En un mundo embriagado por la cultura de la inmediatez y el consumo rápido de casi todo, a menudo caemos en la tentación de catalogar la realidad de un vistazo rápido, sin detenernos demasiado: lo bueno y lo malo. Lo fácil y lo difícil. Lo profundo y lo baladí. Puede que yo misma cometiese ese mismo error antes de enfrentarme a mi entrevista con Mar Lucas, a quien fotografiamos luciendo la colección de verano de Refresh. Y es que, a fin de cuentas, y sin sucumbir a la mirada superficial de quien no entiende el devenir actual del panorama artístico, tan interrelacionado con la cultura de lo digital, Mar me sorprendió dejándome entrar a través de sus respuestas, en ese mundo interior que no siempre se aprecia desde el escaparate de los algoritmos.
Entrevista extraída de ACERO vol. 11, publicada en julio de 2025. Hazte con tu copia aquí.
Conversar con Mar ha supuesto ir un paso más allá de los seguidores, más allá del blinblineo de los videoclips y más allá de la imagen preconcebida que tantos tienen sobre las escenas emergentes y polifacéticas. El talento de Mar es un reflejo de su propia generación, que también es la mía: una oda al cambio constante, a la premisa de no conformarse y a poder ser varias cosas a la vez, incluso cuando eso que eres no cabe en una etiqueta. Hablando con ella queda claro que el premio es ir construyendo el camino sin detenerse demasiado en lo que podría cambiar dentro de unos años. Porque, para ella, ese cambio es necesario y es importante: en su trayectoria, en su música y en su vida.
Desde La inocente hasta Decírtelo, su último tema junto a Mayo, su éxito es transversal porque conecta. Ya sea en la música o en redes sociales, Mar ha construido una trayectoria, aún temprana, donde el continente tiene tanta importancia como el contenido. Porque sí, las mujeres pueden ser inteligentes y terriblemente sexys al mismo tiempo, mal que les pese a unos cuantos. En este sentido, su música se suma a toda una estela de mujeres empoderadas que, año a año, han ido construyendo un camino más prolífico, más reconocido y más seguro dentro de la industria musical. Para las que vendrán, sí, pero también para las que lo recorren a día de hoy.
Mar, vienes de compartir tu vida durante años en TikTok, y además a una edad supertemprana. ¿Cómo ha influido esa trayectoria en tu carrera musical? ¿Crees que esa naturalidad se traduce en tu obra artística?
Sí, 100%. Hay cosas buenas y cosas malas, como en todo. Me ha ayudado mucho a tener una mayor exposición de cara al público y también una naturalidad más trabajada frente a las cámaras y de cara a la creación de contenido relacionada con la promoción de mi música. Pero también tiene su parte mala, especialmente con el factor ‘credibilidad’, que afecta. Pero… poco a poco.
Has sido una persona pública desde muy joven, ¿cómo gestionas la sensación de que tu audiencia te sienta como una amiga más? Ahora que has emprendido una carrera en la industria musical, ¿crees que esa comunidad te ha servido para impulsarte?
A mí me encanta. Cuando me paran por la calle, cuando me reconocen, soy la persona más feliz del mundo. Nunca he tenido un problema con eso. Pero relacionándolo con mi carrera musical, es complicado. Yo creo que ese hype se pudo generar con la primera o la segunda canción que saqué, pero después, a partir de la tercera, la gente no tiene ya ese morbo de decir, ay, mira, que hace música. A la tercera, a la cuarta, a la quinta, a la sexta… ya es algo más natural. Te funciona la música cuando es buena música.
Empezaste con doce años en Musical.ly y creciste queriendo estudiar interiorismo antes de descubrir tu vocación musical ¿Cómo fue ese proceso de cambio de rumbo? ¿Cómo y cuándo despertó tu pasión por la música?
He ido fluyendo. La gente también me ha visto crecer en todos los aspectos. Al principio, cuando era más niña, en el terreno de la creación de contenido, y después, cuando descubrí la música, en este nuevo proyecto en el que estoy poniendo todo el esfuerzo del mundo para conseguir un sueño. Al final, las personas estamos en constante cambio, y donde antes sentía que no encajaba en ningún lugar, especialmente en las redes sociales, donde veía a los demás crear un contenido muy concreto, ahora siento que he encontrado mi camino con la música, y que eso le ha dado sentido a todo.
Y esa pasión por la música, ¿te acompaña desde que eras pequeña o despertó más tarde?
Realmente sí. Yo siempre he amado la música, al principio desde el lado del espectador. De pequeña hacía piano, lo hice un montón de años. Me recuerdo también jugando a la Voz Kids con mis amigas, y no sé en qué momento exactamente, pero me rayé. Veía a gente de mi entorno, a chicas en mi clase, que cantaban mejor que yo y pensé, ¿pero cómo me voy a dedicar yo a cantar?
Al final, creo que la música abarca un concepto superamplio que no tiene que ver exclusivamente con una voz. Se trata de un talento conformado por muchas skills distintas.
Exacto. Ser artista no es simplemente ser un buen cantante, sino que conlleva muchísimas cosas, y siento que yo misma, desde pequeña, me corté las alas sin ni siquiera haberlo intentado, pensando que no valía para esto. Fue cuando me di cuenta de que había una mínima posibilidad que decidí cogerla e ir a por ello.
Un poco al hilo de lo que comentábamos antes de la credibilidad, entiendo que al tocar las primeras puertas dentro de la industria musical, no te tomaron en serio. ¿Crees que fue una cuestión de edad, de ser ya una cara reconocida en redes…? ¿Qué te motivó a no rendirte?
Sí, yo creo que a la gente le cuesta mucho cambiar etiquetas. Es una cuestión de costumbre: me han visto en un ámbito (las redes sociales) y ahora me ven en otro (la música) y no les cuadra. Pero siento que es cuestión de tiempo que lo acepten. Es algo que me hace feliz y creo fervientemente que nada es imposible.
Y tanto. De hecho, pasaste de escribir temas en tu habitación a firmar con Dale Play Records, la misma productora de Duki o Bizarrap. ¿Qué sentiste en ese momento?
Exacto. La verdad es que, gracias a Dios, hubo un montón de ofertas de un montón de discográficas distintas y al final me decidí por Dale Play Records porque sentí que era el lugar donde me ofrecían una familia, sentí tranquilidad. Además, me propusieron hacer cosas increíbles y lo acepté. Sentí que confiaban en mi visión artística.
Y de ahí tu primer álbum en 2024, La inocente, toda una declaración estilística. ¿Cómo fue el proceso de creación del álbum? ¿Tenías claros los tracks, el título y el estilo desde el principio o fue construyéndose sobre la marcha?
Yo no tenía en mente crear un álbum. Simplemente fui escribiendo canciones y se fue formando un camino. Al final todas mis letras las escribo desde mis experiencias, desde lo que vivo, y ese camino fue haciéndose solo hasta que tomé la decisión de convertirlo en álbum para reunir todas mis etapas. Es como un antes de Cristo y después de Cristo, ¿sabes? Desde La inocente, que es el antes, pasando por Rota, Para ti y No ha sido fácil, que es el momento del quiebre, y ahora, lo que viene, que es el después.

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La inocente supuso muchas de esas primeras veces como artista, también dentro del terreno de las colaboraciones. ¿Qué tal colaborar con artistas de la talla de Juan Magán, Cali y El Dandee o India Martínez?
Fue sueño hecho realidad. Es una locura, jamás me hubiese imaginado colaborando con artistas tan grandes, a quienes he admirado toda mi vida y que, obviamente, han influido en mi música.
Tiene que ser supergratificante. Además, entiendo que el proceso de colaborar tiene que ser muy diferente según el artista, no solo por las sinergias personales que se acaban generando (que también) si no por sus procesos creativos. ¿De quién dirías que has aprendido más?
De todos he aprendido muchísimas cosas. A mí me encanta compartir mi música con otros artistas porque aprendo muchísimo de cada uno de ellos y de su forma de crear, que es distinta con cada uno. Pero te diría que del que más he aprendido es Juan Magán, siento que me ha dado mucho la mano en general. Ha creído muchísimo en mí y me ha ayudado un montón. Pero en general, todos. Por ejemplo, Ashley de Ha*Ash en México también me ha ayudado muchísimo. Juan Carlos de Lérica igual. He hecho muchos amigos, la verdad, y estoy muy contenta de contar con ellos. De alguna forma me siento dentro de una comunidad con la que comparto sueños.
Y, mirándolo con retrospectiva, ¿cuáles son las canciones de La inocente que recuerdas con más cariño?
Hay un montón. Tú sí, por ejemplo, fue la primera y le tengo muchísimo cariño. Al final, comparto el tema con Kenia OS y Beéle, que son artistas a los que admiro y adoro. Otro tema al que le tengo mucho cariño es Mentiiira, es muy especial para mí. Al final cada una tiene su historia. Es difícil quedarse con una, diría que Tú sí por ser la primera.
Me pregunto si al haber lanzado un álbum tan joven, tu crecimiento personal y profesional te han llevado por otros caminos con el tiempo: ¿hay alguna canción del álbum que sientas que ya no te represente?
Qué va. Siento que todas las canciones tienen un momento concreto y eso está perfecto.
En temas como Rota y Para ti relatas experiencias personales bastante catárticas. ¿Cómo fue emocionalmente sacar un lado tan personal?
A ver, fue duro porque relata algo muy personal y sobre lo que aún me cuesta mucho hablar. Pero de alguna forma la música es un tipo de terapia y esta etapa me ha ayudado a sanar y a pasar página. Antes de sacar los temas tuve miedo, pero una vez fuera noté muchísimo apoyo por parte de la gente. Aunque también hubo quien no estuvo de acuerdo. Al final no le puedes gustar a todo el mundo, ni a todo el mundo le va a parecer bien lo que haces. A mí me da igual. Me basta con saber que he ayudado a alguien y que me he ayudado a mí misma.
¿Con qué te quedas de esa etapa de tu carrera?
Me quedaría con el videoclip, fue muy terapéutico para mí. En realidad, preparar el videoclip de Rota fueron semanas porque hicimos muchos ensayos del baile. Pero el rodaje como tal fue un día y lo recuerdo con mucho cariño. Todo el equipo me apoyó muchísimo y me cogieron mucho de la mano. También fue muy duro, obviamente, pero lo recuerdo feliz.
“Suelo escuchar las sugerencias que me dan. al final, el trabajo en equipo siempre suma”.
En una industria (y un mundo) donde las mujeres deben demostrar el doble, ¿qué mensaje enviarías a mujeres talentosas que empiezan ahora?
Siento que en la música, la mayoría de las veces, a las mujeres se nos exige muchísimo más: cantando, bailando… en todo. Y también creo que hemos demostrado estar a la altura de lo que se nos exige. Solo hay que ver los shows de muchísimas mujeres dentro de la industria, no solo en España sino en todo el mundo. Artistas como Shakira, Karol G, Rihanna o Lola Índigo aquí, al final hay un montón de mujeres que nos han abierto las puertas a otras artistas que lo estamos intentado y eso es genial. Creo que está claro que, aunque se nos exija un montón, estamos a la altura de lo que nos echen.
A raíz de esa sobreexigencia que mencionas, ¿has sentido esa presión por lo estético, por las apariencias? Tanto en el terreno musical como en el de la creación de contenido, con todo lo que eso implica.
Sí, por supuesto. Obviamente todas tenemos inseguridades y la realidad es que encima del escenario se multiplican: hay muchos focos, todos te miran a ti y, al final, lo que quieres es que todo salga bien y que la gente se fije en tu música y no tanto en tu físico. Pero, bueno, a fin de cuentas creo que entender que no pasa nada, y que es una presión muchas veces autoimpuesta por nosotras mismas es un trabajo psicológico que tenemos que hacer desde dentro.
También has reivindicado públicamente tu identidad como artista alegando que “si no lo quieren aceptar, es problema suyo”. ¿Cuánta de tu seguridad se asienta en quienes te rodean (equipo, amigos, colaboradores)? ¿Cómo de importante es tu equipo para ti?
Mi equipo me apoya muchísimo. Para mí, el proyecto es tanto mío como de mi equipo, porque sin él las cosas que se han conseguido no habrían sido posibles o habrían tardado muchísimo más en llegar. Es por esto que no los puedo separar de mi proyecto, también es algo suyo. Siempre están ahí para todo.
Eres embajadora de MAC, imagen de Refresh, cuyos zapatos llevas en estas fotos, modelo, bailarina… Y, en realidad, no es casualidad. Uno de los aspectos más llamativos de nuestra generación es su capacidad para ser multidisciplinar. ¿Cómo conviven todas estas facetas con tu identidad como artista? ¿Te ayudan a nutrirte o te dispersan?
Todo se resume en que amo lo que hago. Aprender cosas nuevas, trabajar con gente distinta cada día me encanta. Al final la vida me ha dado la oportunidad de estar aquí y trato de estar a la altura de los proyectos que me llegan.
Hablando de oportunidades. Tu nuevo single Decírtelo, junto a Mayo, difiere a nivel musical del primer disco. ¿En qué momento sentiste que querías que ‘lo nuevo’ tomase este rumbo más cañero?
En la segunda etapa. He querido cortar un poco con esa inocencia y enseñar también el empoderamiento que sentí después del bache que pasé. Surgió en el momento perfecto: Mayo me enseñó el tema y me enamoré. Cuadraba perfectamente y decidí unirme sin dudarlo. Precisamente ahora acabo de sacar una canción nueva, la tercera del álbum, que encamina mucho el sonido que quiero que predomine en esta etapa.
Y a nivel sinérgico con Mayo, ¿cómo ha sido rodar el videoclip y grabar el tema juntos? Es una apuesta, además, con muchísima coreografía, donde el baile tiene un peso especial. ¿Es una disciplina que te apasione más allá de la puesta en escena?
Ha ido muy bien, la verdad, es un ser de luz. Siento que me llevo una nueva amistad de esta colaboración. En cuanto al baile, yo creo que todo suma. La danza en sí es increíble y es un arte que refuerza mucho el mensaje de un videoclip y de un tema.
Aunque sabemos que no puedes contarnos mucho de tu segundo álbum, sabemos que estás trabajando con colaboraciones internacionales (L- Gante, Lasso) de aspiraciones globales a nivel musical. ¿Qué horizonte ves para este segundo trabajo? ¿Cuánto hay de la Mar íntima y cuánto de la Mar global?
La verdad es que intento no pensar tanto en eso y simplemente ir haciendo lo que me hace feliz. Trato de ir aprendiendo todos los días en el estudio intentando hacer cada vez mejores canciones y expresando en cada momento lo que siento.

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¿Y cómo es ese proceso de componer? ¿Primero van las lyrics, la melodía, todo parte de una idea inicial…?
Normalmente, primero hablo con el productor y le digo más o menos por dónde quiero ir: si quiero un funk, un afro, algo de electrónica o si quiero juntar varios estilos. Después dejo que él fluya. Vamos viendo acordes de forma conjunta y opinando, oye, pues esto me gusta, o esto no me encaja tanto. Y cuando la base está hecha, o al menos una demo, es cuando empezamos a tirar melodías por encima y empiezo a pensar en la letra, en la temática, en las punch lines.
En este momento, ¿dónde te encuentras más cómoda? ¿En un show pequeño y cercano o en otro masivo y superproducido? ¿Dónde pondrías a Mar Lucas como artista sobre el escenario?
Creo que ambos tienen sus cosas. En un show pequeño todo es mucho más familiar y me gusta mucho porque puedes ver mejor las reacciones del público, sentir cómo conectan contigo, es genial. En los shows más grandes me suelo poner más nerviosa, siento más presión encima. También los disfruto, ¿eh?, pero la energía es diferente.
¿Y tienes algún hábito o alguna manía antes de subirte a un escenario?
Pues intento automotivarme mucho y hablarme bien: tía, eres Beyoncé, créetelo, cállale la boca a todo el mundo… (risas). Y así salgo supermotivada y creyéndome mucho mi propio show.
Ya has comentado que eres una artista que funciona mucho según el feeling de cada momento, pero de aquí a cinco años, ¿qué sonido, qué mensaje y qué Mar esperas ver en tu música?
Realmente no tengo ni idea y creo que no lo quiero ni pensar. Prefiero no pensar en el futuro como en algo específico, quiero ir fluyendo y aprendiendo poco a poco, cambiar de sonido, no quiero ponerme un tiempo límite ni pensar, buah, de aquí a cinco años quiero estar haciendo tal, porque no me quiero limitar ni frustrar.
Y hablando de referencias, ¿cuáles han sido las tuyas? ¿Hay algunas que lleven acompañándote toda una vida?
A nivel global siempre ha sido Rihanna. Pero también han estado otras artistas como Beyoncé, Britney Spears, Christina Aguilera, Madonna, divas del pop total. En un terreno más cercano también me inspira mucho Tini, la amo y me encanta todo lo que saca. Lola Índigo, Karol G… hay un montón de mujeres que son increíbles.
¿Cómo es un día perfecto para componer? ¿Qué es lo que necesitas para enfocar esa creatividad?
La verdad es que no tengo una rutina o unas condiciones concretas. Depende. Al final hay canciones en el estudio que vibran más y otras que vibran menos, pero muchas veces no se sabe hasta que no está el tema terminado. Hay días que haces una canción y piensas, vaya mierda acabo de hacer, y otros que piensas, wow, esto es increíble. En cuanto a la inspiración, la verdad es que el desamor es lo que más me ha inspirado hasta ahora. Los casi algos siempre tienen mucho que aportar.
Y por último, cuando estás cocinando música nueva, ¿eres de compartirla con alguien? ¿O prefieres no hacerlo para no condicionar tu propio proceso creativo?
Siempre suelo escuchar todas las sugerencias que me suelan dar, al final el trabajo en equipo siempre suma. Las opiniones de los demás pueden ser muy útiles, aunque no siempre estés de acuerdo con todo.

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