Un disparo a su propia conciencia es lo que nos presenta Liz Forte en su cuarto trabajo, Rat Race. Perdido entre sus sentimientos, plasma en sus letras las incongruencias de nuestra generación de forma afilada y cortante. Con un sonido casi sacro en alguno de sus nuevos temas intenta matar al Dios que lleva dentro para dar paso al Forte real. Humano y con mucho que decir.
Antes te definías como “joven chulo triste”, pero siempre dices que cada vez menos joven y triste y más chulo. ¿Cómo te redefinirías hoy en tres palabras?
Rata que corre.
En Instagram te defines como el CEO del overthinking. ¿Estás cómodo sobrepensando o preferirías dejar de pensar tanto?
Es un arma de doble filo. Dudar y cuestionarlo todo todo el rato es agotador para mí y para las personas que me rodean, pero también es lo que me lleva a encontrar las mejores ideas y las conexiones más sólidas. Y sobre si preferiría dejar de pensar tanto… Me lo pienso y te digo.
El sonido del EP es muy épico, casi sacro en algunos temas como Sudor y sangre o Animal. ¿Qué te ha llevado a este nuevo sonido?
La atmósfera pretende llevarte dentro de tu cabeza, un sitio donde puedes sentirte muy pequeño. Por eso, un sonido más barroco, más épico, grandioso y elementos que te llevan a sentirte abrumado me parecían un fit bastante bueno para poder llevarlo a algo más distinto del rap tradicional.
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También es tu trabajo más maduro e introspectivo. ¿Cómo ha sido el momento vital en el que lo has escrito?
En el disco hay dos emociones muy claras: el enfado y la frustración, y como usarlas para salir adelante. Salir del camino que seguía mi vida para perseguir otro, el de vivir de la música pensando que así huía de las ataduras y los límites del ‘camino tradicional’, y darme cuenta una vez lo consigo de que es el mismo perro con distinto collar. Como cuando piensas que mañana es fiesta y resulta que no. Per al mundo le dan igual tus emociones, lo importante es lo que haces con ellas. De eso va Rat Race: De salir adelante a cualquier precio.
En Acelerao hablas de que quieres paz mental y no felicidad. ¿Crees que este disco te ha hecho conseguir alguna de las dos?
Si este disco, y la música en general, hacen algo, es alejarme de la paz mental y de la felicidad (risas). Para mí el sentido de la vida es encontrar algo por lo que valga la pena sufrir, y la música la sufro mucho en todos los aspectos. Si quieres entender eso como felicidad, entonces un poco. Entendida como satisfacción, no. La felicidad es el ‘todo está bien’; la paz mental es ese segundo en el que caes a la cama después de una día en el que lo has dado todo y te desplomas con la tranquilidad de que lo has hecho lo máximo que has podido. Yo quiero vivir todos los días de mi vida así hasta que en una de esas ya no me despierte.
En Plata hablas de la voz que llevas dentro que te dice lo que debes hacer. ¿Cómo es la cara B de Liz Forte?
La mejor manera de conocer esa voz es escuchar el disco porque de eso va. La voz de mi cabeza es bastante cruel y siempre pienso que nunca le hablaría a un ser querido como me habla a mí. Pero por otro lado, pienso que la mejor manera de demostrarme que me quiero es dar lo mejor de mí mismo por mí. Y eso implica tener esa voz que te dice que no ha sido suficiente o que lo puedes hacer mejor. La negatividad que te empuja a tomar acción en la dirección correcta ¿era tan negativa?
“Para mí el sentido de la vida es encontrar algo por lo que valga la pena sufrir, y la música la sufro mucho en todos los aspectos.”
¿Liberar tus canciones al público te ayuda también a liberar parte de tu ansiedad?
Más hacerlas que liberarlas. Cuando las saco pierden un poco de la mística que tienen hasta ese momento. La ansiedad solo se combate con acción. Sacar canciones me hace sentirme menos solo en un camino complejo. Poner palabras concretas a los miedos es una buena manera de bajarlos a tierra y hacerlos concretos. El monstruo de las pelis da mas miedo siempre antes de verlo.
¿Por qué decides expresar tus sentimientos a través del rap?
No solo lo hago a través del rap, pero sin duda para este trabajo era lo que más sentido tenía. Las estructuras, el ritmo de las palabras, las frases, los conceptos y referencias… Me parecían el lienzo y las pinturas adecuadas para pintar este cuadro.
En ocasiones te encuentras más en el pop que en el rap. ¿Cómo colisionan ambos mundos en tu persona?
Es algo que siempre he llevado mal por dentro. Si algo bueno tiene hacer música para mí es poder seguir tu curiosidad y explorar los sentimientos que te mueven de manera sincera. Me cuestionon todo todo el rato y eso me lleva a tener crisis de identidad continuas acerca de quién soy y mi lugar en el mundo. Afortunadamente tengo valores y personas que han permanecido inamovibles desde el principio, pero la corteza y la manera en la que me presento al mundo y el sonido a través del cual comunico eso en la música cambia mucho. Y eso para la gente es un lío, no saben qué van a comprar cada vez. Pero ya forma parte de mí, y quien me conoce y me escucha sabe apreciarlo y sabe que otra cosa no, pero no se va a aburrir.
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¿Qué mensaje quieres dar con la decisión de que toda la estética del trabajo sea en blanco y negro?
Este es sin duda el trabajo más claro y más concreto que he hecho nunca. La visión de todo ha sido más canalizada a través de mí que elegida por mí. El blanco y negro me parece que le quita toda la emoción que da el color y que lo ciñe todo a la frialdad de luces y sombras. Esa frialdad artificial y opresiva para mí llevaba muy bien al entorno de la ciudad y de la mente de uno, donde todo es o blanco o negro.
Tras tres discos y varias canciones con millones de escuchas, ¿por qué decides seguir siendo artista independiente?
Si te digo la verdad, nunca es algo que haya buscado hasta hace más bien poco. De hecho, siempre he estado abierto a encontrar un equipo más grande para poder llevar el proyecto al siguiente nivel. Pero por ahora, muchas de las experiencias que he tenido han sido bastante ‘sin más’ y muchas veces me he quedado con la sensación de que nadie me va a dedicar el foco y la energía que me puedo dedicar yo.
Sigo siendo una sola persona, y eso me puede llevar a conseguir millones de reproducciones pero no tanto a entrar en un festi. Pero bueno, el dicho dice que cuando el alumno está preparado, el maestro aparece. Todo tiene su momento, y supongo que cuando eres tan grande que no te pueden ignorar, ese momento llega. Por ahora sigo trabajando de forma independiente (que no significa sin equipo, tengo un equipo y unos colaboradores fantásticos), y eso me da una libertad y una opcionalidad que no se puede conseguir de otra manera.
Todos los temas del disco los firmas con Mauvetrip a la producción. Si tuvieses que sumar a alguien más a un tema, ¿a quién te gustaría y en qué canción?
Para este disco en concreto, a nadie. Fue a propósito un disco sin colaboraciones vocales porque tenía que ser algo extremadamente personal y concreto de mi cabeza. Para lo próximo sí me gustaría hacer más colaboraciones. Eso para el próximo episodio.
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