A veces, para seguir disfrutando de lo que se hace es necesario reinventarse. Eso fue lo que le pasó a Marcos Terrones, antes conocido como Oddliquor, ahora marquitos. El artista ha dejado atrás un apodo inspirado en un tema de Kanye West y en Odd Future para que todos le llamen como sus conocidos. Cierra una etapa de su carrera musical que empezó en 2017 respaldada por sus EPs, Blindao y Self-war veterans, para meterse en su etapa más personal. Esto es Alma de cántaro, su nuevo disco que, en cierto modo, es un álbum debut.
Su nuevo trabajo surge de una crisis de identidad musical. Al igual que sus anteriores proyectos, bebe del pasado y de los sentimientos, aunque con otro tono. A través de quince canciones, el madrileño recorre su origen y evolución, tanto familiar como artística, y honra a quienes le han acompañado por el camino. Ya lo podemos ver desde el título, un guiño a la autenticidad del Marcos más niño.
El disco se sincroniza entre dos ambientes. Empieza con Tina y Miguelín, que pone el foco en sus padres para luego hablar de su propia historia en Tru Story. En Overthinkin’ se abre acerca de su ansiedad, mientras que en Un 10 explora la dificultad de tratar de ser perfecto. Cierra el espacio introspectivo con Mis mejores amigos, dirigiéndose de nuevo a sus padres. Con Bucle habla de volver a ser como era.
Es el interludio, Rabia, donde se da cuenta del problema, abriendo el camino a un ambiente donde se centra en su identidad y en cuidar a quienes le rodean como en La vida es eso. Si estás en una relación, probablemente conectes más con la segunda mitad del álbum. Marcos se abre con su relación en Auraaa sobre querer enamorarla cada día y decirle lo mucho que le ama. Junto a West Srk en Thanx God le recuerda que es una diva, mientras que con J Balvin en Orcasitas le hace ver todo lo que vale. Acaba con La guarida del sol, un tema donde parece que le habla a su futura hija.
La nueva propuesta del artista parte con el pop alternativo como base con elementos del UK garage. Entre los temas aparecen guiños de drum & bass, reggaetón o hip hop. Con el propio Marcos como productor ejecutivo, el álbum junta a más de diez del gremio para arreglos y coproducciones. Una producción cuidada y detallada donde la familia también tiene cabida a través de audios.
Volviendo momentáneamente con Oddliquor, lo deja claro: “No hay nada más creativo que desaparecer”. Después de siete años tras un apodo, ahora es el turno de que todos conozcan el lado más particular de marquitos. Por el momento, han podido hacerlo unos afortunados en el concierto de presentación de Alma de cántaro el pasado 8 de abril en La Riviera o, mejor dicho, su rebautizo.
Track favorito: Peco de bueno.
