Los videoclips vuelven a estar de moda. Y menos mal. Hubo un tiempo en el que parecía que ya no era necesario acompañar una canción de una historia visual, pero eso está cambiando. Los videoclips vuelven para reclamar su espacio y recordarnos que son una parte fundamental del imaginario visual de los artistas y de la identidad de sus proyectos.
No hay nada mejor que perderse por YouTube, saltando de un videoclip a otro, intentando pillar todas las referencias y con la sensación de estar viendo una minipelícula protagonizada por tus artistas favoritos. Un videoclip puede expandir la historia de una canción, construir todo un universo a su alrededor y llevarla mucho más allá de lo que imaginamos al escucharla. Por eso, hemos reunido algunos de los videoclips de los últimos meses que nos han hecho pensar lo mismo: absolute cinema. Ya sea por sus referencias cinematográficas, por el cuidado de cada plano o porque directamente podrían convertirse en películas que nos gustaría ver en la gran pantalla.
Es imposible quitarse de la cabeza La falda después de escucharla por primera vez, y menos aún después de ver su videoclip. Judeline vuelve a reivindicar el folclore español, esta vez de la mano de Jacob Parra-Mena, director de una pieza que reúne a Rossy de Palma y Diego Calva para construir un imaginario cargado de referencias. La sensualidad de Jamón, jamón, con guiños a Penélope Cruz y Javier Bardem, se cruza con la iconografía andaluza del pintor Julio Romero de Torres, con sus cuadros La primavera y La chiquita piconera cobrando vida en pantalla. Todo está cuidado al milímetro, desde el vestuario hasta las referencias que se esconden en cada plano. Y, por si fuera poco, la canción samplea J’y suis jamais allé, un tema de Amélie. Cine dentro de cine. ¿Qué más se puede pedir?
Mamá ha vuelto y esta vez nos trae CINE, en mayúsculas. En Gordo, La Zowi se somete a un interrogatorio que nos transporta directamente a Instinto básico, recreando la estética y el mítico momento protagonizado por Sharon Stone. Dirigido por Tomás Peña, el videoclip mezcla imágenes reales con inteligencia artificial para construir un relato de provocación, sensualidad y control. El resultado es una Zowi que demuestra una vez más que es ella quien controla la escena.
Barry B – Una vida en llamas
En Una vida en llamas, el coche accidentado que ya vimos en No pega igual (Stuck on replay) vuelve a cobrar protagonismo y nos ayuda a seguir el hilo de esta nueva era, que arrancó con Silverado. En esta nueva entrega, dirigida por Jean LeFleur, la recuperación del coche parece acompañar también la de Barry. Una habitación que se transforma entre aparcamiento, gimnasio y consulta psicológica se convierte en una especie de cárcel mental en la que el cantante parece vivir atrapado. Poco a poco, sin embargo, Barry va recuperando la alegría hasta que decide hacer las maletas y ponerse al volante. ¿Su destino? Por ahora, un misterio. El videoclip nos deja con un final abierto y una historia que sigue tomando forma, haciéndonos esperar con ganas el siguiente capítulo de este universo que Barry B está construyendo parte por parte.
Un videoclip dirigido por Atómico! y producido por Canada, que siempre es garantía de éxito. En Retrica, uno de los temas de su álbum debut, Sordo de un pie, el canario nos arrastra a una especie de oficina de los backrooms, donde la decoración y la tecnología retro parecen sacados de un sueño extraño. Allí, atrapado frente a un ordenador antiguo, intenta mantener el contacto con esa chica que no consigue quitarse de la cabeza. Entre robots bailarines, una novia virtual y una atmósfera que mezcla nostalgia digital y futurismo, el videoclip podría ser perfectamente una comedia romántica de ciencia ficción.
Lua de Santana – Não me toque / Tony
Si todavía no has visto este videoclip, saca las palomitas y ponte a ello. En este dos por uno, Lua de Santana sirve cara, cuerpo, baile y outfits de primer nivel. Rodada en Madrid y dirigida por el brasileño Vito Soares, esta doble pieza audiovisual cuenta con Martiño Rivas como protagonista masculino, que se mete de lleno en la historia y comparte con Lua un juego de seducción muy hot, digno de la gran pantalla. Si Não me toque nos abre la puerta, Tony nos invita a quedarnos un poco más. Frenético, sensual y con una puesta en escena cuidada al detalle, es de esos videoclips que no basta con ver solo una vez.
El artista ya está familiarizado con el lenguaje del cine: su guitarra fue la gran protagonista de la película de C. Tangana. Ahora, con comare, traslada esa sensibilidad visual a su música con una propuesta que se sale de lo convencional. Nacida como un encargo de Paloma Wool para su desfile Fall/Winter 2026, la canción recupera esos códigos populares que forman parte de nuestra memoria colectiva: la Macarena, las rumbas del verano y las ganas de celebrar sin demasiadas complicaciones.
Dirigido por Carlota Guerrero, el videoclip convierte la Plaça Catalunya de Barcelona en un escenario improvisado, con nueve bailarinas, cuatro palmeras y una coreografía que el propio equipo define como una Macarena experimental. Yerai observa la escena desde fuera mientras la plaza se transforma en un happening a plena luz del día. El resultado es una pieza espontánea, performativa e inesperada, que demuestra que, a veces, basta con dejar que las cosas sucedan para hacer cine del bueno.
A la mala es como sería una película de Tarantino si Bb trickz fuera la protagonista. Convertida en toda una bandida, pistola en mano y acompañada de su novio, la artista se embarca en una huida a toda velocidad que recuerda a Bonnie y Clyde: carretera, moteles y atracos en gasolineras incluidos. Dirigido por Lost Noise, el videoclip juega con los códigos del cine pulp, el crimen y el humor negro, mientras Bb trickz demuestra que también tiene madera de actriz. Finalmente, la historia da un giro cuando su novio la abandona y se lleva todo el dinero que han conseguido durante el viaje. ¿El desenlace? Un coche que explota, ella abrazada a su peluche y una calma absoluta en medio del caos. Porque a Bb trickz siempre le queda una salida: esperar al siguiente coche y poner rumbo a una nueva aventura.
Clarent, Quevedo – Jukiar
Quevedo y Clarent se meten de lleno en una película de mafiosos con Jukiar, una colaboración que tiene todos los ingredientes para convertirse en un clásico de las noches de fiesta. Rodado en un casino real de Madrid y dirigido por el dominicano Rodrigo Films, el videoclip construye una historia de neones, ruletas, cartas y miradas cruzadas en la que los dos artistas se mueven como protagonistas de su propio Casino, pero con reggaetón de fondo. Entre el lujo, el juego y una atracción que parece surgir entre apuesta y apuesta, el resultado es una buena dosis de cine nocturno. Y es que en la noche se juega a todo o nada.
Aquí ya entramos en cine, pero de otra categoría. Y, como no podía ser de otra forma, Metrika es la protagonista absoluta. En P0RN0, la artista nos abre las puertas de su particular psiquiátrico: una especie de institución para muñecas en la que está rodeada de su ejército de conejitas y vigilada por cámaras de seguridad. Un escenario tan perturbador como exagerado, donde la estética de hospital, la provocación y el humor negro se mezclan para crear una fantasía que solo ella es capaz de ejecutar. Porque Metrika nunca interpreta un papel que no sea el suyo.
Rebe y Amaia – Azúcar y sal
La fusión Rebe + Amaia tiene como resultado un pequeño delirio visual que confirma que hay colaboraciones que, sencillamente, tienen todo el sentido del mundo. En Azúcar y sal, ambas se encuentran en un universo onírico donde el pop de los sesenta, el arte pop de Warhol y cierta fantasía almodovariana se entremezclan. Las artistas se convierten en las protagonistas de este mundo de ensueño repleto de decorados teatrales, composiciones que parecen cuadros en movimiento y una estética peculiarmente perfecta. La idea original y la dirección creativa del proyecto corren a cargo de Rebe, que vuelve a demostrar que su visión artística va más allá de la música.