Todo es cuestión de registros y de ver cómo codificar los mensajes que vas a lanzar al público. Lua de Santana es una maestra en este arte, cambiando entre idiomas como si estuviera cambiando de carril, utilizando el caos a su gusto para poder crear nuevas armonías y definiendo su presencia mediática mediante la pausa y el silencio.
Entrevista extraída de ACERO vol. 12, publicada en noviembre de 2025. Hazte con tu copia aquí.
Hace ya un tiempo que GINGA nos enamoró, y ahora hemos tenido la oportunidad de sentarnos con ella para hablar todo aquello que llevamos meses deseando preguntarle, desde el proyecto en el que anda trabajando ahora hasta el tokenismo y los dilemas de identidad en una industria por la que hay que saber serpentear para sobrevivir. A buen entendedor pocas palabras bastan, así que esperamos que disfrutéis de esta masterclass por parte de Lua. Y del concierto que el 11 de diciembre dará en la Sala Clamores de Madrid.
Me dices que vienes de estar en Londres, ¿qué tal por allí?
Muy bien, muy catártico, lo necesitaba. Estuve una semanita y era ir todos los días al estudio a acabar cosas. Tenía muchas cosas terminadas de hace tiempo pero lo que quería era encontrar los recursos para llevar mis ideas a la calidad que quiero que tengan.
Y te has tenido que ir del país…
(Risas) No, pero es verdad que las oportunidades más gordas que tengo son de fuera, ya ni Londres, sino de Estados Unidos. La música que estoy terminando la he compuesto durante los viajes que, gracias a Dios, he podido hacer por estas negociaciones. He hecho muchas canciones en Los Ángeles, otras en Miami, un par aquí en España y las voces las he grabado en Londres.
¿Crees que tras estos últimos dos años se ha disipado un poco el ‘misterio’ de Lua de Santana?
Yo creo que no porque la gente no sabe lo que voy a hacer ni quién soy todavía. Es scary porque ahora todo va muy deprisa, pero hay algo de resistencia en tomarte tu tiempo con los lanzamientos, y la gente también lo agradece. Yo pensaba que mi público me iba a odiar, pero la mayoría me ha dicho: “Tómate todo el tiempo que quieras, confiamos en ti”.
Entonces ese silencio es una forma de establecer tu discurso.
Sí, bueno, tampoco he estado callada; he sacado varias colaboraciones. Es verdad que a partir de ahora toca un poco más de silencio hasta que saque mi próximo single.
La ginga en la capoeira es una manera de esquivar un golpe. ¿Has tenido que evitar muchos golpes en estos dos años?
Sí, pero te diría más en temas personales. El simple hecho de ser autónoma (risas), mudanzas, gente que ya no está… Estoy aprendiendo un montón. En cuanto a la música, la verdad es que no me puedo quejar, estoy muy contenta pero, para bien o mal, he podido ver desde el principio que no todo sale como uno quiere o cree que debería ser.
En otras entrevistas has diferenciado entre integración e inclusión barata. ¿Cómo has vivido el tokenismo en tu paso por la industria?
Mira, amor, considero que uno siempre debe ser reivindicativo pero protegiéndose al mismo tiempo. Sinceramente, la mayoría de las veces, si me dan una oportunidad y la merezco, yo la cojo. Siempre pensaré que es muy importante estar en esa habitación antes que aislarte porque no estás a gusto aunque escueza (sabiendo claramente el porqué de ese malestar). También te digo que la creación e impulso de nuestros propios espacios seguros en la industria es clave.
Se plantea, entonces, un doble filo entre lo positivo y lo negativo que conlleva ser una artista racializada.
No. Es un sistema: no odies al jugador, odia el juego. Hay espacios en los que sé que aporto más estando ahí que no estando. A veces hay que abrir las puertas desde dentro. Tenemos que hacer una crítica constructiva sobre cómo esto sigue siendo un tema hasta el punto en que se convierte en una personalidad definitoria sobre mi proyecto musical.

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¿En qué idioma sueles escribir cuando te sientas a componer y en qué idioma sientes y piensas?
A la hora de escribir es más random. Alguien dijo que en el universo hay una sopa de ideas arriba, y te puede tocar a ti tenerla o a otra persona si no te das prisa cuando te llega la famosa inspiración. Yo soy muy de seguirla e improvisar melodías sin letra, en las cuales ya se puede escuchar lo que parece un idioma en concreto. Poniéndome más estratégica, sé que en España va a funcionar más el castellano y además es el idioma en el que pienso mayoritariamente, pero a veces cuando intento cambiar eso para apelar a un tipo de audiencia se me va la salsa.
¿Cómo es tu relación con Brasil a día de hoy?
Pues bien, o sea, te diría que muy melancólica. Es que echo mucho de menos a mi familia… ¿Ves? Ya estoy llorando.
Ay, no me digas eso. Espera que voy a por un pañuelo
Gracias, amor, es que soy de llorera extrema, yo lloro con un perro en la calle (risas).
Imagino que no tienes tanta oportunidad de ir.
No, es que es muy caro ir allí. Cuando voy quiero ir un mes, pero, claro, ya nunca tengo un mes libre. De hecho, es que iría hasta dos, y lo que vamos a intentar ahora es hacer un viaje con unas fechas de shows y trabajo marcadas para justificarlo un poco.
Si pudieras enseñar solo una cosa de Brasil a alguien que quieres, ¿qué sería?
Mi familia, es que son muy majos y muy salaos.
En todas las sesiones con otros artistas que has hecho últimamente, ¿te has encontrado con alguien que funcione distinto a ti y del que hayas podido aprender?
En mi caso, a no ser que haya mucha confianza, soy una persona que llego y digo: ¿qué quieres? Es más como si me contratasen como música de sesión. En todas las sesiones que he hecho me he adaptado mucho a la otra persona y es muy bonito ver las sinergias que salen. Es verdad que al principio me daba miedo dar mi opinión o retocar cosas, porque pensaba que me rechazarían al ser una artista emergente. Ahora ya he visto que es mucho más fácil y divertido con la gente correcta. Por ejemplo, Recycled J me dijo: “Tía, haz todo lo que quieras y yo te sigo”. Y creo que al principio fue un poco confuso para los dos, porque venimos de sonidos muy diferentes, pero al final él es una persona que hace que te sientas muy cómoda y escuchada en el estudio, así que la experiencia fue muy placentera.
Con Dano imagino que el rollo sería totalmente distinto respecto a Recycled.
Dano estaba muy asustado de que no fuese a querer hacerlo porque Notorio pertenece a un género muy diferente de los que aparecen en GINGA, pero la verdad es que desde la primera vez que la escuché ya me tenía ganada. Me invitó a su mundo y al segundo ya me vino una melodía a la cabeza. Una vez terminada se la mandamos a Duki, le encantó todo y el resto es historia.
Tu sonido está lleno de texturas que no suelen convivir, ¿escribes pensando en generar caos o en encontrar la armonía?
En la armonía. No hay intención de confundir sino de abrir una ventana a mi cerebro. PiRi PiRi, por ejemplo, lo veía como una oportunidad de enseñar a la gente todo lo que soy capaz en cuatro minutos, en plan, por favor, miradme (risas). Yo venía sobre todo de hacer una base musical de soul y esa era la primera de funk que hacía en toda mi vida, fue un punto de unión. Ahora cuanta más música hago más me doy cuenta de que tengo un patrón, y es que la parte musical y la letra no hagan match. Hay géneros que son así, no te sabría decir, pero por ejemplo, hay un género africano que consiste en utilizar bases de música festiva para contar tragedias o cosas políticas. Creo que estoy encontrando mi nicho ahí porque es una mezcla que me sale natural; me gusta la fiesta y el disfrute, pero a la vez constantemente hay algo dentro de mi cabeza diciendo que algo no está del todo bien. Es un poco ser honesta conmigo misma, sin más.
¿Cómo construyes ese equilibrio sin perder la coherencia emocional?
Pienso que sin necesidad de que se entienda el idioma escrito, ya solamente con la ritmicidad de la voz y la música son cosas que pueden coexistir y tener sentido. Igual que en una protesta: el sentimiento puede ser de rabia, pero luego el mensaje no necesariamente. No creo que no conecten; creo que es más bien que, en el ámbito musical, no es tan habitual. Aunque sí que lo hacen muchos artistas, no es nada nuevo.
“Hay espacios en los que sé que aporto más estando ahí que no estando. A veces hay que abrir las puertas desde dentro.”
Hay una parte casi cinematográfica en tu música. ¿Piensas visualmente cuando compones?
Sí, todo lo hago con imágenes en la cabeza. Cada canción que hago tiene un canvas, por así decirlo. Me gusta mucho hacer collages de mis canciones emparejadas con piezas audiovisuales ya existentes: películas, anuncios, pasarelas… Muchas veces, las canciones han surgido solo por tener un vídeo de fondo.
¿Y le das nombre a esto? ¿Tienes sinestesia o algo como Pharrell Williams o Kanye West?
No, pero es por cosas como esta que me apasiona hacer la dirección creativa, entre otras cosas, de mis vídeos. Yo creo que a ellos les pasa porque son chicos (risas). También es que tengo mucho síndrome del impostor, aunque no se me nota porque no hay tiempo ni espacio. No puede ser que haya tres negras haciendo algo y una esté llorando por las esquinas. Yo lloro con mi familia y mis amigos, el resto es fiesta.
¿Hay algún concepto o idea que ronde tu cabeza últimamente y que todavía no hayas podido convertir en canción?
Es que no lo puedo decir, ¿no? Me lo quitan (risas). Ya estoy con la idea en la cabeza de lo que tengo que hacer, pero lo tengo más en la cabeza que en la vida real, aún me falta toda la parte visual. A veces parezco esquiva con este tipo de preguntas y no es que me escape de responder, es que no me gusta contar las cosas antes de exponerlas al mundo y también, sobre todo, porque cambio mucho de opinión y no quiero parecer inconstante. Tengo muchas ganas de enseñarlo, quiero hacer una cosa inmersiva que va a ser muy chula.
Entonces te voy a cambiar la pregunta, ¿qué pelis has estado viendo últimamente?
¡Ay! Qué vergüenza… es que tengo muy mala memoria. Ah, bueno, vi Thelma y Louise el otro día. Lloramos un montón, claro, horrible. Quiero ver Them que es un rollo terror psicológico.
Ah, ¿te va ese rollo?
Sí, yo estoy mal (risas). Tengo que parar, que ahora tengo más ansiedad y es culpa mía, pero me gustan más las cosas de terror psicológico o los documentales. Y ahora en verdad estoy un poco loca con los vídeos de competiciones de interiorismo. Con las comedias románticas no puedo, tengo que hablar de eso con mi psicóloga porque algo habrá ahí, es que no las trago. En la vida real me encanta que mis amigas me cuenten sus cosas, pero en las pelis no.
¿Y estás leyendo algo o no hay tiempo?
Sí hay tiempo, lo que no hay es libro que me quiera leer ahora mismo porque no lo he buscado más bien. El último fue Divertirse hasta morir: el discurso público en la era del showbusiness. Fue para documentarme sobre mi proyecto, y se trata de un ensayo de sociología, política y entretenimiento entre otras cosas. Lo recomiendo.
Lo de leer por ocio ya ha desaparecido de tu vida entonces.
Claro, ese es mi problema. Ahora quiero algún libro de misterio, detectives… Me tengo que poner. De pequeña leía un montón, pero ahora solo leo cosas en el móvil.
¿La transformación que tiene lugar a la hora de subir al escenario es una extensión de ti o una máscara que te pones mientras dura el show?
Creo que es una extensión de mi ser (a mal), ojalá tener un alter-ego en el que refugiarme. Llevo subiéndome al escenario desde que tengo seis años para hacer recitales de baile y cosas así. Es mi movida y siempre me ha encantado, no me pongo nerviosa.
Yo tampoco te diría que estoy ahora hablando con la misma persona que he podido ver en un show en directo.
Ah, no, claro, pero eso es una cuestión de preservación y de comunicar la historia mejor. Yo no puedo estar cantando el EP que tengo estando tiesa (risas). Soy yo pero en otro contexto. Ahora estoy trabajando el momento volver a casa después de la adrenalina del directo. Al día siguiente siempre me siento un poco desubicada y de bajona, tipo: ¿qué día es hoy? ¿Me toca limpiar el baño o era la cocina?
¿Qué estudiaste tú?
Estudié gestión de la industria musical y mi manager hizo un máster de lo mismo. El habernos formado en música hace que nos compenetremos un montón, yo entiendo su parte, y él la mía. Sé que no todo el mundo tiene a alguien como él. Es mi mejor amigo.
¿Consideras muy clave en tu caso haber estudiado algo como eso?
Pues ahora con más perspectiva, sí. Yo no quería meterme en una carrera después de bachillerato, pero por suerte me obligó mi madre. No le importaba lo que estudiara, pero quería que tuviese un título por si no funcionaba lo de la música. Entonces encontré este BA y me metí de lleno. Fue un shock porque parecía quitarle toda la parte bonita a la música, pero a la vez me encantaba porque me interesaba un montón. Hoy en día lo agradezco, ya que si no hubiese aprendido todo eso igual me la habrían liado. También, por lo que se percibe en redes, parece que la gente quiere estar avanzando constantemente y hay pasos que no se deberían dar nunca.
“Sueño tan alto como crea que es posible, y cuando rompo un techo ya estoy pensando en el siguiente.”
¿Y no contrasta eso con lo de dar muchos shows?
Sí, pero lo de ser más selectiva es un privilegio que no me puedo permitir. Acabo de empezar, y si quiero que se hable de mi proyecto teniendo veinte mil seguidores tengo que moverlo yo. También sé que en mi caso, al haber muchas personas aquí que no entienden portugués, es importante que potencie mis directos ya que es la mejor manera que tengo de promocionarme y conectar con el público, que lo valora un montón y luego vuelve, y al que le estoy eternamente agradecida.
Has mencionado en alguna ocasión lo harta que estás de ver a abusadores con plataforma. ¿Qué te sostiene para seguir en un sistema que a veces premia lo contrario de lo que defiendes?
Cero chance. Soy bastante correcta, pero la gente que me conoce sabe que si no me encajas no lo paso. No soy de esas que conscientemente lo deja pasar por llevarme con alguien o que me inviten a algún sitio. Alzar la voz siempre está bien, pero creo que es una cosa más estructural y en todos los ámbitos. También es algo educacional, porque estamos en un momento en el que hay muchos bebés que dan un miedo que te cagas. ¿Qué hacen los niños de diez años viendo podcasts Red Pill y estas cosas? La gente necesita ver dibujos animados con lecciones morales, ¿qué estamos haciendo? Creo que es una cuestión global en general. Hay que cambiar muchas cosas y empezar a mirar un poco más por la comunidad, cuidar al prójimo… Ahora somos muy individualistas y la gente está muy mal informada, y eso lleva a que gente tonta tenga plataforma.
¿Cuál ha sido tu victoria silenciosa más personal?
Tengo un problema con eso: me cuesta darme una palmadita en la espalda, porque siempre que consigo algo ya se me ocurre otra cosa. Sueño tan alto como crea que es posible, y cuando rompo un techo ya estoy pensando en el siguiente. Debería celebrar más las cosas, pero creo que ya no soy capaz de valorarlas de la misma manera, porque estoy en esta especie de ansia de necesitar estabilizar todo. Como recuerdo precioso, te diría cuando canté en el Marisquiño 2024, en Vigo, y vi muchas caras que conocía de toda la vida. Volver a casiña y que vinieran a verme me dio muchísima ternura.
Si pensáramos en tu vida como en un guion de una película, ¿en qué parte estarías ahora?
Antes de llegar a la trama, todavía estamos en el planteamiento o la llamada a la acción. Estoy en ese momento caótico en el que sabes que va a brotar algo pero no sabes de dónde va a salir.
¿Y cuáles son los pasos de cara al próximo proyecto?
Sacaré un single dentro de poco, pero aún estoy decidiendo la narrativa para que la gente no se pierda. Quiero preservar el hilo conductor, pero entiendo que vengo de GINGA y no quiero volver loco a nadie (risas). Lo que sí te puedo contar es que estoy muy contenta. Aún me queda bastante por afinar, pero he conseguido trabajar con gente que admiraba un montón, como Mucky, que ha sido el productor e ingeniero base de Sevdaliza por mucho tiempo, músicos como Lennard y Nick, que han trabajado con diosas como Beyoncé y Ariana Grande, ángeles como Lara y Engine Earz… La parte de performance y escenografía también me ilusiona un montón. Te diría que al final mi victoria silenciosa es poder compartir estudio con personas que admiro (ya de antes o que acabo de conocer), que ellxs quieran involucrarse tanto conmigo y que me imaginen llenando estadios en un futuro hace que dé volteretas.

Vestido DIMONI STUDIO.

Top y zapatos DISCO CHERRY.

Top DISCO CHERRY, medias BEBESITA.

