¿Quién dijo que el mundo digital es fácil? Exige estar siempre bien, siempre produciendo y siempre un paso por delante. En ese algoritmo infinito, Pablo Lara ya no pasa desapercibido. A sus veinticinco años, navega entre la exposición constante, la autoexigencia y el deseo de seguir construyendo una carrera creativa que no pierda autenticidad por el camino.
Creador de contenido y estilista, Pablo ha sabido dar forma a un universo propio donde conviven la planificación milimétrica y la improvisación, los looks intuitivos y la necesidad de parar y replantearse cosas. Le obsesiona hacerlo bien, pero también volver a disfrutar del proceso, recuperar cierta inocencia y aprender a decir que sí a todo aquello que durante años ha ido posponiendo por miedo o perfeccionismo. Un juego entre su yo de redes y la realidad que abarca las calles de Madrid, Amaia y sus amigos . Hoy hablamos con él sobre el caos reciente, sus propósitos para 2026, la moda como refugio y oficio, música y sobre la importancia de crear recuerdos que no siempre tengan que pasar por una pantalla.

Hola, Pablo, ¿cómo estás?
Podría decirse que estoy bien. 2025 ha sido un año caótico y estaba deseando que se terminara, como si una fecha pudiera solucionar mis problemas. Creo que una nueva página en blanco siempre ayuda. Eso e ir a terapia, supongo. Aun así, estoy tranquilo y me estoy dando mi tiempo para recolocar mis objetivos y metas.
Acaba de empezar el año, así que esperamos que vengas con energías renovadas. ¿Cómo planteas tu 2026?
Esta es una pregunta que me sigo haciendo. Espero que sea muy intenso, quiero seguir creciendo profesionalmente y tengo ganas de apostarlo todo por mi carrera en todas sus facetas. Ayer terminé mi vision board (sí, soy de esos) y creo que este año, para mí, es el de decir a todo que sí, de dejar de atrasar todas esas cosas que sé que tengo pendientes y que llevo arrastrando desde hace años. Creo que 2026 va a ser un buen año. Tengo ese presentimiento. Quiero divertirme y arrepentirme de las cosas que haga antes que dejar de hacerlas por mi perfeccionismo o por miedo a lo que opinen los demás.
¿Hay algo que quieras implementar este 2026 que no pudieras hacer el año pasado?
Es algo menos filosófico y puede parecer una tontería porque dedico gran parte de mi vida a hacer fotos y generar contenido, pero este año me he propuesto crear más recuerdos. Como acabo tan saturado del móvil y de generar contenido en general, después, cuando estoy con mis amigos o mi familia, no saco el móvil para hacer ninguna foto y luego me acabo arrepintiendo. Mi galería es terrible y parece que solo existo yo. Los Reyes Magos me han traído una cámara analógica y me he propuesto recuperar la costumbre de tener álbumes de fotos físicos, con recuerdos que no sean únicamente yo en una cafetería de especialidad.
“Mi contenido evolucionará a medida que lo haga mi personalidad y mi vida, pero quiero que siempre sea honesto, que diga algo de mí y que no se convierta en un simple tablero de Pinterest.”
La estética de tu perfil está muy bien curada. ¿Planificas todo o eres de los que se deja llevar?
Me encantaría decir que me dejo llevar pero no es así. Soy un control freak, me encanta tenerlo todo bajo control y que salga como yo me lo había imaginado. Planificar el contenido me ayuda a separar mi vida personal de la profesional, así sé cuándo tengo que estar pendiente de hacerme alguna foto o vídeo y cuándo simplemente puedo desconectar del todo y disfrutar sin preocupaciones. Dividirlo de esta manera me da paz mental, sobre todo porque creo que lo natural en un trabajo es que esté planificado; si no, puede estar demasiado ligado a tu vida personal, y eso puede ser peligroso. Aun así, muchas veces me dejo llevar y, de momentos en los que no esperaba crear contenido, han salido cosas muy guays.
Cuéntanos sobre el Pablo de antes de dedicarte a las redes.
Es prácticamente igual al de ahora. Siempre he sido muy friki y me he hecho miles de fotos en todas partes. Cuando tenía catorce años, tenía un blog de moda y viajes que no leía nadie pero a mí me hacía muy feliz. Todo esto ha sido algo muy orgánico, nunca he tenido que forzar nada. La única diferencia es que ahora es mi trabajo y me pagan por ello. Por lo tanto, tengo más presión y me estreso más porque me implico mucho y quiero hacerlo de la mejor manera posible.
Por lo demás, no ha cambiado nada. Mis amigos siguen siendo los de siempre y ni mis deseos ni mis intereses han cambiado. Lo único que se me ocurre es que, con los años, he perdido inocencia e ilusión, y es algo que quiero recuperar. Antes lo hacía todo de una manera más genuina.
Por lo demás, no ha cambiado nada. Mis amigos siguen siendo los de siempre y ni mis deseos ni mis intereses han cambiado. Lo único que se me ocurre es que, con los años, he perdido inocencia e ilusión, y es algo que quiero recuperar. Antes lo hacía todo de una manera más genuina.
Ahora, el Pablo actual.
Es una persona a la que todavía no termino de conocer del todo. Tengo veinticinco años y siento que estoy en una etapa de cambios muy grandes en mi vida. Me siento mayor, y eso es algo que no me gusta porque pienso las cosas mucho más que antes. Quiero transmitir mi personalidad en redes y todavía estoy encontrando la manera de hacerlo, aunque creo que voy por el camino correcto.

¿Cómo empezó tu camino en la moda?
Siempre me ha gustado la moda y la recuerdo como algo inherente a mi infancia y adolescencia. Mi madre y yo siempre hemos compartido el gusto por lo estético y esas tardes infinitas de recorrer tiendas, aunque muchas veces saliéramos con las manos vacías. En tercero de carrera fue cuando decidí profesionalizarme y compaginé mis estudios de Publicidad con un curso de Estilismo. Me abrió los ojos y me permitió conocer la moda desde dentro, como un oficio. Mis profesores hacían piropos a mis trabajos de clase y me fui dando cuenta de que la moda no solo me gustaba, sino que también se me daba bien.
Empecé a hacer pequeños trabajos como asistente de estilismo, pero la incertidumbre me mataba y, al terminar la carrera y el máster, decidí empezar unas prácticas en una agencia de comunicación de moda. A las pocas semanas en la agencia me di cuenta de que no era lo mío. Invitaba a distintos perfiles a eventos, pero lo que yo quería era que me invitaran a mí. Un día, mi mejor amiga me reenvió un story de Jenn Muchelas (@jmuchelas) donde explicaba que necesitaba ayuda creativa para el contenido de su perfil y, como yo llevaba años haciéndolo para mí mismo sin tener apenas seguidores, hacerlo para otra persona me pareció una manera divertida y sencilla de hacerme hueco en la industria. Tuve un buen presentimiento en cuanto envié el correo, y así fue: me cogió y, al final, acabamos siendo incluso amigos.
Empecé a crear contenido para muchísimos perfiles y, después, también para distintas marcas. Durante todo ese despegue de mi carrera profesional, yo seguía haciendo mis cosas en mi propio perfil y, en junio de 2024, un vídeo mío vistiéndome en mi habitación, en formato stop motion, se hizo viral. Y así fue como empezó todo. Desde entonces, compagino mi carrera como influencer con la de digital creator para marcas.
Empecé a hacer pequeños trabajos como asistente de estilismo, pero la incertidumbre me mataba y, al terminar la carrera y el máster, decidí empezar unas prácticas en una agencia de comunicación de moda. A las pocas semanas en la agencia me di cuenta de que no era lo mío. Invitaba a distintos perfiles a eventos, pero lo que yo quería era que me invitaran a mí. Un día, mi mejor amiga me reenvió un story de Jenn Muchelas (@jmuchelas) donde explicaba que necesitaba ayuda creativa para el contenido de su perfil y, como yo llevaba años haciéndolo para mí mismo sin tener apenas seguidores, hacerlo para otra persona me pareció una manera divertida y sencilla de hacerme hueco en la industria. Tuve un buen presentimiento en cuanto envié el correo, y así fue: me cogió y, al final, acabamos siendo incluso amigos.
Empecé a crear contenido para muchísimos perfiles y, después, también para distintas marcas. Durante todo ese despegue de mi carrera profesional, yo seguía haciendo mis cosas en mi propio perfil y, en junio de 2024, un vídeo mío vistiéndome en mi habitación, en formato stop motion, se hizo viral. Y así fue como empezó todo. Desde entonces, compagino mi carrera como influencer con la de digital creator para marcas.
Cuéntanos sobre tus proyectos más recientes como estilista.
Si te soy sincero, el estilismo, desafortunadamente, es algo que tengo un poco olvidado. Lo último que hice fue el estilismo de Anamingo en su desfile de la MBFW Madrid en 2024. Ha pasado bastante tiempo, la verdad. Cuando Jenn vivía en Madrid, sí que preparábamos todos los looks juntos y me apasionaba; lo echo mucho de menos. Ahora estoy casi al cien por cien centrado en la creación de contenido, aunque el estilismo es algo que siempre voy a amar con locura y que no descarto que, en un futuro, pueda volver a ser una salida profesional para mí.
Actualmente compagino mi contenido en redes con el que hago para otras marcas y es algo que me hace muy feliz. Me encanta estar detrás de la cámara, aunque no lo parezca. Hace poco estuve en Lisboa y Milán cubriendo los eventos de la colección Vic Montanari x Parfois. El año pasado estuve en Eslovenia con Mango, en Mallorca y Marruecos con Sfera, y en un château de Francia con Scalpers. No me puedo quejar. He conseguido cosas que no era capaz de imaginar. Grabar para Loewe en sus fábricas fue uno de los grandes logros de 2025.
Actualmente compagino mi contenido en redes con el que hago para otras marcas y es algo que me hace muy feliz. Me encanta estar detrás de la cámara, aunque no lo parezca. Hace poco estuve en Lisboa y Milán cubriendo los eventos de la colección Vic Montanari x Parfois. El año pasado estuve en Eslovenia con Mango, en Mallorca y Marruecos con Sfera, y en un château de Francia con Scalpers. No me puedo quejar. He conseguido cosas que no era capaz de imaginar. Grabar para Loewe en sus fábricas fue uno de los grandes logros de 2025.
¿Cómo describirías el tipo de contenido que subes?
Me gustaría pensar que mi contenido es fresco, inocente e inspirador, aunque describir mi propio trabajo es raro. La percepción externa a veces es más honesta o imparcial que la de uno mismo. Siempre intento que no sea demasiado serio, todo es mucho mejor si lo haces de una forma más divertida y sin tomártelo todo al pie de la letra.
Me encanta hacer dumps interminables de un mismo look y podría pasarme horas eligiendo fotos y decidiendo por qué una debería ir de tercera y otra de portada. Aun así, siempre tengo un dilema eterno con mi perfil. Me fascinan los que son espontáneos y que, con cuatro cosas de su día a día que parecen elegidas al azar, consiguen una combinación perfecta. Pero yo soy incapaz. Mi vida no es aesthetic al azar. Vivo en una habitación que parece la de una adolescente cursi (y esto es culpa del Pablo de 2017). Así que hago lo que puedo pero disfruto mucho del proceso. Creo que mi contenido evolucionará a medida que lo haga mi personalidad y mi vida, pero quiero que siempre sea honesto, que diga algo de mí y que no se convierta en un simple tablero de Pinterest.
Me encanta hacer dumps interminables de un mismo look y podría pasarme horas eligiendo fotos y decidiendo por qué una debería ir de tercera y otra de portada. Aun así, siempre tengo un dilema eterno con mi perfil. Me fascinan los que son espontáneos y que, con cuatro cosas de su día a día que parecen elegidas al azar, consiguen una combinación perfecta. Pero yo soy incapaz. Mi vida no es aesthetic al azar. Vivo en una habitación que parece la de una adolescente cursi (y esto es culpa del Pablo de 2017). Así que hago lo que puedo pero disfruto mucho del proceso. Creo que mi contenido evolucionará a medida que lo haga mi personalidad y mi vida, pero quiero que siempre sea honesto, que diga algo de mí y que no se convierta en un simple tablero de Pinterest.
Cuando tienes un proyecto entre manos, ¿cómo cambia tu proceso creativo si trabajas para una marca vs tu propio contenido?
Cuando trabajo para otras marcas, tanto como estilista como digital creator, la presión es mayor y me ciño más al briefing. El proceso creativo es más ordenado e incluso diría que menos creativo. Cuantas más exigencias hay por parte de la marca o del perfil, menos espacio queda para la creatividad o para la capacidad de fluir y cambiar cosas en el momento.
En mi propio perfil siempre tengo la última palabra y me siento mucho más libre. Salvo en contadas ocasiones, he tenido bastante poder de decisión en todas las campañas que he hecho y he podido llevarlas a mi terreno. Estoy aprendiendo a valorar mi criterio e intento aportar algo distinto o, al menos, algo que nazca de mi intuición. No quiero quedarme atrapado en un trend permanente.
En mi propio perfil siempre tengo la última palabra y me siento mucho más libre. Salvo en contadas ocasiones, he tenido bastante poder de decisión en todas las campañas que he hecho y he podido llevarlas a mi terreno. Estoy aprendiendo a valorar mi criterio e intento aportar algo distinto o, al menos, algo que nazca de mi intuición. No quiero quedarme atrapado en un trend permanente.

¿Cómo dirías que te percibe la gente? Teniendo en cuenta los estigmas que hay sobre los influencers.
Cuando me relaciono laboralmente como influencer, muchas veces me han dicho que, por la manera en la que trabajo, se nota que no solo lo hago para mis propias redes, sino que hay un sentido claro de disciplina y responsabilidad detrás. Creo que esto se debe a que, en un trabajo más ‘tradicional’, existen unas expectativas mucho más firmes que cumplir, mientras que en el trabajo del influencer esas expectativas se vuelven más difusas. Durante años he tenido (y sigo manteniendo) un trabajo que exige compromiso con los horarios, fechas de entrega y horas de rodaje, y ese mismo compromiso lo mantengo cuando trabajo como influencer, o al menos siempre lo intento.
Durante varios años he trabajado para muchísimos otros perfiles y, en ciertas ocasiones, sí he percibido falta de profesionalidad o una escasa valoración del esfuerzo y del trabajo ajeno.
Por otra parte, también noto que cuando trabajas como estilista o como videógrafo, el resto del equipo te trata como uno más, que es lo que soy, de hecho. Sin embargo, cuando he trabajado como talent, sí he notado un trato distinto, como si yo fuera superior o como si tuvieran que darme todo hecho. Es muy extraño.
Durante varios años he trabajado para muchísimos otros perfiles y, en ciertas ocasiones, sí he percibido falta de profesionalidad o una escasa valoración del esfuerzo y del trabajo ajeno.
Por otra parte, también noto que cuando trabajas como estilista o como videógrafo, el resto del equipo te trata como uno más, que es lo que soy, de hecho. Sin embargo, cuando he trabajado como talent, sí he notado un trato distinto, como si yo fuera superior o como si tuvieran que darme todo hecho. Es muy extraño.
Hablemos de outfits. ¿Cómo dirías que es tu estilo a la hora de vestir?
Mi estilo ha cambiado muchísimo a lo largo de los años. Si deslizas hacia abajo en mi perfil de Instagram, puedes encontrar de todo. No he borrado ni archivado nada porque eso es lo que me representaba en ese momento y no tiene sentido avergonzarme de ello. Ahora mi estilo es mucho más sencillo y natural que antes. Antes forzaba demasiado cada look, intentando combinarlo todo. Hoy me visto de una manera mucho más intuitiva e intento que siempre me represente de alguna forma. En mi armario no pueden faltar ni las gafas de sol ni los bolsos grandes. Los mocasines son mi perdición: desde que entré en este mundo soy incapaz de verme bien con deportivas.
Después de tantos outfits, ¿cómo haces para seleccionar tus looks a diario?
Preparar looks para crear contenido puede ser muy tedioso. Siempre depende del día, de mi mood y de la inspiración que tenga en ese momento. Si la inspiración aparece y justo ese día no contaba con tener presencia digital, me hago una foto rápida y la guardo en la galería para repetir el look más adelante y aprovecharlo en mi contenido. En cambio, si necesito preparar los looks del día siguiente para hacer fotos, a veces tengo suerte y consigo tres seguidos en cinco minutos, y otras puedo pasarme horas y horas de madrugada con una maleta por hacer y sin que nada me convenza.
En mi día a día, sin embargo, cada vez soy más vago. Este invierno me ha dado por los chándales, que antes nunca usaba, y ahora me planto un conjunto gris con unos mocasines, un abrigo largo y unas gafas, me veo bien y, sobre todo, estoy supercómodo. Tengo amigos y amigas que siempre que quedamos van impecables, y a mí se me nota muchísimo si voy a hacer fotos o no. Si no quiero sacarme ni una foto, voy sin afeitar y sin prepararme en absoluto. Es algo que quiero cambiar para no ser tan blanco o negro.
En mi día a día, sin embargo, cada vez soy más vago. Este invierno me ha dado por los chándales, que antes nunca usaba, y ahora me planto un conjunto gris con unos mocasines, un abrigo largo y unas gafas, me veo bien y, sobre todo, estoy supercómodo. Tengo amigos y amigas que siempre que quedamos van impecables, y a mí se me nota muchísimo si voy a hacer fotos o no. Si no quiero sacarme ni una foto, voy sin afeitar y sin prepararme en absoluto. Es algo que quiero cambiar para no ser tan blanco o negro.
Hablemos de tus vídeos. Tienes ideas muy divertidas, cuéntanos el proceso, desde que surge la idea hasta que la llevas a cabo.
Una vez que tengo la idea, lo primero que hago es visualizarla e intentar bajarla lo máximo posible. Pienso si lo que voy a hacer tiene coherencia con mi perfil, si a mí me gustaría verlo y si me parecería ocurrente. A veces me he enamorado de ideas que no tienen ni pies ni cabeza y que no están alineadas ni con mi perfil ni con mis valores como creador. Cuando supera ese primer filtro, hago una lista con todo lo que voy a necesitar: número de looks, trípode, elementos extra, etc. Aun así, todo este proceso es bastante natural y siempre se adapta a mis circunstancias. Lo más difícil suele ser encontrar el spot perfecto y que el clima acompañe. Cuando grabo en casa, normalmente todo sale más rápido y hay menos inconvenientes.

Si pudieras trabajar con alguien como estilista, ¿quién sería?
Siempre he dicho que mi sueño sería ser estilista de celebrities, pero sobre todo de estrellas del pop, especialmente artistas femeninas. Los hombres pocas veces arriesgan y sus estilismos suelen ser más aburridos, aunque hay excepciones. Hace años mi gran sueño era ser el estilista de Dua Lipa. Ahora me encanta el estilo de Sabrina Carpenter. Creo que su estilista, Jared Ellner, no da puntada sin hilo. Tanto su música como sus performances y sus looks mantienen una coherencia muy clara. También me encantaría trabajar con Olivia Dean y Amaia. Creo que ambas tienen un estilo muy característico y, bueno, la verdad es que también me encantaría hacerme su amigo.
¿Cuál es tu dream blunt rotation de marcas?
He tenido que buscar en internet qué significa dream blunt rotation (risas), a veces me siento una abuela con las nuevas terminologías. Estoy bastante dentro del personaje que propone la marca Gimaguas, me siento muy representado por ese estilo más mediterráneo, informal, pero con mucha atención a los detalles. En cuanto a marcas de lujo, me gusta muchísimo lo que está haciendo Matthieu Blazy para Chanel. El último desfile en el metro de Nueva York me pareció una absoluta locura.
Actualmente vives en Madrid. ¿Nos puedes decir tus tres sitios favoritos de la ciudad?
Llevo viviendo en Madrid toda mi vida y tengo veinticinco años. Nunca he vivido en otra ciudad, excepto cuando hice mi Erasmus en Gante (Bélgica). Nombrar solo tres sitios es muy difícil, pero voy a intentarlo. El otro día una amiga me llevó al restaurante Badila, en Tirso de Molina, un sitio de menú del día con la carta escrita en pizarra. Todo estaba riquísimo y me encantó tanto el lugar como la comida. Mi tienda favorita de Madrid es Sportivo, concretamente la de la calle Limón, 8. Siempre que voy lo paso fatal porque todo es carísimo, pero me lo llevaría todo puesto. Y, por último, uno de mis lugares favoritos es el barrio de Salamanca. Uno de mis guilty pleasures es pasear solo por sus calles e imaginarme mi vida en uno de esos pisos con grandes ventanales. Desde hace años, cuando tengo un día más raro o tristón, me cojo cualquier bus que me deje cerca del Retiro o Serrano y me pongo a caminar.
“Estoy aprendiendo a valorar mi criterio e intento aportar algo distinto o, al menos, algo que nazca de mi intuición. No quiero quedarme atrapado en un trend permanente.”
He visto tu cuenta de TikTok y tu ranking de Guts (Bridges) (risas). ¿Olivia Rodrigo es tu artista favorita?
Es una de mis muchas artistas favoritas. Soy muy mainstream en cuanto a gustos musicales: Ariana Grande, Lorde, Camila Cabello, Billie Eilish. Olivia me gusta especialmente porque, aunque lleve siete años felizmente emparejado con mi novio, una de mis grandes debilidades siempre han sido las canciones de ruptura y de desamor. Por alguna razón conecto muchísimo con la furia femenina y con la perspectiva de la chica a la que dejan y le rompen el corazón. Un bridge de Guts es la excusa perfecta para gritar y dejarme los pulmones.
Estás en un shooting y tienes que poner un álbum, ¿cuál escoges?
Creo que pondría el último álbum de Amaia, Si abro los ojos no es real. Todos sus álbumes son zero skips. Me divierto mucho escuchándola y, si en el shooting descubro que a alguien más le gusta también, es una green flag y sé que nos vamos a llevar bien.
Aparte de la moda, que obviamente es lo tuyo, ¿qué otras cosas te gusta hacer?
Desde pequeño siempre me ha encantado cantar. De hecho, como dato random, incluso me presenté en 2020 a Operación Triunfo, pero bueno, como ves, no me cogieron… por lo que sea. Aun así, disfruto muchísimo cantando y me paso el día haciéndolo en casa. Mis amigas dicen que soy muy pesado, pero yo sé que, en el fondo, les gusta. Ahora estoy muy centrado en el crossfit, que me entretiene un montón, y también intento reengancharme a la lectura, que me viene muy bien para dejar el móvil apartado durante unas horas.
En este 2026, ¿cuál es tu vibe?
Espero que sea la de una persona a la que le salen las cosas bien, que no se complica la vida y se apunta a todo. Quiero ser el amigo majo que no para quieto. Este año quiero estirarlo al máximo. Ya estoy planeando varios viajes, nada me va a parar.

