En un panorama saturado de estímulos y colecciones diseñadas para el algoritmo, la XIV edición de la Pasarela Barreira ha tomado el espacio de La Rambleta bajo el manifiesto Toca, una contundente declaración de intenciones que reclama el peso de lo real frente a la frialdad de las pantallas. Y esto lo aplica a lo que nos toca, claro: a la moda y las colecciones. Bajo la dirección creativa de Betto García, el certamen de 2026 se ha convertido en un statement donde lo humano se ha erigido como postura política frente a la virtualidad.
En este escenario de resistencia, tres nombres han recibido los Premios Pasarela Barreira: Kiara Béjar, ganadora del Grado en Diseño de Moda con su colección Éon; Carina Nair, galardonada en el Grado Superior de Estilismo de Moda por El arte de olvidar; y Lucía Freitas, quien se ha llevado el premio de Grado Medio de Complementos con su proyecto Vértigo. Las tres diseñadoras no solo han demostrado un dominio técnico sobresaliente y más de un aplauso por parte del jurado profesional, sino que han asegurado su proyección en la escena.
Pero más allá de la complacencia académica, estas tres propuestas se inspiran en discursos que están a la orden del día. Kiara Béjar nos habla de la temporalidad acelerada del fast fashion apostando por la artesanía precolombina de la cultura Paracas. Por su parte, Carina Nair desentierra la memoria de su familia a través de lencería antigua, corsetería y camisones que nos hablan desde la pérdida y la nostalgia. Y, finalmente, Lucía Freitas materializa la distorsión visual a través del volumen de sus prendas transformándolas en piezas escultóricas rígidas que nos hablan de la vulnerabilidad del cuerpo. Pero queremos profundizar más en quiénes son estas tres diseñadoras y en sus obras, así que hablamos con ellas sobre costuras, inspiración, la piel y el contacto humano. Desliza.
Kiara Béjar

Éon hace referencia al tiempo eterno, a eras cosmológicas impredecibles. Frente a la moda hiperacelerada del fast fashion, ¿cómo se traduce el concepto de la atemporalidad y la permanencia en los patrones, la estructura y la selección textil de tu colección?
Para esta colección busqué que las prendas reflejaran el trabajo artesanal y técnico característico de la cultura Paracas. Los tejidos, los bordados y las diferentes técnicas de manipulación textil fueron elementos fundamentales dentro del proceso creativo. Asimismo, opté por una paleta reducida tanto de colores como de materiales, en coherencia con la inspiración y con la intención de reforzar una identidad visual sólida y atemporal.
Donde sí decidí explorar con mayor libertad fue en el patronaje. Si bien las técnicas constructivas de la época eran relativamente sencillas, quise reinterpretarlas desde una perspectiva contemporánea mediante el uso de mangas murciélago, estructuras más complejas y juegos de volumen. La investigación fue clave para tomar decisiones de diseño como la incorporación de asimetrías y siluetas volumétricas, recursos que enriquecieron el discurso de la colección. Considero que este conjunto de decisiones permitió que Éon adquiriera una identidad propia y que las prendas pudieran comunicar el concepto de forma autónoma.
Donde sí decidí explorar con mayor libertad fue en el patronaje. Si bien las técnicas constructivas de la época eran relativamente sencillas, quise reinterpretarlas desde una perspectiva contemporánea mediante el uso de mangas murciélago, estructuras más complejas y juegos de volumen. La investigación fue clave para tomar decisiones de diseño como la incorporación de asimetrías y siluetas volumétricas, recursos que enriquecieron el discurso de la colección. Considero que este conjunto de decisiones permitió que Éon adquiriera una identidad propia y que las prendas pudieran comunicar el concepto de forma autónoma.
Cuando un diseñador se enfrenta a su colección de graduación, se debate entre la experimentación pura y la viabilidad comercial. Si miras atrás, hacia tus inicios en las aulas de Barreira, ¿cómo ha evolucionado tu identidad hasta lograr el equilibrio de madurez y vanguardia que presenta Éon?
Mi paso por la escuela y estos cuatro años de formación han sido profundamente enriquecedores. Sin duda, ha habido una evolución muy significativa tanto en mi manera de diseñar como en la forma de abordar los proyectos. Uno de los aprendizajes más valiosos ha sido la capacidad de conceptualizar una idea y transformarla en una propuesta creativa coherente y sólida. Además, a lo largo de la carrera se desarrolla algo esencial para cualquier diseñador: la construcción de una identidad propia. Descubrir qué tipo de diseño te representa y qué lenguaje visual deseas desarrollar es un proceso fundamental. En mi caso, Éon es el resultado de esa evolución, donde convergen la investigación, la creatividad y una visión más madura de la moda.
La decimocuarta edición de la pasarela clama que “el futuro del diseño no se programa, se construye en cada costura”. ¿De qué manera tu proceso de taller (el modelaje, el corte, el tacto directo con el tejido) se convirtió en tu propia declaración de intenciones en contra de la virtualidad digital?
Vivimos en una época marcada por la inmediatez y la digitalización, donde el trabajo manual adquiere un valor especial como forma de conexión con lo físico y lo emocional. La artesanía no solo representa una técnica o un lujo, también constituye una manifestación de identidad cultural y de memoria colectiva.
El desarrollo de esta colección me ha permitido comprender profundamente la importancia de los procesos artesanales y del tiempo invertido en cada detalle. Trabajar directamente con los materiales, experimentar con las técnicas textiles y construir las prendas desde el taller me ha aportado una perspectiva mucho más cercana y consciente del diseño. Es una experiencia que me deja un aprendizaje invaluable y que reafirma mi interés por preservar y visibilizar este tipo de saberes.
El desarrollo de esta colección me ha permitido comprender profundamente la importancia de los procesos artesanales y del tiempo invertido en cada detalle. Trabajar directamente con los materiales, experimentar con las técnicas textiles y construir las prendas desde el taller me ha aportado una perspectiva mucho más cercana y consciente del diseño. Es una experiencia que me deja un aprendizaje invaluable y que reafirma mi interés por preservar y visibilizar este tipo de saberes.
Tu colección ha sido evaluada por un comité de profesionales y guiada bajo la dirección de Betto García. ¿Cuál fue el consejo o el feedback técnico que recibiste durante este proceso que consideras que elevó a Éon al nivel de colección ganadora?
El apoyo de los docentes de moda fue fundamental durante todo el proceso. Al enfrentarse a un proyecto de esta magnitud, es normal que surjan dudas e inseguridades, pero contar con una guía constante permitió que cada reto se transformara en una oportunidad de mejora. Recibí asesoramiento tanto en el desarrollo conceptual como en los aspectos técnicos de la colección. Realicé diversos ajustes en las técnicas de construcción de las prendas y en las estructuras que empleé, lo que contribuyó a reforzar la calidad y coherencia del resultado final. Asimismo, el feedback constante fue clave para consolidar la identidad visual de Éon y llevarla a un nivel más sólido y profesional.
Al ganar en el Grado de Moda, tu trabajo se posiciona en el radar de plataformas potentes (con acceso al showroom AFLAME en Madrid para estilistas y compradores, o el Premio Nuevo Talento de Spain Gallery). ¿Qué ventajas estratégicas crees que te otorga este impulso para transformar un proyecto académico en una firma viable?
Este reconocimiento supone una gran oportunidad de visibilidad en un momento clave de mi trayectoria profesional. Como diseñadora que se incorpora al mundo laboral, el acceso a nuevas redes de contacto, profesionales del sector y posibles colaboraciones amplía considerablemente las oportunidades de crecimiento.
Además, uno de los principales objetivos de mi trabajo es contribuir a la difusión y valoración de la artesanía precolombina. Este premio representa un paso muy importante para dar visibilidad a esa investigación y acercarla a un público más amplio. Considero que permite que un proyecto académico trascienda el ámbito educativo y comience a construir un posicionamiento real dentro de la industria.
Además, uno de los principales objetivos de mi trabajo es contribuir a la difusión y valoración de la artesanía precolombina. Este premio representa un paso muy importante para dar visibilidad a esa investigación y acercarla a un público más amplio. Considero que permite que un proyecto académico trascienda el ámbito educativo y comience a construir un posicionamiento real dentro de la industria.
La Pasarela Barreira 2026 ha dejado claro que ‘toca volver a tocar’ y que la moda es una acción política y estética. ¿Hacia dónde se dirige el futuro de Kiara Béjar y qué papel quieres que juegue tu firma en la moda contemporánea española?
A futuro me gustaría desarrollar un proyecto propio y consolidar una firma con identidad propia. Sin embargo, en esta etapa de mi carrera considero fundamental continuar aprendiendo, explorar diferentes áreas de la industria y descubrir con mayor profundidad aquello que realmente me apasiona. La formación y el aprendizaje constante son, para mí, algunos de los aspectos más valiosos del crecimiento profesional.
Lo que sí tengo claro es el tipo de moda que deseo defender. Aspiro a construir una marca que se convierta en un referente dentro de la industria, diferenciándose de los modelos de producción acelerada del fast fashion. Me interesa crear una moda atemporal, sofisticada y emocional, donde el diseño, la artesanía y la identidad cultural ocupen un lugar central.
Lo que sí tengo claro es el tipo de moda que deseo defender. Aspiro a construir una marca que se convierta en un referente dentro de la industria, diferenciándose de los modelos de producción acelerada del fast fashion. Me interesa crear una moda atemporal, sofisticada y emocional, donde el diseño, la artesanía y la identidad cultural ocupen un lugar central.
Carina Nair

El título de tu colección, El arte de olvidar, evoca una fuerte carga emocional, melancólica y cinematográfica. ¿Cuáles fueron los referentes visuales, literarios o personales que construyeron tu imaginario inicial?
Mi referente personal fue una caja de mi padre con muchas fotografías, cartas de mi abuelo, objetos personales que mi abuela conservó durante años y que luego de su muerte pasaron a manos de mi padre. A partir de esa caja comencé a investigar sobre la memoria y los recuerdos, sobre la manera en que una fotografía o una carta puede activar historias y rostros, recordando con claridad el momento capturado. Pero también en fotografías muy antiguas, en las que ya no se puede identificar a personas que aparecen en ella debido a que pertenecen a las memorias de otros que ya no existen.
¿Cómo lograste articular el concepto del olvido y la memoria a través de las siluetas de la colección?
Para lograr esas siluetas, el conjunto del epistolario, que es el segundo look, y el relicario, que es el tercero, partí de la caja y tomé como referencia los elementos antiguos: los camisones, los corsés, la lencería, el encaje y el satén entendidos como elementos íntimos y antiguos que recuerdan a la nostalgia. Para el primer look tomé como referencia una ilustración de Rebecca Daumetrer del libro Princesas olvidadas o desconocidas, principalmente a la princesa Amnesia, esta princesa sufre olvido perpetuo. En su cabeza tiene un tocado con agujeros circulares enormes, me inspiró para hacer la chaqueta.
El estilismo de moda tiene la capacidad única de dotar de una nueva alma a las prendas mediante el contexto, la superposición y la dirección de arte. ¿Cómo estructuraste el viaje visual de la colección sobre la pasarela para que el espectador pudiera descifrar ese ‘arte de olvidar’ sin necesidad de palabras?
La propuesta se estructura a partir de tres elementos a través de los cuales reconstruimos nuestras memorias: las fotos, las cartas y objetos personales. Las fotografías tienen imágenes sublimadas, son fotografías en las que colaboré con @jestophoto, él me prestó algunas para poder usarlas. Las cartas, tomé un poema de Mario Benedetti, El olvido está lleno de memoria, y lo transferí en el corset y la falda. Los objetos como colgantes o collares, cada uno de ellos conserva una gran carga emocional y funciona como un archivo del pasado, capaz de guardar experiencias, vínculos y recuerdos.
El concepto Toca de este año defiende que las prendas deben hablar por sí solas y que la moda es una postura firme frente al mundo. En una era donde el estilismo a menudo se reduce a un look efímero para redes, ¿cómo defendiste en tu propuesta el peso de los materiales, el movimiento real y la imperfección analógica?
Mi propuesta se aleja de la idea del estilismo como una imagen rápida destinada únicamente al consumo en redes sociales y apuesta por objetos que invitan a detenerse, observar y descubrir detalles. El peso de los materiales se defendió a través de tejidos como el satén, los encajes y las fotografías sublimadas sobre tela, fueron materiales seleccionados por su valor estético y por su capacidad para evocar intimidad y nostalgia. Su movimiento estuvo presente mediante el uso de siluetas fluidas, camisones lenceros y capas superpuestas. La imperfección analógica se convirtió en un elemento esencial del proyecto; son fotografías movidas, distorsionadas, el poema estaba desdibujado, algunas palabras casi borradas, reivindicando el proceso del olvido y el paso del tiempo.
En La Rambleta fuimos testigos de un desfile donde el set design y la atmósfera inmersiva envolvían por completo las propuestas. ¿Cómo interactuó la melancolía conceptual de tu propuesta con la escenografía?
Me pareció muy acertada, ya que tanto la escenografía como el concepto planteaban un ambiente neutro. En el caso de El arte de olvidar, esa sobriedad reforzaba la atmósfera melancólica y nostálgica del proyecto. La interacción entre la propuesta y la escenografía permitió poner en valor lo artesanal y lo humano. Mientras las prendas hablaban de las memorias que se transforman con el paso del tiempo, los recuerdos y objetos, el espacio recordaba que detrás de cada creación existe también una historia, unas manos que trabajan y un proceso imperfecto.
Como ganadora, te has expuesto al criterio de un jurado experto y de la prensa especializada. ¿Qué ventajas destacarías de esta iniciativa a la hora de visibilizar el rol estratégico del estilista y qué ha significado este feedback para consolidar tu confianza como creadora?
La verdad que no me esperaba para nada ganar el premio, no entendía cómo había ganado. Pero este feedback me hizo pensar mucho en que hay personas que sí conectan y comprenden mi universo. Al tratarse de un tema complejo de entender, o tal vez muy personal, porque para mí, la memoria es algo que me atraviesa todo el tiempo.
Hace casi dos años que me vine a vivir a Europa a cumplir mis sueños, y conservar cartas, fotografías, videos y recuerdos físicos me ayuda a revivir momentos y a sentirme más cerca de mis seres queridos. Que un jurado experto y la prensa especializada hayan valorado un trabajo construido desde esa experiencia tan íntima reforzó mi confianza como creativa. Es por eso que la pasarela Barreira es un evento fundamental para visibilizar el rol de un estilista, porque permite mostrar que el estilismo no se limita a acompañar una imagen desde lo estético, sino que también construye discursos, comunica ideas y genera relatos con identidad propia.
Hace casi dos años que me vine a vivir a Europa a cumplir mis sueños, y conservar cartas, fotografías, videos y recuerdos físicos me ayuda a revivir momentos y a sentirme más cerca de mis seres queridos. Que un jurado experto y la prensa especializada hayan valorado un trabajo construido desde esa experiencia tan íntima reforzó mi confianza como creativa. Es por eso que la pasarela Barreira es un evento fundamental para visibilizar el rol de un estilista, porque permite mostrar que el estilismo no se limita a acompañar una imagen desde lo estético, sino que también construye discursos, comunica ideas y genera relatos con identidad propia.
Tras este éxito, y con oportunidades en el horizonte como las mentorías estratégicas o la exposición al sector, ¿cómo vas a enfocar tu perfil profesional a partir de ahora?
Ahora, con esta gran oportunidad, me gustaría aprender y explorar otros lenguajes creativos, especialmente en el ámbito audiovisual, la dirección creativa y la fotografía. Son disciplinas que siempre me interesaron y es por eso que elegí estudiar estilismo, porque abarca todo, no solo la ropa sino la dirección creativa.
¿Qué historia es la siguiente que quiere contar Carina Nair?
No me esperaba ganar un master, no tenía pensado hacerlo, pero si me dan esta oportunidad seguiré formándome y buscando mi camino, que aún no tengo en claro lo que quiero hacer. Solo sé que me gusta este mundo de la moda y voy a disfrutar de este camino de probar cosas nuevas.
Lucía Freitas

Tu colección Vértigo nace de una profunda exploración sobre la complejidad de la mente, el cuerpo y esa imagen tridimensional que a veces nos devuelve el espejo de forma distorsionada. ¿Cómo se traducen conceptos tan psicológicos y abstractos en la fisicidad y las texturas de un complemento de moda?
Rompiendo los cánones de belleza. Vértigo es una colección que interpreta un estado psicológico mediante piezas que pueden traducirse a jaulas emocionales por su forma y estructura. A esto se suma una profunda investigación en la materia. Utilizo la oposición de texturas para reflejar el conflicto interno, donde materiales rígidos actúan como blindaje frente al exterior, mientras que los tejidos livianos dejan entrever la fragilidad de él y la vulnerabilidad que se esconde debajo. Con esto he querido obligar al espectador a enfocarse en el volumen de la prenda y no el del cuerpo en sí.
En los inicios de un diseñador de complementos, el reto suele ser no quedarse en el mero ‘adorno’. En tu caso, al desplazar deliberadamente el foco del cuerpo hacia la pieza, ¿cómo ha sido ese proceso de investigación?
Para mí, el reto estaba claro, no quería hacer simples adornos que se ponen al final para que un look quede bonito. Quería que el complemento fuera el origen de todo, el que llevara todo el peso de la historia.
Mi investigación empezó al sentir en mi propia piel un TCA. Cuando sufres esto, tu mente cambia las proporciones, te hace ver un volumen e imagen irreales y te encierra en una especie de laberinto. Por eso mi proceso consistió en buscar cómo trasladar esa confusión de la mente a las formas de las piezas. Experimenté creando volúmenes que no siguen las líneas naturales del cuerpo, sino que generan su propio espacio, distorsionando la silueta real para que quien lo observe sienta esa misma impresión.
Al final, al poner todo el foco en la pieza, logré que dejara de ser algo decorativo. Pasó a ser un escudo, un refugio físico que mide la distancia entre lo que nos duele por dentro y cómo nos mira el mundo. No es indumentaria diseñada para adornar ni encajar, sino un manifiesto en contra de los cánones impuestos por la sociedad.
Mi investigación empezó al sentir en mi propia piel un TCA. Cuando sufres esto, tu mente cambia las proporciones, te hace ver un volumen e imagen irreales y te encierra en una especie de laberinto. Por eso mi proceso consistió en buscar cómo trasladar esa confusión de la mente a las formas de las piezas. Experimenté creando volúmenes que no siguen las líneas naturales del cuerpo, sino que generan su propio espacio, distorsionando la silueta real para que quien lo observe sienta esa misma impresión.
Al final, al poner todo el foco en la pieza, logré que dejara de ser algo decorativo. Pasó a ser un escudo, un refugio físico que mide la distancia entre lo que nos duele por dentro y cómo nos mira el mundo. No es indumentaria diseñada para adornar ni encajar, sino un manifiesto en contra de los cánones impuestos por la sociedad.
¿Cuáles fueron las primeras decisiones técnicas que tomaste para que tus accesorios cobraran identidad y narrativa propia?
Mis primeras decisiones técnicas nacieron de la necesidad de que la materia hablara por sí misma. No buscaba tejidos que cayeran de forma sutil, sino materiales con peso y estructura que forzaran una distancia real entre la piel y el exterior. La clave estuvo en romper con el patronaje tradicional. En lugar de moldear las piezas para que se adaptaran a las líneas naturales de la figura, experimenté con cortes y soportes internos que proyectaran el volumen hacia fuera, creando un espacio propio e independiente alrededor del cuerpo.
La Pasarela Barreira de este año ha sido una reivindicación de la pulsión analógica frente a la frialdad de las pantallas. Teniendo en cuenta que tu colección juega con la distorsión visual, ¿cómo fue la experiencia de ver interactuar tus piezas en el espacio real de La Rambleta?
Ver la colección cobrar vida en La Rambleta fue una experiencia necesaria. Hoy en día, las redes sociales se han convertido en ese espejo distorsionado a gran escala, son pantallas que actúan como un filtro donde los cánones de belleza se vuelven cada vez más irreales e inalcanzables, atrapándonos en una búsqueda constante de la perfección digital. Romper ese cristal y llevar las piezas al espacio real significó todo lo contrario.
En la pasarela no había filtros ni retoques, la distorsión visual de mis diseños no buscaba encajar en una pantalla de móvil, sino obligar al espectador a mirar de frente el volumen real, el peso de los materiales y la imperfección de la figura. Fue la oportunidad de transformar esa presión digital en una experiencia física y humana, demostrando que la verdadera belleza y el refugio que buscamos solo existen cuando nos despegamos de las pantallas y habitamos entre el mundo real.
En la pasarela no había filtros ni retoques, la distorsión visual de mis diseños no buscaba encajar en una pantalla de móvil, sino obligar al espectador a mirar de frente el volumen real, el peso de los materiales y la imperfección de la figura. Fue la oportunidad de transformar esa presión digital en una experiencia física y humana, demostrando que la verdadera belleza y el refugio que buscamos solo existen cuando nos despegamos de las pantallas y habitamos entre el mundo real.
Esta XIV edición ha contado con el sombrerero internacional Betto García en la dirección creativa. Para una diseñadora de complementos, ¿qué ha supuesto contar con su mirada experta en el detalle y de qué manera su visión te ayudó a potenciar la puesta en escena de Vértigo?
Lo más valioso de trabajar con Betto García fue que, en lugar de intentar cambiar mi visión, me empujó a defenderla con más fuerza. Su mirada experta me ayudó a confiar en mi propio criterio y a hacer que las piezas destacaran por lo que realmente son, sin diluir el mensaje. En lugar de imponer su estilo, me dio las herramientas para potenciar la puesta en escena desde mi propia identidad. Consiguió que cada volumen y cada decisión que tomé en el taller se viera con total claridad bajo los focos, logrando que la colección se presentara de una forma muy pura. Su apoyo fue clave para que Vértigo saliera a la pasarela siendo cien por cien mía, con toda mi esencia y mi verdad.
Para los nuevos talentos, salir de las aulas y enfrentarse a un fashion show real es un punto de inflexión. ¿Qué ventajas competitivas y aprendizajes sobre el funcionamiento de la industria crees que te ha aportado esta plataforma de cara a lanzar tu firma al mercado?
El verdadero punto de inflexión ha sido darme cuenta de que mis piezas no se quedan en una simple fantasía o en algo que solo funciona en un post de Instagram. Salir a una pasarela real te enseña a ver cómo reacciona la gente de verdad cuando tiene tus diseños delante, sin filtros de por medio.
La mayor ventaja que me llevo es la seguridad. El mercado da vértigo y la industria puede parecer fría, pero ver que una colección tan personal y con tanta carga emocional conecta con el público me ha demostrado que hay un espacio real para lo que hago. Me ha servido para perder el miedo a lanzar mi marca, sabiendo que se puede hacer moda de autor siendo fiel a una misma y a tu propia verdad.
La mayor ventaja que me llevo es la seguridad. El mercado da vértigo y la industria puede parecer fría, pero ver que una colección tan personal y con tanta carga emocional conecta con el público me ha demostrado que hay un espacio real para lo que hago. Me ha servido para perder el miedo a lanzar mi marca, sabiendo que se puede hacer moda de autor siendo fiel a una misma y a tu propia verdad.
Te has alzado con el premio en la categoría de Complementos en un año donde el sector reclama con fuerza la vuelta a la artesanía técnica. ¿Cuáles son los siguientes pasos para Vértigo y hacia dónde quieres dirigir tu marca tras este reconocimiento?
Este premio es un impulso increíble y un orgullo enorme, sobre todo porque premia el trabajo hecho a mano y el tiempo invertido en cada pieza. Me demuestra que el camino que he elegido para Vértigo vale la pena. Mis siguientes pasos van a ser seguir buscando y aprendiendo. El curso que viene me voy a Londres a continuar con mi formación. Quiero descubrir nuevas formas de trabajar, probar otros materiales y abrir la mente en una ciudad donde el diseño se vive de otra manera. Para mí, ganar esto no significa parar aquí, sino todo lo contrario, es el empujón definitivo para llevar mi marca más allá, con más fuerza y con las ideas todavía más claras.