La idea de tener algo físico entre las manos sigue siendo vital, y en un presente donde todo vive diluido en una pantalla, el papel insiste en quedarse. En esa misma línea, Latin Mafia pone sobre la mesa su primer fotolibro oficial: Gracias a Dios (GAD), una publicación que reúne imágenes inéditas del proceso creativo detrás de su álbum debut nominado al Latin Grammy, Todos los días todo el día.
GAD no es sólo un archivo visual, sino una extensión de cómo conectar con algo mucho más genuino, y a través de ello sugiere la idea de despegarse un momento del celular, no como una lección ni como nostalgia forzada, sino como una experiencia distinta: más lenta, más personal y más conectada con ese “extra” intangible que sólo existe cuando algo ocupa un espacio real. Y es que las ventajas de internet no están en discusión —y eso quedó claro en palabras de Milton durante la conferencia de prensa de GAD—, sino que hay algo en lo tangible que conecta a otro ritmo y más cuando se hace con espontaneidad.
Este fotolibro nace como una conversación abierta, honesta y casi doméstica, que funciona como filtro y como síntesis de un proceso de varios gigabytes de información. Una decantación digital donde la selección de imágenes logra decir lo que miles no pudieron. El resultado: un objeto híbrido, a medio camino entre revista y fotolibro, construido no sólo con fotografías, sino con capturas de pantalla, escaneos y registros de momentos que no estaban pensados para volverse públicos. 
Más que documentar, GAD expone, y en ese gesto profundiza la vulnerabilidad que ya estaba presente en su disco. Pero entonces, ¿qué dicen las imágenes que las palabras —ausentes en este libro— no alcanzan a contar? Quizás no mucho, o quizás todo, depende de quién las mire. Porque este libro también se completa desde afuera: desde la interpretación, desde el recuerdo propio y personal, desde ese impulso de fan que conecta escenas con canciones, con momentos, con algo que ya se sintió antes.
Lo que vemos en GAD son fragmentos del proceso que ocurrió mientras todo tomaba forma y que ahora encuentran otro tipo de narrativa para sus fans. Lo mejor es que GAD no se plantea como algo aislado; hay una intención clara de continuidad, pues aseguran que podría mutar en nuevas publicaciones o en otros formatos de tiempo: su próximo disco, una pausa, incluso lo que pasaba antes de cantar. 
Con este proyecto Latin Mafia también se encontró de manera fortuita con un cambio de ritmo que los llevó a mirar más de cerca lo cotidiano, a esa búsqueda de registrar lo inmediato de otra manera y a entender el presente como materia creativa, para vivirlo y no archivarlo después. Desde ACERO, celebramos este tipo de ejercicios porque refuerzan algo que, aunque suene insistente, sigue siendo cierto: el print no se muere. Se transforma, se redefine, pero no desaparece. Y eso —para una revista— siempre se siente genial.
Este lanzamiento abre un nuevo capítulo para Latin Mafia: uno donde su narrativa se traslada a un formato que permite otra intimidad con quienes los siguen, apenas unos días después de su participación en Tones x COLORS Studio, donde la banda celebró A Night with Latin Mafia & Friends, en Ciudad de México. 
Venta y firma exclusiva en CDMX el próximo lunes 27 de abril en la Librería del Fondo de Cultura Rosario Castellanos (Av. Tamaulipas 202, Hipódromo, Cuauhtémoc, CDMX).
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