Con motivo del 150 aniversario de la mítica marca de cerveza mediterránea, el equipo de Gallery se ha desplazado a l’Antiga Fàbrica Estrella Damm para charlar un rato con Maria Arnal y presentar en conjunto Ama, un disco que le ha dado ganas de hacer más música todavía, en el que experimenta con herramientas nuevas para ella y para todos, y en el que trata la espiritualidad para jugar con la idea de las almas, aquello que está vivo, dentro y fuera de los cuerpos.
Acudimos al set con el inconfundible fondo de las Gallery Sessions y Gallery + plantado esta vez justo de cara a la puerta de entrada de la fábrica, un espacio que por su parte también desprende identidad. Una vez reunidos todos los asistentes, seguimos el orden: escuchamos canción, preguntas, escuchamos canción, preguntas, y así sucesivamente. El encargado de la entrevista fue, como siempre, Genís Pena, o sea que nosotros nos limitamos a escuchar y disfrutar como reyes. Sin hablar de más porque sabemos que todavía no se ha publicado el disco, en esta pieza destacaremos lo que más nos gustó de la charla.
Maria cuenta que Ama es un juego de puertas y ventanas que se abren y se cierran, incluso, no metafóricamente, podemos escuchar el sonido de las puertas de su casa que quería dejar grabadas antes de mudarse. Está muy contenta con el trabajo hecho y con el resultado, sobre todo por el equipo que ha formado, todo ha cambiado y ha ido muy bien. Musicalmente, ha hablado de jugar con las voces sintéticas y la clonación de las voces, analizando cuántas puede crear y entendiendo el proceso gracias a una beca de la BSC (Barcelona Supercomputing Center). También ha visto hasta qué punto la suya es clonable, algo que nos hace reflexionar sobre lo que nos hace únicos y si eso significa que no seamos clonables.
Todo este trabajo lleno de innovaciones tiene su contraste con recursos de lo más primarios, como las percusiones disruptivas, que nos persiguen a lo largo del trabajo, y las historias que nos cuenta, inspiradas en experiencias propias y en personas cercanas. Es aquí donde entra la espiritualidad. Algunas de estas personas cercanas son familiares que ya no están entre nosotros, y hablar con ellos resulta imposible, pero mediante el uso de distintas voces se pueden crear más dimensiones y jugar a pensar que cada una corresponde al sitio en el que están los interlocutores. El concepto del disco gira alrededor de una realidad llena de coincidencias que parecen ser dictadas por una fuerza mayor, entre ellas, una caja llena de cartas que tardó en abrirse pero hizo que esta obra tuviera una estructura epistolar y, por ende, que el disco sea un conjunto de conversaciones íntimas que cruzan las fronteras físicas.
