Lo contado por Jarne Hagelaars aborda la búsqueda de uno mismo frente a lo impuesto, una transición habitual en hombres gais y bisexuales en su camino hacia la aceptación personal. Este planteamiento se materializa en Pasará, un cortometraje dirigido y escrito por el propio Hagelaars, rodado en Sitges y hablado en neerlandés, inglés y español, reforzando su carácter internacional.
El protagonista de este relato, Joshua, interpretado por Tobe Vandekerckhove, es un joven que no solo espera adentrarse en el atractivo del turismo LGTBIQ+ que ofrece España, sino que incluso espera realmente ‘conocer a alguien’. Son sus amigos quienes depositan en él expectativas que Joshua pretende cumplir. Su interpretación, contenida y vulnerable, se apoya en una puesta en escena naturalista y cercana.
La conversación inicial entre amigos que planean sus vacaciones con naturalidad refleja la comodidad de la sociedad española, incluso desde cierta frivolidad. El protagonista se ve encasillado en la búsqueda de la promiscuidad pero también en la posibilidad de explorar sin miedo. En su cabeza conviven múltiples opciones que generan expectativas sin temor. Al llegar a Sitges, se encuentra con el calor, el color y la música del lugar. La fotografía luminosa enfatiza el contraste entre lo idealizado y su vivencia interna. Todo parece posible, algo que se refuerza con el inesperado show de una drag queen que le advierte que esa “cara de recién llegado” se le pasará. Un mensaje que resume el trasfondo: la ilusión inicial da paso a una aceptación más tranquila de la realidad.
Las inseguridades pronto afloran, alimentadas por el rechazo en aplicaciones de citas y la dificultad de relacionarse fuera de la pantalla. Joshua se siente fuera de lugar en espacios pensados para lo contrario, y la falta de validación emerge cuando intenta cumplir con las expectativas de sus amigos. El montaje, de ritmo pausado, permite que estas emociones respiren. Durante el cortometraje se muestra su talento para el dibujo, reflejo de su forma de mirar el mundo. Esta conexión con el arte cobra sentido en una visita a un museo, donde una obra provoca un cambio de actitud. Quizá porque entiende que hay otras formas de vivir su identidad o que lo importante es ser uno mismo sin aprobación externa.
Pasará, con una duración de casi veinte minutos, se inscribe en una nueva ola de cine queer centrado en lo íntimo y cotidiano. Hagelaars construye un retrato honesto apoyado en una producción sencilla donde destacan el sonido ambiente y una banda sonora sutil.
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