Pirineos Sur es de esos festivales que destacan no solo por sus excelentes propuestas, sino por su localización de ensueño. Este año su escenario flotante emergerá de nuevo sobre las aguas del Lanuza para acoger un cartel que presta especial atención al panorama estatal. Del 9 al 26 de julio, el histórico festival oscense celebrará su 33ª edición en un entorno natural único que, año tras año, sirve de marco para un cartel ecléctico donde conviven grandes nombres.
Entre las primeras confirmaciones destacan artistas que conectan directamente con el pulso generacional del momento. Dani Fernández, una de las figuras más sólidas del pop español contemporáneo, regresará con un directo pensado para corear de principio a fin, mientras que Hens reafirma su lugar como referente del pop urbano español, con letras directas y una actitud que dialoga de tú a tú con su público. A ellos se suman propuestas como Sanguijuelas del Guadiana, que mezclan tradición y descaro, y dos bandas ya imprescindibles en el circuito festivalero estatal, capaces de convertir cada concierto en un ritual colectivo: La M.O.D.A. y Bomba Estéreo.
El cartel también reserva un espacio destacado para artistas con una fuerte identidad autoral. Nacho Vegas volverá a demostrar por qué es una de las voces más respetadas de la música independiente en castellano, con un repertorio que equilibra intimidad, crítica y emoción. Carlos Ares, una de las revelaciones más personales del pop alternativo reciente, llevará a Lanuza un directo tan delicado como contundente, mientras Valeria Castro, tras su ausencia el año pasado, salda su cita pendiente con el festival con una propuesta cargada de sensibilidad y raíces.
Este año Pirineos Sur mantiene su espíritu internacional con nombres como José González, Rufus Wainwright o Suede, pero sin perder de vista la energía festiva que atraviesa el cierre del festival. La última noche promete ser una celebración colectiva de la mano de ETS y La Fúmiga, dos bandas que entienden el directo como un espacio de comunión, baile y energía compartida, conectando generaciones y territorios a través de la música.
Con más de cuarenta y siete mil asistentes en su última edición y varios sold out consecutivos, Pirineos Sur se reafirma como uno de los festivales más singulares del estado. No solo por su programación cuidada, sino por una experiencia que va más allá del concierto: atardeceres reflejados en el pantano, montañas como telón de fondo y una propuesta que combina cultura, territorio y emoción. Las entradas ya están a la venta en la web y todo apunta a que el verano de 2026 volverá a vivirse, concierto a concierto, en el corazón de los Pirineos.
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