La pintura de Manuela Solano parte de imágenes que muchos reconocen, pero termina hablando de algo mucho más íntimo. En Alien Queen / Paraíso Extraño, su exposición individual en el CAAC de Sevilla hasta el 11 de noviembre, la artista mexicana reúne casi siete años de trabajo en los que convierte personajes del cine, la música, la televisión y los videojuegos en un universo profundamente personal.
Tras perder la visión, Solano tuvo que aprender a pintar con todo su cuerpo, en vez de tan solo los ojos y los pinceles. “Me gusta escuchar que la gente puede ver los dedazos con los que pinté. O las huellas de los clavos y los limpiapipas”, nos dice en esta entrevista. “Mientras ello no interfiera con la representación de lo que quiero capturar, permitimos que se noten las huellas y la gestualidad”. Mientras su práctica continúa desplazándose hacia territorios cada vez más personales, Solano demuestra que la pintura sigue siendo, ante todo, una forma de conocerse y de compartir esa búsqueda con los demás.
Con motivo de su primera muestra individual en un museo español, nos sentamos a hablar con la artista sobre memoria, identidad, cultura popular y la manera en que la pintura sigue siendo un espacio para descubrirse a sí misma.
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Esta es tu primera exposición individual en España. ¿Qué significa presentar Alien Queen / Paraíso Extraño en este momento de tu trayectoria?
No es mi primera exposición individual en España. El año pasado expuse mi serie Egogénesis en Travesía Cuatro, en Madrid, y esa fue también una de mis exposiciones favoritas. Pero Alien Queen / Paraíso Extraño sí es mi primera expo en un museo español. Me gustó muchísimo la curaduría de Gilberto González. Creo que las pinturas de la serie quedan muy bien presentadas en un espacio que antes mostraba imágenes religiosas. Ha sido casi increíble para mí el ver el alcance que puede tener mi trabajo.
Las obras abarcan casi siete años de producción. Al reunirlas en un mismo espacio, ¿qué descubriste sobre tu propio trabajo?
Por un lado, me ha encantado escuchar las cosas que la gente me ha dicho cuando ve la expo. Muchas de estas pinturas retratan personajes y momentos para los que la gente tiene mucho cariño. Escuchar cuánto le gustan a la gente y lo diversa que es la gente a la que le ha gustado la obra ha sido muy, muy lindo. Y también, al tener toda la serie terminada y reunida y en retrospectiva, he aprendido mucho sobre mí misma. Se hicieron evidentes temas en común en la serie, que no seleccioné intencionalmente, como por ejemplo, la presencia de tres personajes vampiros o la fascinación por el carisma de algunas figuras que son más bien antiheroicas.
La exposición vuelve una y otra vez a la infancia y la adolescencia. ¿Qué hace que esos años sigan siendo un territorio al que regresas?
La verdad, no siento que la serie hable de mi infancia o adolescencia. Si acaso, creo que más bien reúne muchas características de mi persona adulta que veo en las referencias de ese entonces. En algunos casos, como el de Akasha o Christina Aguilera, son referencias de cuando yo era adolescente, pero no me vi identificada con ellas sino hasta ahora, después de haberlas pintado y expuesto.
Tus referencias provienen de la música, el cine, la televisión o los videojuegos, pero nunca funcionan desde la nostalgia. ¿Qué buscas en esas imágenes?
Algo que he aprendido y que me ayuda a hacer arte es no ponerme temas fijos, sino permitirme explorar las ideas que me gustan. Así que no fue mi intención hacer toda una serie con referencias del cine y demás, simplemente así me salió. Resulta muy bien que haya tantas referencias de la cultura pop porque resultan como una especie de lenguaje común para comunicarme con muchísima gente muy diversa.
“Algo que he aprendido y que me ayuda a hacer arte es no ponerme temas fijos, sino permitirme explorar las ideas que me gustan.”
Muchos de los personajes que pintas ya forman parte del imaginario colectivo. ¿En qué momento dejan de ser un icono cultural para convertirse en una imagen tuya?
Eso varía de pintura a pintura. Con algunas, tenía claro desde el principio por qué quería pintarlas o incluso por qué me identifico con ellas. Con otras, eso ocurre a posteriori. Y me encanta. Me encanta descubrirme a través de lo que pinto.
En esta exposición aparecen figuras que viven al margen de lo normativo. ¿Qué te interesa de esos personajes?
Como ya dije, no todos los personajes me interesaban por eso, simplemente así resultó. Acabé viendo cualidades de otredad o de estar fuera de lugar también en personajes que quizás de entrada no parecen fuera de lo normativo, como Evelyn, el personaje de Kathy Bates en Tomates verdes fritos.
En el catálogo se habla de ellos como una colección de autorretratos. ¿Te reconoces en esa lectura?
Sí, definitivamente. Pero al mismo tiempo los considero retratos de todo el público que ha consumido esas referencias.
Hay una tensión constante entre memoria e invención. ¿Qué tan importante es para ti la fidelidad al recuerdo?
Depende. Por lo general, hay algún aspecto o detalle que recuerdo muy vívidamente. Y me importa muchísimo que mi equipo y yo logremos representarlo en la pintura. Pero al mismo tiempo tengo que recordarme a mí misma que la pintura probablemente nunca se va a ver tal cual la imagino y que aceptar ese margen de ambigüedad es parte del pintar siendo invidente.
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Después de perder la vista, la imagen dejó de ser únicamente algo que se mira. ¿Cómo redefinió esa experiencia tu manera de pensar la pintura?
Me dejó más claro que nunca que la verdadera substancia de la pintura no está en el medio o la imagen, sino en la idea.
Trabajas directamente con las manos, sin la mediación del pincel. ¿Qué decisiones nacen del cuerpo y cuáles de la imaginación?
A veces tuvimos que cambiar la escala o el formato de alguna imagen porque de lo contrario no me habría sido posible, físicamente, pintar algún detalle que hubiera requerido trazos demasiado pequeños para mis dedos, o demasiado pequeños para marcarlos con clavos y limpiapipas, que es lo que uso para guiarme en el lienzo.
En tus pinturas el gesto tiene tanto peso como la representación. ¿Qué lugar ocupa el azar dentro de tu proceso?
Me gusta escuchar que la gente puede ver los dedazos con los que pinté. O las huellas de los clavos y los limpiapipas. Mientras ello no interfiera con la representación de lo que quiero capturar, permitimos que se noten las huellas y la gestualidad.
El humor aparece incluso en las piezas que parten de experiencias complejas. ¿Qué te permite decir el humor que la solemnidad no?
La verdad es que, al igual que trato de no fijarme un eje temático, tampoco me propongo pintar desde el sentido del humor. Simplemente me sale así.
“Tengo que recordarme a mí misma que la pintura probablemente nunca se va a ver tal cual la imagino y que aceptar ese margen de ambigüedad es parte del pintar siendo invidente.”
Vives en Berlín, pero gran parte de tu imaginario sigue anclado en México. ¿La distancia modifica la memoria?
La memoria es muy susceptible a todo tipo de cosas, incluyendo la distancia. Pero no creo que esta serie sea particularmente mexicana. Si acaso gringa. Pero incluso de eso no estoy tan segura. Mucha gente en todo el mundo reconoce estos personajes y no necesariamente se encuentra después reflexionando sobre un país u otro. Y tampoco creo que la serie hable de la memoria de una época pasada. Los atributos que me hicieron querer pintar a estos personajes siguen muy vigentes.
Tu trabajo ha circulado por instituciones muy distintas antes de llegar al CAAC. ¿Hay algo que hayas aprendido sobre tu obra al verla cambiar de contexto una y otra vez?
Lo más importante que he aprendido con esta expo y su trayectoria es lo mucho que le gusta a la gente, la gente de todo tipo y tan diversa, y no solamente al público habitual del arte.
La pintura atraviesa un momento de especial atención dentro del arte contemporáneo. ¿Cómo te relacionas con ese contexto sin perder una voz propia?
Estoy en ese contexto por ser pintora, pero no consumo ni pienso en pintura o arte contemporáneo.
Después de Alien Queen / Paraíso Extraño, ¿hacia dónde sientes que se mueve tu práctica? ¿Hay alguna pregunta que todavía no hayas logrado responder a través de la pintura?
Últimamente me estoy sintiendo con ganas de hacer obra más directamente personal. Estoy teniendo ideas para autorretratos en video, que hace mucho que no hago. También me gustaría, algún día, producir una serie de pinturas de arquitectura mexicana. Y la serie de pinturas que estoy produciendo ahora contiene muchas experiencias de mi vida diaria, muchos retratos de gente que he conocido, algunos autorretratos y cosas que he vivido en mi vida nocturna o en mi paso por el mundo del arte. Estoy tratando de forzarme a no clavarme mucho en los detalles y el virtuosismo de pintar, sino pintar lo más gestual que pueda. No sé por qué, pero a pesar de todo lo que he pintado y expuesto, todavía siento que no me he podido expresar del todo.
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