Acaba de cumplir veintitrés años, pero habla con la gravedad y la serenidad de quien ha vivido cien vidas. Detrás del joven risueño que se atusa el pelo negro rizado y mira al cielo distraído mientras diserta y va respondiendo a nuestras preguntas, está Ares Negrete aka Nueve Desconocidos. Un chico despierto y sensible que hace música encerrado en su estudio. Un friki dice él, buceador incansable de bandas, grupos, estilos y música nueva en las profundidades de Internet. Ahora, prepara un nuevo disco que editará All Nighters con el que “espera petarlo”.
Entrevista extraída de ACERO vol. 9, publicada en noviembre de 2024. Hazte con tu copia aquí
En otra vida hubiera sido un corsario o un alquimista, en esta es un chaval que se pregunta “qué será de mí sin ti” una y otra vez en su último disco todavía pendiente de ver la luz. Un disco oscuro, pero con esperanza, nos adelanta. Ares Negrete estuvo a punto de convertirse en vendedor puerta a puerta cuando nadie escuchaba su música. Ahora, al otro lado de la pantalla en esta videollamada, con sus tatuajes, sus anillos y sus grandes ojos con mirada felina, no paro de imaginarme un tipo con traje y corbata llamando a mi telefonillo para colarme un seguro de hogar. Si ese vendedor tuviera la mitad de carisma y simpatía que Ares, le daría todo mi dinero antes incluso de que abriera la boca. 
En su ordenador tiene mil canciones con las que podría sacar veinte discos mañana y forrarse si tuviera la disciplina de un monje estoico. Su primer disco homónimo le colocó en el mapa, con Toque de ánimas nos confiesa que se comió “un torrao” porque llegó demasiado pronto. Por ahora, acaba de deslizar el sencillo CKV (coca keta voltereta), un grito rabioso al son de “vamos a otra parte” con el que promete mucha fiesta. Hablamos de sus planes de futuro, su próxima gira, sus demonios internos, esa rabia incontrolable, el amor y por qué los chavales de ahora están tan tristes.
¿Cómo estás en este momento de la vida? ¿Te ha puesto nostálgico el otoño?
Es raro. Hace poco fue mi cumpleaños. Y los cumpleaños siempre son muy raros para mí. También es verdad que siendo escorpio… Personalmente estoy con muchos altibajos ahora mismo. Estoy haciendo un disco, y siempre es una parte muy sensible para mí porque el proceso es bastante desgarrador. Yo compongo todo, me grabo todos los instrumentos, me mezclo y me masterizo. Hay días que me levanto y odio lo que hago. Y luego días en los que me acuesto y digo, joder, vaya puto temazo, tío. 
Cómo va ese disco. ¿Está acabado?
Tengo el 80%. Estoy muy contento con el resultado. Este está siendo un año en lo personal de no encontrarme a mí mismo. Ha sido un proceso raro. El disco en cuanto a lo lírico es diferente al resto, aunque siempre hablo de introspección, autosabotaje y esa clase de cosas. Este año me he dado cuenta de que hay un montón de gente mala a la que no puedes cambiar. Es un disco que habla desde la rabia en algunos temas. En otros no, también hay temas de amor.
Siempre tiene que haber temas de amor.
Claro. Amor/Desamor
¿Qué esperas con este disco?
Espero petarlo.
¿Qué artistas has escuchado durante estos meses en los que lo preparabas?
Vamos a verlo en Spotify (abre su Spotify y empieza a recitar grupos). Hay una banda de death metal que me está gustando mucho que no conocía que se llaman Carcass. Molan porque no es como el death metal clásico que a veces me aburre un poco, es como con rock and roll. Es mucho más vacilón. También Afrika Bambaataa, pionero del hip-hop y del electro, Ana Domino, Antena, que es una banda francesa que mezcla bossa nova con ambient…
¿Cómo llegas a todos esos grupos? ¿Cómo llegas a esta música?
Porque soy un friki.
¿Buceas o tiras de algoritmo?
Nada de algoritmo. Siempre me ha gustado investigar desde la literatura que hay escrita alrededor de la música. La historia del grupo, la escena… (Se interrumpe de repente. Sigue mirando su Spotify y encuentra más grupos). También he escuchado mucho a Fleetwood Mac y Gigi D’Agostino. He estado escuchando mucho todo el electro de finales de los noventa, de grupos como Dopplereffekt, y mucho EBM también. Y los Beastie Boys que siempre me han gustado un montón.
¿Cuánto hay de casualidad y cuánto de decisiones conscientes en elegir esta música durante estos meses?
La mayoría de estos grupos ya los conocía. Simplemente me ha dado por escucharlos. Al final la música que escuchas de alguna manera también te influye en lo que haces.
Háblanos ahora de ti, ¿cómo es Ares Negrete y cómo es Nueve Desconocidos? Tienes algún tipo de dualidad, un alter ego o eres siempre el mismo.
Antes cuando me preguntaban por estas cosas, decía: no, somos la misma persona. Soy un chaval que hace música en su cuarto y ya está. Pero ahora no lo sé. Me he dado cuenta de que cuando te subes al escenario te tienes que transformar de alguna manera. Es bastante complicado, pero sí, somos la misma persona, aunque tienes que vivir vitaminado para tocar. 
¿Cómo llegaste a la música?
Vengo de una familia de músicos. Toda la familia somos músicos. Mi padre tenía en los noventa una banda de heavy metal que se llamaba Overlife. Eso fue justo cuando apareció Operación Triunfo y toda la música independiente en el país se fue a la mierda. También fui al conservatorio. Estudié violoncelo y guitarra clásica. Yo quería seguir estudiando, pero me empezó a ir relativamente bien con los instrumentos. Al final era como el sueño de toda mi vida, aunque ya daba por hecho que no iba a ocurrir. De hecho, cuando saqué el primer disco, yo hacía mi música, la subía a Bandcamp y no la escuchaba nadie. Ya creía que no iba a poder vivir de esto. Pensaba, vale, tío, búscate un curro de lo que sea. Estuve a punto de meterme en una empresa y ser vendedor a puerta fría. Necesitaba un curro. Mis padres no tenían la pasta para mantener mis cosas y me quería independizar.
Hablando de realities y de programas de tele, ¿te has planteado alguna vez ir a alguno? 
Pues verás, yo de pequeño, cuando tenía once años, salí en La Voz Kids.
¿Qué tal esa experiencia? 
Fué rara. Te trataban como un rebaño de cabras.
Ahora vives en Madrid pero eres de Alicante.
Es curioso porque cuando me fui de Alicante estaba harto de Alicante. Estaba cansado incluso del paisaje. Y luego, cuando me mudé a Madrid, me di cuenta de que aquí no hay una gran masa de agua y que soy una persona mediterránea. Esa fue la primera sensación que tuve al irme a Madrid, de echar de menos mi tierra. Y luego cuando fui volviendo a Alicante, entendí que Alicante en realidad es un sitio bonito. Lo que ocurre es que culturalmente está muerta y es una pena porque los gobiernos que hemos tenido aquí en la Comunidad Valenciana y sobre todo en Alicante no han favorecido para nada el ocio ni la cultura. Ahora no hay nada y es una pena, porque se genera una cosa muy extraña. Hay grandes músicos y hay grandes propuestas pero que se pudren en esta clase de sitios que no son nada culturales. Quiero decir, sí somos culturales y hay música y gente con un mucho talento, pero no existe la infraestructura para apoyar todo ese talento. 
¿Vivir en Madrid ha sido una decisión personal o profesional? 
Fueron un poco las dos cosas.
Cuando te escucho me recuerdas a alguien, pero todavía no se a quién. 
Es bonito eso. Que te recuerda a alguien pero que no sepas a quién, es un poco misterioso. No lo tengo nada claro, como he ido evolucionando, no sé a qué te puedo recordar. Si sé ahora mismo las influencias que he tenido para este disco. Que son muy dispares, desde Camilo Sesto a Pantera y luego puede ser Gigi D'Agostino también. Es un compendio de cosas que no tienen mucho sentido entre sí. También he escuchado mucho electro para este disco como te he dicho.
También me pasa cuando me pongo tus temas que siento unas ganas enormes como de huir, de correr. Me evoca imágenes a la carrera, de noche, de saltar y cerrar los ojos.
Sí, sí que es cierto que mi música evoca muchas cosas en ese aspecto. Tienes razón, creo que es por el hecho de que soy un compositor que compone desde la música, no soy letrista. Soy letrista en el aspecto de que una vez tengo una canción tengo que hacer la letra, pero me fijo mucho en la música y siempre es el mismo proceso desgarrador como te decía antes.
Háblame del proceso creativo. ¿Cómo haces para materializar tus ideas?
Es difícil y yo creo que eso es lo que más me costó al principio. Tener una idea que estuviera grabada y que luego eso acabase de ser una canción completamente desarrollada. Siempre empiezo por los teclados, por eso es por lo que tengo un montón por ahí (Ares señala su espalda, detrás de él está lleno de instrumentos), de sintetizadores porque me gusta el hardware, no me gusta utilizar plugins. Compongo desde el piano, hago una melodía, luego hago las baterías y luego generalmente hago la melodía vocal. Es la manera que tengo de trabajar. 
¿Eres de procesos lentos o de encerrarte y en dos días super enchufado acabarlo?
Lo que pasa es que soy un desastre. Hay días que me engorila un montón una cosa y está perfecta, y he hecho todo lo que tenía que hacer: música, puentes de estribillo y toda esa clase de cosas, y a lo mejor hasta que grabo la voz pasan dos meses porque estaba haciendo otras cosas. Y luego vuelvo a descubrir dos meses después eso que había dejado y digo, joder, eso estaba guapísimo.
Tendrás miles de canciones en el ordenador que nunca van a salir…
Sí.
¿Qué piensas de las etiquetas en el mundo de la música?
Creo que es una necesidad humana. Etiquetar las cosas es algo que ejemplifica la sociedad capitalista en la que vivimos, de consumo tan rápido. Tener que nombrar las cosas para generar un imaginario alrededor de eso y al final poder sacar dinero. Es algo que siempre hemos hecho. Yo también peco de etiquetar las cosas. 
¿Qué etiqueta le pondrías a este disco?
Ojalá decirte que es un disco de salsa (risas). Es una mezcla de muchas cosas que me gustan, como el electro, el metal, el hip-hop pero no suenan a eso al final. Sigue sonando a Nueve Desconocidos, que yo creo que es una parte muy importante. En un principio estaba claro que mi música estaba asociada al coldwave y al dark wave, con la música gótica con cajas de ritmo y todo eso. El segundo disco que saqué y que salió el año pasado, Toque de ánimas, es un disco en el que todo eso está presente. También hay más oscuridad y estaba influido por una cosa que además este año se llevó un montón que es la música medieval con sintetizadores. ¿Sabes los vídeos de Instagram del gnomo corriendo por ahí?
Jaja sí, sí.
Pues era eso. Yo me comí un torrao con ese disco, a nadie le gustaba el año pasado y ahora sí. Me adelanté.
¿Cómo es trabajar solo? ¿Qué es lo mejor de trabajar así?
Lo bueno es que tú controlas todo el proceso. 
¿Y lo malo?
Lo peor es entregar tarde las cosas porque no estás convencido de algo. Esto me está pasando bastante ahora, porque no quieres sacar algo que no te convenza. Son un montón de crisis de repente. Escuchar algo que suena muy bien, y de repente ponerlo en otro medio que no son tus monitores, lo pones en un coche por ejemplo, y suena a culo.
¿Compartes con tus amigos y amigas algo que no esté terminado?
Sí, tengo a mi gente de confianza. Son dos o tres personas que es gente sincera. Cuando es una mierda me lo dicen.
Si no hubieras hecho música… ¿qué hubieras sido?
Un corsario o un alquimista en el siglo XVII.
Y si la música no te hubiera funcionado, ¿qué hubieras hecho?
No sé cómo decírtelo… Tuve la suerte de ser un mileurista de la música pronto. De que la gente me valorase como artista y empezar a vivir de ello. Pero lo pienso mucho. Si toda mi vida fuese estar ocho horas encerrado en una fábrica yo creo que acabaría suicidándome. Es algo que es jodido de decir, pero yo no podría. Me da mucha pena porque hay mucha gente que desgraciadamente tiene que currar como esclavos prácticamente para sacar dinero para luego no poder vivir. Entonces, bueno, yo tampoco gano ahora mismo tanta, tanta pasta, pero me da para vivir y puedo pagar mis cosas. Me siento muy afortunado de poder hacer lo que me gusta.
Cómo vienen los próximos meses: disco, conciertos, gira.
Vienen interesantes. Estamos cerrando una gira en México y en Colombia, que va a ser nuestra tercera en México y la primera en Colombia, y estamos hablando de hacer algo en Argentina, Chile y Uruguay, que no sé si saldrá o no. Pero lo de México y Colombia creo que está ya prácticamente cerrado. También hay un par de festivales cerrados. Para los directos quiero tener quiero una escenografía guapa en el escenario. Voy a invertir dinero en esa clase de cosas.
Formas parte del roster de Jägermusic de este año, ¿qué supone esto para ti esto?
Me parece guay que una marca confíe en unos chavales y les apoye de esta manera porque al final no hay muchas redes de apoyo. Estar dentro es un orgullo, y llevaba tiempo queriendo estar.
¿Dónde has encontrado inspiración para este disco?
Es un disco en el que he intentado explorar más. Bueno, no es que lo haya intentado es que me ha salido de esa manera por la situación actual que estoy viviendo a nivel personal. Ha sido un año muy revelador y a su vez muy confuso para mí. Hablo como siempre del desamor, de la traición, del dolor, de salir victorioso… pero creo que lo hago de una manera más evidente en este disco. Hablo también de las adicciones a las drogas, hablo de cosas que me han tocado de cerca o por amigos que también les han pasado cosas similares. Siempre he sido muy pesimista en mis canciones porque he estado en puntos más bajos de mi vida, pero estoy en un punto más victorioso. Más estoy aquí y esto soy yo. 
Es bonito lo que dices. En los últimos años ha habido una explosión de grupos que comparten ese sonido oscuro. Depresión Sonora, Hoffe, VVV Trippin’You… Parece que lo emo ha vuelto, que los chavales están tristes, ¿qué ves a tu alrededor?
La gente está podrida. La gente está muy mal y creo que esta sociedad en la que vivimos estamos muy desvinculados del resto, somos muy individualistas, aunque no nos hayan educado para eso. La gente cada vez tiende más a encerrarse en sí misma, y al final es por eso por lo que las tendencias relacionadas con lo oscuro se estilan más. Esa explosión fue durante la pandemia y fue de habernos sentido muy vulnerables y sentir mucho aislamiento.
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Polo CARLOTA BARRERA, jersey MISSONI de Wow Concept, pantalón KENZO de Wow Concept.
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Blazer COCONUTSCANKILL, broche JANE BARDOT.
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Camiseta, collar y pulsera DIESEL, gafas VICTORIA BECKHAM.