Cruzar la ambición magnética del hip hop estadounidense con el perfeccionismo milimétrico de la industria del K-pop es una fórmula compleja, pero es exactamente ahí donde se mueve el universo de Lottie. La cantante y rapera madrileña no entiende de fronteras lingüísticas ni de límites creativos tras presentar su primer trabajo en solitario, Stargirl.
Su propuesta es un soplo de aire fresco y nostálgico a la vez. Crecida bajo el imaginario de los años dos mil, donde divas como Rihanna, Beyoncé o Lady Gaga marcaban las pautas de la cultura pop, Lottie recupera esa fantasía estética y esa actitud indomable para adaptarla a la escena urbana actual. El uso del spanglish, samples emblemáticos y una identidad visual cuidadísima, que traslada a sus vlogs diarios, demuestran que no estamos ante una cantante solamente de estudio, sino ante una artista conceptual durante las veinticuatro horas del día.
Con el EP ya asentado y su mirada puesta en los escenarios, hablamos con ella sobre sus influencias, la autoexigencia o ese inminente salto internacional que arranca en Milán. En un panorama musical saturado de estrategias, Lottie prefiere apostar por la autenticidad y el rugido de quien sabe que su infancia no era solo un juego de niñas, sino el ensayo general para convertirse en la estrella que es hoy.
Tu primer tema en solitario, Ambitionz, lo sacas en 2024, donde te describes como una artista de nacimiento. ¿De dónde nace esa inquietud por el baile y la música?
No siento que naciera en un momento concreto, es algo que simplemente estaba ahí. Crecí en una casa donde la música estaba más que presente: mi padre aparecía con CD nuevos constantemente, desde Madonna hasta Fito y Fitipaldis. Recuerdo que mis favoritos eran los de Europop veraniego. Nadie en mi familia se dedica a la música, pero somos todos bastante melómanos, y yo lo absorbí todo.
¿Con qué disciplina artística te quedarías antes?
No podría elegir sin sentir que me estoy traicionando (risas). Pero, si toca, la música. Es donde todo converge: lo que pienso, lo que siento y cómo lo expreso. Aun así, quitarme el baile sería como quitarme una costilla.
Rapeas, cantas y compones. ¿Dónde te sientes más poderosa?
Rapeando. Es donde soy más afilada, fruto quizá del tiempo y la práctica; llevo muchos más años. Pero componer es donde realmente construyo mi universo, y cantar es lo que lo hace emocional. Cada cosa me da un tipo distinto de poder.
Anteriormente eras integrante del grupo E’Femme. ¿Fue tu primer paso firme en la música? ¿Queda algo de la Lottie de esa época?
Fue una escuela brutal. Me dio tablas, disciplina y perspectiva. Pero la Lottie de ahora está en otro nivel de seguridad y en otro punto muy distinto.
“Prefiero hacer algo real y potente que algo estratégico. Y sinceramente, cuando algo conecta, conecta, independientemente del idioma.”
Tu aka es inglés y usas muchísimo el spanglish, aunque eres de Madrid. ¿De dónde viene ese apego por el inglés? ¿Tienes algún vínculo especial?
Mis referentes siempre han sido globales. Las divas del pop, el hip hop, todo venía en inglés. Y yo jugaba a ser ellas antes de entenderlo todo. Tenía, además, una hiperfijación con Telephone, de Lady Gaga y Beyoncé.
Pensaba: jo, bailan, cantan, rapean y son guapísimas, yo quiero hacer esto.
Pensaba: jo, bailan, cantan, rapean y son guapísimas, yo quiero hacer esto.
¿Crees que hoy en día hacer música en inglés puede ser una desventaja siendo una artista española?
Puede serlo si lo piensas demasiado. Yo elijo no hacerlo (risas). Prefiero hacer algo real y potente que algo estratégico. Y sinceramente, cuando algo conecta, conecta, independientemente del idioma.
¿Por qué empezaste escuchando hip hop y no otro género musical?
Me llegó desde muy peque. Empezó en casa con Eminem, OutKast, y luego se convirtió en algo más personal. El hip hop tiene una actitud, una narrativa, una crudeza que me atrapó. Y sí, también hubo un crush adolescente de por medio que ayudó bastante. Pero me quedé por lo que me hacía sentir.

¿Quiénes fueron tus influencias musicales? Sin jugármela demasiado, diría que, sobre todo, artistas de fuera (risas).
Totalmente. Rihanna, Ciara, Fergie, Janet, Britney... son referencia absoluta. Y ahora artistas como Doja Cat o Addison Rae me parecen increíbles porque siento que entienden el juego: música, imagen, concepto. And pop culture, babyyy.
En otras entrevistas comentaste que los dos mil marcaron tu vida porque fue la época en la que creciste. ¿Qué recuerdos de esos años siguen aún vigentes en la esencia de Lottie?
Los dos mil eran pura fantasía: las series, la estética, las popstars, etc., todo era un sueño. Yo era pequeña pero ya me imaginaba siendo todo eso. Esa obsesión por el imaginario pop sigue intacta en mí. ¿Las Totally Spies no repitiendo ni un solo outfit? Icons.
La estética y el sonido dosmilero están volviendo con fuerza. ¿Con qué artista de esa ola te verías creando un hit?
Aleesha. Tiene una voz espectacular y su rollo me encanta. ¡Creo que podríamos hacer algo muy guay!
En tu canción No Flex hablas de los haters. ¿Cómo llevas las críticas?
Mucho mejor de lo que la gente cree. Obviamente hay momentos, pero entiendo de dónde vienen muchas críticas y eso les hace perder peso. Al final es cuestión de relativizar e intentar aprender.
En tu canal de YouTube no solo subes tu música, sino que también haces vlogs mostrando tu vida. A muchos cantantes les genera un esfuerzo todo lo complementario a la música: redes sociales, entrevistas, etc. ¿Se puede decir que Lottie es artista 24/7?
Sí, eso intento. Tomo mucha inspo del K-pop también, y en Corea esto lo hacen muy bien. No es que te guste la música, es que tienes el mismo signo del zodiaco que este, has visto el programa en el que salió el otro, y tienes la camiseta que se compró no sé quién. Siempre he sido muy frikifan de mis cosas. Por eso me interesa que la gente entienda el universo completo y conectar de verdad. Eso sí, también estoy aprendiendo a no desaparecer como persona, que a veces me absorbe Lottie (risas).
Eres una figura emergente que poco a poco va dejando su nombre allá por donde pisa. ¿Cómo está siendo la experiencia con la industria musical hasta el momento?
Retadora. Hay momentos frustrantes, claro, pero también siento que estoy proponiendo algo distinto. Y cuando la gente lo entiende, la respuesta es muy guay. Todavía soy independiente, me hace mucha ilusión ser percibida como alguien que empieza a hacer ruido.
Recientemente has sacado tu primer EP, llamado Stargirl. ¿Sientes que cierra una etapa o abre una nueva en tu carrera?
Las dos cosas. Cierra el ‘a ver qué pasa’ y abre el ‘he llegado’. Es mi carta de presentación real. A partir de aquí ya no hay ensayo.

Hablas de ambición, ego, caída y reconstrucción. ¿Cuál de esas fases te costó más atravesar a nivel personal?
La autoexigencia. Soy muy dura conmigo misma. Cuando siento que no estoy a la altura de lo que puedo hacer, me duele mucho. Pero también es lo que me empuja. Estoy aprendiendo a canalizarlo sin destruirme en el proceso.
Cada canción representa una fase distinta. ¿Hay alguna en la que sientas que te has expuesto más de lo habitual?
Baddie Habits, cien por cien. Porque toca algo más vulnerable de lo que parece. Habla de no saber recibir amor, de cuestionarte si lo mereces. Y eso no es tan baddie por mi parte, ¿o sí?
En el último tema del EP, Caramelo, Luki samplea Black and Yellow, de Wiz Khalifa. ¿Cómo surgió esa idea y qué significa esa canción para ti?
Fue literalmente llegar a su casa, proponerle la idea y entrar en el bucle. Luki entiende perfectamente cómo pienso a nivel musical, entra en mi cabeza, y eso hace que todo funcione. Es un genio.
“Los dos mil eran pura fantasía: las series, la estética, las popstars, etc., todo era un sueño. Esa obsesión por el imaginario pop sigue intacta en mí.”
¿Cuánto tiempo se invierte en hacer un EP de siete canciones? ¿Has descartado temas del tracklist final?
Un año, más o menos. Aunque muy intenso. Hay temas que se han quedado fuera, siempre guardo cosas en la recámara.
¿Cómo ves la figura femenina en la escena urbana española? ¿Hay para ti otras “chicas estrellas” en las que fijarte?
Hay talento increíble. Cada vez hay más mujeres con identidad propia y eso se nota. Kristina me parece una locura, me deja boquiabierta cada vez que la escucho. Dura entre duras.
Después del lanzamiento de este EP debut en solitario, ¿qué le dirías a la pequeña Lottie que soñaba con ser artista?
Que no era una fantasía, que de verdad se puede. Y que cuanto antes se lo creyera, mejor.
¿Cómo encaras los siguientes pasos en tu carrera? ¿Ves factible ya girar por España o incluso fuera?
Estoy empezando a moverme fuera y eso me llena mucho. Tengo pronto mi primer show fuera de España, en Milán. Pero es cierto que estoy más centrada en construir un show que esté a la altura de lo nuevo. Quiero hacer algo tan grande que sea imposible ignorarlo.

