¿Qué es ser rap? Vaya pregunta. Cómo una pregunta que parece tan sencilla de contestar ha causado tantas discusiones. Para algunos es rap quien es capaz de fluir encima de un loop, para otros puede ser quien sale a la calle con un pantalón Dickies de la talla 48 (teniendo una 42), una gorra de los Yankees y un par de cadenas; y para otros es llanamente una actitud. Yo creo que las Ninyas del Corro estarían con los terceros. Para ellas, quién es rap, es rap, cómo y cuándo sea, y esto me lo dicen con un pijama largo y tapándose con una manta en el sofá de un colega. No sé puede tener más estilo, dos Audrey Hepburn del extrarradio barcelonés con los diamantes en los grillz.
Entrevista extraída de ACERO vol. 9, publicada en noviembre de 2024. Hazte con tu copia aquí
Hace ya bastantes meses que habíamos planteado esta entrevista. Las galas con las que me recibieron no habrían sido las mismas si los primeros plazos acordados se hubieran cumplido. Si todo hubiese ido como habíamos pensado, las botas altas, las transparencias y los estampados habrían acompañado cualquier sala que hubiera acogido esta cita. Sin embargo, como fueron los tiempos de presentación de su nuevo disco y el booking de los conciertos quienes eligieron el día y el lugar, fueron los mencionados pijamas los protagonistas genuinos que ocuparon aquel salón común de un piso de Madrid. Creo que a esto se le llama serendipia. Ellas, vayan como vayan, siempre son rap, y es que como reza el famoso refrán: aunque la Ninya se vista de seda, Ninya se queda. 
De esto trata un poco su nuevo disco, Bitches in Business, de demostrar que siguen presentándose de la forma que les da la gana. De romper con el sonido denso y lúgubre de Onna Bugeisha y disfrutar del jolgorio manteniendo la misma esencia. De seguir siendo raperas sin tener que vestir el chándal completo de adidas. Incluso, de seguir siendo ellas, aunque tengan algún verso que otro más cantadito. Da igual cómo sea el formato, Ainhoa y Laura, Felinna Vallejo y Laüra Bonsai, seguirán siendo esas chicas de Bon Pastor y Sant Adrià de Besòs, que se sienten más de sus barrios que de Barcelona y que rapean sobre las preocupaciones de su generación. Permíteles que ahora lo hagan con más alegría, mochilero. 
Tuve el placer de estar en la presentación de Bitches in Business en Warner. De eso han pasado ya algunos meses, pero no sé si os acordáis de cómo os sentisteis. Quizás era vuestra primera experiencia presentando un trabajo ante los medios.
Felinna: Era la primera vez y la verdad que fue guay poder presentaros tema por tema, lo que había detrás de ellos. Las primeras reacciones de la gente fueron como muy guay. 
Laüra: Yo personalmente me sentí muy cómoda. A parte de por explicar los temas, también por reafirmar que era el disco que realmente queríamos hacer.
Esa tarde fue el día antes de presentar el disco al público en general. ¿Hubo algún tipo de nervios por ver la acogida?
Felinna: Yo te diría que más que nerviosismo había expectativa. Es un disco con el que estamos muy contentas y teníamos expectativas en ver cómo lo iba a recibir la gente, pero nerviosas no, confiábamos mucho en el disco. 
Laüra: Suena cómo muy típico, pero teníamos muchas ganas de compartirlo. El trabajo es una demostración de que ha habido una evolución con el primer disco. Una demostración tanto para nosotras como para el resto. Han pasado años, han pasado cosas, y teníamos muchas ganas de que otras personas viesen cosas que igual no se imaginaban. 
Es un poco lo que explicabais ese día de que con Bitches in Business estabais también rompiendo con el estereotipo que tenía la gente de vosotras, ¿no?
Felinna: Sí, nosotras sabíamos que esto al público podía llegarle de muchas maneras. Que nos dijeran que ya no somos lo que éramos, por ejemplo, y aunque no creo que hayamos cambiado, hemos evolucionado como artistas y como personas. Estábamos superpreparadas para dar el paso que teníamos que dar. 
Laüra: Cada cosa que íbamos creando en torno al disco iba fortaleciendo la idea del Bitches in Business. Puedes pensar que es muy diferente y que la gente no lo iba a encajar, pero estábamos tan metidas en la nube de que nos daba igual, que ni siquiera lo pensábamos. Sí que ha habido gente que nos ha visto vestidas de una manera y han dicho, “qué es esto, ya no es rap”, pero eso ya va con el desarrollo personal de cada uno. 
Para empezar a hablar del disco, quería preguntaros por una frase que me afecta personalmente siendo madrileño: “To’s vais a Madrid, como si en Madrid pasara algo”. ¿Os da tanta rabia Madrid como puede parecer en esta barra? (Risas).
Laüra: No, no, para nada. No es odio a Madrid, de hecho, es una de las ciudades donde nos va mejor y donde la gente más nos quiere. Es más por el hecho de que cuando creas algo siendo del sitio de donde seas, da mucha pena que esa persona tenga que irse a Madrid para sentir que le está yendo mejor. Para mí lo importante es que dejes unas raíces, unos referentes, para que los chavales de tu barrio se sientan identificados contigo. Si todos nos vamos a Madrid, todo se convierte en industria y en algo muy superficial. Nosotras también lo hablamos desde el privilegio de ser de Barcelona, pero si la persona es de otro lado más pequeño entiendo perfectamente que venga aquí para buscar oportunidades. 
Felinna: También nosotras sentimos al ser de Barcelona que Barcelona es casa. Luego vienes a Madrid y estás trabajando y genial, pero sabes ver con un poco de perspectiva que aquí muchas cosas son pura paja. Yo personalmente valoro mucho estar en mi casa tranquila sin tener que estar todo el rato experimentando cosas. La centralización de la industria es a veces enfermiza. 
¿Os parece que esta centralización de la industria es perjudicial?
Felinna: Es complicado, se unen muchas cosas. ¿Por qué no se desarrolla de igual manera la industria musical que hay en Madrid en otras ciudades? Hay muchos factores que influyen en esto y no solo el artista. Si los artistas no tienen los medios, tienen que venir a Madrid a buscar los medios.
Laüra: Es que no es solo en cuanto a industria, es en cuanto a creación. Si todos venimos aquí y trabajamos con las mismas personas, todos estamos haciendo lo mismo y diciendo lo mismo. No existe entonces esa identidad cultural y musical de cada región. Apostemos también por el fotógrafo de mi zona, por la marca de joyas… así crece lo local.
Habláis de las raíces y de fortalecer cada uno las suyas. ¿Barcelona hasta qué punto es una influencia para vosotras?
Felinna: Yo diría que más que Barcelona, ser de los barrios de los que somos. Si me preguntas de dónde soy te voy a decir que de Bon Pastor. 
Laüra: No tenemos mucho que ver ya con Barcelona, y yo te diría que ya nadie tiene mucho que ver con Barcelona. 
Sobre esto tenéis una frase en el disco que habla de que ya no bajáis al centro porque hay mucho pijo. 
Felinna: Es una realidad. El otro día tocamos en la Mercè y me hizo mucha gracia decir esto en plena Plaça Catalunya. Yo hacía que no pisaba el centro mucho tiempo. Igual voy porque tengo que hacer algo concreto, pero a dar una vuelta al centro no voy ni de coña. 
Laüra: Nos están desahuciando escuelas de arte como La Massana, a la gente que vive en el centro de Barcelona desde siempre para hacer Airbnb, tenemos la Copa América que nos la vendieron como la gran oportunidad para la ciudad y yo no conozco a nadie que esté contento con eso. Creo que con las últimas elecciones se ha vuelto todo mucho más casposo y elitista. 
¿En vuestros barrios ha cambiado menos la cosa que en el centro?
Laüra: No mucho. Todos mis amigos se están yendo del barrio. Ni siquiera en zonas que están a treinta minutos del centro puedes pagarte un alquiler. Yo veo mi barrio que no es mi barrio porque no hay nadie con quien yo crecí, y se están creando guetos en los que la gente se encierra cada vez más y es un problema para nuestras redes. No hay convivencia porque cada uno va a la suya. Es un individualismo en el que cada uno piensa solo en sí mismo. 
Felinna: Generalmente es lo que dice Laüra, pero yo debo decir que mi barrio también es más pequeñito y aunque es verdad que han cambiado muchas cosas, siento que en mi barrio cuando hay que luchar por algo se junta todo el mundo. Es una casa para muchos de nosotros y me parece superlindo. 
Por seguir con la positividad con la que ha acabado Felinna, que estamos hablando de muchas cosas negativas, ¿qué cosas buenas podéis decir de vuestros barrios?
Felinna: Yo es que me siento muy a gusto, tío, es que estoy como muy tranquila. Es como mi safe place. Tengo al lado a mi madre, al lado a mi abuela, debajo a mi amiga. Y eso, el hecho de que la gente se una o de bajar y conocer a todo mundo, para mí es muy importante. Para mí las redes son mucho más genuinas. 
Laüra: Yo sí que estoy un poco negativa, pero es que, joder, he tenido que volverme ahora a casa de mis padres porque no podía hacer otra cosa. Entonces mi experiencia ahora mismo es bastante mala porque tengo veintiocho años y es imposible. Pero bueno, por buscar cosas positivas, como dice ella en mi barrio también hay muchas redes. Ahora están haciendo un festival para dar a conocer el barrio a la gente que igual no lo conocía.
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Entonces sois de Bon Pastor y Sant Adrià, y os sentís más de ahí que de Barcelona, pero vuestro nombre de grupo viene de los corros del Macba y algo os ha tenido que influenciar la ciudad.
Laüra: Sí, 100%, y la ’n’ y la ‘y’ de Ninyas vienen del catalán y nosotras lo usamos para darnos esa marca de identidad. Yo creo que lo que más tenemos de ser catalanas y de Barcelona es que nos quejamos de todo. Nunca nada te va a parecer que está del todo bien, y está muy bien porque quien no llora no mama. Esto es algo que también nosotras hacemos en las letras. 
¿Seguís bajando todavía al Macba? Supongo que ahora mismo es más complicado.
Felinna: Fuimos el otro día a hacernos unas fotos y hacía un montón que no íbamos, pero se ha desarrollado de muchas maneras. Nosotras empezamos allí, eso empezó a crecer cuando nosotras estábamos creciendo y la gente se fue por caminos distintos. La peña con la que íbamos también dejó de ir. Nos hacemos más mayores. 
Laüra: Yo creo que ha sido como un cultivo muy grande de artistas. Lia Kali venía a veces a estos corros para cantar y mira ahora. 
O Yung Beef sin ser barcelonés también bajaba, por ejemplo. 
Laüra: Sí claro, Yung Beef es de otra generación, pero el Kapo o el Chuty, que son mega conocidos de las batallas, estaban en el parque con nosotras al lado y no eran nadie todavía. 
Felinna: Es innegable decir que eso nos ha aportado mucho a la hora de conocer a gente que le gustaba lo mismo que a nosotras. Nosotras nos conocimos allí.
Yo siempre he visto Barcelona como un centro de vanguardia en España. ¿Cómo veis vosotras vuestra ciudad como cuna cultural?
Laüra: En Barcelona se vende mucho, sobre todo en cuanto a música catalana y a los grupos que están desde siempre. Que entre un grupo nuevo es muy complicado. Yo entiendo que nosotras no gustemos, sentimos que se nos ve más españolas que catalanas por lo que hacemos. Me da pena, porque yo también me siento catalana y siento que hago música catalana, aunque no sea en català. 
Esto que me dices es algo que os he leído en alguna ocasión, eso de que los medios en catalán os preguntan en español en las entrevistas. 
Felinna: Bueno, no nos hacen caso directamente (risas). Es que es muy fuerte. Encima la gente se queja cuando nos quejamos. Soy catalana y me están haciendo más caso fuera que dentro, ¿encima si lo digo te molesta? Es que me cago en dios. Es importante representar todos los tipos de realidades que existen en Catalunya, y yo creo que nosotras intentamos representar otra parte que no se suele representar. No venimos de una familia cien por cien catalana, que vive en el centro, es que esa no es nuestra realidad y tampoco lo es del 50% de catalanes. 
Laüra: Yo entiendo que se tenga que mantener la cultura porque la lengua está en peligro, pero luego los grupos que suenan siempre son los mismos, y la mayoría son hombres. Solo han podido entrar la Muskha o la Julieta porque tal. Esto sigue siendo muy endogámico y muy clasista. Me apena que nos vean como la oposición o como una amenaza cuando nosotros estamos para contribuir dentro de este circuito de música catalana. 
¿Vosotras escribiríais lo mismo si fuerais de otra zona?
Laüra: Yo estaría mucho menos enfadada. 
Felinna: Yo estaría mucho más tranquila si mis padres tuvieran dinero, la verdad. 
La pregunta anterior era para preguntaros también por vuestra sintonía con Ill Pekeño y Ergo Pro, que pueden venir de realidades muy parecidas y con el que habéis firmado Kids. No sé si sentís que tenéis muchas similitudes. 
Felinna: Precisamente con ellos tenemos esa conexión porque somos de la misma generación, hemos pasado por lo mismo. Entendemos el lenguaje que tenemos porque seguramente hayamos compartido muchas más cosas de las que creemos. 
Laüra: Se llama calle, es que se llama calle. 
Otra cosa que compartís mucho con ellos es lo de ser hip hop heads, algo con lo que habéis roto un poco en Bitches in Business como hemos hablado brevemente. ¿Os ha costado mucho desprendeos de lo más clásico?
Laüra: Pues yo te diría que nada. Somos tres personas, incluyendo a Esse Delgado que es nuestro productor, tan ambiciosas, tan perfeccionistas, tan revisionistas y tan autocríticas que no nos permitiríamos hacer algo que ya hemos hecho. Para nosotros coger una instrumental de rap y rapear encima es muy fácil, pero es que quedarse ahí es no crear nada.
Felinna: Realmente las raíces siguen existiendo, pero es que a veces parece que para hacer rap tengas que ceñirte solo al rap. Puedes hacer rap amarrando cosas que te gustan de otros estilos. Nosotras escuchamos mucha música distinta, y si soy menos rapera por no escuchar rap todo el día que me perdone el juez del rap. 
El juez del rap no sé, pero Twitter Rap a veces es más dogmático. ¿Qué reacciones ha tenido este maravilloso colectivo con el disco?
Laüra: Ah, pues ni tan mal, ¿eh? Creo que antes nos criticaban todavía más, pero siempre tienen algo que decir a quien sea. A Ergo le ponen a veces unas cosas, el pobre… Pero ya no es Twitter Rap, es en general que se ha convertido en un vertedero de odio gratuito.
Felinna: Es muy loco que la sociedad tenga tanto odio que mostrar al resto.
Si han recibido bien el disco como me decís, ¿os han dejado de llamar mochileras? (NdR: del término backpacker, se dice del obseso del rap de los 90 que rechaza todo lo que no es clásico).
Laüra: Yo siempre voy con una mochila (risas). Como decimos, el baremo de comentarios es mayoritariamente positivo, aunque siempre haya cuatro tontos que digan cosas. Está bien que haya gente a la que no le guste, no pasa nada. 
Felinna: Yo también llevo mochila (risas). Últimamente estoy muy desconectada de redes en general porque me abruma bastante el odio constante que tiene la peña en la cabeza. Hace mucho tiempo que no nos llaman neomochilas, pero la verdad es que nunca me ha importado. Si por cada vez que me han llamado eso me dieran un euro me preocuparía más. 
Con este trabajo, ¿habéis cambiado internamente en algo?
Laüra: Yo, hablando por mí, me he acercado más a la feminidad. Creo que en el rap las raperas no podían ser muy femeninas, y siento que me estoy encontrando mucho con lo que quiero ser a nivel físico, de moda y demás, dentro del rap. De pequeña sí que tenía más prejuicio, pero ahora que soy una mujer me voy a vestir como quiera y te voy a rapear como me dé la gana. Muchas veces era como, si te gusta la moda o te gusta tal no eres rapera. Pero, perdona, es lo que a mí me gusta. No hablo de fútbol porque es lo que a mí no me gusta. 
Felinna: Umm, interesante… Yo iba a decir también algo parecido. Cómo explotar esa feminidad con seguridad. Sí que es verdad que por el simple hecho de ser rapera a veces yo misma me he cortado sin ser consciente. 
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Parece que la feminidad es algo muy importante en Bitches in Business, sobre todo la feminidad en relación con el rap. ¿Me podéis desarrollar más esto?
Felinna: Yo diría que ser rapero es una actitud. O eres o no eres. Tú puedes ser rapera llevando un pantalón tres tallas más grandes o llevando un top que solo te tape los pezones, literalmente. 
Laüra: Exacto. Hay gente que se viste de rapero y no es rapero. Hay gente que da toda la apariencia, todos los videoclips guapísimos y luego es un mojón que ni rapea. 
También tira un poco por ahí el asunto del disco, ¿no? Se puede ser rap de muchas maneras
Felinna: El concepto que queríamos enseñar así de primeras está en el título, que le va al pelo. Nos estamos llamando bitches a nosotras mismas y lo de business porque estamos dentro de la industria. Estamos dentro y podemos hablar de esto porque sabemos de lo que estamos hablando. Es todo como un círculo. El concepto del disco se ha ido transformando mucho, pero básicamente expresamos que estamos aquí y que estamos firmes en nuestra posición, y como estoy firme en mi posición puedo mostrarme como quiera. 
A mí este disco me recuerda mucho a la salsa, en el sentido de que este género es instrumentalmente superbailable, pero las letras son muchas veces muy crudas. 
Felinna: Me encanta lo que has dicho. De hecho, el próximo disco nuestro tiene que ser de salsa. 
Laüra: Sí, sí. Lo dijimos en otra entrevista. Que cuando nosotras hablamos del business no deja de ser una sátira. Quiero conectarlo con esto que dices en que igual el trasfondo es duro, pero desde fuera es como chill. Me gusta mucho que haya esa dualidad agridulce. 
Musicalmente, a nivel referencias sonoras, ¿cómo habéis querido traducir este sentimiento?
Felinna: Ahí tuvo más que ver Esse Delgado, nuestro productor, que es el que hace lo que le apetece y nos lo enseña. Depende del feel que nos dé a nosotras pues le damos o le damos. Somos más del impulso de si nos dice o no nos dice la instrumental. Yo siempre digo que si un beat me dice algo los tres primeros segundos, es. 
Laüra: En verdad no hemos dicho vamos a hacer un drill o vamos a hacer un jersey, era más el feel que nos daba o lo cómodas que estábamos. No hubo intencionalidad en hacer un disco así, al revés. Lo único que sí que te diría que hemos hecho intencionalmente es no hacer lo que hacíamos. 
La música también podría haber ayudado al propósito de romper con el disco anterior, ¿no?
Laüra: Rompe, pero no tanto. Me gusta cuando la gente me dice que suena a las Ninyas del Corro porque entonces sí que tiene matices de lo antiguo. No me parece tan alejado.
Aparte de vuestra identidad, que efectivamente mantenéis, el disco sí que me suena muy diferente del anterior. Onna Bugeisha era más oscuro y en este se nota ambientalmente la alegría de demostrar el empoderamiento, la feminidad.
Laüra:  El disco empezó siendo una cosa muy triste, y de la necesidad que teníamos nosotras de no ser eso, se creó este jolgorio. Veníamos de algo muy denso, muy mustio, muy lúgubre y de esa misma necesidad lo transformamos en algo mucho más desenfadado y divertido. 
¿Trabajar todo el álbum con Esse Delgado os ha ayudado a darle todo el empaque final? 
Felinna: Sí, ha sido muy importante su figura como productor. Él tiene una visión externa y, siendo dos, es necesario que alguien de fuera te diga que está bien. Me acuerdo una vez que grabando, creo que Nasty Girl, le miré y me dijo: “Puedes hacerlo mejor”. Y eso es para darle las gracias, porque sí puedes hacerlo mejor, puedes hacerlo mejor. 
Laüra: Y al contrario también. A veces le dábamos muchas vueltas y a la primera estaba bien, no había que darle diez vueltas. 
¿Y habéis roto con algún estándar propio más aparte de la feminidad?
Laüra: Cantamos mucho más. 
Esperaba esa respuesta, ya lo dijisteis en la presentación. 
Felinna: Es que nos hemos apuntado a clases de canto y todo, querido. Somos demasiado autoexigentes y perfeccionistas. Yo no voy a cantar si no sé cantar, coño, pues tendré que aprender. Es algo en lo que hay que invertir. En los shows también estamos bailando más. Queremos darle ese punto extra todo el rato a nuestra movida porque nos gusta. Para nosotras es muy importante ir a ver a un artista y que ese artista te diga algo en directo. 
Laüra: Nos lo tomamos demasiado en serio. Canto, baile, tal (risas). Para nosotras es un trabajo y es algo que queremos hacer bien. Si se nos tiene que recordar que sea con esos estándares.
¿Qué tema habéis disfrutado más grabar de lo nuevo?
Felinna: Yo debo decir que a nivel escribir, a nivel crear, el tema de Deena, Snooki & Jwoww con LaBlackie, fue un reto pero me lo pasé muy bien escribiéndolo. Me sentí superlibre de decir lo que me diera la gana. Y a nivel de grabar, Nasty Girl me gustó mucho, y Kids con el Bobby y el Peke fue superespecial. 
Laüra: Yo te diría lo mismo. Temas como el de Cruzzie o LaBlackie, aunque suenan muy frescos, fue un reto por encajar todas las ideas. A nivel de grabación también te diría el de Kids porque estuvimos juntos y fue muy guay grabarlo. El de Breakdown también fue curioso, porque encontrarnos con las voces que necesitábamos fue un reto divertido. 
Mencionáis las colaboraciones, y habéis dicho alguna vez que LaBlackie os sorprendió en su proceso creativo. ¿Qué os ha sorprendido de los artistas con los que habéis colaborado?
Laüra: Todos son muy frescos. Todos se sentaron, se escribieron su cacho y se lo soltaron. Y nosotras que no somos así, pues imagínate. Lo bueno de la LaBlackie es que no se lo estudia. Como no piensa mucho en la métrica al no venir del rap rap, hace una cosa mucho más libre desde mi punto de vista. Ha sido muy divertido y sobre todo muy accesible por parte de todos. 
Felinna: Con LaBlackie me acuerdo que fuimos al estudio, literal cogió el móvil mientras nosotras le dábamos vueltas y nos dijo: “Ya lo tengo, me voy a grabar”. Luego lo de Cruzzie también fue muy rápido, supersencillo. Estuvimos entre todos pensando la melodía del estribillo, su cacho se lo escribió, nuestro cacho nos lo escribimos, acabamos de matizar cuatro cosas y ya está. Con el Bobby y el Peke, teníamos un grupo de WhatsApp, cuatro beats, escogimos uno, explicamos cada uno nuestra movida, el Bobby pasó el estribillo y no hubo réplica. 
Y a nivel logístico, ¿ha cambiado mucho el proceso de trabajo con respecto al hecho en Onna Bugeisha?
Felinna: Bueno, a nivel de creación y de dinero hemos estado un poco más tranquilas. 
Laüra: Con Onna Bugeisha teníamos nuestro curro, el personal, más los conciertos, más hacer el disco, más, ¿cuándo saco yo un día para venir a Madrid? Así que en cuanto a facilidades sí, porque gracias a la música podemos vivir de la música, pero más o menos ha sido parecido. 
¿Cómo os planteáis esta gira en comparación con la anterior?
Felinna: Muy parecida, la verdad. Mucha gente valora que sea algo más íntimo y a nosotras también nos gusta mucho eso del tú a tú. 
Habéis tocado hace poco en Sanfermines, que no es una sala precisamente. ¿Cómo ha sido la experiencia?
Felinna: Una locura. Tanto en Sanfermines como en la Mercè fue una locura, pero es que la peña iba como Las Grecas. Es raro porque el feedback del público es mucho más costoso de recibir. No es una sala pequeña, es la guerra (risas).
Para ir cerrando, puede que para preguntar por lo próximo es un poco pronto, pero por intentarlo…
Laüra: Estamos trabajando bastante, pero sin ninguna directriz. Cada semana vamos al estudio para encontrar lo que queremos hacer. Estamos pensando bastante en colabos que creo que es lo que va a venir más pronto. 
Felinna: Pensar en un nuevo álbum ahora mismo es muy precipitado. Queremos darle toda la marcha a Bitches in Business porque es un disco que nos ha llevado mucho trabajo y queremos explotarlo a muerte.
¿Me decís una frase para acabar que quede para la posteridad en un print precioso de ACERO Magazine?
Laüra: Ojalá el rap me pague un piso. 
Felinna: Añado que otro para mi padre y para mi madre. Y llevar a mi abuela a París, me encantaría. Fuera bromas. Me encantaría que el rap me pagase llevar a mi abuela a París. 
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De izquierda a derecha: Felinna lleva top y falda ALEJANDRE, collar UNOde50, anillos ALEX SOBRÓN JEWELRY; Laüra lleva vestido PEPA SALAZAR, top EVADE HOUSE, collar BIMBA Y LOLA, botas UNISA. 
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Top y falda BERSHKA, anillos ALEX SOBRÓN JEWELRY.
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Vestido PEPA SALAZAR, camisa BERSHKA, pendientes UNOde50.