Estrella Damm cumple años y lo celebra de la mano de los artistas y grupos musicales que han mantenido la lengua en el centro a lo largo de estos años. Desde Mushka hasta Love of Lesbian, en el Parc del Fòrum hemos visto representado un cruce generacional, visible también entre un público con una esencia reconocible, la misma que vislumbramos en las fiestas populares y otros conciertos multitudinarios, aquella que nos indica que esto sigue vivo.
Algunos han venido para aprovechar la oferta de los collarines (si reunías veinticinco obtenías veinticinco euros de descuento); otros, por las ganas de ir a un festival con estos nombres, y otros puede que por ver a Oques Grasses, que están viviendo su etapa de despedida con un éxito verdaderamente extraordinario. Sea la razón que sea, todos hemos vivido una tarde y un anochecer de primavera, con un sol radiante en las primeras horas y una despedida emotiva con la caída del sol.
Se han registrado hasta treinta mil personas, para hacernos una idea, y a medida que los conciertos se han ido sucediendo entre los dos escenarios, la multitud ha pasado a ser más compacta y numerosa.
Por los escenarios han pasado propuestas bien diferentes entre sí, algo habitual en este tipo de eventos. Podemos coger como ejemplo los shows que los han estrenado: el de los hermanos de Ginestá, centrado como de costumbre en conectar con el oyente y buscar algo más de profundidad gracias a sus letras y esa base de pop indie; en cambio, Maria Jaume, la representante de ses illes, mezcla su repertorio folklórico con canciones de pop desenfadadas como Mon cheri, que a estas alturas todo el mundo se sabe. Las vibes son muy diferentes y a la vez no nos extraña que compartan público.
A media tarde los contrastes han ido a más. Pasamos de Els Catarres a Mushka, quien tendría siete años cuando salió Jenifer. Esto no hace más que mostrar que el relevo generacional se ha dado de una forma natural, sin dejar ir de repente las caras y los himnos de la infancia de muchos e introduciendo los nuevos cuando les ha tocado explotar. Habría que hablar con todas las partes implicadas y ver si todos los artistas piensan lo mismo, que por alguna letra podría sospechar que no, pero al menos sobre los escenarios hemos visto esa convivencia y, remitiéndonos a los hechos, el público recibe igual de bien a ambas partes.
Hablemos de los conciertos que nos quedan por comentar. Hemos visto que Els Catarres son algo más que experiencia y tablas, siguen teniendo ese fuego interior que enciende el público. Mushka ha estado genial. Pese a verse algo molesta por la lesión que arrastra, sus directos tienen un trabajo detrás y un peso que hacen que nunca decepcione. Y claro, que si Coti x coti, que si Olivia, que si Bailoteo… lo debíamos haber visto venir, The Tyets han llevado el crorómetro a su máximo nivel (sí, me acabo de inventar una palabra). El concierto de Love of Lesbian ha tenido un tono más clásico, lo hemos disfrutado a un ritmo más bajo y nos han sorprendido con detalles como la iluminación o el sombrero con un ojo del cantante. 31 Fam, en cambio, han arrasado con su propuesta urbana y desenfrenada, que se nutre de bailes para darle ese extra de dinamismo; eso sí, ambos cantantes en traje.
Llegados a este punto, hay que decirlo, esta fiesta de cumpleaños ha tenido un grupo protagonista: Oques Grasses. La locura que desataron con la gira de despedida ha llegado al Fòrum y podemos decir que no ha faltado ni un alma, estábamos todos como sardinas en lata. Ha sido un directo épico con un trabajo de arte increíble que por un momento nos ha hecho ver al grupo de Osona como los nuevos Daft Punk, creedme. Enlazando con las últimas canciones y aprovechando el momento de máxima sensibilidad del público, en la pantalla del escenario se ha empezado a reproducir un vídeo especial de los ciento cincuenta años de Estrella Damm y se ha cerrado la noche con un show de fuegos artificiales. De camino a la salida hemos visto muchas caras recién lloradas, nos parece un buen indicador y una buena conclusión para terminar.




