El debate de ColaCao o Nesquik debe acabar. Hasta donde sabemos, no hay un ColaCao al que le aguarden cuarenta mil personas en el escenario más célebre de CDMX. El norteño no escatima en recursos ni en sonido, pero lleva la paciencia por bandera. Su proyección fue la de un volcán que sufrió su erupción con Roy y a día de hoy no hay bombero que lo apague. Ante todo este furor, Nsqk se muestra reticente a la fama y abraza la tradición de sus tierras. Aunque cargue a su espalda años de trayectoria, él es consciente de que esto solo acaba de empezar.
Entrevista extraída de ACERO vol. 12, publicada en noviembre de 2025. Hazte con tu copia aquí
Nsqk me recibe en videollamada desde su cama. Cuenta que acaba de aterrizar en CDMX, algo me dice que con el jetlag todavía presente en su sistema. Cuando le pregunto qué tal va, me pregunta de vuelta. Su música va de eso: te adentras en la cabeza de un artista que devuelve las preguntas que se hace. La vulnerabilidad de Roy o el desamor de ATP no son solo un cajón de sentimientos suyo, es también el nuestro. Su amalgama de sonidos que abarca de José José a Frank Ocean nos hace recordar que el ejercicio de escuchar música no es solo dejarse llevar, sino hacerte tú mismo las preguntas. 
¿Cómo te encuentras ahora mismo?
Pues afortunadamente muy bien, trabajando. En dos semanas tenemos shows en CDMX, hasta ahorita los más grandes de mi carrera, en el Palacio de los Deportes. Hacemos dos noches, cada una de veinte mil personas. Creo que eso es lo que nos tiene vueltos locos ahora mismo.
¿Qué tal los preparativos para el concierto?
Ya todo ready, ahora toca ensayar. Yo no soy de CDMX, soy del Norte, de Monterrey. Estamos ensayando con los músicos, ahora nos vamos a Guadalajara con el equipo de danza, volveremos aquí pronto a ensayar con la producción completa. Bien, en realidad ya está prácticamente hecho.
Ya con todo lo recorrido debes de pensar, que pase lo que tenga que pasar.
Justo, es más emoción que nervios.
¿Habrá un cambio significativo respecto a tus anteriores conciertos?
Sí. Tuvimos un año muy ocupado afortunadamente, con muchos viajes y conciertos. Esto es cerrar con broche de oro en casa. Hay sorpresas, es un show nuevo. Cantaremos canciones que dejamos a un lado en la gira pasada. La producción será distinta. La realidad es que estaba en nuestros planes sacar un disco antes de estos conciertos, pero al final no se dio.
Al ser un concierto tan grande, ¿cómo te ves cuando estás subido en el escenario?
Es chistoso porque acabo de aterrizar aquí en CDMX y la primera vez que actué en esta ciudad fue en 2021, en un bar de cien personas. He entrado al palacio a ver el sitio pero hasta que me pare en el escenario no voy a dimensionar la cantidad de gente que cabe. Me siento muy afortunado de mi desarrollo en conciertos. Me siento más seguro, más capaz de manejar al público, saber qué hacer con mi cuerpo. No soy una persona que sienta nervios en shows, es algo que me gusta mucho, creo que lo he dominado.
No es una cualidad que tenga cualquier artista, sobre todo en escenarios de ese calibre. 
Definitivamente, pero se aprende con el tiempo, nadie nace con esa seguridad.
¿Recuerdas un concierto específico que sintieses un cambio significativo en tu confianza? Que hayas pasado de trabarte a sentirte uno con el escenario.
Sí, en la gira de Centroamérica que hicimos este año. Sentí que ya no había nervios, no me latía el corazón, no se me iba el aire. Aun así, el Riverland allí en España, ahí sí que sentí nervios (risas). No me ha tocado mucho lidiar con el público español. Tú me lo podrás confirmar, dicen que es un público más exigente en muchos sentidos.
Podría ser, pero yo no sé cómo es el público de Centroamérica.
Claro. Algunos compañeros que ya habían tocado en España me decían que era un público distinto. Creo que en el Riverland tuve el público con más energía que me ha tocado en la vida, pero recuerdo que me decían: “Tienes que ganártelos”.
También es verdad que el Riverland es un festival que la gente va a matarse, hay pogos en todos los conciertos.
Sí, fue un público loquísimo. Entré nervioso y salí muy contento.
El pasado 13 de septiembre te casaste con Sammy, tu pareja. Aquí en España no es nada común casarse a tu edad, tan joven.
Aquí es común, particularmente en el norte, donde se mantienen valores tradicionales. Mis papás se casaron a los veintidós años, y eso sigue siendo normal. La realidad es que llevamos once años juntos y se sentía un paso lógico. Sí que estoy de acuerdo que puede sorprender.
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Vi que compusiste una canción para la boda.
Sí, bajo el pedido de mi ahora esposa. Supongo que en España es igual, hay un vals y se pide una canción que sea especial para los novios, ella me lo pidió y salió muy bien. La compuse a lo largo de varios meses. No ha salido, no la he sacado de manera oficial pero hay gente que me la pide. 
¿Qué importancia tiene la música en tu manera de relacionarte con otras personas y el mundo?
Es una pregunta muy buena. Muchísimo, la verdad. En un sentido de relacionarme con personas, si estoy en un evento social y no conozco a gente, siempre intento preguntarles sobre música para encontrar un punto en común. Es un tema sobre el que puedo hablar.
En el arte suele ocurrir eso, siempre funciona como punto en común.
Justo, y con el mundo exterior también. No me considero alguien poético, pero salgo a la calle y veo cosas que me inspiran. La vida, las situaciones que me suceden. Me pasa en todos los lados del mundo pero especialmente en México, hay mucha música y las calles están vivas. ¿Conoces Ciudad de México?
No, pero sé que a nivel de cultura callejera está mucho más vivo que en España.
Es un caos (risas). Todos los restaurantes con la música fuerte, gente con bocinas en la calle vendiendo tacos, niños haciendo freestyle. En todos los lados hay música en este país, es muy bonito. Me encanta venir a CDMX porque en todos los lados estás escuchando música. Puede abrumarte a ratos pero a mí me inspira.
“siempre ha habido música buena en méxico, pero siento que ahorita se está consumiendo más música mexicana en el país que nunca”.
Pensando en que compusiste la canción para la boda, ¿te sientes más productor que cantante o compositor?
En este momento me siento más cantante y compositor que otra cosa. Sí que es verdad que yo he producido toda mi música, pero he llegado a un punto en el que quiero colaborar más con otros productores, con amigos y amigas. Antes no me gustaba hacerlo, creo que por orgullo, me gustaba decir que compuse, produje, escribí… Ahora he cambiado de modus operandi. Me quedo con la frase:  “Solo llegan rápido pero juntos llegan lejos”. No sé, los grandes discos de la historia tienen a muchísima gente involucrada, lo veo más así. Ahora mando demos a mis amigos para que me ayuden a producirlas o me junto con otros compositores que me gusta como trabajan y hacemos música nueva. Puedo tener mi estilo, pero meterme a combinarlo con el de otros artistas es lo que más disfruto, el hacer música en equipo. 
Has alcanzado una repercusión internacional, algo que se escapa de lo local pero, ¿sientes que has encontrado un hueco dentro de la escena mexicana?
Definitivamente. Hay una nueva ola muy dura de artistas mexicanos y, sí, considero que tengo ahí mi lugar. Nos conocemos muy bien todos, y si bien hay beefs y problemas, nos vemos de seguido y a la gran mayoría los considero amigos. Es una escena muy linda.
¿Sientes que la escena mexicana se está abriendo al mundo más allá de los corridos tumbados?
Estamos empezando a exportar más allá de los corridos tumbados, que me encantan. Uno de los grandes logros de los corridos fue que hicieron a la gente voltearse adentro en México, y darse cuenta de que hay música muy diferente, hay desde trap hasta indie. Eso sucedió después de Peso Pluma. Cada vez hay gustos más variados, y los propios mexicanos ahora miran hacia dentro y aprecian, van a los conciertos y apoyan a los artistas. Tío, siempre ha habido música buena en México pero siento que ahorita se está consumiendo más música mexicana en el país que nunca. 
Lo decía porque a la hora de mezclar sonidos e inspiraciones Álvaro Díaz y tú estáis en la punta de lanza de la escena. ¿Sientes responsabilidad por ser uno de los exponentes de esta escena de cara al público internacional? No cualquiera llega y hace un Riverland con tanto público.
No, no lo he sentido de esa manera. Me siento responsable en que si se me ha dado la oportunidad y la bendición de exponer a tanto público, tengo que trabajar por hacerlo bien, poner todo mi esfuerzo en cumplir. No siento presión de fuera, ni que se me fuerce a hacer un estilo de música. Sigo muy apegado a lo que yo quiero hacer y eso es lo que voy a hacer.
Es más un sentimiento propio, no algo que haga la escena, ¿verdad?
Justo.
En tu música hablas sobre encontrar una identidad, no solo musical sino en la vida. ¿Cómo describirías el sonido al que has llegado?
Antes me esforzaba mucho en que mi música fuera muy rebuscada, extremadamente alternativa. A ver, sigo disfrutando mucho eso, pero al vivir un año en CDMX me di cuenta de que apreciaba mucho la belleza de la escena latinoamericana y la música en español a nivel mundial. Me enamoré, me di cuenta que es algo más grande. Va más allá de mí o de Álvaro Díaz, literalmente se está creando cultura en la música en español. Sentí que debía apoyar, poner de mi cuchara para llevar más arriba la música en español, por lo que decidí cambiar mi sonido. ATP, mi último disco, es más comercial que Roy, mi anterior proyecto. Siento que eso no le gustó a mucha gente porque pensaban que me rebajé, que hacía reggaetón para pegarme. La realidad es que no, mi gusto por la música más digerible viene de un amor por mi idioma, por las raíces y la identidad de la música latinoamericana y el orgullo que siento hacia ella.
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Se siente en muchos artistas, que han pasado de referencias internacionales a barrer para casa, ver lo que hay en su país.
Sí, y me genera muchísimo orgullo que un artista como Bad Bunny sea número uno en el mundo. Quiero formar parte de esa historia, y de ahí empezó mi búsqueda hacia una identidad con mucho más enfoque que antes.
La mezcla de sonidos e influencias está presente en toda tu discografía. ¿Hay un género en el que te encuentres más cómodo? Uno del que partas y luego vayas dando forma propia.
No un género tal cual, creo que a mi público le gusta cuando hago baladas o música más bonita, Los Alpes, por ejemplo. Cuando lancé el preview recibí miles de mensajes diciéndome “esto sí es Nsqk” (risas). Hay gente que tiene esa creencia, no diría que es errónea, pero bueno. También me siento cómodo haciendo pop. Por ejemplo, me encanta la música de desamor. Estoy feliz y con esposa pero me encanta hablar de desamor, y eso a mucha gente le genera confusión. No sé, es música que me mueve. Soy un gran fan de José José, ¿le conoces?
La verdad es que no.
Es un icono de la música mexicana, aquí le llamamos “El Príncipe de la Canción”.
Vaya pedazo de apodo la verdad.
Totalmente. Pues toda su música es triste, trata el desamor. Me encanta, es de mis artistas favoritos, es música que me hace sentir. Tomo inspiración de películas, de música como la de José José, de situaciones que viví, de lo que le pasó a gente cercana. Parto de ahí siempre.
¿Crees que hay algún sonido o instrumento que todavía no hayas usado en tu música que tengas pensado adaptar en un futuro?
Creo que ninguno en particular. Siempre he contemplado que el proyecto de Nsqk no es para siempre. Jamás quiero dejar de hacer música pero se que en algún punto de mi vida querré probar otras cosas, más clásicas, más serias. Me encanta el mariachi y los boleros, música más tradicional mexicana. 
Algo que recuerde más a misa, uno de tus temas más tradicionales del último disco, por así decirlo.
Sí, misa va algo más hacia el corrido tumbado. El mariachi es más lento y romántico. Me gustaría hacer algo así algún día, pero te hablo ya de cuando sea viejo. Tendré que hacer mi El Madrileño.
Aquí en España es un hito.
El Madrileño es muy popular en México. Nos encanta. 
Llevas mezclando géneros desde que comenzaste, pero el cambio más significativo que he visto fue en Roy, el disco que te puso en la mira internacional, con un sonido más propio. ¿Se debió a un cambio de influencias o fue algo más allá?
Fue una situación inversa a la que tuve con ATP. Antes de Roy hacía trap y reggaetón con mis amigos. Fue en la pandemia que decidí hacer un disco que cambiara mis inspiraciones y referencias. Me harté de la música que llevaba tiempo haciendo y la manera en que la gente percibía mi proyecto. Los grandes cambios en mi música han sucedido cuando me harto de la manera en la que la gente ve mi proyecto. Me tenían como un rapero local que cantaba en bares y quise retarme. En ese entonces yo no producía tanto ni componía solo. Roy fue un reto. La premisa para empezarlo fue que cada canción sonara a nada, a ningún género en específico. Ese fue el motor principal para que saliese adelante. Siempre le digo a mi manager que el juego es: haz que te amen, luego haz que te odien.
¿Sientes ahora mismo eso en cómo la gente percibe ATP?
En ocasiones sí. Al final del día no puedo menospreciar el apoyo que me da la gente, de alguna manera ATP nos abrió muchas puertas, nos puso en un nivel más arriba de donde estábamos con Roy. No sé, cuanto más te conocen menos te conocen, ¿no? Hay más opiniones de gente que no ha entendido el proyecto o no sabe el contexto. Con ATP me llega más crítica, más hate. A veces me harta que la gente perciba de una forma el proyecto cuando en mi cabeza es otra cosa.
Supongo que por cada crítica mala llegan cien buenas.
Definitivamente, de eso va todo.
Con misa comentaste en un artículo que teníais pensado poner un mariachi y al final se quedó un corrido tumbado. Es el tema más clásico del disco. ¿Fue un homenaje a tus raíces, a lo que llevabas escuchando desde que eras niño?
La realidad es que me encanta esa música. La música norteña es la música mexicana que se hace en el norte del país, que es mucho más ranchera. Siento que ya no tanto, pero siempre hubo un estigma muy duro hacia ese tipo de música. Era una crítica hasta un punto clasista. A mí siempre me ha gustado, y hay mucha gente que en un inicio llamaban a los corridos tumbados música fácil, pero a mí siempre me ha encantado. Como ATP tenía el concepto de ser una estación de radio mexicana me pareció lógico incluir algo así. Como dices, quería honrarla de una manera, sumar al movimiento y añadir mi sonido propio. Le puse baterías, algo que no se acostumbra a ver en los corridos. misa se ha recibido bien con el tiempo, recuerdo que la criticaron mucho en su momento, pero ahorita es de las que más corean en vivo.
“Es fácil decir me siento triste, pero creo que gran parte de ser músico es buscar nuevas maneras de decir cosas que ya se han dicho”.
ATP funciona como una estación de radio que va pinchando tus temas con interludios radiofónicos. ¿Cómo ha influido la radio como medio en tu manera de escuchar música desde pequeño?
Siempre escuchamos mucho la radio de chiquitos, y yo nací en Monterrey pero me crié en Houston, Texas. Escuchaba mucha música en inglés y cuando regresé a vivir a México era lo que había en la radio. Todo esto antes de que existiese Spotify. Tenías tus discos pero la radio siempre estaba ahí, era fácil ponerla y divertía. Escuchas al locutor, a la gente que llama. A mí me encantaba llamar, aunque nunca ganase nada. No sé, al mismo tiempo se siente un medio olvidado, que se está volviendo obsoleto. La primera estrategia de publicidad que hicimos para ATP fue que la gente tenía que marcar a una estación de radio local en Monterrey pidiendo que pusieras Nsqk. Cuando llamaba la gente ponían una canción inédita. Todo el punto fue que la gente volviese a coger la radio, que se saliesen de la costumbre del streaming. Decirles a los niños: coged una radio, habla con un locutor y pídele que ponga una canción.
Siempre me ha fascinado la idea de llamar a la radio para dedicarle una canción a alguien. Es ser más partícipe de la música que consumes, se siente muy humano.
Sí, lo vuelve muy real. No sé, son cosas que se han ido quedando atrás por otras nuevas. Estuvo muy padre diseñar ATP para que se sintiese como una estación y dar contexto al disco.
¿Sigues escuchando la radio a día de hoy?
La verdad es que no, rara vez. Si eso, cuando no logro conectar el Bluetooth al carro (risas). 
¿Te ha pasado alguna vez que pusieses la radio y sonase una canción tuya?
No por casualidad. Sí me han avisado y prendo la radio para escucharla, pero nunca he estado en un Uber y que de repente suene un tema mío. 
Aunque sepas que la van a poner, ¿qué se siente?
Es chistoso, la radio tiene una textura diferente, muy bonita. Siempre he pensado que la música suena mejor en la radio. No lloré, pero sentí que era un logro. Quizás a día de hoy no se ve tan importante como antes que tu música esté en la radio, pero es lindo.
El equivalente ahora mismo podrían ser las playlists.
Sí, o que algún influencer haga un TikTok con tu tema. Le está pasando a muchos artistas y eso es la nueva radio.
Desde Roy siento mucha vulnerabilidad en tu música, te abres en canal sobre tus sentimientos. Es algo que no se suele ver en el género urbano, suelen tratarse otros conceptos, sobre todo en perfiles masculinos. ¿Sincerarte de esa manera en canciones te sale de manera natural o te ha costado tiempo llegar a poder hacerlo?
Costó un poco la búsqueda interna de poder abrirte y mostrarte vulnerable, pero especialmente el cómo decirlo. Es fácil decir me siento triste, pero creo que gran parte de ser músico es buscar nuevas maneras de decir cosas que ya se han dicho. El gran reto de Roy fue encontrar la manera de expresar lo que quería contar sin caer en cosas muy banales o clichés.
Casado, con una carrera musical asentada, a dos semanas de dar tu mayor concierto. ¿Con qué perspectiva afrontas la música que vas a sacar en un futuro?
Pues estoy haciendo mucha música, todos los días hago algo y todos los días estoy en el estudio, pero toma mucho tiempo en mi cabeza conceptualizarlo. La realidad es que estuve trabajando en poder sacar un disco antes de estos shows. Decidí no hacerlo porque iba a salir mal, preferí pausarlo, entregar algo con lo que esté satisfecho y no un disco a medias. No sé, ahorita sobre todo ha cambiado que me apoyo en más gente. En mi vuelta por España estuve con Marquitos, con Alizzz, con Delaossa. El poder ver cómo trabaja esta gente y poder trabajar con ellos, no solamente por poder pegarle un nombre a mi proyecto, sino por aprender de alguien con talento. Es eso en lo que estoy enfocado ahora mismo. Afortunadamente tengo las herramientas para hacer algo grande, para hacer cosas más allá de mi laptop. Ahora, si quiero grabar una orquesta, tengo las facilidades para hacerlo. Por eso mismo quiero demorarme más, quiero darme el tiempo de explorar todas las oportunidades que tengo en mi mano. Aún no estoy seguro de lo que quiero sacar. Van a salir cosas muy chidas, pero la gente tendrá que esperar.
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Camisa y camiseta THE WARD, joyería CRUZADA, jeans del artista.
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Full look HARRY LAMBERT X ZARA, joyería CRUZADA.
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Sombrero NŌRTE, joyería CRUZADA, camiseta del estilista.
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Sombrero y camisa MAISON MARIA.
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Sobrecamisa y pantalón AMIRI de JET México, camisa, mangas, botas y corbata THE WARD, gafas NEW ERA, anillo CRUZADA.