Desde aquel primer flechazo en un concierto de Dellafuente hasta las cabinas compartidas y los line ups que hoy arman juntas, Sany y Nukki han convertido una afinidad casi inmediata en un proyecto que responde a sus gustos, su entorno y su comunidad. En una Málaga cada vez más tomada por propuestas comerciales y turismo, ellas encontraron un hueco desde el hartazgo y lo transformaron en motor creativo. Lo que empezó como una conversación entre amigas sobre una escena demasiado homogénea y previsible, acabó tomando forma en La Potra: una fiesta cercana, disidente y con los pies en la pista.
Curaduría, comunidad fiel y la mezcla de talentos locales e internacionales son algunos de los puntos clave que la definen. Sany conecta con el público a través del perreo, los himnos y la memoria colectiva del reggaetón; Nukki, por su parte, empuja la noche hacia terrenos más veloces y experimentales, entre guaracha, tribal o raptor house. Hoy hablamos con ellas para repasar de dónde viene todo esto, cómo se reparten dentro del proyecto y qué ha significado levantar una fiesta propia en la noche malagueña.
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Sany y Nukki, bienvenidas. ¡Qué ilusión teneros por aquí! Para empezar con buen pie y para quien no os conozca, ¿podéis darnos una pequeña presentación?
¡Hola! Gracias por facilitarnos esta plataforma, encantadas de estar por aquí.  Sany Delitos y Nukki son dos DJs y promotoras con trayectorias muy diversas.
Sany, malagueña afincada en Madrid, anteriormente editora de vídeo y comunicadora audiovisual, descubrió su pasión por el DJing y nunca miró atrás. Desde entonces se ha dedicado por completo a la música: ha sido profesora de DJ por tres años y actualmente es DJ profesional y promotora. Forma parte de @tumbalaparty, fiesta radicada en Madrid.
Nukki, también malagueña, es periodista, politóloga y diseñadora gráfica de formación, aunque actualmente se define como agitadora cultural. Para pagar el alquiler hace malabares ofreciendo distintos servicios de diseño y redes sociales. Mientras tanto, forma parte de la @editorialavenate, coordina la @agendacomadre, impulsa espacios disidentes y underground en Málaga (como el festival de contracultura cuir @laempluma) y divulga y visibiliza planes underground y contraculturales en la ciudad a través del proyecto @malagaesxula.
¿Qué papel tiene cada una dentro de La Potra?
Ambas somos cofundadoras, promotoras y DJs residentes en La Potra. Decidimos la curaduría siempre juntas y diríamos que es la tarea a la que más ternura le dedicamos. Hay otras muchas labores que compartimos de forma horizontal, como son las de redes sociales, producción o trato con las artistas y el hosteo. La diferencia más clara de tareas se da en el ámbito de la comunicación: Nukki se encarga de todo el diseño gráfico del proyecto, mientras Sany coordina todo el área audiovisual.
Cuando hablas de ‘papel’, también se nos viene a la cabeza el papel sonoro que tenemos cada una del proyecto, donde sí pensamos que hay una diferencia clara. A pesar de ser las dos DJs bastante versátiles en cuanto a estilos y bpms, en este momento es cierto que Sany se inclina más por el perreo y el dembow, sonidos que están presentes especialmente en las primeras horas de la noche. Mientras tanto, Nukki suele encargarse de pasar la fiesta del trote al galope a través de la guaracha, speed dembow, raptor house, tribal y tek tribal especialmente. Compartimos muchos gustos musicales, pero es cierto que Sany es la reina de los himnos y de hacer cantar a las potras a través de divas de su adolescencia y desbloquear reggaetones que habías olvidado. Entre medias también se cuelan perreos ocultos y edits escondidos de SoundCloud que no sabías que te iban a representar así. Nukki, por su parte, cada vez está más comprometida con un reto: darte a conocer canciones que no sabías que querías escuchar y géneros que no sabías que te gustaban. ¡Y esto creemos que es lo que nos hace el combo perfecto!
No obstante, si hay algo que caracteriza a La Potra es que siempre acaba con todas las manos en los platos, sea en forma de B2B o B3B si la DJ invitada se anima al último trote. En este espacio musical todos los géneros y bpms son bienvenidos, mientras se respete una única regla: la última canción debe ser Fiera inquieta, de Ángela Chadid.
“La carencia de fiestas alternativas en una Málaga gentrificada que ha sufrido un golpe de estado de los sonidos comerciales y una colonización de turistas fue un factor fundamental para crear La Potra.”
¿Cómo se cruzan vuestras vidas y en qué momento aparece la complicidad que luego da lugar a esta fiesta?
Cuando nos conocimos gracias a amigxs en común (en un concierto de Dellafuente), tuvimos un flechazo. Se podría decir que Sany era ya una DJ consolidada que venía de pinchar en el Weekendbeach Festival; Nukki, que ya era promotora y agitadora cultural, estaba comenzando a tontear con el mundo DJing. Para ella, Sany no solo fue una tía xulísima de la que hacerse amiga, también fue una inspiración. Además de enseñarle muchísimos hacks de Rekordbox (como buena profe de DJs), también le ofreció su primera fecha fuera de Málaga: en Túmbala, la fiesta de la que también es promotora (junto a @sexynooodle y @lostmybike) en Madrid. El día que nos conocimos ya hablamos de la escena nocturna y de lo tremendamente comercial, blanca y masculinizada que está. No nos imaginábamos que esa primera conversación sería la semilla de todo lo que vendría después.
¿Cómo, cuándo y por qué nace La Potra?
La Potra surgió del hartazgo. Estábamos hartas de hacer warmups para lineups compuestos únicamente por tíos con la misma trayectoria que nosotras. Hartas de sentir que muchos de nuestros bookings tenían que ver con hacer un check y poder decir que hay una tía en el cartel. Hartas de pinchar a horas tempranas porque los promotores asumiesen que no pinchábamos lo suficientemente ‘duro’. Hartas también de no conocer muchas promotoras con las que sentirnos identificadas por aquel entonces.
La carencia de fiestas alternativas en una Málaga gentrificada que ha sufrido un golpe de estado de los sonidos comerciales y una colonización de turistas fue un factor fundamental. Colectivos underground de la ciudad como @fiebreclub y @pikoteoclub por supuesto sirvieron de inspiración y de hecho fueron los primeros en darnos espacio y altavoz. Pero es cierto que sentíamos que no existían apenas encuentros club organizados por tías y/o disidencias en el centro de Málaga: los lugares LGTB eran esencialmente G y estaban afincados sobre todo en Torremolinos; y los pocos espacios L eran esencialmente L, la centralidad era el vínculo entre mujeres y la música pasaba a un segundo plano. Necesitábamos un espacio feminizado, disidente y CLUB; y lo hicimos realidad.
El nombre de una fiesta dice mucho de su identidad; ¿qué encierra para vosotras el nombre La Potra y por qué sentís que tenía que llamarse de esa manera?
El nombre de La Potra hace honor a Ivy Queen, que utiliza esta palabra en numerosas canciones para referirse a sí misma. “Quítate tú que llegó la caballota, la perra, la diva, la potra”. Esta cantante puertorriqueña es para nosotras un icono y referente que forma parte de nuestro imaginario musical adolescente con letras en las que aborda temas como el consentimiento, el respeto y el empoderamiento. El nombre se le ocurrió a @ladelmanojodenervios, la hermana de Nukki, y desde el primer momento nos atrapó. Porque La Potra evoca muchísimas ideas que conectaban con la comunidad que queríamos generar: actitud, fuerza, libertad, ritmo. Cabalgar, trotar, desmelenarse; galopar juntas, manada.
En seguida el lema salió casi solo: Potras y disidencias to the front! Aquí, front significa a los mandos de la cabina, pero también delante, en la front line de la tarima, en la pista, ocupando el espacio y haciéndolo seguro. ‘All girls to the front!’ fue el grito de Kathleen Hanna, vocalista de la banda estadounidense de punk-rock Bikini Kill, cuando animaba a las mujeres a acercarse al escenario para poder disfrutar de la música. “I’m not kidding. All boys be cool, for once in your lives”. La Potra versionó ese girls to the front explicitando lo sumamente inspiradora que era la actitud del movimiento Riot Grrrl. Como las feministas punk de los 90 se apropiaron de los micros, los instrumentos, las salas y los pogos, nosotras nos apropiamos de los clubs, las tarimas, y las CDJs.
“Como las feministas punk de los 90 se apropiaron de los micros, los instrumentos, las salas y los pogos, nosotras nos apropiamos de los clubs, las tarimas, y las CDJs.”
Las primeras veces suelen marcar el rumbo para las siguientes ediciones.  Me gustaría que recordarais la primera Potra, ¿qué imágenes, sensaciones o aprendizajes siguen acompañándoos a día de hoy?
Ya van dos años de la primera Potra. Repasando las fotos de aquella edición, nos damos cuenta de una de las cosas que más orgullosas nos hace sentir: en la front line sigue habiendo caras conocidas. @peruviancoya, por ejemplo. Vino a la primera Potra con un grupito de amigues a darlo todo. A día de hoy es nuestra host oficial y comparte piso con Eli, a la que conoció en una de las ediciones de La Potra y ahora forma parte de su red afectiva.
Pasan las ediciones, y potras como Fran o potrillos como Max siguen apareciendo en las fotos; fieles como Noctive o Meli meli (@bicheoclub) incluso han acabado pinchando con nosotras. Pensamos que esto es un signo que lo estamos haciendo bien. Ir a La Potra es una experiencia que se quiere repetir, y que por muchas entradas que vendamos seguimos formando parte de nuestra propia comunidad.
¿Alguna otra edición que os haya marcado especialmente?
Nukki recuerda con muchísimo cariño la edición de su cumpleaños el pasado abril, a la que logramos traer a una referente para ella: Clementaum, directamente desde Brasil. Logramos que Málaga fuese parada obligatoria en su Eurotour. Fue una edición sorpresa que anunciamos con una semana de antelación, seguida de otra Potra el sábado anterior. La falta de tiempo nos hacía desconfiar pero las potras respondieron con un sold out que nos emocionó mucho. La guaracha, el tribal y la electrónica queer de Clementaum se mezcló con el ‘rá’ de todos los abanicos que la abrazaban, una experiencia que se nos queda en el corazón <3
También recordamos con ternura La Traka, la fiesta de fin de curso del Contenedor Cultural de la Universidad de Málaga. En 2024, su escenario fue nuestro debut, meses antes incluso de celebrar nuestra primera Potra en un club; y un año más tarde nos encomendaron la organización completa del evento. Nosotras aprovechamos para llevar todos los pilares esenciales que habían sostenido a La Potra durante aquel año a gran escala y al aire libre: vogue con Pantera, fotografía analógica con las Buganvillas, shows drags con Felina, La Babie y Peruviancoya y, por supuesto, el DJing, con un taller impartido por Luma y con una recreación del DJ set que hicimos un año atrás, a la misma hora, en el mismo sitio y con el mismo Sol. También una hilera de puestos de arte y autoedición conformado por muchas de las potras que no fallan ni una edición y que aquel día pudieron exponer su talento. Pero sin duda, lo que coronó el evento fue la visita de Samantha Hudson en forma de podcast junto con Radiobajeras.
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En la actualidad, ¿qué espacio diríais que ocupa La Potra dentro de la escena club de Málaga?, ¿qué creéis que hace reconocible a La Potra sin necesidad de compararse con otras?
A día de hoy pensamos que La Potra sigue siendo un espacio pionero en muchos aspectos, pero que también se ha alimentado y enriquecido de otras propuestas cercanas y hermanadas. La Potra, más que una fiesta, es un encuentro underground donde la música y la escena club dialogan con muchas otras disciplinas en un cruce constante de estéticas e identidades, y sentimos que eso la hace muy única. Lo queer y lo femme no brillan como slogan, bandera o reclamo, sino por la curaduría, la forma de comunicar y la comunidad que la sostiene. Su mera existencia demuestra que lo club y lo disidente no es excluyente, y que puede existir un espacio disidente sin que la música y la curaduría pierdan centralidad.
Todo crecimiento trae dudas y desgaste; ¿qué momentos de vértigo habéis atravesado y cómo se sostienen cuando el proyecto sigue avanzando? ¿Alguna anécdota en concreto?
Creo que el mayor miedo de una fiesta como esta es que no sea lo suficientemente solvente como para tener libertad creativa en la curaduría. Creemos que uno de los puntos que más enriquece y caracteriza a La Potra es que mantiene un equilibrio entre el talento local y estatal con el talento internacional que está de Eurotour, refrescando la escena malagueña constantemente con nuevos sonidos, dando a conocer a referentes y conectando a las malagueñas con quienes habitan y transforman los márgenes en otras partes del estado o del mundo. Sentimos que sin este aspecto, La Potra no sería la misma, no tendría ese valor.
Fue un miedo real cuando perdimos un patrocinio que parecía ser a largo plazo, lo que nos hizo replantear nuestra programación y ajustarnos a una nueva realidad económica. Lo cierto es que La Potra siempre ha sido una fiesta que ha hecho malabares con los gastos, que evita a toda cosa precarizar al equipo que forma parte de la misma incluso aunque eso signifique que nosotras no ganemos en ocasiones. Por ello su economía sintió un respiro durante este pequeño patrocinio. Sin embargo, también tenemos la suerte de habernos encontrado con una predisposición increíble por parte de las artistas; dispuestas a ajustar sus cachés, trabajar sin booker fees y dormir en sofás-cama con tal de venir a vivir la experiencia y alimentar la escena underground de la ciudad.
La Potra no es neutral ni pretende serlo. ¿Qué significa para vosotras crear espacios donde los cuerpos puedan expresarse sin miedo?
Antes mencionábamos a las Riot Grrrl de los 90 y a aquella Kathleen Hanna con su ‘All girls to the front!’ y su ‘I’m not kidding. All boys be cool, for once in your lives’. El contexto de esta proclama se enmarca en la explosión de los pogos y el grunge, una escena salvaje, física y violenta que obligaba a las asistentes a quedarse atrás tal y como se menciona en el documental The Punk Singer.
La realidad es que la escena, aunque no grunge, sigue siendo salvaje, física y violenta a su sutil manera, y eso nos ha convertido en expertas en sortear babosos, racistas y tránsfobos, crear barreras circulares de amigas en la pista que nos permitan bailar tranquilas y hacer guardias para que ninguna vaya sola al baño a repasarse el pintalabios. Los pogos ya (casi) no nos obligan a quedarnos atrás, pero los boys siguen no siendo cool, y siguen haciendo de la pista un espacio en el que buscamos constantemente el equilibrio entre el disfrute y la supervivencia. Queremos hacer que toda la pista se sienta como ese pequeño paraíso efímero de seguridad y disfrute que se genera cuando sales al centro de tu corrillo de amigas. 
“El mayor miedo de una fiesta como esta es que no sea lo suficientemente solvente como para tener libertad creativa en la curaduría.”
¿Creéis que el club sigue siendo un lugar de resistencia?
Lo es, y lo debe seguir siendo. Es resistencia a lo comercial, a lo monótono, a lo gentrificado, a lo elitista y a lo inaccesible. Lo es, y lo debe seguir siendo en honor a sus orígenes, que a pesar de la amnesia colectiva no debe olvidarse que tiene su cuna en las comunidades negras y queer. Aquí debemos recomendar el documental Black to Techno, de la directora anglo-nigeriana Jenn Nkiru.
La libertad también necesita cuidados. ¿Cómo trabajáis los límites, el consentimiento y la seguridad para que la pista sea realmente un espacio LGTBQ+ seguro?
Afirmar que La Potra es un espacio seguro sería mentir y jugar a los slogans, porque los espacios seguros no existen, se construyen, tal y como enunciamos en los diversos carteles que tenemos repartidos por la sala. La Potra en Málaga cuenta con un protocolo, que está también en manos de la sala, en el que se reúnen una serie de actuaciones ante supuestos como agresiones y sumisión química. También se detallan algunas recomendaciones sobre la puerta y los baños, especialmente para el personal de seguridad, como no dar por sentado el género de las personas asistentes o herramientas de mediación lo menos agresivas posible en sala.
Sin embargo, creemos que lo que más aporta a la seguridad de la fiesta es la comunidad que asiste a la misma. Existen unas dinámicas orgánicas y no escritas de cuidados mutuos y de alerta que en diversas ocasiones han terminado generando procesos de mediación y de sostén fuera de los protocolos. 
Mirando el presente con perspectiva, ¿en qué punto sentís que está ahora mismo La Potra a nivel emocional y creativo y hacia dónde os gustaría que mutara el proyecto en el futuro?
La Potra actualmente se encuentra orgullosa, ambiciosa y soñadora. Llevamos dos años siendo fieles a nuestra cita mensual en Theclub, visibilizando el talento local y estatal, y aprovechando el paso de una gran diversidad de artistas latinoamericanas en sus Eurotours. Queremos seguir así, manteniendo la calidad de la curaduría encontrando las fórmulas que lo hagan posible y manteniendo la esencia familiar y cercana de nuestra pequeña sala de cien personas de aforo en el centro de Málaga, Theclub, que ya es hogar. Sin embargo, fantaseamos con alguna edición especial en un espacio más grande y con un lineup más ambicioso, quizás para el aniversario, quién sabe. También estamos deseosas de cabalgar a otras ciudades, y el próximo 27 de febrero en la Sala Siroco en Madrid estaremos más cerca de este deseo.
Después de una noche intensa, siempre queda algo. Para cerrar, cuando alguien sale de La Potra, ¿qué os gustaría que se lleve consigo (más allá del dolor de pies)?
Una nueva amiga, una nueva canción shazameada y ganas de la siguiente.
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