidad, por la sencillez con la que crea himnos o porque está tocado por una varita, veremos si todo sigue así con su próximo proyecto. De momento Barry B disfruta de esta etapa tan dulce que le ha tocado vivir, como debe ser, y eso nos lo transmite con la mirada en sus conciertos. En el escenario grande comprobó que hablar en catalán se recibe mejor que hablar en inglés en este festival, o al menos en su bolo, y también que Diego Ibáñez de Carolina Durante le hace sacar lo mejor de sí mismo y moverse de un lado a otro pegando botes. Luego tuvo un concierto más tranquilo en acústico en The Levi’s Warehouse.
De la última artista que hablaremos es de Rebe. Es única, tiene ese algo, con ella sobre el escenario todo fluye y todo es bonito. Hizo de la media hora que tenía un espectáculo en el que se sumergió en sí misma y sólo salió por momentos para devolver con una sonrisa el amor mostrado con los aplausos entre canciones. Cantó en medio de un baile constante que la hizo conectar con el espacio que le rodeaba, esa reja que por momentos olvidamos que estaba allí, pues lo que había en su interior brillaba mucho más. De verdad, una actuación brillante para la que sobran las palabras y un momento precioso de vivir y de compartir con todos los que nos acercamos, tan precioso como ha sido compartir este texto contigo.

arry B

Gara Durán y Barry B

LaBlackie

Ouineta

Ralphie Choo

Rusowsky
