Tener ángel es tener algo difícil de explicar: un carisma especial, ese algo que atrae todas las miradas sin esfuerzo. Y
MaiteQuiero lo tiene. Pero el ángel que da nombre a su primer EP en solitario es otro: uno que mira hacia atrás, sobrevuela los recuerdos y guía a Maite en un viaje por el pasado. Después de varios años en la industria, Maite empieza una nueva etapa con
Un ángel y yo: cinco recuerdos convertidos en canciones que, entre el rock alternativo y el pop dosmilero, nos acercan a su parte más íntima. Un viaje hacia atrás que, paradójicamente, sirve para mirar hacia delante y descubrir quién quiere ser la artista.
Hola, Maite. Para quien todavía no te conozca, ¿quién es MaiteQuiero?
MaiteQuiero es mi proyecto musical y soy yo. Soy una artista multidisciplinar que está al servicio de sus ideas y de su mundo creativo. Plasmo en mi obra tanto mi concepto visual como todo el desarrollo musical y compositivo; juntos forman mi propio mundo. Es un universo al que puedes entrar y en el que, en función del momento en el que me encuentre, irás descubriendo nuevas facetas.
Por fin hemos escuchado Un ángel y yo entero y nos ha encantado. Ahora que ya no es solo tuyo y está ahí fuera, ¿cómo lo sientes?
Según han ido saliendo los temas, me ha encantado recibir la respuesta de la gente. Todavía no sé hasta que lleguen los directos cuál es la impresión real porque no puedo meterme en sus casas o en sus habitaciones para ver qué sienten al escucharlo. Por las cifras y el feedback en redes veo que está gustando mucho, pero me encantaría poder palparlo en persona, que es de lo que más ganas tengo. Me encanta que ya sea del mundo; llega un momento en el que hay que soltar el trabajo y dejar que pase a formar parte del colectivo.
¿Qué crees que cuenta este EP de ti que todavía no sabíamos?
Es un EP muy personal sin que las letras sean necesariamente explícitas, pero sí más íntimo que trabajos anteriores. He intentado hacer un ejercicio de tenerle menos miedo a mostrar esa intimidad y esa vulnerabilidad. Es un trabajo más tierno, menos protegido por la rabia, la furia o la visceralidad de lo urgente que quizás tenían otras de mis canciones. No significa que no vaya a volver a hacer algo así, pero es lo que caracteriza a este proyecto.
Empezar algo desde cero también implica exponerse de otra manera. ¿Qué está siendo lo más emocionante y lo más difícil de construir?
Lo más emocionante está siendo conocerme a mí misma, mis capacidades y posibilidades; ver cómo somos capaces de crear todo lo que nos propongamos. También entender cuándo pedir ayuda, saber con qué gente cuento y comprobar la generosidad de mi entorno y de mis amigos cuando les tiendes la mano. El proceso creativo es divertidísimo, me hace muy feliz retarme como creadora y encontrar ‘nuevas Maites’. Lo más difícil quizás es la presión que me pongo a mí misma para que el proyecto funcione, además de la soledad y la carga de trabajo que implica llevar todo esto adelante una sola persona.
El nombre parece casi una declaración de intenciones. ¿Cuándo apareció?
Durante muchos años fue mi nombre de usuario en Instagram. Después de estar un año y medio dándole vueltas a cómo llamarme en solitario, me di cuenta de que era lo más evidente. Mucha gente, mis amigos o mi expareja, ya me identificaban con este alias. Yo renegaba un poco por ser ‘el nombre de Instagram’, pero me di cuenta de que lo tenía delante de las narices. Es divertido e ingenioso, así que me pareció genial y estoy muy feliz con la elección.
“Llega un momento en el que hay que soltar el trabajo y dejar que pase a formar parte del colectivo.”
Es un EP muy nostálgico. ¿Eres una persona que mira mucho al pasado o es el pasado el que vuelve a ti cuando haces canciones?
He sido una persona que miraba mucho al pasado. Ahora procuro no hacerlo tanto, pero hay algo ahí que me da mucho gusto; los recuerdos y la nostalgia son lugares muy seductores que me hacen entrar en otra dimensión. Encuentro placer en ese espacio, no lo voy a negar, aunque la idea sea intentar vivir más en el presente.
2007, por ejemplo, nos lleva directamente a tu infancia. ¿Qué encontraste al volver a esa época que querías rescatar para este proyecto? ¿Qué queda de aquella niña en la Maite que hace música hoy?
En 2007 hablo de un momento un poco traumático de mi infancia que terminó siendo el desencadenante de una serie de patrones que he repetido en mis relaciones durante mucho tiempo. Volver ahí me hizo ver cómo ese inicio fue el hilo conductor de mis dinámicas posteriores. Escribir estas canciones me ha ayudado a aprender sobre mí misma y a entender de dónde viene lo que hago ahora.
De aquella época quería rescatar la inocencia y la ilusión por la música que tenía desde pequeña. No es que desde niña supiera que quería ser artista, pero la vivía de una forma increíble y me apetecía reconectar con eso porque a veces la industria hace que se te olvide. De aquella niña queda todo: me sigo sintiendo muy niña, con una sabiduría y unos aprendizajes que no tenía entonces, pero conservo la misma ilusión, la misma ternura y esa fuerza para crear.
Hay una pregunta que sobrevuela el EP: ¿quién es ese ángel? ¿Es una persona, una idea, una versión de ti misma, o varias cosas a la vez?
El título nació de una de las canciones pero la idea de un ángel o de una entidad sobrevolaba todo el EP. El ángel es un disfraz para el pasado. Me imagino el pasado o la memoria un poco como los espectros del Cuento de Navidad, pero la palabra ‘fantasma’ me daba una imagen muy tétrica, mientras que un recuerdo me transmite algo más luminoso. Era una forma de representar esa sombra que atraviesa el disco: el recuerdo y yo, el pasado y yo.
En este EP te escuchamos jugar con sonidos que van del rock alternativo al pop sin perder ese punto indie que ya era muy tuyo. ¿Fuiste a buscar este sonido o apareció solo mientras hacías las canciones?
Fue apareciendo solo. Hay una parte del sonido que ya vive en mí y me caracteriza pero antes me frenaba en ciertos lugares por el propio carácter de otros proyectos. Ahora sentía una libertad absoluta para componer y quería investigar cómo era ser más luminosa, más pop, y cómo encajaba dentro de esos registros. Fue un proceso de investigación natural.
Si tuvieras que señalar tres canciones, artistas o discos que hayan influido directamente en el sonido de Un ángel y yo, ¿cuáles serían?
Tuve muy presente la sensualidad de The Marías o de Sky Ferreira al componer algunas canciones. Pero también estaban ahí Audrey Hepburn y todo el pop-rock de principios de los 2000 que cimentó mi infancia: Nena Daconte, Paulina Rubio, La Oreja de Van Gogh o El Canto del Loco. Todo eso es mi mayor referencia.
Rave en el bosque cuenta una historia de amor en una fiesta que te deja un poco perdida. ¿Cuál ha sido el lugar más random en el que has bailado hasta que saliera el sol?
Fue precisamente la noche en la que se inspira la canción. Estuvimos de fiesta en una casa de campo muy rudimentaria —una mezcla entre caseta de ganado, garaje y espacio liminal— en medio de la nada en Zamora después de tocar en un festival hace años. De ahí surge el tema.
“No soy supersticiosa y tampoco creo en las casualidades. Pienso que todo está conectado en el tejido del universo y que somos las artesanas de nuestra propia realidad.”
Y, siendo honestas, ¿alguna vez has salido de una fiesta pensando que igual habías encontrado al amor de tu vida?
Esa noche volví a casa pensando que algo importante había pasado y que esa persona me iba a cambiar la vida. Y efectivamente me la cambió; no para ser el amor de mi vida, pero sí fue un proceso transformador.
Mucha gente cree que el universo nos habla con señales y nosotros solo tenemos que escucharlo. ¿Tú eres supersticiosa o eres de las que piensan que las cosas pasan por casualidad?
No soy supersticiosa y tampoco creo en las casualidades. Pienso que todo está conectado en el tejido del universo y que somos las artesanas de nuestra propia realidad. Influyen mucho los pensamientos, la manifestación, la espiritualidad y el lugar donde pones tu energía y tu foco para que la vida se desarrolle de una forma u otra.
MaiteQuiero 444 Tour empieza en octubre. ¿Cómo se traduce el universo de Un ángel y yo a un escenario? ¿Qué es lo que más te apetece de empezar el tour?
He buscado ser muy libre, suelta y orgánica en el escenario, intentando trasladar esa atmósfera etérea y original que tiene que ver con el universo del ángel. Lo que más me apetece es irme de gira con Pacífica porque son mis amigas y va a ser divertidísimo, y también los conciertos con mi banda, porque tenía muchísimas ganas del formato rock y el directo en grupo.
Si pudieras invitar a cualquier artista a entrar en tu proyecto para hacer una colaboración, sin pensar en si sería posible o no, ¿a quién llamarías y qué te gustaría hacer con esa persona?
Me encantaría colaborar con Arath Herce, Perfume Genius o Chappell Roan.
Hay algo muy cinematográfico en el universo que estás construyendo: Flores y postales, la portada, los paisajes, la nostalgia. ¿Qué papel juega lo visual en MaiteQuiero y cuánto de ese imaginario estaba en tu cabeza antes incluso de hacer las canciones?
Para mí la composición es hipervisual. Mientras compongo voy imaginando un mundo alrededor del tema; siempre me imagino cada canción con su propio videoclip, aunque luego no todas lo tengan. Es algo que me ayuda mucho a crear. Luego, que se haga realidad depende de las posibilidades o de cómo van cambiando las ideas, pero lo visual juega un papel fundamental desde el principio.
Después de varios años dedicándote a la música, ¿qué has aprendido sobre hacer canciones, trabajar en la industria y, sobre todo, sobre ti misma? ¿Algo que quizá te habría gustado saber cuando empezabas?
He aprendido que soy mucho más capaz de lo que creía y que debo confiar plenamente en mi trabajo porque nace desde una honestidad absoluta y con vocación de servicio. Quiero hacer arte para conectar con el mundo y para que el mundo conecte consigo mismo. Entender ese motivo tan honesto me habría ahorrado muchas dudas al principio. También me habría gustado ser más intuitiva desde el comienzo para aprender a rodearme mejor.
Y una última: acabas de abrir una puerta con MaiteQuiero. Si volvemos a hablar dentro de un tiempo, ¿qué te gustaría poder contarnos?
Me gustaría contaros que tengo un equipo al que amo, con el que me llevo estupendamente y con el que estoy alineada al cien por cien en la visión creativa y estratégica. Que cuento con mucha ayuda, tanto divina como del mundo material, y que estoy muy bien acompañada. Que el proyecto va viento en popa, a toda vela; que soy libre y feliz haciendo mis canciones; que cada día me gusta más indagar, innovar y experimentar con mi música, y que las salas están abarrotadas de un público completamente entregado.