Con su nuevo álbum, Punto cero, Pole traza un nuevo horizonte en su carrera: un trabajo que respira nostalgia sin quedarse atrapado en ella, que combina introspección y humor, sensibilidad y energía, y que encuentra la belleza en los rincones más inesperados de la vida cotidiana. Es un viaje entre lo personal y lo universal, un renacer de este artista que juega con la memoria, el lenguaje y las emociones, sin perder la libertad de hacer lo que realmente le nace. Cada canción es un punto de partida, cada colaboración una chispa que aporta aún más a este proyecto, y cada estribillo un punto de unión con aquellos que disfrutan de este disco.
Punto cero suena como un punto de inflexión en tu carrera. ¿Qué significado tiene para ti ese cero? ¿Es un renacer, un regreso o una pausa consciente?
Creo que es una mezcla de todo lo que has mencionado. En el fondo tiene que ver con una idea de volver a empezar. Sé que no se puede empezar de cero como tal, eso está claro, pero en el proceso creativo, especialmente a nivel sonoro, he reflexionado mucho sobre la música de antes, sobre compositores y canciones del pasado. Eso se percibe en muchas de las referencias del disco.
Hay también una búsqueda ligada a ese deseo, casi utópico, de poder comenzar desde cero. Y ya que me dedico a la música y tengo la libertad de poner los títulos que quiera, decidí llamarlo Punto cero y plantearlo como el inicio de una nueva etapa. Lo que sí tengo claro es que no se trata de un disco aislado: es el comienzo de algo. Aún estamos definiendo lo que vendrá después, pero estará conectado con esto al cien por cien.
El disco mezcla introspección (Yo nunca) con humor (Creo que mi perro ve fantasmas) y sensibilidad (Cuando te quieras marchar). ¿Cómo has logrado equilibrar tantas texturas emocionales y narrativas?
Vengo de hacer discos mucho más complejos en cuanto a estilos: rumba, pop electrónico, rap. En ese sentido, este ha sido el más sencillo a la hora de decidir por dónde ir. Es verdad que hubo cuatro o cinco canciones que se quedaron fuera porque queríamos mantener un equilibrio. No tenía sentido incluir, por ejemplo, cinco baladas seguidas, ya que no me defino solo por ese registro. Hablándolo mucho con Javi, mi productor, hicimos una especie de lista de sensaciones y energías: cañera pero bonita, triste, etc. La idea era construir un disco equilibrado también a nivel emocional para que quien lo escuche perciba una coherencia, pero sin que resulte monótono ni excesivamente intenso todo el tiempo.
En canciones como Pub Irlandés colaboras con Funzo y en Fitness para valientes, con Pignoise. ¿Qué aporta cada colaboración al mensaje global de Punto cero y por qué eran indispensables?
Vengo de hacer El cantante con muy pocas colaboraciones, en concreto solo una, con Mafalda, que además funcionó genial. El resto del disco lo hice en solitario. A mí, sin embargo, me encanta colaborar, así que tenía claro que en este disco quería que aproximadamente la mitad de los temas fueran colaboraciones.
Estuvimos valorando distintos nombres y al final llegamos a la conclusión de que debía haber un equilibrio entre dos generaciones: la que me ha acompañado durante mi carrera y la que me ha inspirado. Con Pignoise y Despistaos ha habido muy buen rollo desde el principio, ha sido todo superfácil. Con Leyre, gracias a Sony, le enseñaron el tema y a partir de ahí nos fuimos conociendo; incluso hemos compuesto otras cosas juntos, así que ha sido una experiencia genial. Y luego Hens y Funzo son artistas que, de alguna manera, lo petaron conmigo prácticamente al mismo tiempo.
En Km0 hay una sensación de volver al origen. ¿Qué recuerdos o experiencias personales canalizaste para escribir ese tema?
Todo parte de ese sueño o de esas ganas de volver atrás sabiendo que no se puede, pero entendiendo que sí se pueden recuperar ciertas sensaciones. Hay algo muy bonito en la nostalgia y creo que hay que saber sacarle partido, encontrar un equilibrio para que te sirva para algo positivo. En mi caso, me ha servido para hacer este disco.
Vengo de un año muy complicado a todos los niveles, personal y profesional, han pasado muchas cosas y la mayoría han sido negativas. El disco ha sido también una vía de escape. En Km0, la intro, se refleja todo eso: durante este tiempo he recordado mi primera borrachera, mi primera canción, esa forma de vivir las cosas con ilusión y con ganas de descubrir que, con el paso del tiempo, se van perdiendo. Ahora toca buscar otras motivaciones y estímulos.
Tu música siempre ha navegado entre lo personal y lo universal. ¿Cómo ha cambiado tu manera de escribir letras desde tu primer álbum hasta ahora?
Al principio escribía de una forma muy personal y literal. Contaba exactamente lo que estaba viviendo en ese momento. Con los años he aprendido a contar historias, a nutrirme también de vivencias ajenas, mezclar la de un amigo con la mía, o recuperar experiencias que no estoy viviendo ahora pero que sí viví en el pasado. Eso me ha dado una libertad que antes no tenía.
Yo vengo del rap, de escribir de forma muy directa, casi automática, lo que te sale en ese momento. Ahora juego más con el lenguaje, utilizo a veces un tono más poético y metafórico. Siento que tengo una libertad brutal a la hora de componer que antes no tenía.
“Seguiré haciendo lo que me salga de manera natural porque intentar basarse en lo que dicta la industria solo complica todo y pierde autenticidad.”
¿Así que te sientes muy cómodo con este cambio?
Sí, claro. Ahora puedo enfocar una canción de la manera que quiera. Mi madre siempre me lo dice en broma: para lo poco que lees, tienes un vocabulario… Y es verdad que cada vez voy incorporando más recursos, me interesa explorar otras formas de expresión. Está bien poder escribir una canción desde distintos enfoques y no limitarte únicamente a contar cómo te sientes en un momento concreto.
Eres un 10 celebra la autenticidad y el valor del otro. ¿Crees que este disco tiene un enfoque más positivo y luminoso que trabajos anteriores?
No sé si la palabra exacta es ‘positivo’; creo que sería más bien ‘esperanzador’. No sé qué va a pasar a partir de ahora. Cuando estaba componiendo el disco no sabía qué acogida tendría, cómo iría la gira ni qué me depararía el año. Lo que sí sé es que he hecho este disco, que he podido sacarlo adelante y crear algo bonito. Para mí, el mensaje del álbum es el propio hecho de existir: haberlo terminado y publicado. No sé si es un mensaje positivo en sentido estricto, pero sí esperanzador. Porque habla mucho de la nostalgia pero desde un lugar luminoso, desde un lado bueno.
Se percibe como un punto de luz, de esperanza.
Sí. La idea no es decir que la vida es un desastre sin más, sino asumir que a veces puede ser dura pero que incluso en esos momentos tienes a la gente que te acompaña: un amigo, tu madre, tu pareja. Se trata de rescatar lo bueno dentro de muchas situaciones difíciles. Creo que eso se refleja especialmente en el directo. Hay estribillos del disco que son muy emocionales; el de Qué te ha pasado, por ejemplo, me llega muchísimo. Casi se me saltan las lágrimas y a todos se nos pone la piel de gallina cuando lo cantamos.
Has hablado en el pasado sobre lidiar con la fama, el estrés y la ansiedad. ¿Ha influido Punto cero en cómo te enfrentas a esos demonios internos? ¿Te ha ayudado a poner orden?
Me está ayudando aunque es pronto para afirmarlo del todo. He estado algo más apartado por distintas razones, así que todavía tengo que ver cómo me siento ahora que vuelvo a la dinámica de entrevistas, presentaciones y conciertos, y cómo lo voy gestionando todo. Aun así, creo sinceramente que este disco me va a ayudar mucho.
Canciones como Dónde estás o Qué te ha pasado parecen hablar de ausencia y pregunta por el otro. ¿Este disco es también una especie de diálogo con personas que ya no están o con versiones pasadas de ti mismo?
En Dónde estás juego con una idea que ya he explorado en alguna otra canción: plantearla como una especie de carta de amor dirigida a alguien que parece no estar, o quizá sí. Me interesa mucho ese juego con el lenguaje porque permite construir historias que parecen tener muchas capas y un gran trasfondo, cuando en realidad nacen de esa ambigüedad y de cómo se utilizan las palabras.
En cambio, con Qué te ha pasado la experiencia es distinta. No sabría decir a quién se la estaba escribiendo exactamente. La primera vez que la grabé, sentía que me la estaba cantando a mí mismo. La segunda, cuando se la enseñé a mi pareja, era claramente para ella. Ahora, en los ensayos, puede que esta noche la cante pensando en mi madre. Eso es lo bonito de este tema y la razón por la que cierra el disco: es una canción pensada para muchas personas, en la que cada oyente puede encontrar su propio destinatario.
¿Cuál ha sido el momento más inesperado o sorprendente durante la creación de Punto cero? ¿Alguna canción que casi no llega al álbum pero terminó siendo esencial?
Sí, Eres un 10 fue un caso muy particular. En Sony lo saben bien porque en julio teníamos todo preparado para lanzar Qué te ha pasado el 5 de septiembre: el plan de promoción, el videoclip, la producción… todo estaba cerrado. Sin embargo, un jueves hice Eres un 10 con Javi en casa, tomando unos vinos. Yo venía con muchas ideas, con metáforas relacionadas con mendigos, la Edad Media y otras imágenes, pero quería que el mensaje final fuera muy positivo, que sonara luminoso. De ahí esa idea de “para ti no sé lo que soy, pero para mí eres un diez”. Me fui de vacaciones ese fin de semana y, al volver el lunes, la volví a escuchar y lo tuve claro: esa canción tenía que salir ya. Fue un cambio de planes total. De hecho, por eso no tiene videoclip como tal, hicimos un vídeo más sencillo, con bailarines, grabado por el mundo. A día de hoy es una de mis canciones favoritas del disco. Me parece muy especial.
En tus entrevistas anteriores mencionas la importancia de mantenerte fiel a ti mismo y no encasillarte. ¿Hasta qué punto este disco representa tu libertad artística más honesta hasta ahora?
Vengo de hacer muchos discos en los que he variado de estilos según me apetecía, y este es otra muestra de que sigo haciendo lo que quiero. En este momento quería centrarme en un sonido concreto pero lo bueno es que dentro de ese sonido puedo incluir canciones muy potentes como Fitness para valientes y, al mismo tiempo, temas más suaves como Aunque no me lo pidas. Todo ello, al menos en este disco, integrado dentro de un enfoque de banda, menos electrónico o menos rumba. Seguiré haciendo lo que me salga de manera natural porque intentar basarse en lo que dicta la industria solo complica todo y pierde autenticidad.
¿Hay algún género musical con el que te gustaría probar?
Quiero experimentar y probar cosas nuevas. De hecho, tengo algunas demos de pop electrónico bastante potentes y hasta medio bailables, tengo un montón de ideas. Muchas veces se quedan ahí porque pienso que ‘esto es para otro artista’ y quizá podría dárselo a alguien más. También me atrae la idea de explorar sonidos de Latinoamérica, por ejemplo mexicanos, y me encantaría hacer alguna colaboración en ese estilo, siempre con respeto. Incluso sigo con la idea de incluir mariachis en alguna canción. En general, quiero abrirme a distintas posibilidades y experimentar con nuevos matices musicales.
Si tuvieras que elegir una canción de tu nuevo álbum que represente tu estado emocional actual a la perfección, ¿cuál sería?
Seguramente Qué te ha pasado sea mi canción favorita del disco. Un poco dura, pero supongo que con el tiempo puede que me vaya inclinando hacia otra.
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