Ha resultado casi paradójico que en Córdoba, en vísperas de su tan ansiada Semana Santa, se hayan sobrepuesto otras notas a las de las marchas procesionales y los viacrucis. Será el poder de la música, o la magia, más bien, de que esta decimoctava edición de los Premios MIN haya sido la primera en celebrarse en Andalucía. Así sí se cumple bien una mayoría de edad.
Ya en la alfombra roja unos Vera Fauna respondían siguiendo el rollo de un comentario sarcástico sobre su para nada corta trayectoria. “Un grupito que está empezando. Y que llevamos ya diez años empezando, cojones”, decía con guasa Kike, vocalista. Poco después, unos colegas de prensa, por su parte, intercambiaban opiniones sobre lo mucho o poco emergentes que eran algunas de las candidaturas de la propia categoría mientras se colocaban en sus correspondientes asientos de palco. Lo decían sabiendo de lo que hablaban, como si llevaran media vida asistiendo al nacimiento de nuevos artistas. Así era, y tenían razón. Fuera de las majors, ¿cuándo se deja de emerger?
En el caso de Sanguijuelas del Guadiana, ganadores del premio a Mejor Artista Emergente por delante de Carlos Ares, uno de los nombres de la noche, o de Lia Kali, cuya canción Renacer le ha brindado el galardón en la categoría Mejor Videoclip a Ismael de la Trinidad, aún es pronto para saberlo, aunque el reconocimiento es más que merecido. Un soplo de aire fresco a una carrera que no ha hecho más que empezar, y que, aunque le falte rodaje, apunta maneras.
Pero como en toda fiesta de cumpleaños, ha habido momentos predecibles. Ares y Valeria Castro, no sin insistir en lo en contra que estaban de la competitividad entre compañerxs durante sus agradecimientos, se han proclamado reyes absolutos de la noche con tres galardones (de seis nominaciones) cada uno. Álbum del Año, Mejor Directo y Mejor Álbum de Pop para el gallego; Mejor Artista, Canción del Año y Mejor Álbum de Música de Raíz para la canaria, que llevaba un tiempo fuera de los focos y escenarios.
Quique González, Rocío Márquez, Juicy Bae, Merina Gris o Gazzi han sido otros de los victoriosos de una velada que ha estado conducida de principio a fin por Masi Rodríguez y Tamara García. Ha sido una presentación en clave de humor que, pese a sus más de dos horas de duración, no se ha hecho pesada. Al contrario, se ha disfrutado y ha dado tiempo, incluso, a cantar canciones protesta con IA y reír con la estelar pero maravillosa aparición de Alejandro Alcaraz y Pilar de Francisco.
Todo ello en una gala organizada por la Unión Fonográfica Independiente (UFI) en la que la música en vivo ha sido uno de los platos fuertes: Queralt Lahoz, Sanguijuelas del Guadiana, Vera Fauna, Ruth, Las Rodes. Pero tampoco han faltado las sorpresas, y estas han venido salpicadas de las potentes actuaciones de Rufus T. Firefly junto a Repion, y del impresionante despliegue en directo de Çantamarta. Desde luego han brillado, y mucho.
Una edición histórica de los Premios MIN en la que se ha atestiguado no solo que “la música es el lenguaje de los dioses y los demonios”, como ha sentenciado la mítica Ana Curra, Premio de Honor Mario Pacheco de este año al dar las gracias, sino también que María Pellicer, presidenta de la UFI, ha acertado con cada coma de su discurso, pero especialmente al recordar una cosa: la música independiente está más viva que nunca.
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