Macías publica Aún es pronto para ser feliz, su primer LP, y lo hace desde un lugar incómodo pero honesto. Un disco que no busca resolver nada sino quedarse dentro del conflicto: la fragilidad, el amor, la contradicción y esa sensación generacional de no llegar nunca del todo. Lejos del gesto grandilocuente, el álbum funciona como un diario emocional donde decir las cosas tal y como son, aunque duelan.
Después del EP 28015, este trabajo marca un corte claro. Aquí hay más conciencia, más control y también más riesgo. Electrónica, lo-fi, ruido y voces procesadas conviven con una escritura directa, atravesada por la vulnerabilidad y la necesidad de no esconderse. Aún es pronto para ser feliz no promete luz pero tampoco se recrea en la oscuridad: se mueve justo ahí, en ese espacio liminal donde seguir creando es, ya de por sí, una forma de resistencia.
Hola, Macías. Bienvenido a ACERO. Preséntate para quien no te conozca todavía.
Macías es un productor y cantante que compone desde la intimidad, casi como si cada canción fuese una habitación propia.
Acabas de lanzar tu disco Aún es pronto para ser feliz, que nace de la necesidad de sincerarte contigo mismo, con tu generación. Es inevitable preguntarte por estados mentales o momentos concretos que te empujaron a dar forma a este proyecto.
La idea de todo esto era algo mucho más emo y oscura. Buscaba poner todo lo que hacía que viese el mundo y mi interior como algo roto y oscuro pero, poco a poco, fui sintiendo que quería mostrar algo más, que el disco se sintiese luminoso aunque estuviese lleno de pena o tristeza.
Después de años en la música, este es tu primer LP. ¿Qué diferencias sientes entre tu anterior trabajo, 28015, y este álbum? ¿Cuál ha sido el salto?
No tienen nada que ver. 28015 me parece infantil, no me siento nada identificado con esas canciones, tenía veinte años, era un chaval. Este álbum para mí es una declaración de intenciones, lo siento algo maduro y que está a la altura de la persona que soy hoy.
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La fusión sonora de lo electrónico, lo-fi, noise y texturas digitales con una sensibilidad íntima es muy característica del disco. ¿Cómo ha evolucionado tu relación con estos elementos sonoros y qué te atrae especialmente de ellos?
Es la mitad de mi identidad a la hora de hacer música. Puedes experimentar tanto y hacer cosas tan creativas que se siente como jugar. Es algo en lo que no voy a dejar de indagar y un terreno en el que me queda mucho por aprender.
Trabajar con Ignacio López (Neutrogris) y Antonio Bellver Tirado en la mezcla y masterización sugiere un enfoque colaborativo preciso. ¿Cómo fue ese diálogo en el estudio y qué aprendiste de esos procesos?
No hay nada mejor que trabajar con gente a la que admiras, y encima que sean tus amigos hace que todo el trabajo vaya fluido. He aprendido mucho viendo trabajar a Nacho y dialogando con los dos, son personas muy creativas y resolutivas. He aprendido a tener más perspectiva y a ser mucho más eficiente.
En varias entrevistas mencionas que manipular la voz no es solo un filtro, sino un gusto expresivo. Más allá del efecto en sí, ¿qué buscas comunicar o resaltar cuando rompes y procesas la voz en tus temas?
Llegar donde una voz humana no puede. No tengo una voz increíble ni sé cantar aún como querría, así que usar efectos o manipular mi voz me permite trasladar lo que mi cabeza imagina pero mi voz no puede recrear. Para qué limitarte, no soy un pureta.
“Es un momento en el que hay dejar de esconder lo que sentimos y lo que pensamos. No he tenido nunca miedo de mostrarme vulnerable, y es algo de lo que me siento orgulloso.”
Tus influencias van desde Deftones o Robe de Extremoduro hasta Bon Iver o Dijon. ¿Cómo equilibras referencias tan diversas sin perder un sello propio, y qué aportan a tu sonido?
Son diferentes puntos de vista y estilos que convergen en la emoción y en la transparencia. Trato de coger lo que más me gusta de cada referencia y ver la forma de incorporarlo a mi forma de crear sin copiar a nadie. Creo que de primeras hay referencias que no se pueden intuir y eso me gusta porque significa que no estoy copiando, solo me están influenciando.
La narrativa del disco transita de la calma a los momentos más oscuros, sin renunciar a instantes luminosos como en Perdiendo el tiempo. ¿Hubo alguna secuencia emocional o decisión estructural que funcionó como columna vertebral del álbum?
El amor es la columna vertebral de este disco, solo hay cuatro canciones que no hablan de eso. El resto, ya sea para bien o para mal, son canciones cuyo eje es el amor.
Viendo la muerte nacer del lugar donde estaba mi vida incorpora un audio familiar. ¿Qué papel juega lo íntimo en la construcción de tu discurso artístico?
Quería una voz que no fuese mía en el interludio, algo que te rompiese al escucharlo, y qué mejor que mi madre. Este verano me he apoyado mucho en ella y me parecía un bonito homenaje que formase parte de todo esto.
El título Aún es pronto para ser feliz puede leerse como una declaración generacional. ¿Sientes que tu música dialoga con una sensibilidad concreta de tu generación? ¿Qué narrativa emocional o cultural crees que refleja?
Por supuesto, siento que es un momento en el que hay dejar de esconder lo que sentimos y lo que pensamos. No he tenido nunca miedo de mostrarme vulnerable y es algo de lo que me siento orgulloso. Cada vez cuesta más encontrar gente con la que poder hablar en profundidad sobre nosotros mismos y sobre las cosas que de verdad nos preocupan, por eso este álbum, lo siento como un diario en el que vuelco casi dos años de mi vida y buscaba que quien lo escuchase pudiese sentirse comprendido o abrazado.
Has pasado por fases de sentirte perdido creativamente antes de completar este álbum. ¿Qué consejos le darías a otros creadores que luchan con sus procesos de crecimiento artístico y la sensación de no avanzar?
Es algo que nunca te abandona, esa sensación de búsqueda constante de autocrítica. Hoy lo tengo superclaro y mañana no entiendo nada y detesto lo que hice. Si tuviese que dar un consejo sería que hay que ser honesto y darte tus medallas cuando lo sientes y tener capacidad para decir esto es una mierda y no vale para nada. Supongo que es una cosa de estar mucho tiempo lo que te da esa perspectiva, pero sí ser honesto y hacerlo por y para uno mismo.
¿Qué se viene ahora tras el lanzamiento? ¿Hay planeadas giras, presentaciones en directo o un enfoque particular para conectar con tu audiencia en vivo?
Pues estoy viendo la forma de empezar a moverme y dar conciertos, aún no he tenido la oportunidad y tengo muchas ganas de empezar a preparar el live y llevar una banda.
Mirando hacia adelante, ¿qué aspectos de tu sonido o narrativa artística te gustaría explorar a continuación, incluso si eso implica alejarte de lo que has hecho hasta ahora?
Todo lo que me mueva por dentro o se me clave en la cabeza, cualquier cosa que me despierte emociones o me haga pensar. A nivel sonido, ahora mismo estoy haciendo cosas más luminosas sin dejar de lado lo digital y lo roto. Quedan muchos caminos por explorar aún.
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