Según la psicología, cada color representa una sensación específica: rojo-pasión, amarillo-alegría, blanco-pureza, morado-misterio… Pero, en COLORSxSTUDIOS la cosa cambia: cada tono es un artista, una sala teñida por completo que ha lanzado a grandes figuras como Billie Eilish o Nathy Peluso. A ellas, se une ahora LaTorre. Con un aire teñido de verde, la ecuatoriana se ha convertido en la primera artista de su país en pasar por el escaparate de Colors. ¿El tema elegido? Flor de sal, adelanto de su próximo EP, Jardín secreto, que saldrá de la niebla el 12 de junio.
¿De qué color es tu vida ahora?
Uf, qué buena pregunta. Yo creo que es como un azul.
Primera artista de Ecuador en pasar por el escaparate de Colors, ¿cómo te sientes?
Es muy emocionante. Además, para el país ha sido una noticia súper importante. Vengo de una escena musical bastante pequeña pero, al final, también es interesante cómo se han ido tejiendo estas redes hacia afuera. Primero, la relación empezó con España. Hace ya unos cuatro años que ha empezado a ir y venir desde que empecé a trabajar con Warner Chappell. Luego, empezaron a surgir otras oportunidades relacionadas por Europa, como estar en el soundtrack de una película de Paolo Sorrentino y, más tarde, se abrió la posibilidad de estar en Colors. Así que es emocionante, está lindo ver que la música que tiene influencia ecuatoriana también puede ser escuchada por otras audiencias.
Tu fondo es verde, ¿lo elegiste tú?
Fue una elección en conjunto, porque el EP se llama Jardín secreto y tiene que ver justamente con esto. Bueno, realmente la idea de ‘jardín secreto’ es una metáfora de un espacio íntimo que alberga las dinámicas de las relaciones de una relación con otra persona, esa intimidad y todo lo que ocurre dentro. Entonces, pensando que el EP se llama así el color verde le venía bien.
“El jardín representa para mí mucho del control humano sobre la naturaleza, sobre construir formas y figuras que evocan a la naturaleza pero que no necesariamente son parte de esta de forma originaria.”
Según Pantone, es verde ‘elfo del bosque’ o ‘jardín formal’, algo que parece que pega con tu próximo EP Jardín secreto, ¿no? ¿Lo habíais buscado antes?
Sí, sí, totalmente, tiene toda la relación. La verdad es que ellos me lo propusieron, ¿sabes? Entonces no lo tenía registrado.
El verde es un color que se asocia a la esperanza y la buena suerte, pero también a la calma y la sanación. ¿Te hace sentir así?
Sí, total. Yo creo que tanto la canción como el EP y el color en sí mismo evocan mucho calma y esta sensación de regresar a la naturaleza. También de alguna forma, dependiendo de cómo se maneje, evoca como este misterio de estar dentro de un bosque o de un espacio cubierto por el follaje. Entonces también nos gustaba por eso.
Aprovechaste la sesión con COLORS para publicar el primer adelanto, Flor de sal, en vez de cantar alguno de tus temas más conocidos, ¿por qué?
Realmente eso es algo que deciden ellos, ellos quieren tener la primicia de esta canción y sale Flor de sal, anticipando el lanzamiento del EP. Ellos estaban al tanto de que esto era lo siguiente que se venía y nos han pedido la primicia, entonces fue una decisión conjunta.
En la canción exploras la fragilidad y resistencia que hay en una relación íntima, ¿irá por ahí el disco?
El disco tiene que ver con las diferentes dinámicas que pueden darse dentro de una relación: desde cosas como la posesión o cómo sostener estas relaciones a distancia, que ahora creo que es un tema que está muy en boca, el tema de la migración y personas viviendo en diferentes lugares. Habla también de deseo, sensualidad… Termina con una canción que habla de una relación un poco más madura, una relación que no se basa solamente en los momentos lindos o en la emoción del momento, sino también en cómo enfrentas con esa otra persona de forma conjunta las dificultades que se van presentando en la vida, porque la vida tiene sus cosas, ¿no? Más allá de lo que pase en momentos difíciles digamos, más allá de las dificultades propias de la relación, se refiere a cómo esta enfrenta las adversidades que suceden en la vida.
¿Cómo encaja Flor de sal en el EP? Porque no es una flor real de jardín…
Para mí una de las cosas más interesantes respecto a los jardines es que no son naturaleza pura como tal. El jardín representa para mí mucho del control humano sobre la naturaleza, sobre construir formas y figuras que evocan a la naturaleza pero que no necesariamente son parte de esta de forma originaria. Entonces, Flor de sal justamente hace referencia a una forma de la naturaleza, pero también a esta construcción de algo. Para mí una relación es justo eso, es esto que va más allá de esa ilusión natural que surge cuando uno empieza una relación y pasa a ser una decisión de todos los días, algo que tú construyes con esa persona más allá del instinto.
Te alejas entonces del aire barroco y del tema del oro que tanto te caracterizan.
Sí, empecé por esa línea, como tú bien mencionas, porque para mí algo que era importante era reflejar lo mestizo en Latinoamérica, y el barroco latinoamericano es un producto del mestizaje. Entonces empecé por ahí para darle un cimiento a mi discurso, pero siento que este EP habla de cosas mucho más sutiles, más suaves, más orgánicas. Veía la necesidad de quitar un poco de esa ornamentación y regresar a cosas más naturales sería la palabra.
Como cantante la música es lo fundamental, pero tú le das mucha importancia a la estética y vestuario colaborando con artesanos y diseñadores locales, ¿qué buscas transmitir con esa parte más visual?
Yo creo que realmente en el fondo me hubiese encantado ser artista visual, lo fui descubriendo con el tiempo. El proyecto me ha permitido poder explorar esa parte artística que no estudié de forma formal. Yo veo al proyecto no solamente como algo musical, sino como algo más integral, un espacio para poder expresarme de diferentes maneras. Entonces, sí, lo visual tiene mucho peso también.
“Socialmente estábamos viviendo un momento complicado en el país y yo necesitaba crear un universo alterno en el que pudiera encontrar paz.”
¿Empiezas los proyectos desde la parte musical o visual?
A veces desde uno y a veces desde otro. Creo que lo importante para mí en los procesos creativos es que la forma en la que empiezas la creación no siempre sea la misma. A lo mejor veo un cuadro y digo “quiero hacer una canción que haga referencia a este cuadro”, y empiezo a crear algo a partir de ahí. A veces simplemente hago una melodía que me surge y después le voy dando un mundo visual.
Yo creo que sí específicamente Jardín secreto se construyó desde los dos lugares, como que había muchas muchas... En realidad, surgió directamente del simbolismo. Socialmente estábamos viviendo un momento complicado en el país y yo necesitaba crear un universo alterno en el que pudiera encontrar paz. Yo vivía entre las montañas, estaba muy atravesada por la naturaleza y decidí tomar elementos de eso para ir creándolo. Fue surgiendo a partir de esta sensación y, conjuntamente, con las imágenes del lector.
Hablas mucho de arte, ¿con qué cuadro asociarías Jardín secreto?
Yo creo que hay algunas cosas del impresionismo, aunque en el contenido que tengo ya en mis redes no necesariamente se ve eso. El impresionismo definitivamente, porque además creo que en general el EP, excepto Flor de sal que es lo más oscuro, sí es un poco más brillante y colorido. Hay un pintor ecuatoriano que se llama Gonzalo Endara Crow que tomaba mucho del realismo mágico latinoamericano para sus cuadros y referencias del andino: las montañas, los trenes atravesando las montañas y volando, pueblitos en medio de la sierra… Definitivamente tiene que ver con eso.
Haces tableros conceptuales para cada proyecto, ¿cómo los construyes?
Hacemos eso siempre. Primero que nada, algo que sí me gusta mencionar es que no siempre todo lo que hago nace del concepto, más bien, creo algo y luego lo voy atando a un concepto. Soy muy partidaria de que a veces cuando conceptualizas demasiado la obra puede terminar saliendo desde un lugar demasiado lógico, y a mí me gusta que venga de la emoción, luego ya vas hilándolo con ideas y conceptos más claros.
Los tableros que empiezan siendo una mezcla de un montón de cosas y, luego, vamos depurando. Para mí el tablero (de Jardín secreto) empezó con referencias del impresionismo, del arte europeo, porque al final me influencia mucho. También un montón de elementos de mi entorno como flores típicas del páramo, pájaros, una vegetación muy austera con pocos colores… ahí fuimos definiendo la estética. Habla de un jardín de altura, que no es colorido. A veces se piensa que todo lo latinoamericano tiene mucho color y es tropical, pero yo vengo de una región totalmente distinta.
A partir de estas referencias del entorno fuimos marcando que este jardín tenía que tener pocos colores, con una vegetación muy austera y la sensación de la niebla que baja por la montaña. Esas sensaciones ya te encasillan en algo y, a partir de eso, surgen cuestiones como la vestimenta. Si hablamos de niebla, a lo mejor tener transparencias que den la sensación de que algo te cubre, de que ves algo pero cubierto por un blur. 
Ahora que te has mudado, ¿dirías que el EP funciona como una despedida a Ecuador? 
Sí, total. De hecho, como yo ya sabía que venía para acá hice canciones como Yo te espero que habla de las relaciones de la distancia. Habla también de lo andino, pero con una mirada un poco más internacional en cuanto a la sonoridad. También fue una despedida porque, si bien acá en España tengo cosas que no voy a tener allá a nivel de lo que el entorno me propone, hay cosas que acá no voy a tener nunca que tenía allá en cuanto al entorno. Para mí era una forma de decir “ok, tengo que lograr plasmar esta sensación de cordillera y de montaña antes de irme porque sé que es algo que allá no lo voy a vivir de la misma manera”.
Pasas de Ibarra, una ciudad tranquila en mitad de la naturaleza, a Madrid, capital llena de movimiento y ruido, ¿cómo lo llevas?
Es totalmente distinto. O sea, como tú dices, Ibarra es súper tranquilo, al menos donde vivía en la naturaleza y alejado de todo. Pero queríamos romper con eso y empezar una nueva etapa. Ahora vivo como el lugar más ruidoso de la ciudad, muy en el centro, pasa por aquí el metro y suena.
Creo que lo divertido de ser artista es empezar nuevos proyectos, que todo tu entorno cambie y dejarse atravesar por esas nuevas realidades. Más allá de verlo como un shock y algo a lo que no estoy acostumbrada, para mí simplemente es una nueva etapa para empezar un proyecto artístico o algo distinto dentro de lo que estoy haciendo.
¿Ha cambiado tu proceso creativo desde que llegaste?
Sí que ha cambiado, se ha vuelto más colaborativo. Al estar en una ciudad rodeada de más personas es más fácil juntarse con otros artistas y empezar a crear desde ese lugar, mientras que mi proceso anterior estaba sola en la montaña y creaba desde lo introspectivo, desde esa soledad.
En la playlist que hiciste con Harper's Bazaar Ecuador salen artistas españoles como Judeline o Guitarricadelafuente. Ahora que estás aquí, ¿vas a intentar colaborar con ellos?
Ahora aún estoy armando mis redes, pero sí que me gustaría expandirme hacia ese tipo de propuestas. Siento que hay una ola muy fuerte en España alrededor de ese tipo de sonoridades, de ese tipo de composición y propuestas que me resultan muy interesantes.
“Soy muy partidaria de que a veces cuando conceptualizas demasiado la obra puede terminar saliendo desde un lugar demasiado lógico, y a mí me gusta que venga de la emoción.”
Tu nombre viene, en parte, de la carta del tarot, ¿crees en todo ese mundo del esoterismo?
No tanto, no soy tanto de eso, pero de alguna forma mi proyecto sí está atravesado por el realismo mágico y por esta sensación de un poco de irrealidad que siempre evoco. Creo que igualmente me resulta interesante remitirme también a estas otras cosas.
La torre en el tarot revela una puerta a los cambios previos a agitaciones internas, ¿cómo lo relacionas con tu momento actual?
Lo relaciono con mi momento actual y en general con cómo ha sido mi vida, porque la torre tiene que ver con destruir lo anterior y empezar nuevos ciclos. Desde el mismo hecho de que mi proyecto toma los elementos tradicionales de Ecuador, de alguna forma hay un quiebre para mí que empieza ahí dialogando con el discurso del proyecto. En general, mi vida ha sido de mudarme mucho de un lugar a otro, empezar de nuevo, de procesos muy marcados donde todo lo anterior queda atrás y empieza lo nuevo. Definitivamente que sí tiene que ver con este momento también.
Con tu nueva etapa musical vas a presentar un nuevo formato de concierto donde el público pasa a ser activo. Además, por lo que vi, los músicos improvisan en tiempo real a partir de los datos capturados. ¿Cómo afecta eso al directo?
Planteamos justamente este show con la idea de que la tecnología es algo que nos asusta mucho hoy por hoy y pensando en cómo podemos conciliar el hecho de que la tecnología está ahí y cómo eso puede ayudarnos a engrandecer lo humano. Pensábamos que puede ser interesante utilizarla para que capte el pulso y la respiración de la gente para que eso se traslade a algo artístico. Además, poder ver cómo sus signos vitales, eso tan íntimo e interno, se ve amplificado ayuda a conectar con la corporalidad de las otras personas que están en la audiencia. Tiene que ver con amplificar la corporalidad y hacer visible para el resto eso que está pasando dentro tuyo, con la conexión entre la gente utilizando elementos actuales. Este show tiene plantas de metal que generan sombras que emulan la niebla cuando baja de la montaña y la sensación de que ves algo pero no lo ves.
La puesta en escena está inspirada en el páramo andino y la escenografía es floral, o sea, una forma de reivindicar tus raíces.
Sí, total, pero hacerlo desde un lugar que no sea tan obvio, ni tan folclorista, ni desde el exotismo. Más como la sensación del paisaje y de la geografía como tal. Normalmente se retrata lo andino desde los colores, pero para mí era interesante irme a la naturaleza, a esos colores más grises y oscuros, y que den esta sensación de estar en las alturas.
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Tu primer show en España será en el festival La Mar de Músicas en Cartagena (Murcia), ¿podremos ver ya ese formato de concierto?
En ese festival específicamente no, porque ellos tienen su propio formato, entonces nos estamos adaptando al lugar. Además, será un show durante el día, habrá sol y va a ser un poco distinto. Pero sí que estamos planeando algo en salas de museo donde se pueda presentar este show.
¿En qué museo te haría especial ilusión poder hacer un pequeño show?
Más que un museo, creo que Matadero (Madrid) es un espacio ideal para esto, porque ellos tienen esta conexión con otras artes. Al ser algo interactivo y muy visual creo que iría perfecto ahí. Eso es lo que se me ocurre en este momento.
Formaste parte de la gala del Grand Prix de Abu Dabi de F1 y una canción tuya, Memoria, se incluyó en el soundtrack de Parthenope, de Paolo Sorrentino… ya no te queda nada por hacer.
(Risas) Cuántas cosas hay por hacer. Creo que eso es súper interesante, porque al final a mí lo que más me interesa es poder crear más allá. Está increíble ocupar esos espacios pero, en cuanto a lo que se puede hacer para mí, a mí lo que me interesa es la exploración artística y poder estar en esa búsqueda de la creación y el hacer. En la música las oportunidades y las posibilidades para explorar son infinitas, y esa es una de las cosas que me gusta de mi trabajo. Además, puedes abordar las mismas temáticas desde lugares distintos a nivel sonoro. Sobre qué cosas me quedan por hacer, pienso que hay un millón en cuanto al artístico.
Sobre Memoria, es un tema como un homenaje a tu madre. Siendo tan personal, ¿se te hizo raro en algún momento que lo quisieran para una película?
Fue muy extraño ver la escena con esa canción, porque la canción se la hice a mi madre que falleció como un homenaje y, de pronto, la escena no tiene tanto que ver con eso. Sí se me hizo extraño cuando recién la vi, pero ahí creo que ocurre algo que es interesante con las obras y es que, no es solo que la sacas al mundo, sino cómo permites que el resto de personas la perciban, la sientan y la interpreten a su manera. Verla en otro contexto y cómo otras personas pueden sentirla me parece súper interesante.
Para cerrar, ¿qué podemos esperar de esta nueva etapa?
Primero que nada, el EP sale el 12 de junio, así que estar atentos a eso. Viene una etapa de mucha exploración e interconexión con lo interactivo, con lo inmersivo. Me estoy yendo por ese camino, quiero dejarme permear por lo que ocurre ahora en mi entorno, por lo que ocurre en la escena madrileña. Habrá colaboraciones y un sonido que se irá transformando en base a eso.
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