A escasos dos minutos de haber iniciado el Zoom aparece en pantalla Leticia, aka Letón Pé, sonriente y mucho más enérgica de lo que cabría esperar dada la diferencia horaria. La excusa de esta llamada es su álbum debut, Golosa, y su gira por Latinoamérica y Estados Unidos, pero pronto queda claro que va a ir más allá. De hecho, en varias ocasiones termina de responder y me devuelve la pregunta, de manera que lo que se había concebido como una entrevista pasa a ser una charla. Pero tampoco una cualquiera. En sus palabras se percibe una madurez, tanto en lo musical como en lo personal, que solo llega tras escarbar mucho hacia adentro y estudiar bien lo de fuera.
Nacida en Santo Domingo, se marchó temporalmente a Nueva York para formarse en la Academia Estadounidense de Música y Drama. Reconoce el valor de esa base técnica pero también la necesidad de desprenderse de una rigurosidad que no le permitía encontrar su lugar. Tras varios años en la industria, ha ido perfilando una propuesta construida desde la honestidad, la única vía que concibe. Hablamos de dónde viene y hacia dónde se dirige, de sus miedos y fortalezas, de la importancia de ser fiel a uno mismo... de su vida. De la vida.
Bienvenida a ACERO, Leticia. ¿Cómo va? ¿Dónde estás ahora?
Bien, bien. En República Dominicana, en Santo Domingo.
Es bastante pronto allí, ¿no?
Sí, es tempranito.
¿Desayunaste y todo ya?
No, si tú supieras. Estaba en ensayo ahora, desde las siete ensayando. Después de esto me como algo.
Ya estás activa, entonces. Oye, antes que nada, felicidades por el álbum.
Graciasss.
¿Has disfrutado del proceso más que en tus EP o singles anteriores?
Yo diría que no, pero sí ha sido muy interesante tener un poquito más de intención en este craft, en esta edición de lo que viene siendo este proyecto. Mis EP se iban formando sobre la marcha, como que yo decía, ah, pero mira, de repente tenemos algo más o menos redondo y podemos sintetizarlo en un EP. Eso me pasó en el primero que hice, el segundo sí que tomó forma ya yo sabiendo hacia dónde quería dirigirme. Pero con Golosa, que lo empecé a hacer hace aproximadamente tres años, sí fui con una idea en mi mente y sabía que lo quería trabajar con Julián.
¿Qué te hizo dar el paso hacia un proyecto de mayor duración?
En ese momento ya veníamos trabajando un sonido en específico, sabíamos que queríamos explorar por ese lado y ya fue como: mira, este es el concepto, esta es la energía. Me imagino el personaje, lo que pasa es que el álbum no se iba a llamar Golosa, en un inicio iba a llamarse Doña Leticia. Pero sabía que, en ese momento, ya que yo tenía tanto tiempo haciendo cosas, tenía que hacer una oda a mi madurez.
“Soy tan víctima como culpable porque si tanto me cago en la cultura del rendimiento, no estaría formando parte. Pero es difícil porque si no te mueres de hambre. Si me quedo calva en el proceso, por lo menos quiero haber hablado al respecto.”
¿Satisfecha entonces?
Sí. El proceso ha sido, obviamente, bastante tenaz. Es un formato al que le tengo un montón de respeto pero me siento sumamente conforme porque, para mí, no hay nada que esté de más ahí. Está todo como yo quiero que esté, no hay nada de relleno o un comodín. Me siento superbien.
A lo largo del disco criticas la productividad obsesiva y la cultura del rendimiento de la industria musical. ¿Hasta qué punto tenías clara esa dinámica antes de estar dentro?
Siempre lo he tenido muy claro. Obviamente hay un montón de cosas de las que la gente no tiene noción, no tiene idea de lo que se vive en este trayecto. Tú sabes que esta profesión, el arte en general, se romantiza muchísimo. Además, vivo en República Dominicana y me encanta haber crecido aquí y vivir aquí, pero se complica el tema. La industria es nula. Entonces, hay cosas con las que uno tiene que ‘grind’ un poquito más.
A veces hablo en mis canciones de cosas que quisiera dominar. Digamos que lo critico un montón, pero igual formo parte. Soy tan víctima como culpable porque, al final, si tanto me cago en la cultura del rendimiento, pues entonces no estaría formando parte. Pero es difícil porque si no te mueres de hambre. Entonces, es como, bueno, si me quedo calva en el proceso, por lo menos quiero haber hablado al respecto.
A veces hablo en mis canciones de cosas que quisiera dominar. Digamos que lo critico un montón, pero igual formo parte. Soy tan víctima como culpable porque, al final, si tanto me cago en la cultura del rendimiento, pues entonces no estaría formando parte. Pero es difícil porque si no te mueres de hambre. Entonces, es como, bueno, si me quedo calva en el proceso, por lo menos quiero haber hablado al respecto.
De hecho, en el videoclip de No para interpretas distintos personajes: la ejecutiva impecable, la creativa que lo controla todo, otra algo desbordada y, por último, la versión absorbida y desquiciada por el trabajo. ¿Con cuál te identificas más ahora mismo?
(Risas) Con la creativa que no puede más. Ahora mismo estamos preparándonos para la gira y será la primera vez que voy a hacer tantas fechas consecutivas. Además, estoy trabajando con ciertos músicos a distancia pero también estoy promocionando el álbum. Entonces, tengo que tratar de explotar esa creatividad y, al mismo tiempo, mantenerme subiendo cosas en las redes. O sea, ahora mismo, por ejemplo, no estoy yendo al estudio. No puedo adentrarme en ese proceso de composición porque mi cerebro no va a dar nada. Toda la creatividad la estoy usando, de alguna manera, para hablar del álbum. Y en un sentido me encanta, es muy importante saber que si trabajaste tanto tiempo, debes honrar tu esfuerzo y hablar de ello sin pena.
Al final de ese mismo tema dices: “Dormir ocho horas, que no me jodan, que no me llamen, la buena vida”. ¿Es eso a lo que aspiras en realidad?
Es algo a lo que aspiro pero también ejercito. Elijo mis batallas. No sé si te pasa allá en España, pero aquí beben muchísimo, y a mí me encanta, pero a veces estoy en un sitio y digo que me tengo que ir, y la gente se pone como, no, no. ¿Cómo te explico que tengo que levantarme a las seis de la mañana a joder con mi cuerpo? He aprendido a tomar decisiones que me cuestan, pero es que si no tomo la decisión difícil, se va a tornar más complicada, no la decisión, sino la realidad. He apreciado con el tiempo las ventajas de ser más rigurosa y honrar el empeño que le pongo y el cuidado que requiere mi cuerpo. Creo que eso es algo que ya te da la adultez. El cuerpo tampoco es muy generoso a la hora de que tú no lo trates bien.
¿Y cómo lo llevas con la gira? Porque ya has hecho dos conciertos en México, ¿no?
No, se cancelaron.
¡Ah! ¿Y eso?
No sé si te enteraste de que mataron al jefe de un cartel en ese momento, dos días antes del concierto. Pusieron alerta roja en todo el estado y fue como que nadie iba para allá. Pero, nada, imagínate, me quedé con todo el deseo del mundo porque también iban a ser esos primeros shows para ir tanteando el set. Igual contenta porque se vienen un montón de fechas ahora, pero México quedó pendiente.
¿Te da miedo que tu propuesta no funcione tanto con el público de Estados Unidos?
La verdad es que ya me he expuesto a tantos tipos de escena que ese miedo no lo tengo más. Me da más miedo el asegurarme de sentirme cómoda con la propuesta, con los ensayos, con el movimiento. Y ya si las personas conectan... Me voy a sentir contenta de por sí, por el simple hecho de estar allá tocando, porque hay un montón, que si Filadelfia, que si Washington… Yo no me imaginaba haciendo conciertos allá. Además, sé que quien vaya es porque me ha escuchado y mucha gente que va son parte de la diáspora.
“Se siente repetitivo cuando me preguntan, ¿cómo impregnas tus raíces en tu música? Dude, por el simple hecho de que he vivido aquí toda mi vida. Aunque no esté hablando de una playa o de un colmado, impregno mis raíces con el simple hecho de existir.”
Si pensamos en República Dominicana se nos viene a la mente el merengue, la bachata, el dembow, y aunque no rechazas esos sonidos, trabajas muchos otros géneros. ¿Fue algo natural o una reacción consciente a ese encasillamiento?
Me gusta que tú hayas hecho la pregunta de esa manera porque se siente un poco repetitivo cuando me preguntan: ¿Cómo impregnas tus raíces en tu música? Dude, por el simple hecho de que he vivido aquí toda mi vida, hasta la forma en que compongo, mi jerga, eso ya impregna mi música. Aunque no esté hablando ni siquiera de una playa o de un colmado, impregno mis raíces con el simple hecho de existir.
Yo he crecido escuchando tanto la música anglo como la de aquí. Nací en los 90 y acá casi no había representación hispanoparlante, entonces crecí viendo Lady Gaga, o sea, todo muy enfocado en la cultura pop. Pero claro, también crecí en Santo Domingo, y en cualquier esquina que tú pases hay un merengue, una bachata, hay mucha salsa. Y, más allá de eso, también soy una persona que intencionalmente le encanta descubrir música nueva.
Cuando fui al conservatorio, estuve en Nueva York por un año y medio y ahí estuve escuchando bandas como LCD Soundsystem, Gorillaz y cosas así un poquito más alternativas. También me impregno de las personas con las que trabajo. Entonces, ¿por qué yo no voy a aprovechar todos los estímulos que me han sido relevantes a la hora de consumir y recibir la música? Al final, esa es la forma que para mí hacía más sentido crear un compuesto singular.
Yo he crecido escuchando tanto la música anglo como la de aquí. Nací en los 90 y acá casi no había representación hispanoparlante, entonces crecí viendo Lady Gaga, o sea, todo muy enfocado en la cultura pop. Pero claro, también crecí en Santo Domingo, y en cualquier esquina que tú pases hay un merengue, una bachata, hay mucha salsa. Y, más allá de eso, también soy una persona que intencionalmente le encanta descubrir música nueva.
Cuando fui al conservatorio, estuve en Nueva York por un año y medio y ahí estuve escuchando bandas como LCD Soundsystem, Gorillaz y cosas así un poquito más alternativas. También me impregno de las personas con las que trabajo. Entonces, ¿por qué yo no voy a aprovechar todos los estímulos que me han sido relevantes a la hora de consumir y recibir la música? Al final, esa es la forma que para mí hacía más sentido crear un compuesto singular.
En la canción Modo golosa dices que se ha de crear de adentro hacia afuera, y no al revés. ¿Estás señalando a determinados artistas actuales o es solo un recordatorio personal?
(Ríe) A ver, es de todo. Cuando tú ves que artistas que vienen siendo la cara de la escena no crean necesariamente de una manera integral y que se ponen, digamos, un disfraz, tú lo piensas dos veces y dices, ¡cónchale! ¿Y si de repente yo tengo que complacer a mi audiencia? ¿Mi camino debería quizás estar regido por una movida más estratégica? Pero al final, los hechos delatan que muchas de esas personas solo tienen longevidad cuando sacan esos discursos de una manera genuina. Lo que venga de ti porque lo quieras decir y no porque es lo que la gente quiere escuchar, eso es lo único que tú vas a poder defender sin importar el tiempo que pase. Además, la gente no es tonta. La gente sabe cuándo tú estás haciendo las cosas desde la superficie, sin involucrarte, desde la tibieza. Entonces, es una manera de honrarte a ti mismo, pero también de respetar a tus fans, a tu audiencia.
Hablando de fans, los tienes servidos de contenido en redes: vídeos probando comida, creando outfits, contando tu vida, etc. ¿Lo disfrutas realmente o solo estás siguiendo las reglas del juego?
Las dos. Me divierto mucho subiendo porquería, o sea, de repente como que terapiarse un poco. Pero claro, me he dado cuenta de que a cada artista le funciona diferente. Hay cosas que a mí no me funcionan que a otros artistas les va bien. He entendido que las personas que quizás no conocen mi música también pueden llegar a ella por medio de mi personalidad. Trabajo arduamente como artista independiente y voy a potenciar mi rendimiento con lo que sea que tenga en mis manos. También ahora mismo lo estoy haciendo con mayor frecuencia porque estamos en campaña, quizás en otro momento digo, ay, no. Me encanta prestarle atención a la vida, no estar en un teléfono.
Para cerrar, ¿qué planes tienes para después de la gira?
El plan es seguir girando. Esto es la fase uno de la gira. Algo que me hace mucha ilusión es sacar un EP de remixes, pero de remixes para la discoteca, tú me entiendes, pesado. O sea, ya prácticamente están listos... Ay, Dios mío, ahora me acuerdo de que tengo que escuchar un demo de uno que me mandaron (risas).
Pues nada, te dejo que sigas currando. ¡Muchas gracias y suerte con la gira!
¡Gracias a ti! Bye bye.

